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' Sociedad O Economía O Politica
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INES IZAGUIRRE: Algunas reflexiones sobre las condiciones del conocimiento de lo social a fines de los '80 ALVARO DIAZ: La reestructuración indus- trial autoritaria en Chilc f ADOLFO GILLY: Panamá y la revolución democrática cn América L'atina JAMES PETRAS: [El futuro del socialismo cn América Latina ALBERTO J. PLA: En defensa del socialismo ERNEST MANDEL; La Glasnost y la crisis de los partidos comunistas
BORIS KAGARLITSKY - EFIM OSTROVSKH: No vemos una víaquc no sea lu socialista huela la democracia en nuestro país fCUILLERMO ALMEYRA: Unión Soviética La eclosión nacionalista SERGIO RODRIGUEZ L: Rcmluuón y conmurcvolución en el Esto ALBERTO J. PLA -
i EDUARDO LUCITA: . Hace 50 años fue asesinado Leon Trotsky
Cuadernos del Sur
Número 11 [Setiembre de 1990
Tierra fuego
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F El desborde inflacionario, el alza delos precios. afectan los \ proyectos editoriales, más aún u los que como CUADERNOS DEL SUR no tienen otra fuente de financiamiento que el aporte de sus lcclorcs. Esta ha sido la causa del atraso de este número. que esperamos mantenga e] interés de Uds.
Es nuestra intención regularizar las entregas del Cuaderno
Ky de las Fichas Temáticas, en 19914
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1990, CIEN AÑOS DEL PRIMERO DE MAYO EN ARGENTINA
l El año en curso, 1990, tiene un valor que supera a lo simplemente efemérico, transfonna encentenaria laconmemoración dela fechaobrera por excelencia. Un siglo en el que año tras año los trabajadores manuales e intelectuales, en nuestro pais y en el mundo, de una u otra forma, elevaron sus protestas y propuestas para reafirmar sus derechos sociales y políticos.
EL PRIMERO DE MAYO, como fecha conmemorativa obrera, nacida al calor de las luchas por la jornada de ocho horas y el recuerdo de los ahorcados de Chicago fue transformada. al ser adoptadacomo ptopía en todo el mundo, en una fecha emblemática de la lucha contra el Capital.
Es doblemente significativo que aquellos sucesos no se originaran en Europa donde por un lado habia una tradición de luchas de más de un siglo, y por ouojomadas oacontecimientos tanto o más significativos que aquellas acciones de los anarquistas norteamericanos. Es que aquellos acontecimien- tossepu ‘ ' en un welcual ' ' L una ' ‘ un de luchas, experiencias y afianzamiento como clase internacional, lo que permitió trascender lo local para ser simbolo de aquel intemacionalismo naciente. Por supuesto que la Asociación Intemacional de Trabajadores (AIT) y la Segunda Internacional resultaron parte esencial de todo esto.
1890 es el año en que por primeia vez, diversas organimciones de distintos países convocaron a adoptar el PRIMERO DE MAYO como su día
.Este ' ' ' ' ‘ alas ‘ ' ideológicasr al interiordel ‘ ' .Jyla“ a ‘ ' ' ' " en 1889- fue la expresión organizativa de la madurez alcanzada por la clase obrera en su lucha contra el Capital. Si la iniciativa de institucionalizar el PRIMERO DE MAYO surgióde' ‘ ‘ ‘ " ' “ la Internacional para así darle proyección mundial.
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En América Latina fueron varios los países en donde la convocatoria tuvo eco inmediato, siendo la Argentina quién mayor respuesta brindó con la histórica concentración en el Prado Español en laCapital Federal, y los actos de Bahía Blanca, Rosario y Chivilcoy, seguramente por haber recibido grandes contingentes de inmigrantes europeos en el siglo XIX. por haber tenido un desarïulo capitalista durante el último tercio de ese siglo que multiplicó rapidamente los contingentes obreros, y porque ello dió lugar a que se concentraran grandes núcleos de militantes de diversas ideologías para quienes era natural caracterizar a la clase obrera como una clase inter- nacional, al mismo tiempoque el capital se intemacionalizaba bajo el empuje de la expansión imperialista.
La respuesta se irradió aArgentina y al continente y la convocatoria tuvo así expresión en otros países. En Cuba ese mismo año, donde el Círculo de trabajadores realiza una manifestación por las calles de la Habana; en Brasil donde en l892 se realim en Río de Janeiro el Primer Congreso Obrero: y ostensiblemente en México donde existía un importante movimiento obrero y socialista y en donde en 1892 también se celebrará la conmemoración del PRIMERO DE MAYO. En otros países las iniciativas fueron menores, proviniendo su concreción tanto de grupos anarquistas corno socialistas, y donde cada tendencia ideológica fue llenando de contenidos la fecha.
Il En esta historia ya secular muchas han sido las batallas, las derrotas y los éxitos de los trabajadores. En numerosos países duros combates concluyeron en el reconocimiento de sus derechos y en su libre accionar. En otros por distintas vías se avanzaba en la construcción de sociedades postcapitalistas en tránsito hacia formas de organización y de vida superiores, pero este proceso —a poco andar- resultó abortado por burocracias de estado que antcpusieron los intereses de esos Estados al protagonismo social y politico de los pueblos.
En otros. paniculannente en nuestra América Latina, una y otra vez fueron desplazados los regímenes autoritarios, los trabajadores fueron una y otra vez reconquistando el estado de derecho y el libre ejercicio de las libcnades democráticas y con ellas la posibilidad de reorganizarse para hacer frente a la explotación capitalista y a la opresión imperialista que recorre el continente.
En los países del Este las ansias de democratización han concluido en el derrumbe de las burocracias de estado. Las conquistas democráticas como parte dcl progreso humano han comenzado a manifestarse: el derecho de huelga se extiende y se gcneraliza. las nacionalidades bregan por su auto-
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nomía, las oposiciones se constituyen formalmente. surgen nuevas izquier- das y se renueva la cultura. Se abre así un cauce de proyeccion aún indefinda pero donde seguramente los trabajadores volverán a hacer oir su propia voz. Estacontinuidad de lasluchas durante un siglo demuestra,más allade los ap" ' dela-¿- ‘ “ ¿yde' ' ‘ v " 1 teorizansobre el agotamiento del protagonismo y de su voluntad transformadora, que los trabajadores como productores colectivos y creadores de la riqueza social, están colocados en el centro de esta época, cuyo contenido más profundo se orienta en el sentido de la implantación de regímenes politico-sociales. humanistas y fratemales, sustentados en la reorganimción racional, iguali- taria y democrática de las sociedades.
La constante realidad del capitalismo, con sus crisis periódicas y recu- rrentes, la explotación de las masas trabajadoras, la marginación y opresión de vastos sectores de la sociedad, la destrucción del equilibrio ecológico y el medio ambiente y el siempre latente peligro nuclear, replantean la vigencia del PRIMERO DE MAYO poniendo una y otra vez en primer plano las necesidades y esperanzas del movimiento social.
lll En la Argentinadurante estos cien años esta fechaobreraresultoconquis- tada e impuesta por la propia lucha. muchas veces como herramienta unificadora, otras como apelación nucleadora no sólo como emblema de clase paraenlrentaral Capital. sino también como momento deconvergencia para enfrentar dictaduras y represionesi Si por períodos se le adjudicaron ribctes festivos, o se la instrumentalizó para justificar concesiones, los trabajadores tozudamente la volvieron arecuperar llenándola nuevamente de contenidos de clase. Sin embargo, estos contenidos fueron cambiando al ritmo de los tiempos y de los períodos por los que atravesó el movimiento obrero y sindical.
Si desde fines del siglo pasado y las primeras décadas del presente. 1890/ 1920, con los comienzos de la industrialización y su constitución como clase va acompañada por la aparición de un sindicalismo de corte revolucionario cruzado por un fuerte debate ideológico que tendía a reproducir el dcbate europeo entre anarquistas y marxistas, en el período inmediato. 1920/1943. la etapa de expansión industrial se corresponde con la aparición de un sindicalismo reformista que mantiene sus contenidos de clase y donde el debate es esencialmente político acerca de la posición frente a la guerra mundial y a la independencia del movimiento frente alos partidos.
Entre 1943/1955 con la implantación de un modelo de acumulación que privilegiaba el mercado intento, la sustitución de imponaciones y el pleno
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empleo, se da un fuerte impulso al movimiento sindical que acentúa sus contenidos reformistas pero que es totalmente cooptado por el Estado. El debate ideológico-político es así neutralizado y como contrapartida se redefinen sus contenidos en terminos nacionales, humanistas y cristianos. En el período 1955/1976 con las continuas crisis económicas y el " delos ' ‘ ' se " un ' " " fue. ' ' ' " ‘ que no L ' ' ' con- ' ias de' a " alEstadol ' ' ' ‘participaciuui ta) y donde el debate político esta centrado en cómo pararse frente a los planes de estabilización con que las clases dominantes intentaban resolver las crisis recurrentes. Desde 1976 en adelante, con la inauguración del proceso de reesu’ucturacióncapitalista, entra en crisis el sindicalismo tradicional que no tiene para‘ ‘ ‘ los' ‘ " ‘ ' ‘
de los ur frente a la brutal ofensiva del Capital. La política ahora es entendida como un mero ' vde ' -n pr. dondese ' , espacios de poder y formas de relacionarse con el Estado y los grupos económicos dominantes.
Así durante este siglo se sucedieron PRIMEROS DE MAYO de lucha algunos y festivos otros; en la clandestinidad muchas veces y en la legalidad del régimen otras; con un carácter nacional o como fecha internacional obrera. pero siempre PRIMEROS DE MAYO donde la clase persistente- mente hacía notar su existencia inevitable dentro del sistema y también su contradictoria relación con direcciones burocratizadas en los sindicatos, o bien reformistas en lo politico. o con direcciones que genuinamente estu- vieron al servicio de sus necesidades e intereses.
IV Pero 1990 no es sólo un momento singularpara rendir tributo a esta clase y a su lucha centenaria. Merecería esto trazar responsablemente un balance de un siglo. ya no desde una perspectiva histórica o sociológica, sino tomar esta historia como praxis, como la actividad libre, creativa y autocreadora que se desarrolla en ese formidable laboratorio de experiencias sociales que es la lucha de clases.
Sin embargo 1990 aparece también como un momento de inflexión. En Argentina y en América Latina, los procesos sociales abiertos después de la crisis de 1930 permitieron el surgimiento de los llamados “populismos”, que en muchos casos vaciaron de contenidos de clase las reivindicaciones obreras. En la epoca actual con el agotamiento de todo un modelo de acumulación del capital y de gestión de la fuerza de trabajo, bajo el impulso de la reestructuración capitalista y las innovaciones tecnológicas, asistimos al fin del ciclo populista y al estallido delas alianzas de clases y fracciones
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que lo hicieron posible, reaparece así de la mano de las políticas del ajuste estructural lacontradicción básicadel sistema que hace mucho más cristalina la relación Capital/Trabajo.
Esta nueva realidad le plantea al mundo del trabajo el problema de las alternativas. Se ha agotado un ciclo histórico y así como el predominio de las corrientes anarquistas y socialistas se prolongó hasta los años '30 con sus modalidades y características; a las que luego continuó el populismo que se corporizó en movimientos nacionalistas policlasistas. de base obrera y popular y direcciones burguesas burocráticas, ahora la historia que no se ha terminado como desearían los ideólogos del capitalismo tiende areconstituir las condiciones objetivas para reelaborar una concepción clasista y socialista en el mundo del trabajo. Pero no ha de ser el viejo clasismo el que ocupe el lugar del moribundo populismo.
Las nuevas condiciones no parecieran remitir a los orígenes del movim- iento, ni tampoco al clasismo de los años 60' y 70'. La fuene ofensiva del
Capital sobre el Trabajo ha hecho ceder posiciones a los asalariados, han caído barreras defensivas tanto en la organización sindical como en la legislación social. la política y en el control de los procesos productivos. La clase misma es hoy mucho mas heterogénea y ha cambiado la relación entre las clases, Es en estas nuevas condiciones de vida y existencia y a partir de ellas. que el movimiento debe refonnular su política de clase, que deberá ser capaz de abarcar a otros sectores de la sociedad, para ocupar el centro de la escena política nacional.
La crisis, que también anuncia los nuevos tiempos por venir, ha dado un primer indicio al conmemorarse este 1P de Mayo de 1990 los cien años de aquel primer PRIMERO DE MAYO. Laizquierda argentinaporprimera vez en su historia se adueñó —momentaneamente— de ese espacio geográfico cargado de simbolismos políticos que es la Plaza de Mayo, dando lugar a un acto multitudinario, democrático y pluralista, de claros contenidos antigu- bemamentales.
Es un dato más que significativo de una situación social existente. La crisis del populismo y el derrumbe del estalinismo a escala mundial abren un espacio para que los trabajadores avancen en la construcción de su propia alternativa social y politica. bos años noventa que empezamos a transitar y con loscualesconcluye este siglo aparecen cargados de riesgos pero también deenorrnes posibilidades, para un futuro de transformación y esperanzas que estuvo presenteen todas y cada una de las luchas obreras dcestos últimoscien años.
EL. Buenos Aires, Mayo 1990
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. o» t l i M r‘ ‘h il QMEÏIIÑLlfit ’ ' FOR' M'A‘Í'DAÏ '1895 '
’ DEDICATLD >10 TP". V’ORKCRS BT WALTLK‘CKZRNI ' Corona del diu dc Mayo - Autor: Walter (iranc - 1895 Inglaterra:
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ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LAS CONDICIONES DEL CONOCIMIENTO DE LO SOCIAL A FINES DE LOS 80*.
Inés Izaguirre”
Tengola' r ' deqnelapu ’ ' den ' ‘ en ' ' sn- ciales no esta reflejando con claridad los procesos que estan sufriendo nues- tras sociedades. procesos que, en muchos casos, son antes detectados y de- sarrollados porla información periodística -que reelabora los mensajes de los círculos de poder- pero que carecen de entidad académica,
Esta ponencia trata de esos vacios, de esas ausencias, y de las condicio« nes fundantes de la omisión.
Las ciencias humanas.o sociales. nacen precisamente con la constitución -económica, pol ítica, epistémica- del modo de producción capitalista, cuyas condiciones de producción fundan también las del modo de conocimiento de lo social. Y por ello expresan. desde el inicio la tensión de una doble mira- da: l la mirada del orden, del equilibrio del conjunto, donde cada grupo tie- ne ya su función asignada, y que se corresponde con la realidad de los éxi- tos de las guerras napoleónicas y de su agente conciente, la burguesía. Es la mirada posrevolucionaria, cuyo clásico exponente es Augusto Comte, y 21a
o ¡.11 .¡.
P . Lina. l5 al ll de noviembre M1989. " Instituto de Sociología - Facultad de Ciencias Sociales Universidad de Buenos Aitet
Mendoza, Argen-
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mirada del cambio, del cambia revolucionario, contemporánea de la ante- rior, pero antagónica, porque expresa la perspectiva de los expropiados de plusvalía, que propone llevar a la práctica, realizar, los ideales igualitarios de los revolucionarios burgueses y extenderlos al conjunto de la sociedad. Su embrión: los socialistas utópicos; su consagración, esa obra gigante del pensamiento humano que produce una verdadera ruptura epistemológica con la producción anterior: El Capital, de Marx.
Fun ' , ' a recorre todalahis- toria de la ciencia social, y atraviesa toda la serie mayor de perspectivas in- termedias. La articulación de todas esas parcialidades constituye eI-sujeto episte’mico, las condiciones de verdad de que nos habla Piaget. Su génesis y transformación se produce por confrontaciones permanentes: entre teort’v as, entre teoría y realidad, entre teoría y conocimiento, entre teoría y prác- tica, entre sujetos portadores - expropiadores y expropiados- de plusvalía y de saber.
El conocimiento, señala Foucault (l980); “es una cierta relación estra- tegica en la que el hombre esta situado". Toda forma de conocer o de saber es una relación de poder.La investigación estafarma delpoder-raber, cons- truida conjuntamente con las condiciones de la producción capitalista Re- sulta obvio, entonces, señalar el peso de la teoria en la dialéctica del cono- cimiento. Quizás es menos obvio señalar que toda conceptualización remi- te a un sujeto social que la construye y la expresa.
Por eso, la tensión de la doble mirada de la que hablamos expresa el “es- tado” del poder, el estado del poder entre las clases. (Marion, 1981). Un in- dicador preciso de esa confrontación puede observarse, a mi juicio, en el desplazamiento del eje problemático de la investigación, en los últimos 30 años, en América Latina. Si hacernos el ejercicio de recorrer las temáticas fu ' A"lapr- ' ' ' ‘ ienun ,através, por ejemplo, de los Congresos y Jornadas, veremos que a comienzos de los 60, y alo largo de ladécada, luego de las revoluciones argelina y cubana, los temasdominantes de nuestra producción eran el imperialismo, ladependen- cia y los movimientos de liberación. Ese interes se completa, hacia finales de la década, con lapreocupación por el desarrollo, lamodemización y la in‘ tegrac ión latinoamericana.
Pero, ya en los 70, a medida que las dictaduras militares iban acallando las luchas reales, y aniquilando a los rebeldes. también se van acallando los productos teóricos y empíricos que denuncian la situación.
Las derrotas populares se expresaron en los paneles como “crisis de los
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paradigmas", y menos eufemisticamente como crisi: del marxismo, cuando lo que en ellos se mostrabaera la crisis delos marxistas, derrotados junto con los intentos de liberación de sus pueblos.
Las luchas populares "desaparecieron" de los Congresos, junto con los cuerpos de sus portadores, y las luchas sociales -con o sin guerrilla- fueron anatematizadas como terrorismo y subversión. Las oligarqufas financieras de nuestros países, y sus ejércitos de ocupación, tenían gran claridad al res- pecto, Asi lo expresaba en Argentina, en 1977, uno de los generales que ac- cedió al poder del Estado: "La subversión es toda acción clandestinao abier- ta, insidiosa o violenta, que busca la alteración de los criterios morales y la formade vida de un pueblo, con la finalidad de tomar el podere imponer des- de el una nueva forma, basada en una escala de valores diferentes. Es una for- ma de reacción de esencia político-ideológica dirigida a vulnerar el orden político-administrali vo existente, que se apoya en la explotación de insatis- facciones, reales o figuradas, de orden político, social y económico... La na- turalezade esta agresión deriva de la filosofíapolítica que la origina yalimen- ta, el marxismo. Esta agresión es total en el sentido absoluto de la palabra; su finalidad es la conquista de la población mundial partiendo del dominio de la psiquis del hombre(“).
Las luchas declases se transformarían asícn “movimientos sociales", los problemas del Estado serian los de la “transición y “la altemancia" entre dic< tadura y democracias parlamentarias”, junto con la eliminación de las “tra- bas” burocráticas a la acumulación. Los cientificos sociales debían “aggior- narse". Puesto quelas sociedades democráticas lograban resolver losconflic- tos mediante negociación, las herramientas conceptuales de la lucha de cla- ses ya no eran útiles. Hasta se llegó a escribir sobre la “desaparición”: de las clases, como resultado de la modernización.
Particularmente a partir de los 80, en que podemos considerar constituí- do en America latina el nuevo patrón de acumulación, se produce a mi jui- cio una disociación aún mayor entre las temáticas emergentes en la produc- ción ' ‘ ' y los hechos r ' ' ‘ y sociales n‘n ' en so- ciedades. Señalare las ausencias que considero más notorias, aunque segu- ramente no agotan la lista:
l) La ausencia curricular de la temática de la guerra (Marin, 1984), como pi'oblema teórico y empírico, cuando, como se señalaen el último informe de
‘ De la rmtfererrcia de prensa pronunciadapor el entonces Jefe de Estado Mayor Gral. Roberto Viola, publicadapor el diario LI Nación, de120l4l77.
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Naciones Unidas sobre “La situación social en el mundo’Z jamas en toda la historia de la humanidad existieron tantas guerras simultáneas como las que seeslán desarrollando en esta época, con tan devastadoras consecuencias pa- ra la población civil. En 1988 se libraron en todo el mundo 22 guerras con 1000 muertes al menos cada una. pero si se incluyen los conflictos con me- nos víctimas su número asciende a 36".
Esta ausencia es aún más preocupante si tenemos en cuenta que en varios de nuestros países se estan llevando adelante varias guerras de las llamadas de “baja intensidad", nueva fórmula para designar a las extenuanies guerras contrarrevolucionarias, que han pasado de perseguir "delincuentes" subver- sivos a perseguir narcotraficantesperoque en todos los casos implican lami- litarización de la vida política de nuestras sociedades. y el control policial permanente de la población.
2) Vinculado con lo anterior, la ausencia de estudio: propios sobre el gas- to en armamentos realizado por nuestros países, en una epoca de mundiali- zación dela capacidad destructiva. Según el mismo informe mencionado en el parágrafo anterior. el valor de las importaciones en armas de guerra, he- chas por los países subdesarrolaldos. pasó de 1.000 millones de dólares. en valores constantes de 1970, amas de 25.000 millones en 1987. Siaello sesu- man las consecuencias dc las presiones para el pago de los servicios de las deudas externas, constituidas en su origen. en muchos casos, por el gasto en amamentos, unido a la brecha cada vez mayor en términos de crecimiento respecto del centrodesarrollado no podemos menos de sorprendernos del va- cío problemático
3) La ausencia de proyectos de integración de nuestros espacios económi- cas, que tanto abundaron en los 60, en un momento en que se esta producien- do la macroregionalizac ión del mundo en grandes territorios supranaciona- les. América Latina no forma parte de ninguno de aquellos proyectos, mien- tras nuestros débiles estados nacionales están cada vez mas subordinados al territorio hegemónico de la seguridad nacional norteamericana.
4) La mansa aceptación de la “moda ideológica” sobre la necesidad de achi- camiento del Estado -Lransfonnado en parametro de ineficiencia- construí- da deliberadamente, en la realidad y en la teoria. Moda de exportación para nuestros países. prácticamente inexistente en la realidad de ningún lugar del mundo. donde la ' ' de las g‘ mr politico ' re- quiere. en cambio. de políticas de mediano plazo en las que el Estadojuega un papel fundamental. En este mismo punto cabría reflexionar sobre el pa- pel de nuestras Universidades nacionales, ante el avance de aquel modelo
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5) Finalmente, la omisión conceptual e investigativo de los procesos de lu- cha de clase: y de las clases mismas, lo que dificulta la comprensión de los procesos sociales que ocurren todos los días en nuestras sociedades, al mis- mo tiempo que se produce lo que yo llamo la naturalización de la pobreza, endeble sustituto categorial acrílico, para estratificar a los expropiados, cu- ya existencia parece haber entrado a formar parte de los “hechos de la natu- raleza".
Deseo reiterar que no es que no se registren estos procesos. sino que su registro, su montaje y su decodificación son casi inexistentes en la produe» ción intelectual de nuestros países. Estos quedan circunscriptos, limitados, a la cada vez menor producción periodística independiente, mientras que la producción misma de los hechos se gestacotidianamente en los ámbitos “ex- pertos” de la superestructura del poder financiero internacional (FMI, Ban» co " “ '), en las m ‘ ' militares ¡male o gubemativo- militares, como el grupo de Santa Fe, en Estados Unidos, cuyos documentos se han convenido en verdaderas guias estratégicas de los Gobiernos none- americanos y de nuestras burguesías.
¿Qué es lo que ha ocurrido? ¿Qué es lo que nos ocurre?
Di j imos antes que las condiciones mismas del modo de producción y re- producción de la vida son fundantes del su jeto cognoscente. que los modos de apropiación y expropiación de las condiciones materiales incluyen modos de apropiación de las condiciones del saber, sin el cual no podría habercuer- pos disciplinados para laexpropiaeión (Foucault. 1980.Piaget-Garcia, 1984, Marín, 1982).
La mayoría de nosotros, como sujetos sociales, hemos sido construidos por aquella porción de la sociedad que vive de la plusvalía, pero estamos atravesados también por aquellas relaciones sociales que nos ligan a los cuerpos expropiados.
Nuestra relación estratégica, particularmente en la Universidad. como sujetos cognoscentes, depende del lugar -teón'co, empírico. político- desde el que libramos nuestros enfrentamientos. No somos ajenos al poder, nues- tra profesion misma es un modo, una forma de podert Pero eso no significa ser r" del poder “ " -' nuestro- L ' r' ¡logico son las ausencias, los cuerpos aníquilados. los cuerpos exiliados, el producto de la derrota de los cuerpos populares.
I h l ‘ ¡Cllïnl J n
r no es ‘. Nues- tro sujeto epistémico estás mutilado.
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En el caso particular de los países del Cono Sur, la violencia bnrtal de las operaciones militares y sociales que han producido miles de bajas al interior de nuestras sociedades. ha tenido su efecto. No solo se han desorganizado las resistencias populares, lentificando el proceso de las luchassociales,sino que se ha producido un profundo desarme intelectual (Marín, 1984). Se trata de una construcción conceptual, no sólo de un vaciamiento, que tiene distintas consecuencias según sea la fracción social que la encarna:
o El reduccionisma teórico de izquierda, que implica la permanencia en un modelo clásico de enfrentamiento, correspondiente a un período his- tórico anterior, como si este intelectual no pudiera crecer conceptualmente al ritmo de los cambios que se operan en la realidad, ni desarrollar el perfil más preciso del enemigo de hoy, el real. Este obstáculo le impide conducir a las fracciones que lo escuchan a librar enfrentamientos o establecer alian- zas sociales correctas.
o La segunda versión está formada por los cuadros intelectuales que han sido cooptados por las nuevas fracciones financieras, sustituyendo la autonomia crítica lograda en un período anterior por una heteronomr’a acti- va, conducida por aquellas, que los transforma en sus auxiliares domestica- dos, favorables a su proyecto hegemónico.
La parálisis del miedo, la ausencia de los cuerpos militantes, muchos de los cuales eran intelectuales universitarios, el exilio de los más, ha tomado difícil la , ' ' de “ " ‘ me de verdad", , d muchas pan ' " ‘ ‘ demuchas per r ‘ sobre los mismos problemas, que hoy nos faltan. Es una de las formas de la destrucción de la memoria his- torica.
Nuestro punto de partida es hoy intelectualmente pobre. Acudo entonces a la pregunta clásica. ¿Qué hacer?
Lo primero, tomar conciencia de la situación. Lo segundo, concentrar nuestra energia en reconstruir un estilo intelectual contrahegemónico. Con ambos sentidos he escrito este trabajo.
Buenos Aires, Octubre 1989
Bibliografia citada
Fulcaull. Michel: La verdad y las/nrmrjurtdr'car. México, Gedisa, l984, la. conferencia. Piaget, Jun y Garcia, Rolando: Pst'cogénnl: a historia de la ciencia. México, Siglo XXI. 1984.
Mm‘luml'nrlnt'ln ‘1 J ' 1 ' ‘ ' i ' der, Buenos Aires, Cuaderno: de Cicso. Serie Teoría Nm 8
Marín. Juan Carlos: los hechar armadas, un ejercicio posible, Buenos Aires, ed, Gua, 1984
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LA REESTRUCTURACION INDUSTRIAL AUTORITARIA EN CHILE“
Alvaro Díaz
En los últimos quince anos, la mayor parte de los estudios económicos y sociológicos concentraron su atención en los efectos destructivos del auto- ritarismo y el monetarismo que fueron impuestos al pais después de 1973. Era natural que así fuera, dado que Chile vivio en un corto periodo dos pro- fundas recesiones que sólo tienen parangón con lo sucedido a principios de la década de los treinta. Sin embargo, la memoria de la crisis ha perdurado más allá de lo conveniente, opacando los procesos de recuperacion e inclu- so expansión que la economía chilena manifiesta, y que en 1989 logrará seis años consecutivos de fuene crecimiento del PGB, con sorprendentes equili- brios macroeconómicos. Lo que afirmamos es que en la intelectualidad de- mocráticasigue-m‘u ' ‘ un ‘ ronsesgo ' ' que ya no sirve para interpretar la realidad social chilena.
Si bien los actuales estudios reconocen el fenómeno, aún tienen un carác- ter marcadamente descriptivo y no logran reconceptualiur el tipo de econo- mia que se fue constituyendo en Chile desde mediados de 1970 en adelante.
Nuestro texto se concentra en discutir esta problemática para el sector in- dustrial. En la primera seccion se plantea una critica a dos ecuaciones muy
"‘ enla r " > ' = ' y imn=Es. tado "subsidiario". En la segunda se fundamenta la afumación de que la des- industralizaeión ha terminado y la apertura extrema ya no tiene efectos an-
‘ Publication Cuademos Politicos N“ 58 Octubre/Diciembre 1989 - México.
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tiindustrialirantes. En la tercera sección se identifican los rasgos principales de la reestructuración industrial y la modernización actualmente en curso en la industria. En la cuarta se analiza la situación del empleo y los salarios, y se plantea la existencia de una nueva configuración de la clase obrera chilena.
Finalmente, y a modo de conclusión. se exponen algunas consideracio- nes acerca de los límites de la reestructuración industrial, advirtiendo contra la tentación de asumir un pensamiento “pro-cíclico", que conviene fenóme- nos coyunturales en tendencias casi seculares. En efecto,el actual “boom"de la economía chilena no debiera marcar demasiado el análisis de perspectiva. Es posible que se esté avanzando rápidamente hacia una fase de agotamien- to del actual dinamismo económico. Diversos factores comenzaran a operar, generando un nuevo contexto económico, social y político que haráentraren crisis el actual modelo económico, sin que surja otro en forma automática ni tampoco naturalt La consolidación del modelo exportador requiere de cam- bios estructurales en la regulacion estatal de la economía y, por tanto, en el modelo político del actual regimen. Este es el desafio para el futurot
l. La ruptura de dos ecuaciones tradicionales
En nuestra opinión, sc ha producido una ruptura de dos viejas ecuaciones que durante mucho tiempo predominaron en el análisis de los economistas de oposición al gobierno actual. Las expondremos en forma detallada
a) ¿Dictadura = estancamiento económico?
Hasta hace pocos años, las evidencias permitían concluir que existia u- na estrecha asociación entre régimen autoritario, monetarismo global y es- tancamiento económico. Dos profundas recesiones (1975-76 y 1982-83) a- puntalaron la idea de que ladictadura y el monetarismo no sólo generaban u- na mayor desigualdad social, sino también una verdadera regresión econó- mica. En 1983, en medio de la recesión y la crisis política, el balance de diez años ' ' la tesis 4' J u = '
Pero, después de la crisis 1982-83, hubo un fuerte proceso de recupera- ción. Si las proyecciones para este año se confirman, entre 1984-89 el PGB habrá crecido a una media de 5,4 por ciento anual, la tasa de inversión se e- levaríadesde l2.9 porciento hasta 18,0 porciento delPGB, latasade desem- pleo disminuiría hasta 6,5 por ciento, las exponaciones de 1989 casi dupli-
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can'an las de 1983 y la deuda externa no habria crecido. Tal como van las co- sas, este dinamismo se mantendrá en 1990, con lo que se acumularían siete años de crecimiento económico.
No es la primera vez que ocurre este fenómeno. Entre [976 y 1981 la economía también presentó un fuene crecimiento, cuyas fragilidades se ma- nifestaron con la crisis 1982-83. ¿Estaríamos viviendo una situación similar en la actualidad? Los antecedentes indican que no. La expansión actual es cienamente más sólida que la del período 1976-8l.
En efecto, el liderazgo sectorial ya no recae en el sector de servicios, si- no en la industria y el agro. No sólo han crecido las exportaciones, sino tam- bién la producción orientada al mercado interno. Por ello es que las impor- taciones de 1989 sig uen siendo inferiores a las de 1981. La consecuencia es un ' ' que ya no se en un déficit ' de la balanza co- mercial, sino en un supéravit. Es cierto que los superávit se diluyen en el pa- go del servicio de la deuda externa, pero esto no ha impedido —hasta 1989- un fuerte dinamismo en la recuperación económica, cuya fuerza se expresa en el ritmo inversionista: hay en marcha grandes proyectos que madurarán hacia 1992, y existen muchas evidencias de procesos de expansión y moder- nización de empresas.
Puede concluirse que la tesis dictadura = estancamiento ya no describe la realidad económica chilena. El capitalismo salvaje que impuso la dictadu- ra generó desigualdad, pero no un estancamiento secular. Chile comenzó a vivir una experiencia ya conocida en el continente‘. Las recesiones fueron principalmente el resultado combinado de dos fenómenoszlla crisis en la economia mundial y la radicalidad del intento refundacionai que el neolibe- ralismo impulsó en Chile.
El tiempo ha evidenciado que el enfoque estancacionista era y es insufi- ciente. Al concentrarse en los impactos destructivos de la crisis y la recon- versión del viejo modelo económico, opacó los procesos expansivos que atravesaan laeconomr’a chilena en los años setenta y ochenta. Subestimó el efecto multiplicador de los nuevos ejes de acumulación capitalista. Y, más importante aún, no entendió que las crisis, por más destructivas que fuesen, crearon las condiciones para la superación temporal en los entrabamientos que el proceso de acumulación capitalista estaba sufriendo.
A pesar de todas estas evidencias, la memoria de la crisis sigue predomi- nando en la oposición. Hastal987 se argumentaba que la recuperación era de escaso aliento, lo que hacía inevitable una nueva recesiónt En 1988 ya era evidente que estos enfoques no tenían asidero. Sin embargo, los analisis
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4 r ' ‘ sñlnsehan" ‘ ihirla r " sin abandonar la teoría del estancamiento. Hay por lo tanto, un retraso teórico que debe ser superado. Y ello exige un balance crítico de aquellas tesis - marxistas o no- que sostenían la incapacidad estructural del capitalismo
chileno para superar su crisis. b) ¿Neoliberalismo = Estado "subsidiario"?
Una creencia muy difundida es la supuesta subsidiariedad del Estado. Analistas de la oposición sostienen que ello explica las profundas desigual- dades y crisis económicas que han afectado la economía del país, Analistas del gobierno sostienen que ello explica la clave de la recuperación actual. Nuestra opinión es que ambos argumentos parten de una premisa falsa No hay tal “subsidiariedad” del Estado. En realidad, tal imagen no ha sido más que un espejismo ideológico que ha opacado la importancia del Estado “re-
' í lente"en Chile. Besar " - cuatmar - basicos que apoyan este enfoque no convencional.
Primero, durante los últimos quince años el Estado siguió siendo un fac- tor económico clave para la reproducción del capitalismo chileno. Los indi- cadores tradicionales (gasto e ingreso fiscal como porcentaje del PGB) son incluso superiores a los del segundo período 1961-70.z
Segundo, si bien es cierto que hacia finales de 1973 el sector público era mayor que el actual, es innegable que cada aparato estatal estaba some- tido a múltiples presiones sociales y políticas, que terminaban por entrabar un accionar coherente. Esta fue una de las principales dificultades de los go- biernos de Frei y Allende. Después de 1973 sucedió lo contrario: el Estado fue casi inmune a las presiones sociales y no han existido poderes que hagan un contrapeso efectivo al Poder Ejecutivo. Lo cierto es que el sector públi- co se ha compaclado, elevando el grado de jerarquización de sus relaciones intentas, lo que potencia su capacidad de intervención en la sociedad y la economia.
Tercero, no debiera olvidarse que ha sido precisamente la propiedad pú- blica sobre la gran minería lo que ha permitido al gobierno disponer de sig- nificativos ingresos fiscales, sin elevar su injerencia directa en el resto de la economía chilena.
Cuarto, a pesar de que la masa de precios controlados ha disminuido fuer- temente desde 1973 en adelante, el Estado mantuvo el dominio estratégico de los precios relativos de la economía. En efecto, mediante la modificación
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sistemática del tipo de cambio, la tasa de interes, las tarifas públicas, los pre- cios agrícolas, el Estado incide en el conjunto de la estructura de precios y de
" la onomía. No r ivnif ' e la ' ' estatalco- ercitiva de los salarios. Medianteel sencillo expediente de limitar la sindica- lización y los espacios de negociación colectiva, se posibilita un control de salarios, , ' ' el de " estratos de ' ' con empleo precarioJ
Desde una perspectiva histórica, pareciera que el intento de llevar a la practica la utopía neoliberal requirió, ante la resistencia de la sociedad civil y el impacto de las crisis, de un fonalecimientoextraordinario del Estado: cu- riosamente, laradicalidad del proyecto de Estado “subsidiario” requería pa- ra su realización de un aumento de la intervención estatal. En otras palabras, el Estado "subsidiario" no ha sido más que un mito que sólo pareció realizar- se por un corto periodo ( l979-80),en el contexto de endeudamiento indiscri- minado.
Paraclarificar este enfoque, conviene analizar el papel del Estado duran- te y después de la crisis 1982-83.
¿Qué explica la recuperación 1984-89? Es obvio que un factor central es el crecimiento de la economía mundial. Sin embargo, debiera evitarse un nuevo tipo de reduccionismo que explique la dinámica económica sólo por factores exógenos. Si con razón se argumentó que lacrisis de 1981-83 no fue puramente “por causa de la recesión internacional", como lo afirmaba el go- bierno. tampoco puede explicarse la actual recuperación por el solo creci- miento económico de los países desarrollados.
Cabe preguntarse si la recuperación entre 1984-89 obedeció a un patrón tradicional del ciclo económico. Nuestra opinión es que no. Es cierto que to- dacrisis contiene los elementos básicos de su propia resolución. Pero el pro- ceso aqui estudiado no fue "natural" ni menos”automático”. La explicación debiera encontrarse en dos ejes: por un lado, la racionalización estructural que operó en la década de 1970; y por otro, el ajuste significativo en la for- ma de regulación estatal de la economía.
Para quien tenga dudas. baste recordar que, en medio de la crisis, los mo- netaristas no titubearon en intervenir tal cantidad de bancos y empresas, que hacia 1985 el gobierno detentaba el control del 8,6 por ciento del PGB, una situación similara la de 1971 (Foxley, 1987). Es imposible, por tanto, deses- timar la imponancia que tuvieron las drásticas modifcaciones en la interven- ción del Estado en la economía.
Todo esto c r un inte: y ' ‘ ' ' en los
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sea directo o indirecto: por ejemplo. el Estado aumentó el control de precios claves, dejando'libres" los que no necesitaba controlar. Si entre 1979-81 el manejo de los precios relativos se utilizó paraadministrar la acumulación fi- nanciera, después de 1983 el control de precios ha aumentado para favore- cer un modelo exponador‘
Otro indicador no menos imponante es que durante el periodo 1985-88 la mitad de los ingresos de los sectores de “ex Lrema pobreza" provinieron de subsidios y ayudas fiscales. Todos esos indicadores evidencian la importan- cia del peso fiscal y monetario del Estado que, despues de la crisis 1981-83, ha sido acompañado por un aumento de la regulación estatal, cuyo propósi- to nunca fue “neutral”, sino orientado a inducir un comportamiento especí- fico en la economía.
Hoy en día, lejos de haberse reducidoa un papel subsidiario. el Estado ne- oliberal “realmente existente" que emergió después de la crisis. refuerza su papel central para la reproducción del capitalismo chileno. De unapolíticae- conómica más bien pasiva se pasó a otra mucho más activa. Ello refleja cam- bios en la ideología de la tecnocracia. que rápidamente pasó de un moneta- rismo "ortodoxo", con un claro sesgo voluntarista, a un monetarismo de ti- po "heterodoxo", más pragmático.
¿Cómo explicarse entonces el actual proceso de privatizaciones, que se aceleró después del plebiscito del 5 de octubre? Dos grandes objetivos pare» cen ser los más imponanles: primero, aliviar los problemas financieros de corto plazo del sector público, sometido a un programa de ajuste tipo Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial; segundo, evitar la acumulación de poder en el futuro gobierno. que eventualmente será del centro politico. Todo ello no hace sino reforzar la tesis de la imponancia del Estado en la economía chilena.
Concluyendo, lo que emerge después de la crisis 1981-83 no es un Esta- do "benefactor", ni tampoco un Estado "empresario", pero sí un Eslado“mo- netarista” que regula estrictamente la economía. Si a ello le sumamos el po- der político que concentró en las manos del regimen, puede concluirse que. a pesar del discurso neoliberal, nunca unter en la hirtaria chilena el Estado había rido tan poderoso. No hay tal Estado “subsidiario”, sino un Estado ne- oliberal“interv ‘ ‘ ". ‘ ' m. ' ‘ in r 1 realidad no lo es, dada la naturaleza intrínseca de los fines y los medios con que se pretendió reali7ar la utopía neoliberal.
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2. El fin dela desindustrialilación.
En el actualcontexto, las referencias del debate sobre la evolución indus- trial en Chile debieran cambiar: ahora es más adecuado pasar de la idea de “desindustrializacíón” ala idea de “reestructuración industrial”o“reconver- sión industrial" conceptos que obviamente pueden ser clarificados, ya que su sentido es muy distinto a la “reestructuración” de que se habla en Europa. o incluso en Brasil y Argentina.
a) La “desindustrialización” ha terminado.
Como puede visualizarse en la Gráfica l, el concepto “desindustrializa- ción" no se aplica a lo sucedido después de la crisis 1982-81 Primero. por- que ya fue superada la fase donde predominaron los efectos destructivos del cambio del patrón de acumulación (1973-83); segundo, porque desde 1987 la industria yacompletó en lo esencial su fase de recuperación respecto al ni- vel alcanzado en 1981, e incluso en 1972.‘
Gráfica l. Sector indurtrial 1970-1980
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El concepto “desindustrialización” caracterizada entonces el periodo 1973-83. siendo su manifestación mas evidente lo ocurrido en la industria textil y metalmecánica. La idea subyacente es que mas que una recesión co- yuntural, se trataría de un desmantelamiento de capacidades productivas, e incluso de una pérdida del acervo de conocimiean y capacidades empresa- riales. El caso del sector metalmecánico ilustra bien este fenómeno.’ En efecto. Merino y Weinstein identifican varios productos que fueron descon- tinuados: “motores eléctricos; algunos tipos de bombas hidráulicas. algunos ripncrlp r ’ ‘ L ' ¡mmmemlesy ‘ Com. ponentes de maquinariaagn’cola; algunos tipos de máquinas para la minerí- a; máquinas de coser; componentes automotrices; partes de carrocerias pa- ra vehiculos; vagones fen'ovian'os; automóviles y compresores de refrigera- ción”-6
Sin embargo, aun asi el ténnino“desindustrialización" presenta serias li- mitaciones. En efecto, la experiencia de las ramas metalmecánica, vestuario y textil, no es generalizable al conjunto de la industria de aquellos años. No se aplicaa lo ocun'ido en varias subramas de la industria alimentaria, quími- ca. madera y celulosa. así como a la industria relacionada con el cobre. En to- dos estos casos hubo procesos de expansión.
Más aún, la “desindustrialización” se refiere a los procesos de destruc- ción de empresas, pero poco dice de las que sobrevivieron al diluvio. Es de- cir, no da cuenta del proceso de racionalización prolongado ocun'ido en la mayoría de las empresas chilenas. sometidas a los avatares de la crisis 1974- 75, al "boom" imponador de l979-81 y a la crisis de 1982-83. Es ese proce- so de racionalización, junto a los cambios ocurridos en la logieaempresarial. lo que explica la acelerada recuperación de la industria en los años de la pos- cnsrs.
b) ¿Apertura externa = derindurtrializacr‘ón?
Durante muchos años se sostuvo que ¡a apertura externa al estilo neoli- beral sólo podía provocar desindustrialiución. Los argumentos fueron bási- camente dos: por un lado. la apertura externa generaba un proceso de susti- tucióndepu ’ " ' 'pur¡----,--- ' porotro,|a , ' ex- ponadora provenía de sectores primarios, que sólo eran nuevos enclaves ex- ponadores. sin aniculaciones con el resto de la economia
Como puede desprenderse de la Grafica 2. la tesis arriba expuesta fue estrictamente cierta para el periodo 1976-8l, pero no asi para el periodo 1984-89.7
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En la recuperación económica 1976-81, las importaciones de bienes de consumo tuvieron una expansión muy acelerada. llegando a constituir el 10 porciento delPGB en 198 l. El impacto fue desrructivopara una industria que aún no se habia racionalizado, especialmente en las ramas textil, vestuario y metalrnecanica. El comportamiento dinámico se restringió alas ramas ali- mentosy adera- ' ' ' ‘ ' ‘ al ' ' expor- tador. Sin embargo, la estructura exportadora del país aún se concentraba en enclaves mineros preexistentes, con escaso impacto multiplicador hacia el resto de la economí .
Enla , " «‘- ‘ ' 1984-89" ' ,o’ ' elpe- so de las imponaciones totales‘, y también el de las importaciones de bienes de consumo, que en 1988 alcanzaron sólo el4,8 por ciento delPGB. Esto sígv nifica que ellas fueron parcialmente sustituidas por la producción agricola e industrial orientada haciael mercado intento. Paralelamente. el ritmo de cre- cimento de las exportaciones se elevó. con un grado mayor de diversifica- ción.F.stoderer " ' “ "’ ‘ ¡nel ,' -delain- dustria. Si en 1981 casi la mitad de las ramas del sector industrial aún no su- peraban los niveles de 1974, en 1988 esta situación afectaba sólo a tres ra- mas’.
Dos grandes factores explican las diferencias entre ambos procesos de re- cuperación industrial: primero, el cambio ya mencionado en laregulación es- tatal de la economía, que fomento las exportaciones y elevó moderadamen- te el grado de protección efectiva al sector industrial; segundo, la maduración
Gráfica 2. Importaciones de bienes de consuma
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de procesos de ' " ‘ m en " ramas nnm' por la apertura externa (textil. vestuario, calzado y algunas subramas de las metalmecanica). asr’ como los procesos de modernización y expansión de otras, articulada con complejos productivos orientados hacia el mercado ex- terno (minero, forestal, pesquero y frutícola).
En el contexto arriba descrito. el desarrollo exportador favoreció la recu- peración de una demanda solvente que estaba deprimida, y financió la im- portación de insumos y maquinaria que reactivaron el crecimiento industrial "’- Paralelamente, las inversiones públicas en infraestructura también tuvie- ron efectos de reactivación industrial. Asimismo, los "eslabonamientos" ha- cia atrás y hacia adelante que directamente provienen de las ramas exporta- doras, no debieran ser subestimados.“
En conclusión, se ha producido una fuerte articulación entre desarrollo exponador e industrialización, fenómeno que podría durar hasta principios de la década de 1990, algo parecido a lo ocurrido entre 1890 y 1910.
3. Reestructuración Industrial y Modernización Autoritaría. a) La reestructuración industrial en la porcrisir‘.
En el caso chileno, el térrnino“reconversión" industrial debe utilizarseen forma distintaal sentido que usualmente tiene en otros paises latinoamerica- nos En efecto, este termino se usa para describir procesos de orientación de la producción de empresas ya instaladas, hacia nuevos productos y nuevos mercados externos, Pero este proceso no ha ocurrido en Chile. Las empresas que se vieron confrontadas a la apenura externa no lograron consolidar un perfil exponador, y más bien se concentraron en sobrevivir en el mercado in- terno. Las exportaciones industriales provienen básicamente de empresas nuevas que surgieron con un propósito exponador. Adecuando la termino- logía, podría hablarse de una reconversión “interna” para referirnos a cam- bios de produch y mercados que efectivamente ocurrieron dentro de los lt- mites del mercado interno. Es por ello que preferimos utilizar el término “re- estructuración industrial",”con el que nos referimos a los diversos cambios que describimos a continuación.
r") Nueva “arquitectura” industrial. La nueva "arquitectura" industrial (Ominami, 1988) resulta de la combinación de procesos regresivos y progre- sivos. En primer lugar —como ya se dijo-, durante el periodo 1975-83 se ope- ró un proceso de desmantelamiento de la industria productora de bienes de
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capital “, cuya producción fue crecientemente sustituida por importaciones. Esta transformación regresiva ha sido duradera: la recuperación del sector ha sido inferior al de otras ramas y no parece haberse revertido lo sucedido ha- ce una década: la demanda de bienes de capital sigue orientada al exterior, y ello es posible por el aumento de la disponibilidad de divisas y las facilida- des de imponación. Pero, a la par de este fenómeno regresivo. se han expan- dido las empresas orientadas o vinculadas a la actividad exponadora (celu- losa, pesca. foreslal. agroalimentaria),“. En el resto de las ramas industria- les no se han producido transformaciones significativas.
En síntesis, no sólo hubo cambios en la estructura ramal, sino también en los procesos de relocalizacíón industrial y en la cantidad deexportaciones in- dustriales (no manufactureras), que entre 1979 y 1989 aumentaron por su participación en las exponaciones totales desde 31,9 por ciento a 35,8 por ciento (proyectado) en 1989.
ii) Transnacionalrzacián y cambios en los grupor económicas. Durante los últimos veinte años. la industriachilena ha atravesado por tres grandes pe- riodos de cambios de propiedad. Entre 1970-73 se estatizó o se intervino un grupo estratégico de empresas industriales. Después del golpe militar, entre 1973-80, se privatizaron aquellas empresas intervenidas durante el gobierno de Allende; ellas fueron crecientemente capturadas por grupos económicos de nuevo tipo, que pasaron a controlar pane imponante de las grandes em- presas del sector privado.
La última ola de cambios de propiedad se ha generado después de la cri- sis 1982-83. Su importancia relativa es mucho mayor que a cualquier proce- so similar operado en la última década en Europa o Latinoamerica." Dos di- námicas han operado: por un lado, los cambios de propiedad de aquellas em- presas privadas que habían quebrado durante los años de crisis; por otro, la pri ' ' de treinta r ' qnetmdiri- ' habían per- tenecido al sector público. Laresultanre hasido una profunda reestruturación de los grupos económicos nacionales y una creciente entrada de conglome- rados transnacionales, cuyo peso en el sector industrial y de servicios es ine- dito en la historia del pais.
La magnitud de los cambios y traspasos de propiedad se ve confirmada por el hecho de que. según el ranking de la revista Errraregia,“, cerca de la mitad de las n. ' ' r , del par’s han ' ' ‘ de propiedad en los últimos seis años. La imponancia de este hecho se confir- ma al considerar que siete de las diez mayores han sido privatizadas o están en proceso de serlo.
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iii) Cambio: en el tejida industrial. Durante la última década, al genera- lizarse los procesos de subcontratación se ha estructurado un nuevo tipo de tejido en las relaciones inter-empresas, que altera el precedente. De manera esquematica, puede afirmarse que de una estructura industrial dualizada (gr, r tu“ ,,. . vnur‘ yme_ dianas empresas articuladas a mercados poco dinámicos), se estaría pasan- do a otra en que las grandes empresas están más estrechamente vinculadas con la mediana y pequeñaempresa, las cuales han vuelto a cobrar imponan- cia en los últimos años.
Comparando esta realidad con la situación de los años sesenta. puede de- cirse que la matriz insumo-producto tiene mayor cantidad de celdas vacías, perose han densificado las relaciones entreempresas grandes y medianas. De alli que el análisis interramal ya no sea tan útil para explicar las modificacio- nes ocurridas en la estructura industrial. I
b) La modernización autoritaria
Es preciso comenzar desmitificando la palabra modernización. No toda modernización es buena ni tampoco eficiente”. Hay modemizaciones que significan depredación de recursos naturales, ineficiencias y deseconomías. Asimismo, es un equivoco suponer que toda modernización necesariamen- te implica un beneficio para todos, dado que son innumerables los ejemplos de cambios tecnológicos que van acompañados por aumentos en la intensi- dad de la jornada de trabajo, disminución del empleo tr otros efectos econó» micos y sociales adversos
Tampoco es cierto que una modernización sólo es eficiente cuando va acompañada por cambios democráticos y efectos socíeconómícos distribu- tivos. Lamentablemente, esto noes así. Porejemplo. en Brasil y Coreadel Sur hubo dos décadas de industrialización y modernización capitalista, pero és- tas se realizaron en condiciones de férreas dictaduras y profundas desigual- dades en la distribución del ingreso (especialmente en el caso brasileño).
Por ello es que se hace necesario reapropiarse de la palabra moderniza- ción, hoy profusamente utilizada por la derecha y la tecnocracia. Lo impor- tante es ejercer la crítica y ofrecer un modelo alternativo de modernización que sea compatible con la redistribución del ingreso, la democracia y la par- ticipación. Esto no significa negar que han existido grados de modernización impulsada porel regimen militar y los grupos económicos. Sin embargo. en
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el caso chileno preferimos hablar de una modernización autoritaria" cuyos rasgos son los siguientes:
i)La racionalización capitalista ya re realizó. Para entender esta tesis, es preciso diferenciar claramente “racionalización” y "modernización". En el primer caso no hay innovación de producto o de proceso, ni tampoco inno- vación organizacional o informatización. Las empresas se liberan de todo lastre, sirnplificando el proceso productivo, eliminando secciones, despi- diendo trabajadores. vendiendo maquinaria innecesaria u obsoleta y redu- ciendo drásticamente inventarios."
La modernización, en cambio, involucra la adopción de nuevas tecnolo- gr’as expresadas en automatización de la producción, informatización e inno- vación organizacional de la empresa, no importando si las teconologias son o no son de “frontera”. Una modernización bien llevada tiene efectos racio- nalizadores, pero lo inverso no es cierto. Un proceso de racionalización pue- de conllevar cambio tecnológico y/u organizacional, teniendo por tanto una derivación modemizadora. Pero, en sentido estricto, la racionalización no significa la adopción de nuevos procesos tecnológicos, aunque puede prece- derlos,
Hecha la clarificación conceptual, presentamos nuestra tesis: a diferen- cia de Argentina, en Chile ya se han completado en lo erencial lo: procesar de racionalización, fenómeno contemporáneo a la desindustrialización. Dos crisis económicas (1974-75, 1981-83) y los cambios en el modo de regula- ción estatal de la economía, fueron los acicates. Ha surgido un nuevo tipo de gran o mediana empresa capitalista. fenómeno evidente en los sectores tex- til, metalmecánico y construcción. Varias son las evidencias: disminuyó el grado de integración vertical de las empresas; se simplificaron procesos pro- ductivos; aumentó el control taylorista de la fuerza de trabajo; se racionali- zó el uso de inventarios.
ii) La modernización tecnológica. A partir de finales de la década del se- tenta, comenzaron adesarrollarse procesos de modernización cuyas caracte- risticas básicas son las siguientes: primero, tienen un ritmo de difusión alta- mente desigual, lo que llevaa profundizar la heterogeneidad tecnológica del sistema productivo chileno?" segundo, hay un fuerte avance en la infonna- ción de las r asociado a num-ri ' de la gestión r ini." tercero, la innovación organizacional se esta desarrollando rápidamente, y
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ella se asocia a la computación? cuarto. las nuevas tecnologías. aunque po- co difundidas. se hacen cada vez más centrales. en tanto inciden en la orga- nización de los procesos productivos; quinto. si bien aún es pequeña la can- tidad de trabajadores directamente vinculados a lasnuevas tecnologías de ba- se microelectrón ica, son muchos los que se ven indirectamente afectados por el impacto que ellas tienen en las estructuras organizativas. Cabe destacar que la reestructuración de la industria chilena contiene di- que a la vez ' r ' y ‘ la m- ’ tecnológica Por un lado, la apertura externa exige innovar en tecnología de producto y, por consiguiente, en la tecnologia de proceso, así como en la planificación pro- ductiva. Por otro lado. los bajos salarios. las debilidades del sindicalismo y la legislación laboral, han favorecido una lógica empresarial que sobreexplo- ta a los trabajadores. Ello retarda la modernización tecnológica. En conse- cuencia. el propio sistema político autoritario favorece esta lógica empresa- rial. que entraba la profundización y difiuíón del proceso de modernización tecnológica.
4. Empleo, salarios y clase obrera industrial.
Entre l983 y 1989 hubo una imponante recuperación del empleo indus- trial, que este año seestjmaalcanzará los 700 mil u'abajadores; supera asíhol- gadamenteel nivel de 1973, aunque su panicipación relativaen elempleo to- tal aún se mantiene por debajo del de esa fecha.
Esta nueva situacion debe serexplicada. dado que obligaamodiftcar pro- fundamente los enfoques tradicionales sobre el patrón de acumulación y la regulación estatal imperantes en Chile desde 1973, asi como también los en- foques que aseguraban una tendencia secular a la reducción de la clase obre- ra industrial chilena.
a) Nueva evolución del emplea y los salarios
T- " ‘ ' los análi i en ' se “lascrisisyrev cesiones. Nuestra intención es comparar dos recuperaciones (¡975-80 y 1983-88) que presentan rasgos muy diferentes entre sí.
El Cuadro l evidencia que el dinamismo de la recuperación industrial 1983-88 fue muy fuerte: las tasas medias anuales de crecimiento del PGB y el empleo industrial fueron del SrS porciento y 8.5 por ciento respectivamen-
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CUADRO I DOS RECUPERACIONES INDUSTRIALES (Indicadores básicos) Conceptos 1975 -80 1983-88 li Tasa Media creo. PGBX' 5.0% 5.5%3. 2. Tasa media crec. Empleo ' 0.0% 8,5% 3. Variación product. media‘ 27.8% 45,7% 4. Elast. cmpleo-produclo‘ 0.06 1.59 5. Var.remun. media real' 18.6% 3.9% ót Var. salario min. real' 42.3% ¿2.1% 7. Var. tipo cambio reall 67,9% 52.7% 8. Var. TCRISMR‘ 47.4% 47.0%
' Tasa media anual. Marcel y Meller (1975-83). Diaz (1988) ' Tasa media anual,Iadresic(l957-83)_ Díaz(l988). Productividad media aparente. ‘ In (empleo) = a + l: x ln (PGBI); b = elasticidad bmta empleo-producto ' Datos 1975-80 Banco Central y 1980-85 Cepal ' Datos 1975-80 [NE y 1980-85 Cepal ' Tipo de cambio/IPC ‘ Tipo de cambio real/salario medio real
te. loquecontrastacon lo sucedidoentre 1975 y 1980. En esteperíodo, si bien la media de crecimiento industrial fue del 5.0 por ciento, el empleo del sec- tor se mantuvo completamente estancado El Cuadro l muestra también. pa- rael período 1983-88, una caída de la productividad media aparente del sec- tor industrial, situación significativamente diferente a la de 1975-81; y un cambio radical en la elasticidad empleo-producto del sector industrial: si en- tre 1975-80 fue prácticamente cero. entre 1983-89 es mayor que uno. Este cambio conuastacon lo sucedido en los sectores de servicios y comercio. cu- l ' ' " ‘ ¿{prepmduch " ' yemndrá i' mnmhne períodos. La Gráfica 3 permite visualizar la radical diferencia entre ambos períodos de recuperación industrial.
Lo anterior indica que hubo cambios estructurales que en parte ya han si- do explicados” ¿Cuáles son las causas de este componamiento tan diferen- te del empleo industrial?
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Dos hipótesis explicativas: primero, el cambio en la política económica en 1984 aumentó la protección efectiva para aquellas ramas orientadas al mercado interno y que tienen una alta relación empleo/producto, dos rasgos que caracterizan la pequena y mediana empresa; segundo, dada laescasez de divisas y la política ‘ tuvo el , de retra- sar los salarios nominales en relación a la evolución media de los precios in- ternos y al tipo de cambio (véase Cuadro l). Ello favoreció la utilización in- tensiva y flexible de una fuerza de trabajo ya debilitada por las altas tasas de desempleo. los bajos niveles de sindicalización y la represión.
Lo notable ha sido el auinento de la diferenciación salarial. El Cuadro I evidencia que el salario medio real creció en 52.7 por ciento, mientras que el salario minimo real decayó en 22.1 por ciento. Ello constituye una situación
r inversa a lo " ’ en la r ' 1975-80. Diversas encuestas conñnnan que las remuneraciones de ejecutivos y profesionales aumentaron a un ritmo mayor que los salarios de trabajadores no calificados.
u- .. .
r r
b) ¿Emergencia de una nueva clase obrera industrial?
De maneraanalogaa la ecuación dictadura = estancamiento, en Chile du- rante largo tiempo ha predominado la tesis que establece una estrecha aso- ciación entre nuevo y viejo modelo económico, autoritarismo y reducción de la masa de trabajadores asalariados en tanto clase obrera y en tanto actor so- cial relevante en la escena politico-social chilena. Ello se confirmaba hasta hace un par de años al constatar la reducción absoluta del número de traba- jadores industriales, el crecimiento del empleo en el sector servicios y el au- mento del empleo por cuentapropia. especialmente informal. La conclusión no podia ser más clara: se habia consolidado un violento cambio en la estruc- tura social chilena, donde ganaban terreno la clase media propietaria y asa- lariada, asi como el sub y/o semiproletariado, disminuyendo la importancia absoluta y relativa de la clase obrera industrial.
No discutiremos las consecuencias teóricas y políticas de tales análisis. En todo caso, conviene destacar que muy pronto se hizo evidente que no se podían l . . . J 4 p . . A rico del proletariado, y un mayoro menor protagonismo. Cienamente hayai- guna relación, pero ella está muy condicionada por una multiplicidad de cir- cunstancias históricas.
Por ahora. nuestro interés se concentrará en discutir los cambios en laes- tructura social del país, especialmente en los últimos seis años.
Como lo evidencia la Gráfica 4, entre 1983 y 1989 hubo un fuerte creci-
CUADERNOS DEL SUR ll 33
miento del empleo industrial. En un plazo de seis años, más de 300 mil tra- bajadores se integrarona la industria, superando desde 1987 el empleo indus- trial de 1973, aunque ¡sólo después de trece años de dictadura! Esto indica un fenómeno nuevo que debe ser estudiado.
La actual expansión capitalista obliga a revisar análisis hechos en plena dictadura y en plena crisis. Lo que parecía corno tendencia secular a una de- sestructuracio’n del proletariado y un debilitamiento del sindicalismo, ya no esmciem'dadr‘ 1 r una. t ‘ ‘ un ‘ J ' VM sión de' lo sucedido entre 1969-79 o 1973-83.
En efecto. entre 1969-79 o 1973-83 hubo un proceso de desestructuración objetiva y subjetiva del viejo proletariado industrial, que emergió en la dé- cada del treinta y terminó por conformarse hacia finales de los años sesen- ta. Como es sabido, el golpe militar y el intento de refundación capitalista que impulsó el regimen, no sólo destruyó partidosy organizaciones populares,si- no que también liquidó las bases sociales del sindicalismo industrial en Chi- le. Ello no sólo se manifestó en altas tasas de desempleo y subempleo. sino también en cambios sustantivos del empleo según categoría y estructura ocupacional. El Cuadro 11 confirma lo anteriormente dicho: si entre 1973-83 el empleo “productivo”disminuyó en 18.2 por ciento. el empleo “improduc- tivo" (comercio y servicios) aumentó en 63.4 por ciento. Ello se correlacio- na con un fuerte aumento del desempleo abieno. una caída del empleo asa- lariado y un aumento de los trabajadores por cuenta propia, sean del sector
Gráfica 3. [íntimo-Producto industrial
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34 SETIEMBRE 1990
informal o formal. En particular: la caída del empleo industrial fue dramá- tica: en 1983 había un tercio menos de ocupados en el sector industrial.
Sin embargo, apartir de 1983 la situación se revínió. Entre 1979 y 1989 el empleo “productivo” aumentó en 48.5 por ciento, a un ritmo mayor que el empleo en servicios y comercio. El desempleo abierto cayó en términos ab- solutos y relativos. En particular; elempleo industrial creció en 42.9 porcien- to, una expansión que va mas allá de una mera recuperación Hubo un fuer-
' ' A ' r' ¡una miarinrin r ' r Tam. bién destaca el notable crecimiento del empleo en la construcción. Este gru- po de indicadores se correlaciona con un aumento del empleo asalariado - sea formal o informal.
Lo anterior permite afirmar que actualmente hay en curso un proceso de reestructuración objetiva del proletariado industrial. La reducción absoluta y relativa de la claSe obrera industrial se detuvo. Hay en curso un proceso de recomposición que aún no ha terminado.
¿Significa esto plantear que los cambios en la estructura social iniciados después del golpe serán revenidos? En absoluto. El Cuadro Ill evidencia los cambios ocurridos en los últimos veinte años. Si en el último quinquenio hu- bo una reversión respecto a las tendencias observadas entre 1979 y 1989. no se recuperará la estructura de 1969 y 1974 -y dificilmente podría hacerlo en
Gráfica 4. Empleo industrial 1970-89 mi" a WW.
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bw. no. un.
sco- sw. m4 son. una. wn. mt- 420- tm. sao- sw t . V . v t u
CUADERNOS DFJ. SUR 11 35 CUADRO II
CRECHVIIENTO DEL EMPLEO POR SECTORES 1969-1989 (Crecimiento acumulado. por redoret. en porcentajes)
Desestr. Reesn'uc. Acum. Sectores 197 3-83 1979-89 1969-89 Agropecuario -2.6 28.8 7.5.8 Mina'la -22.8 21.3 29.1 Industria -32.0 42.9 4549 E.G.A. -22.7 317 47.3 Construcción -30.6 161.5 111.4 Transp. y Corn. 4642 56.7 52.4 SubtoL "productivo" -18.2 48.5 45.0 Comercio 38.6 450 104.7 Servicios financieros 87.0 90.1 219.3 Otros servicios’ 72.5 23.9 67.6 Subtot. "no-productivo" 6344 33.6 84.9 Empleototal 15.8 41.0 61.5 Desempleo ebieno 245.1 -32.9 68.7
Fuente:: 1969-1984, Jadresic; proyección 1989, Diaz ‘ Incluye PEM y POJH
el mediano plazo. El balance de veinte años (1969- 1989) muestra que con la sola excepción del sector de la construcción, el resto de los sectores produc- tivos presenta una caida en su peso relativo en la estructura ocupacional . Se hace evidente la caída del empleo agropecuario y minero. El caso peculiar es la industria.cuya participación porcentual aumentó notablemente entre 1984 y 1989, aunque sin recuperar los niveles de1969, y menos de 1974.
Paralelamente, la expansión de los sectores comercio y servicios consti- tuye una modificación más duradera. El caso mas notable es el de los servi- cios financieros. que desde hace varios años agrupan una mayor cantidad de trabajadores que el sector minero.
Pero los cambios estructurales no contradicen la ocurrencia de un verda- derociclo de desestructuración/reestructuración declase, entre 1973 y 1989. Las tesis que señalaban la tendencia lineal a una reducción de la clase obre-
36 SETIEMBRE 1990
ra sólo habían tenido como base empírica una parte de la historia: aquella te- rrible fase en que el viejo regimen de acumulación capitalista era sustituido por otro más salvaje y autoritario, más dominado por el capital financiero. Y quiza porello cometieron el mismo error de aquellos planteamientos más or- todoxos, que suponían un crecimiento lineal del proletariado a medida que se expandt'a el capitalismo.
En real idad. no es la primera vez que los trabajadoreschilenos atraviesan por un ciclo de desestructuración/reestructuración como el que viven actual- mente. Recuérdese que entre 1910 y 1930 sucedió algo similar con el núcle- o central del proletariado minero. que habla construído un protagonismo so- cial pocas veces visto en la historiachílena. Las sucesivas crisis económicas, la represión estatal. las grandes masacres y la dictadura de Ibanez del Cam- po, tuvieron un efecto desarticulador en la clase y en sus expresiones socia- les.La' " seinvirtió" ,‘del932,y r " d r’de 1936. A panir de entonces hubo un proceso de recomposición social y polí- tica, y surgió una nueva clase con una estructura y un perfil muy diferentes alos que prevalecian hacia principios de siglo.
Cuadro Ill ESTRUCTURA OCUPACIONAL 1974-1989 (PORCENTAJES)
Sectores 1969 1974 1979 1984 1989 Agropecuario 23.9 22.3 20.4 19.2 18.6 Mineria 218 342 2.6 2t3 2.2 Industria 17.9 19.5 16.0 12.8 16.2 Electricidad. gas. agua 0.8 1.0 0.8 0.7 0.7 Construcción 6.6 5.9 4.7 3.9 8.6 Subtotal "productivo" 52.0 51.9 44.3 39.0 46.4 Comercio 12.1 11.6 14.9 lStI 15.3 Transp. y comunicaciones 6.6 6.5 5.6 5.2 6.2 Servicios financieros 1.8 1.9 2.6 3.1 3.5 Otros servicios 27.6 28.1 32.5 37.7_ 28.6 Subtotal "no-productivo" 48.0 48.1 55.6 61.0 53.7 Total 100.0 10040 100.0 100.00 100.0
Fuente: 1969-83. ladnsic; Proyección 1989, Díaz
CUADERNOS DEL SUR ll 37
Guardando las distancias y diferencias históricas, un proceso similar - más extenso y más trágico- tuvo lugar durante una década después del gol- pe de 1973. Actualmente ya se ha iniciado un proceso de recomposición o- brera y sindical que puede tornar varios anos antes de madurar.
Es nuestra impresión que la desestructuración objetiva llegó a su fin. Pe- ro, tal como sucedió a panir de los años treinta, el actual crecimento del pro- letariado no parece reconstruir ni el perfil ni tampoco las conductas del vie- jo proletariado. Parece que está surgiendo una nueva clase obrera que, a las puertas de la transición democrática, presenta grados muy elevados de dife- renciación interna.
Diversos estudios han señalado que junto a los trabajadores de la gran in- dustriaoligopólica, la minería y laconstruccion, han emergido nuevosnúcle- os en sectores exportadores, vinculados a la actividad pesquera, madera-ce- lulosay agroindustrial. En los últimos años ha reemergido un imponante nú- cleode ""an v' "-alar1 ymicro r A" ' destaca la emergencia de una enorme masa de trabajadores asalariados del sector agricola: los temporeros En efecto, si entre 1964-65 y 1986-87 los tra- bajadores agrícolas se redujeron a la mitad (bajaron de 208 mil a 120 mil), los temporeros, en cambio, se duplicaron, pasando de 147 mil a 300 mil. Ac-
‘ la‘ “de "fire r esta ' ‘va110por ciento anual. Ya no sólo vienen del campo, sino también de la ciudad: un 15 porciento de la mano de obra empleada en el sector fnrtícola proviene de las ciudades. Gran parte de ella está conformada por mujeres.
Los temporeros son parte de una enorme masa emergente de trabajado- res asalariados con empleo precario e inestable. Son los subcontratados. los que ‘ ' enlar 1 y " r losqueno " r decon- trato. Todos ellos son parte de un nuevo componente de la clase obrera, pe- ro que vive una situación enteramente nueva y condiciones de trabajo muy lejanas de aquéllas de los núcleos tradicionales de la gran empresa. '
Con la reconstitución de la CUT y el eventual desarrollo del sindicalis- mo en los primeros años del gobierno democrático, es muy posible que se a- celere un proceso de reconstrucción social y política de la clase trabajadora y del movimiento sindical. El gran desafio es incorporar al sindicalismo a es- tos varios sectores arriba señalados. De no ser así, se estaría cristalizando una diferenciación que sólo podría debilitar alos trabajadores corno actor so- cial imponante en la transición. Si, en cambio, el sindicalismo logra integrar en sus filas a estos nuevos núcleos de nabajadores, se estaría gestando una nueva configuración objetiva y subjetiva de clase, diferente ala de todas las épocas anteriores del capitalismo chileno.
33 SETIEMBRE 199o A modo de conclusión
A lo largo de esta exposición hemos afirmado que después de la crisis l982-83, se aceleró un proceso de reestructuración industrial limitada de ti- po autoritario, conjuntamente con procesos de modernización tecnológica que progresivamente ha ido primando sobre los procesos de racionalización.
¿Quiere decir esto que la economía chilena ha entrado en una faseexpan- siva prolongada? Si bien hemos criticado las tesis estancacionístas. no pre- tendemos entregar una versión apologética del capitalismo chileno.
La reestructuración industrial en Chile es incompleta y tiene bases muy frágiles. En primer lugar; porque la industria no avanzó por la senda de Co- rea del Sur, ni tampoco creó un núcleo endógeno de dinamización tecnoló- gica. Actualmente no seavanzaa“completar" laestructura industrial, ni tam- poco han disminuido los márgenes de dependencia. De hecho, el eje sigue siendo primario-exportador y la industria adoptó un perfil de alta especiali- zación.
En segundo lugar, las bases del crecimento industrial obtenido hasta aho- ra comenzarán aagotarse apartir de 1991-92. Las causas son diversas: un pa- norama externo menos favorable; el término de la fase “fácil” de expansión de exportaciones; un a ' las " ‘ ' ' ‘ " r “ ' lo que exige elevar inversiones de expansión; un probable cambio en la le- gislación laboral, así como un aumento de la fuerza del sindicalismo
Esta es la herencia estructural cuyo peso se hará sentiren foma crecien- te. Percibimos un agotamiento de los factores que operaron en los ochenta. Ello pondráaprueba la fuer-1.a de lareestructuración industrial hasta ahorare- aliada.
Chile está entrando en un punto de inflexión estructural en su evolución económica. Por un lado. porque se están agotando los factores dinámicos que impulsaron la economia en la segunda mitad de los ochenta. Por otro, porque se están modificando las relaciones de fueras sociales que hicieron posible el modelo económico que impulsó la dictadura.
Dado lo anterior. nos atrevemos a augurar un nuevo ciclo de mayor inter- vención estatal directa en la economía. En efecto, la vieja forma de regula- ción estatal ya no será viable: el monetarismo entrara en una fase de declina- ción, dado que no dispondrá del poder ni de las condiciones sociales para re- alizarse como lo hizo en los últimos quince años. La formación de los pre- cios. la g ' ' salarial. lo ¡u u de política ‘ ‘ estarán determinados en forma creciente por la presencia de un conjunto de nuevas fuerzas sociales que presionarán por sus intereses.
CUADERNOS DE. SUR ll 39
En síntesis, diversos factores políticos y económicos modificarán inexo- rablemente la relación del Estado con laeconomia. Habrá una tendenciamuy fuerte a que el Estado vuelva a jugar un papel para impulsar las modificacio- nes estructurales necesarias para desarrollar el país. Los factores que actúan en contra del intervencionismo estatal, tanto en Argentina como en Brasil, dejarán de operar en Chile a partir de los años noventa, dado que la raciona- lización y las privatizaciones ya serealizaron. El futuro gobierno no tiene que enfrentar esa tarea.
Chile no sóloestaentrando en un periodo detransición política, sino tam- bién en uno de transición económica. Por ello es que es ineludible un proce- so de sucesivas crisis económicas y politicas. que pueden durar poco o mu- chotiempo.Es' ' “,y L" ' ", ‘ elf0r ‘ ' ’ dela sociedad civil y los movimientos sociales. Pero también es muy probable que, en un mismo movimiento simultáneo, se operará un fonalecimiento del papel directo del Estado en la economía y en la sociedad. Esto implica trans- formaciones muy profundas, llenas de oportunidades y llenas de peligros.
Santiago, 1989
NOTAS
t las experiencias de Brasil (19644979. el Paraguay de Slroessner y la Nicaragua de finmnn ' ‘ ' ' ' ' '
2 Para el período 1973-88. la media gasto fiscal/PG]! fue 27.0%superior a la media del período196i-70(22.4%);lamediainguesoslritmlarioslPGBfue2546%, superioralamediadel períodol96l-70(22.4%).I ‘ ' ' 1 ' r ' A ' r
a la renta nluinl- incluso protege al Estado frente ¡eventuales rhoclu inflacionario:
3 Hasta 1983 el gobierno imponía reajustes salariales automaticos, Actualmente la regula» ción coercitivaoperaatravés del Plan Laboral bos salarios mínimos se siguen reajusrando en ' 4 ‘ APH" 1981-1989 ' '
4 Debido alas dudas que merece la metodología de empalme de Cuentas Nacionales del Banco Cenlnl. hemos optado por utiliLarlas estimaciones de Marcel y Meller (Empalme de las Cuenta Nacionales de Chile 1960-85 ; Mos altermlivos y resultados", studio: CIEPLAN 7.01
5 Serg'o Merino y Jacqueline Weinstein ("la industria mlalmee‘áníca"en ha industria chilena: cin-¡rm virr'onersectwíaler, Santiago. CED, 1986). reginnn 62 quiebras de empresas meulmeclrticas entre 1969 y 1983. Pero ya ante: de la crisis de 1982-83 el nlimu'o de establecimientos nunuflciilremihabíadisminuídode 1.524m 1969i1.371 en 1979. han“ estribaen el "boom" importador, que desplazó laproducciórt del secar, queen su ¡nulidad le destinarse al mercado interno.
6 Mn'inoy Weinrlán, up. cil. p. 179,
7 ¡L r r r . r r l . r (1974-75 y 198243), ooriceaitnndo la ¡tendón en loa períodos de recuperadón (1976-81 y 1984-59)
“a
40 SETIEMBRE 1990
8 Estas cayervn desde Irn 33,3% del PGB en 1981 hastaunurllz del PCB en 1988.
9 son. -« u -..rT r 1 r - A.“
plantas ensambladoras, algunas delas cuales son actualmente musulmana; Maquinaria No
Eléctrica y Cuero.
10 Er dela‘ fisicay ' ‘ r. - ‘ r...
la rapidez con que la industria puede abastecerse de insimor y bienes de capital.
ll Por ejemplo, la expansión pesquera generó elector hac-¡anna via produca'órn de barcos
pesqueros, redes y actividades de maestranza.‘ y hada adelante vía producción de harina de
pescado y, en menor medida. de conservas.
l2 OscarMunozhautilirado el concepto :reorganimión: industrial. Vease Crisisyreorgmi-
zación industrial en Chile". Notas Tecnicas CIEPutN ¡23.
13 Nos referimos a las ramas CIUU 38 l, 382 y 383 (exceptuando bienes de consumo
duraderos con componentes electricos o electrónicos)
14 Considerando la naruralen de los procesos productivos, se observa un aumento de la
importancia de grandes industrias de proceso continuo
15 Por ejemplo, Mario Marcel señala que la importancia relativa de las privatizaciones en
Chile es mucho mayor que en Gran Bretaña No sólo en Iémrinos de porcentaje del PGE, sino ' r ' ' y del valor ‘ ' ' ' n ' ¿asc
"Laprivatización de Empresas Nblr'cas en Chile 1985-88", Nara: Técnica: CIEPLAN 125.
16 Estrategia. 537. Ranking de sociedades anónimas del primer trimestre de 1989.
17 Vém’wr ' r ¡mn-"imita. ' ‘
de escala: um caso de moderniuqao ineficiente" de Marcos Cintra C4 de Albuquerque (en
Pesquisa ¿Planejamenm Economica 17,1, abril de 1987,11’EA, Rai-Brasil) Analizando el Caso
de la actividad lechera en Brasil, el autor señala que "si bien el sector sufrió una gran
moderniución, se constata que hubo un retroceso tecnológico (o pérdida de eficiencia en la
r “n r ‘1 " 4 ' y I
18 Panel ' ' la ' ' yano-HHp-v-relalnso, ' ' ' depend
cia,niterminarcon' ' l ' ' u ' '
(Quijano, 1988)412 moderrriraciónesloútil, loeficaz, loque signifieaadecuarmediosy fines,
La modernización no es liberación sino productividad. eficacia del dinero, consumismo. La
leurología al servicio del poden
¡9 H y r r . r
r ummmt |ímilada a ' l
‘ r ' l': I "
por la vía de sucesivos ajustes a las recesiones.
20 Avanza mk rápidamente en el seclor servicios (bancos y telecomunicaciones) que en el
wenu ' ' se , grandesy ‘ es mas empresas
vincrdadas a la exportación; er más relevante en industrias de proceso contínuo que dis-
contínuo
2] Según algunos estudios, el men-ado computacional se ha expandido «¡237% entre 1983
y1957_ym¡ r. " ‘ A t l ' ‘ l r
productivos (control de inventarios. diseño y control de calidad de productor. etcétera).
22 P. r l . 4 4 . ,
que la innovadón tecnica. Podria afirmarse que en el caso chileno. hirtóriumente laprimera
pmedeahsegu "' ' tipnr-Irn' 1' ' ' ‘ -' '
trabajo de lu empresas. Hace cuatro años. una encuesta reveló que 59% de las empresas de
servidos y 49% de las empresas industriales habrian hecho modifiucionea orguiina’omles 7‘ dela ' ‘ de ' 1985).
23 Véase sección 3. b,
CUADERNOS DE. SUR ll 41
PANAMA Y LA REVOLUCION DEMOCRATICA EN AMERICA LATINA
Adolfo Gilly
1.» La invasión de Estados Unidos a la República de Panamá en diciem- bre de 1989. la destrucción de su ejército. el establecimiento de un gobierno títere y el mantenimiento de la ocupación militar, se ubican dentro de los grandes L' en las de fuerzas ¡u-r- ' ' ’ ’ - dos a partir de la segunda mitad de 1989.
La lucha contra el tráfico de drogas como motivo principal de la opera- ción es sólo un pretexto de importancia secundaria, destinado al consumo in- lemode una opinión públicamanipuladapor medios de comunicación de ma- sas estrechamente subordinados a la política exterior del Depanamento de Estado. como ha sido demostrado exhaustivamente en la prensa internacio- nal y en los reducidos espacios de prensa independiente del sistema en Es- tados Unidos.
El mismo nulo valor tienen los argumentos que atribuyen la operación a una búsqueda de consenso intemo por parte del presidente Bush‘ Si bien es-
' iste.esv ' un L ‘ ’ ¡udeundiseñomu- cho más vasto: el reacamoda de la forma de dominación de Estados Unidos sobre la región ( y sobreAméricaLatina ) en un mundo turbulento y cambian- te tn el cual lar grandes naciones estan buscando disputar, recuperar y a- firmar la: viajar y nuevas zonas yformar de influencia,
En la caída esrrepitosa del orden mundial surgido de la crisis de los años 30 y de la Segunda Guerra Mundial y sancionado en Yallapor los jefes delas potencias vencedores, Estados Unidos se prepara para una nueva —en la for- ma y en el fondo- disputa de hegemonía, no sólo frente a la Unión Soviéti-
42 SETIEMBRE 1990
ca en crisis sino sobre todo en la reestructuración colosal del mundo capita- lista, recuperme el dominio pleno sobre su plataforma geopolítica conti- nental, aquella que va desde Alaska al canal de Panamá.
En esta recuperación. lapotencia imperial busca restablecer, bajo formas modemizadas, la cadena de “protec torados" con que consolidó desde prin- cipios de siglo su dominación sobre su mare noslrum: Puerto Rico, Cuba. Haití, Dominicana. Panamá. N icaragüa, cerrando así su control sobre la re- gión centroamericana y poniendo un cerco material invisible sobre Mexico y el nacionalismo mexicano. Las revoluciones y los movimientos naciona- lesy " , ' ' hntu'nndebiu A L' nn“ k ‘ ""- dela Cuba de Fidel Casu'o. la Granada de Maurice Bishop y la Nicaragua de los sandínistas hastaPanamá deTorrijos (con los tratados del Canal de 1977) y la prolongada guerra revolucionaria salvadoreña a partir de 1979. La inva- sión y ocupación militar de Panamá es un eslabón más en el proyecto de res- tablecimeinto. así sea bajo formas modificadas, de la cadena de la domina- ción imperial en la región.
Por otra parte, en la competencia creciente con las potencias financiera. industriales y comerciales delapón en el Pacífico y de Alemania y la Comu- nidad Económica Europea en el Atlántico (y quien dice ese tipo de potencia, está diciendo posibilidad segura de potencia militar), aumenta para Estados Unidos la imponancía de la Zona del Canal como plataforma financiera, co- mo vía de mar entre ambos océanos y como zona militar. ¿Por que iba a que- dar Panama bajo el gobierno de un ahora rebelde ex agente y cómplice dela CIA y de su corrompido aparato burocrático-militar-policial?
En este aparente y fantástico resurgimiento de los equilibrios entre gian- des potencias de principios del siglo. en este nuevo proyecto de expansión sin limites del capitalismo de las finanzas, de las transnacionales y de la infor- matica, en esta especie de Belle Epoque de pesadilla. recobran una extraña actualidad las palabras con que Woodrow Wilson definió en Columbia Uni- versity. en ¡907, los designios de la expansión imperial que entonces estaba iniciando su ciclo secular. antes de que la pertubaran y amenazaran las gran-
des revoluciones y las crisis:
Dado que el ‘ ignora las y que el p rio insiste en tener nl mundo como mercado. la bandera de esta nación debe seguirlo. ylas puertas de las naciones hay cerradas deben serden’ibldls. Las ‘ ' ¡us " ' deb-n m ‘ pm los minis- tros de estado, ¡tin cuando la soberanía de las naciones que se oponen teng-
CUADERNOS DEL SUR ll 43
que ser ' Q ’ en r Se deben obtener " colonias. pa» n que ningún rincón útil del mundo puede pasar inadvenido o quedar no u- tiliudo.‘
La caída del muro de Berlín como hecho simbólico de la apertura de los potenciales mercados del Este para los capitales del Oeste provoca un curio- so retorno del contexto que rodeóaesas palabras Las revoluciones democrá- ticas de 1989 en los países del Este, del mismo modo comoabrieron las com- puenas a todos los conflictos internos congelados durante decadas por los a- cuerdos de Yalta y el reparto de zonas de influencia entre las dos superpoten- cias, también las han abieno para todos los conflictos intercapitalistas incu- bados, postergados o atenuados a lo largo de esas décadas por el anterior e- quilibrio político y militar global entre los países de la N ATO y los del Pac- to de Varsovia.
Panamá no ha sido ocupado para contenera la Unión Soviética, al comu- nismo o a la revolución, sino para afirmar la plataforma continental militar y financiera de Estados Unidos frente al nuevo desafío a la declinante hege- monía ‘ " ,‘ ’ por las, ‘ potencias ' " con sus zonas de influencia económica, política, cultural y militar, en los marcos del repliegue de la influencia soviética y de las hipótesis de guerra que daban sustento ideológico a aquella hegemonía.
Como en los primeros años de este siglo, cuando Wilson enunciaba aque- lla doctrina. Estados Unidos vuelve a reinar sin disimulos sobre Panama. Lo hace en el tramo descendente de la curva, lejos ya del glorioso oenit de los a- ños 50, frente a un nuevo ciclo de la competencia y la confrontación interna- cionales. Los efectos serán diferentes e impredecibles.
2.- Este nuevo ciclo fue precedido y anunciado, en los años 80, por el re- troceso, el cedimiento o la caida de las posiciones del trabajo asalariado y de sus organizaciones en todos los paises capitalistas indusu-ializados y semin- dustrializados y por la ruptura generalizada del “pacto social" encamado en los Welfare States.
Frente a las nuevas formas de existencia y de producción del capital in- temacionalizado en la era de la electrónica, la computación y lainformática, han caído barreras defensivas erigidas por el trabajo durante el período pre-
' Citado en Roben Freem-t Smith, The United States ¡nd Revolutiontary Nationalism in Mexico. l9l6-l932, University of Chicago Press, 1972. pt. 13-24.
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eedente en la organización sindical, la legislación, la política y el control de los procesos productivos, mientras el trabajo mismo atraviesa una profunda y turbulenta recomposición también en sus formas de existencia y de con- ciencia y en su relación con el capital, Tanto en número como en peso eco- nómico y en poder de contratación sus fomias organizativas se han retraído y estan en crisis. Con relación a las nuevas figuras del mundo del trabajo y a sus demandas, las organizaciones sindicales poderosas hasta inicios de los años 70 atraviesan una profunda crisis de programa y de representatividad, cuando no han sido directamente marginalizadas por los nuevos procesos. productivos y las nuevas formas de contratación con las empresas y de com- petencia individual o por grupos en el interior de la moderna fuerza de tra- bajo.
Al ceder las posiciones históricas del trabajo asalariado en los centros mundiales del capitalismo, al crecer en la misma medida la agresividad di- námica del capital en sus nuevas formas de organización y de producción, to- das las limitaciones, los retrasos, las deformaciones económicas, sociales y políticas de los paises postcapitalistas quedaron expuestas bajo la cruda luz yel' , ' “ juiciodela , ' anivel " ' cuya , ‘ mas concentrada es lacompetenciaen la productividad del trabajo. No fue lacon- frontación militar sino la económica la que determinó el desplome desde a- dentro de esos regímenes.
Laexistenciadeéstos no estabaasociadasolamentealadivisión del mun- do en bloques de influencia politicay militar establecida en Yalla, sino tam- bién a determinado equilibrio de fuerzas entre capital y trabajo encantado en Occidente en los Welfare States y en el “pacto fordista", Existe una relación entre la pérdida de sustento de los grandessindicatds industriales en Occiden- te y la disgregación delosequilibrios sociales intemos-los“pactos sociales"- en los paises postcapitalistas. El crecimiento de ambos es complementario, sucesivo y acumulativo.
Fue en ese mundo surgido de la Segunda Guerra Mundial y de los acuer- dos de Yalla donde se desarrolló la revolución colonial o la revolución na- cionalista tanto en las colonias como en los países dependientes o semicolo- niales. A su manera.eseequilibrio mundial protegióaesas revoluciones o les permitió espacios de movimiento y fuentes de apoyo y recursos materiales, desde Africa hasta Cuba y desde Vietnam hasta Nicaragua. Esas revolucio» nes, a su vez, reforzaron aquel equilibrio.
La crisis, lareestructuración capitalista intemaeional y la ofensiva gene- ralizada del capital desde la segunda mitad de los años 70 debilitaron o atra-
CUADERNOS DEL SUR ll 45
saron las economías de esos países, acomenzar por la de sus trabajadores ur- banos y rurales y sus pobres urbanos. El peso abrumador de la deuda exter- na es sólo la expresión de esos nuevos desequilibrios y el instrumento para terminar de imponer a esos países su propia versión salvaje de la reestructu- ración capitalista y para subordinarlos a la división internacional del traba- jo que surge de la incontenible internacionalización del capital y de los pro- cesos productivos.
La expansión capitalista posterior a la Segunda Guerra Mundial se asen- tó sobre esos tres equilibrios conflictivos: con el trabajo asalariado, con los países postcapilalistas, con los nuevos nacionalismos surgidos dela desco- lonización o de la industrialización de países en vías de desarrollo. Los lados de este triángulo en cierto modo se protegían entre si, Esos equilibrios se con- virtieron en obstáculos para una ulterior expansión del capital. Ahora, esas tres barreras defensivas han cedido y el cedimiento de cada una de ellas de- bilita a su turno a las otras.
El capital parece haber llegado a su día de victoria y ver abrirse ante él un horizonte ilimitado, como lo afirman en sus escritos algunos de los ideolo- gos de Washington. La mercancía pasa por todas partes, en un mundo sin ba- rreras para el capital intemacionalizado,en un mercado que no conoce limi- tes ni fronteras. Las palabras de Wilson suenan a profecía cumplida.
Es en este mundo donde Estados Unidos realiza la operación típicamen- te colonial de invadir la República de Panamá y establecer un regimen de o- cupación, un protectorado, como solución estable de duración indefinida. Como nunca antes, a fines de l989 Washington tuvo las manos libres para su empresa militari No había peligro de respuesta soviética en otro escenario ni de v ‘ " ' ' de un 0' dictatorialr cuyas cabezas estaban desde hace años corrompidas porsucolaboración en las operaciones de los servicios secretos de Estados Unidos. Pero el objetivo no era cortar e- sas cabezas, sino destruir la independencia panameña, desarticular su esta- do y sus fuerzas armadas y volver a toda la República de Panamá al status de una gran Zona del Canal (algo así como el proyecto de convenir a Cuba en una extensión de la base de Guantánamo y una sucursal de las finanzas y los negocios cubanos de Miami).
3.- La guerra fría ha concluido. El desafío de Jnischov al mundo capita- lista en 1960 se ha cumplido en forma paradójica. En la competencia “pací- fica” (esto es, sin guerra nuclear efectiva pero con su hipótesis siempre pre- sente en la competencia del annamentismo nuclear), el capitalismo ha gana-
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do la batalla de la eficiencia y la productividad frente a los regímenes esta- tal-burocráticos del Estefi Lacaída del muro de Berlín (y la unificación ale- mana) es el símbolo de la caída de un modo de la confrontación y del conflic- to mundiales, aquel en que la lucha entre capital y trabajo y los movimien- tos de independencia nacional parecían subordinarse a, y subsumirse en la lucha entre dos “campos” de estados, unos “capitalistas” y los otros "socia- listas".
Esa subsunción daba .da todavía, porque las ideologías persisten más a- lla de las realidades que las engendran< una visión distorsionada y esencial- mente falsa, en la cual el socialismo resultaba asimilado a un sistema de es- tados p- ' " y a sus ' políticos L ‘ ‘ que a su vez reproducian sus rasgos en la estructura centralizada, estatal-burocrática, de los Partidos Comunistas y de muchos movimientos de liberación nacional. Esta degeneración del programa y del ideal socialistas fue leorizada bajo el nombre de “marxismo-leninismo“, y creció en forma paralela a la burocra- tización de la ' ‘ ‘ en los ' ' de los grandes países capitalistas industrialíudosr“
Aquel sistema de estados ofrecía apoyo y protección a las revoluciones nacionalistas y antimperialistas en el "campo" opuesto (mientras sometía o suprimía despiadadamente los nacionalismos en el propio). Egipto en 1956, Cuba desde 1960 y la revolución de Vietnam son ejemplos clasicos. Pero, a cambio, des." ‘
L las? ' "‘ J dedesarrollo‘ l 'y socialista de esas revoluciones al fonalecer sus deformaciones burocráticas
En su discurso del S de febrero de 1990 ante el Comile Central del PCUS para presentar eh...e u, , 4 , "partido," A ' 1 el" '4 k '“mundo espiritual de la gente", ll educación y la cultum a cambio de contar sólo "las cifras del crecimiento indunrial'h. "lo hemos tenido que pagar al precio de un fuene atraso y lo seguiremos pagando durante mucho tiempo, Estuvimos entre los ultimos en comprenderqu en el siglo de la iltfonnÁh'cl el capital más valioso son lor conocimientos, la amplitud de visiones y la imaginación productiva“. ¡Singular reconocimiento, sin tocar las raíces, de los resultados de la dictadura btaoerótir-a del partido de Ertadol
“ significativo de la fuerza de las ideologías y delos interese: sociales e individuales que
las mgendnn y sostienen es que quienes ahora eompnrebln y declaran en aisis. olviden ' ' ‘ laglrrr-Jurr ' ‘ l ' ' ' ‘ J '
de "taxistas, socialistas, libertador, pudñstas y otras corrienlu de izquierda que desde lor
años 20 y 30 y la guerra“ Españadefendieron en teorfay práctica, mudar veces leona de
ru libertad y de su vida. una visión democrática e igualitaria“ socialismo que hay todos
reclaman como evitado empem han: las cuarta: con el propio pasado.
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trasmitiéndole las propias y al favorecer los rasgos y prácticas antidemocrá-
ticos existenles en las direcciones burguesas o pequenoburguesas de esa re-
voluciones de base campesina.
El escenario de la guerra fría permitía a Estados Unidos presentar acual- quier movimiento de independencia nacional en América Latina. desde Gua- temala en ¡954 y Chile en 1973 hasta la Izquierda Unida del Perú o larevo- lución de El Salvador. como resultado de la influencia y la penetración del "campo" comunista. Debe recordarse que el Tratado de Río de Janeiro de 1948 y la Doctrina de Seguridad Nacional, bajo la cual organizaron y justi- ficaron los ejércitos latinoamericanos su represión social contra los movi- mientos de obreros y campesinos, son corolarios de la confrontación mundial entre dos "campos". El fin de Yalta es también el de Río de Janeiro; la caí- da del muro de Berlin arrastra consigo a la Doctrina de Seguridad Nacional como justificación ideológica de la represión: la crisis termina] de los Parti- dosf‘ ' es ' ' ladelau-¡n ' como" ‘ ,' deestado; y el desvanecimento del Imperio del Mal disuelve en aire la materialidad de su antagonista, el "mundo libre'ï
Siguen presentes. sin embargo, con la tenacidad dela realidad, las con- : ' .np y " r mm“ ’ uacioxie ,lar r temacional entre los diferentes capitales; la lucha entre las clases y segmen- tos declases dentro de cada nación por el control y el reparto del producto na- cional; los movimientos de independencia o de autonomía nacional alli don-
“ u’e‘najuoinmáémnpoinrca oecoiroinrcáueunaïráómhïuore‘mras: rosmu- vimientos ¿micos religiosos. sexuales. pacifistas. ambientales, comunita- rios y culturales autónomos y no asimilables a las luchas entre los capitales, las naciones o las clases.
En este contexto en acelerado cambio la invasión de Panamá. aunque pa- rezca repetir viejas tendencias, se presenta más bien como el inicio, todaví- a incierto, de una nueva relación entre Estados Unidos y los países latinoa- mericanos Es la búsqueda de una nueva forma de la subordinación, diferen- te de las sucesivas políticas de las intervenciones y las cañoneras (hasta los al'los 30), de la Política del Buen Vecino (entre los 30 y el fin de la Segunda Guerra Mundial) y de Rio de Janeiro (desde 1948 en adelante); y adecuada al nuevo escenario de confrontaciones abierto con el cierre de la guerra frí‘ a. El “comunismo” y las “potencias extracontinenlales" ya no amenaun la seguridad del Canal de Panamá. La droga es una justificación débil. La nue- va ideología dela dominación todavíaesta por formularse. Pero, como siem- pre. la precede la acción.
' narinnal ein.
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4.-Lostuuv' ' de' r ' ' ' la ' ' " los
D' r ' " una tarea 1 r laexpan-
sión del capitalismo después de la Segunda Guerra Mundial: extendieron en
todas partes las relaciones salariales. incorporaron nuevas regiones al mer-
cado mundial a través de la consolidación de estados nacionales, extendie-
ron la industrialización y la urbanización en sociedades antes predominan- temente agrarias.
La dominación colonial y semicolonial y la dominación delas viejas cla- sesy 1, 1 ' agrariaseran L ‘ ' ' ' paraesta ' dea- quellas condiciones sociales que permiten y aceleran la circulación mercan- til y la penetración del capital con la transformación creciente de todo traba- jo en mercancía con la urbanización acelerada y salvaje de grandes masas campesinas desarraigadas de su mundo tradicional y sus economías cerradas y autosuficientes.
El nuevo ciclo de intemacionalimción del capital y de los procesos pro- ductivos encuentra ahora en esos paises, dentro de las nuevas relaciones glo- bales, condiciones receptivas para su penetración, gracias a transfonnacio- nes de esas sociedades que, paradójicamente, fueron realizadas por movi- mientos nacionalistas, antiimperialistas o anticapitalistas que se proponían alzar barreras estatales, politicas y sociales contra esa penetración. y que e-
fectivamente las alzaron.
Sería apresurado, sin embargo, concluir que esos movimientos estuvie- ron trabajandoexclusivamente para el reydePrusia. No tiene lanueva expan- sión capitalista el terreno libre y allanado. A cambio de nuevas masas de tra- bajo educado en la disciplina salarial, tiene también un trabajo educado en u. naconciencia y en una red de solidaridades nacionales y sociales, no unama- sa campesina atomizada por la destrucción de la sociedad tradicional y su a- bntpta incorporación al mundo urbano. Tiene sociedades instruidas, con u- na arraigada conciencia social igualitaria y democrática, en unos casos, y un arraigado orgullo nacional organizado,en otros. Tiene ante si, entonces, con- diciones de organiución social que son premisas de futuras trabas, mayores que los regímenes estatales, para la dominación sin límites del capital.
Esanr ' ' sc" l j ' r ' nqiipllnquelos" ' del capital están proclamando como su bandera política: democracia. La de- mocracia y su significado se convertirán asi en uno de los terrenos de orga- nización yde lucha entre el nuevo mundo del trabajo y de los oprimidos y las fuer-¡as financieras y estatales del capital. Superados o en crisis los regime- nes autolitaríos que hablaban en nombre del socialismo, lademocraciaen to-
CUADERNOS DEL SUR ll 49
das sus acepciones y articulaciones irá volviendo a ser, como a principios de este siglo pero en sociedades donde el mundo del trabajo asalariado es am- pliamente mayoritario y enormemente diversificado y sofisticado, una con- signa central de ese mundo contra los regímenes estatales, sociales y labora- les del capital.
En Panamá, país ocupado por un ejército extranjero y gobernado por un
' títere,la' ‘ ‘ ‘ la ,"" ’ sonhoylas consignas mas actuales y radicales,como lo eran en la Checoslovaquia inva- dida y controlada por el ejercito soviético. Si Panamá es el terreno de prue- ba de una nueva forma de la subordinación latinoamericana, también puede serlo de nuevas formas de organización de la resistencia de los paises opri- midos en el mundo de estos años. que no es el mismo de los regímenes mi- litares brasileño, chileno o argentino: Pinochet quedó atrás.
5.- Sobre los equilibrios mundiales anteriores encuentra explicación la posibilidad de existencia de regímenes nacionalistas autoritarios como el de Omar Torrijos, que no dependía solamente del apoyo social interno con que contaba. El regimen panameño gozaba de lo que puede llamarse una renta de posición dentro de esos equilibrios.
Siendo un regimen militar y estatal que subordinaba a las organizaciones populares y, en definitiva, escapaba asu control y al de la ciudadanía,era pre- visible una degeneración como la sufrida con Manuel Noriega. El enfrenta- miento nacional limitado deTorrijos, eliminado este, se convinió en el chan- taje desclasado de Noriega y su camarilla. Pero Noriega utilizó para sus pro- pósitos las mismas ventajas de posición que su predecesor. Estados Unidos llegó a la conclusión de que no bastaba eliminar al hombre. sino que había que desmantelar al regimen y al ejercito que daban esos productos. Por eso los golpistas militares panameños deoctubre no tuvieron apoyo de Washing- ton para su empresa y fueron sacrificados.
Las condiciones para la invasión también fueron facilitadas por la difícil situacion de Nicaragua, el empaquetamiento de la revolución salvadoreña y el profundo retroceso de la iniciativa mexicana en laregión a panir de 1981/ 1982 y sobre todo en los años más recientes
Estados Unidos siempre ha tenido que contar, como un factor histórico, con la oposición mexicana a su dominación imperial sobre la región, desde Porfirio Diaz con Nicaragüa en 1909, el apoyo de Calles y del gobierno me- xicano a Sandino desde [926, la oposición al golpe contra Arbenz en Gua- temala en 1954, el mantenimiento de relaciones de México con Cuba contra
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4.-Losnn.’ ‘ de‘ ‘, ‘ ' ' 'la‘ ' ‘ " los 9' r ' " r " una ‘ 1 ' ‘ ' r sióndel ,' " " , ‘ dela“ g ’ Guerra" “ ' " en todas partes las relaciones salariales, incorporaron nuevas regiones al mer- cado mundial a través de la consolidación de estados nacionales, extendie- ron la industrialización y la urbanización en sociedades antes predominan- temente agrarias. La dominación colonial y semicolonial y la dominación de las viejas cla- ses y oligarquías agrarias eran obstáculos relativos para esta expansión de a- "' “ quer " y ' la ’ "vnmercan- til y la penetración del capital con la transformación creciente de todo traba- jo en mercancía con la urbaniución acelerada y salvaje de grandes masas ' ‘ ‘ d sumundo " ' ‘
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El nuevo ciclo de internacionalización del capital y de los procesos pro- ductivos encuentra ahora en esos paises. dentro de las nuevas relaciones glo» bales, condiciones receptivas para su penetración, gracias a transformacio- nes de esas sociedades que, paradójicamente, fueron realizadas por movi- mientos nacionalistas, antiimperialistas o anticapitalistas que se proponían alzar barreras estatales. políticas y sociales contra esa penetración, y que e- fectivamente las alzaron.
Sería apresurado, sin embargo, concluir que esos movimientos estuvie- ron trabajando exclusivamente parael teyde Prusia. No tiene lanuevaexpan- sión capitalista el terreno libre y allanado. A cambio de nuevas masas de tra- bajo educado enla disciplina salarial. tiene también un uabajo educado en u» na conciencia y en una red de solidaridades nacionales y sociales, no unama- sa campesina atomizada por la destrucción de la sociedad tradicional y su a- brupta incorporación al mundo urbano. Tiene sociedades instruídas, con u- na ‘ ‘ u ' 'social' ' ¡ny‘ " en .yun a- 'g ‘ orgullo ‘ 'm ’ ‘ en otros. T‘ si, con- diciones de organíración social que son premisas de futuras tzrabas, mayores que los regímenes estatales. para la dominación sin límites del capital.
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das sus acepciones y articulaciones ira volviendo a ser, comoa principios de este siglo pero en sociedades donde el mundo del trabajo asalariado es am- pliamente mayoritario y enormemente diversificado y sofisticado, una con- signa central de ese mundo contra los regímenes estatales, sociales y labora- les del capital.
En Panama, país ocupado por un ejército extranjero y gobernado por un regimen títere, la independencia, la república y la democracia son hoy las consignas mas actuales y radicales,como lo eran en la Checoslovaquia inva- dida y controlada por el ejército soviético. Si Panama es el terreno de prue- ba de una nueva forma de la subordinación latinoamericana, también puede serlo de nuevas formas de organización de la resistencia de los países opri- midos en el mundo de estos años. que no es el mismo de los regímenes mi- litares brasileño, chileno o argentino: Pinochet quedó atras.
5.- Sobre los equilibrios mundiales anteriores encuentra explicación la posibilidad de existencia de regímenes nacionalistas autoritarios como el de Omar Torrijos, que no dependía solamente del apoyo social interno con que contaba. El regimen panameño gozaba de lo que puede llamarse una rentade posición dentro de esos equilibrios.
Siendo un regimen militar y estatal que subordinaba a las organiuc iones populares y, en definitiva, escapaba a su control yal de la ciudadanía.erapre- visible una degeneración como la sufrida con Manuel Noriega. El enfrenta- miento nacional limitado de Torrijos, eliminado este, se convinió en el chan- taje desclasado de Noriega y su camarilla Pero Noriega utilizó para sus pro- pósitos las mismas ventajas de posición que su predecesor. Estados Unidos llegó a la conclusión de que no bastaba eliminar al hombre, sino que había que desmantelar al regimen y al ejercito que daban esos productos. Por eso los golpistas militares panameños deoctubre no tuvieron apoyo de Washing- ton para su empresa y fueron sacrificados.
Las condiciones para la invasión también fueron facilitadas por la difícil situación de Nicaragüa, el empaquetamiento de la revolución salvadoreña y el profundo retroceso de la iniciativamexicana en la región a panir de 1981/ 1982 y sobre todo en los años más recientes.
Estados Unidos siempre ha tenido que contar, como un factor histórico. con la oposición mexicana a su dominación imperial sobre la región, desde Porfirio Díaz con Nicaragua en 1909, el apoyo de Calles y del gobierno me- xicano a Sandino desde [926, la oposición al golpe contra Arbenz en Gua- temala en 1954, el mantenimienm de relaciones de México con Cuba contra
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las resoluciones de la OEA en Montevideo, el apoyo al gobierno sandinista en 1979, la declaración franco-mexicana sobre El Salvador en 1981 , pareci- tar algunos de los ejemplos más conocidos.
Por un lado, la política regional del estado mexicano estáen conflicto ob- jetivo con la misma política del otro gran país de la región, Estados Unidos. y este conflicto es por definición irreductible. Por otro lado, la cuestión más concretadel canal interoceánico, construído en Panamá, pero discutido tam- bién en torno a N icaragüa, toca directamente los intereses actuales o poten- ciales mexicanos, que tiene en el itsmo de Tehuantepec la otra zona de po- sible comunicación directa entre los dos oceános.
A su modo, esta oposición de intereses geopolíticos entre Estados Uni- dos y México favoreció a los movimientos nacionalistas de la región, tanto como estos fonalecieron objetivamente la posición de Mexico, el conten- diente más debil en esa disputa entre los dos grandes países. Pero la políti- ca del estado mexicano en Centroamérica y el Caribe se encuentra hoy atra- pada en las tenazas de la deuda externa y de la integración creciente con Es- tados Unidos propugnada por el actual gobierno mexicano y por los grandes intereses capitalistas nacionales e internacionales. En consecuencia, es no- torio el debilitamiento dela presencia regional del estado mexicano y previ- sible su débil reacción frente a la nueva agresividad de la política regional de Estados Unidos. Este no puede menos que aprovechar esas condiciones. que se suman a la situación mundial ya analizada. A su vez, la ocupación de Pa- nama, el retroceso del sandinist en Nicaragüa y el cada día más peligroso aislamiento de Cuba contribuyen a debilitar aún más la posición de Mexico (y, efecto no buscado por la diplomacia mexicana pero alcanzado por la es- tadounidense. a debilitar sus posibilidades negociadoras en el proceso de in- tegración económica con Estados Unidos).
El desmantelamiento de los objetivos y hasta de los integrantes del Gnr-
po de í‘ ‘ —Isla r conviene ’ lo- ‘ ' " la derro- taa que ha sido llevada la política internacional del estado mexicano después del viraje de 1982.
La invasión y la ocupación militar de Panamá por el ejército de Estados Unidos se inscribe, entonces, no como resultado pero sí en el contexto de tres retrocesos frente a la ofensiva global del capital: el de los estados postcapi- lalistas, el de las organizaciones de los trabajadores asalariados en Estados Unidos y en los países capitalistas y el de los regímenes nacionalistas en América Latina.
A diferencia de los ataques del pasado contra los gobiernos de Guatema-
CUADERNOS DEL SUR ll 51
la. Cuba. Chile, Granada y Nicaragüa. en Panamá el pretexto invocado no es el comunismo. En realidad, los pretextos son Ian débiles —droga, protección de vidas estadounidenses y fraude electoral- que puede decirse que no exis- ten y de hecho han sido abandonados después de las primeras semanas. La potenciaocupante se preocupa poco de cubrir la ilegitimidad de su posición. Le bastan las relaciones de fuerzas regionales y mundiales que. a su criterio. no han cesado de evolucionar a su favor.
6.- El paso de Estados Unidos a la Política del Buen Vecino aoomienms de los años 30, y al Tratado de Rio de Janeiro en los inicios de la guerra fri- a. no cambiaron la esencia de su política de dominación sobre América La- tina. pero sí sus formas especificas en cada período. Plantearon entonces nue vos problemas y desafíos a los países latinoamericanos. tantoa sus clases do- minantes y sus capas gobemantes como a sus clases subalternas y a sus or- ganizaciones políticas y sociales. Del mismo modo, la sustitución de un go- bierno por otro en la República de Panamá a través de la intervención y la o- cupación militar directa del ejército de Estados Unidos, en este mundo de la última década del siglo. inaugura un perido nuevo en esa política de domi- nación. Sus formas están apenas en bosquejo, aún para sus promotores.
“ __ ' ‘ ' .l ' " r' ’ 6 ' militar,sinoque este empleo directo de lo militar —tal vez excepcional en la forrna- disipa mu- chas mediaciones ideológicas de la dominación y pone en primer plano, al menos para laregión latinoamericana en tomo al Caribe y al norte del Canal, una doctrina no expresada de limitación de la soberanía nacional dentro de los limites aceptables para aquella dominación. Con esta doctrina tendrán que hacer las cuentas las fuerzas nacionalistas, democráticas y socialistas de América Latina y de laregión. los gobiernos nacionales y en particular -aun- que ahora prefiera mirar para otro lado- el gobierno de México, cualquiera sea su color político presente o futuro. pues el pais se encuentra directamen- te aludido por este nuevo giro de los acontecimientos.
Lapolítica imperial de Estados Unidos no sedara paz mientras no subor- dine o integre totalmente a México. La nación mexicana sólo puede existir en la resistencia y el rechazo de esa política que la niega y, en consecuencia, enlaalianzaconla' ‘ r ‘ ' yla ‘ ' delospai'ses ¡- canos y caribeños. En estos tiempos de grandes reacomodos en las relacio- nes entre las naciones. este es el oculto y poderoso conflicto que rige la po- lítica internacional en la región.
Pata las fuerzas nacionalistas. democráticas y socialistas también sepre-
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senta una situación inédita La independencia nacional, y por lo tanto la lu- cha contra la dominación imperialista, era uno de los objetivos que las uni- ftcaban por encima de sus diferencias en otros terrenos. Pero, para algunas de esa f uerLas políticas. ese objetivo dejaba en segundo plano a la democra- cia represenlativa, cuando no la borraba del todo Por definición, no puede existir democracia pol itica sin independencianacional. Pero las revoluciones democráticas de este fin de siglo estan mostrando la fragilidad, hoy, de la in- dependencia nacional y aún de las conquistas sociales sin democracia polí- tica y sin soberanía ciudadana.
Esto quiere decir que está llegandoa su fin -no que haya concluido del to- do- el ciclo del nacionalismo antiimperialirta autoritario y de la idea de que un estado fuerte frente al extranjero debe ser un estado fuerte frente a sus ciu- dadanos. Por el contrario, unaciudadania fuerte y movilizada en apoyo de un gobiemo al cual el voto, y sólo el voto en condiciones de pluralidad. puede otorgar legitimidad, es condición para un estado capaz de enfrentar a la do- minación imperial.
El desplome sin gloriadel regimen de Noriega marca el ocaso de la amal- gama, no inusual en el pasado, entre nacionalismo, autoritarismo y corrup- ción ’ ' ' 'va.‘ ‘ r ‘ ' ' 'y‘ ' mnhnycondicio- nes simultáneas. no sucesivas, de cualquier política nacionalista de izquier. da o socialista en los paises latinoamericanos. Esto no resulta tan obvio mien- tras en la política. la práctica y la propia organización la mayor parte de esas tendencias no superen sus propias tradiciones autoritarias —es decir, no atra- viesen una recomposición y una renovación radicales que sólo los hechos pueden probar.
7: Para derribar a Noriega no era necesario anasar los barrios populares de El Chorrillo y San Miguelito ni provocar miles de muertos panameños de los cuales las cuidadosas estadísticas del Pentágono todavía no han dado cuentas a la opinión pública! Esta masacre es una clásica acción terrorista para paralizar toda eventual tentativa de resistenciaa la invasión en esos sec- tores y asentar sobre el miedo la dominación del ocupante. No es a los par-
' Las investigaciones realizadu por orgmirmar humanitarios, grupos de la sociedad civil y ' ' " Panam! como del ' ' ’ ‘ Estados Unidos,va que el operatrvo Causa Justa iniciado el 20 de diciembre de |989 por Órdenes del presidente George Bush arroja r la fecha un saldo de entre 3500 y 5000 muertes de civiles y mililares panameños. y un rrtilllrde soldados norteamericanos“, dice Carmen Lin en ru reportaje desde Panam en Lulomldl. México. 28 de man» 1990.
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tidos. los politicos y los intelectuales que han promovido, aceptado o silen- ciado ese terrora quienes deben brindar pruebas de su vocación democráti- ca quienes se oponen a esa dominación en Panama y en América Latina, La demanda y el ejercicio de los derechos y garantías democráticas es, al con- trario, una necesidad actual para oponerse a ese terror y al autoritarismo e- litista de la derecha neoliberal que lo apoyao lo condena en nombre de la“de- mocracia".
La crisis del nacionalismo autoritario y de las corrientes nacionalpopu- listas en América Latina va acompañada por la crisis del movimiento sindi- cal ligado a esas tendencias e integrado corporativamente en el estado. En u- na primera etapa. esa crisis deja desprotegidos y sin organización a grandes sectores de trabajadores urbanos y rurales frente a la ofensiva neoliberal y conservadora portadora de las nuevas formas políticas y económicas de su- bordinación ala dominación imperial. Pero, inevitablemente, también tenni- na por dejar en libenad a grandes fuerzas sociales antes presas del corpora- tivismo estatal de los gobiernos nacionalpopulistas.
Esas son fuerzas sociales de la resistencia y de la independencia. En di- versos paises de America Latina aparecen signos y sintomas del proceso de su reorganización independiente en nuevas tendencias y movimientos polí- ticos. Esas tendencias postulan la democracia republicana y los derechos y
"""‘,la"r " ' 'la" ‘ ‘síndical frente al estado y a los partidos, la reorganización de los movimientos socia- lm frente a la ofensiva neoliberal del capital, la solidaridad y la igualdad co- mo valores inseparables de la democracia, la extensión de los derechos a la educación, a la información, al conocimiento, a la protección del ambiente, a la salud, a la vivienda, al salario y al trabajo, a la tierra, al respeto a las di- ferencias (sexual. religiosa, étnica, cultural), ala paz y el desarme, al tiem- po libre y a la vida.
Lasrevnluri- ‘ áticas en los, ' d 'Esteestán Ie- ‘ ‘ -de liberar a ess tendencias, a traves de una experiencia histórica. de la creencia o la esperanza en las vinudes de un “socialismo estatal” o de un antiimperia» lismo autoritario. El antiguo triángulo defensivo estároto. Los movimientos democráticos radicales y socialistas en América Latina no pueden esperar a- poyos o solidaridades de los “socialismos estatales”. Pero las influencia per‘ versa de esa alianza con las burocracias dirigentes del Este sobre las ideas y lasconcepciones de esos movimientos. cuando no sobre la composición mis- ma de sus direcciones y sobre su libertad de acción, está también rota.
El cambio no sera instantáneo. pero esta en camino: una de las fuentes de
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las visiones estatistas desde la izquierda ha enu-ado en crisis y nuevas ideas. propuestas y alianzas se hacen posibles Y con ellas nuevos apoyos internos y externos en los cuales la democracia desde abajo de los movimientos, y no el poder desde arriba de los estados, sea el elemento fundamental para con- tener y hacer retroceder a los enemigos. Si bien se mira la historia. no otros fueron los apoyos fundamentales que permitieron las victorias de las gran- desrev ' ' lit ‘ " uestro 'u'o radamcnd'h
te de la ulterior consolidación de sus estados.
Estos nuevos movimientos democráticos latinoamericanos están en for- mación o en crecimiento y son diversos del nacionalpopulismo, el foquismo guerrillero o el socialismo estatista de periodos anteriores. En ellos conver- gen corrientes nacionalistas de izquierda, socialistas, democráticas y auto- gestionarias de diverso tipo, que al mismo tiempo se influyen entre si y vi- ven juntas una experiencia inédita. Sus definiciones programáticas carecen todavia de la nitidez de las corrientes anteriores, sus propuestas van apare- ciendo casi por reacción frente a los cambios universales de los cuales estos mismos movimientos forman parte. Su perfil organizativo no está definido y lo viejo y lo nuevo de todas esas corrientes se mezclan en sus filas, que cre- cen ose adelgazan mucho mas al ritmo delos movimientos de la sociedadque al de los calendarios de la politica institucional. Su perfil politico definitivo es todavía cosa del futuro y de la lucha a campo abierto en la sociedad.
La ofensiva del capital nacional e internacional y de la derecha politica neoliberal en toda América Latina, que ha arrasado las antiguas barreras de- fensivas estatalesy corporativas. no solamente ha contribuido acrear las con- ” parala , ' militar J '4 dela“ , 'l" dePana- ma sin mayores r También ha r libertad y en ' ' a las fuerzas sociales y políticas independientes que pueden crear una alterna- tiva democrática radical a este estado de cosas.
El punto de partida es nitido y sencillo. Pero la reorganimión será com- plicada y sus definiciones programáticas más elaboradas se darán en la ex- periencia, en la lucha, en la confrontación social y política y en las pruebas de la realidad.
Un movimiento de esta magnitud y envergadura no sólo seconstruye por también se construye contra. Panama es uno de sus puntos de definición. La demanda latinoamericana común es el retiro de las tropas de ocupación. e- ' i ' la“ r " " 4 Panamár u F no' " e" ' ' dela tado por los daños
r alar " ' yales- porla' ' yla r "lA
CUADERNOS DEL SUR ll SS
esa detnanda debe agregarse la exigencia de soberanía completa de la Repú- blica de Panamá sobre la Zona del Canal, del mismo modo como correspon- de a Egipto la soberanía y la administración del Canal de Suez. El control de la seguridad del canal, por otra parte, no necesita de bases militares estadou- nidenses y puede estara cargo, mientras se hace efectiva la soberanía pana- meña, de una fuerza internacional de las Nacinones Unidas que no significa una amenaza o una hipoteca sobre esa soberanía.
Despues seran los panameños en pleno ejercicio de su independencia y su democracia quienes podrán decidir sobre el destino de su república y del canal y cómo y con quienes se unirán para comenzar a reparar los inmensos e ininten'umpidos daños que desde los años de Theodore Roosevelt han eau- sado al país la dominación, la política y el ejército de Estados Unidos. Ejer- cerán así el mismo derecho que hoy estan ejerciendo los alemanes, los pola- cos, los checoslovacos. los húngaros, los lituanos o los namibios. y que los panameños tienen negado.
La independencia y la soberanía de la República de Panamá sobre todo su territorio y sobre sus futuros destinos es parte sustancial e inseparable de la revolución democrática latinoamericana.
México, D.F., marzo 1990‘
JUSTICIA SOCIAL
La revista del CeDEL
Irrerte- Ann'urn. nl nu
ORGANO DE LA FEDERACION OIRIRDS Y EMPLEADOS [YELEFOMCOJ ADHERlDA A LA CONFEDERACION G. DEL TRABAJO
aman-11.“, ram Au
l“ de Mayo r Autor: Fomes. l936 - Argentina,
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CUADERNOS DEL SUR ll 57
EL FUTURO DEL SOCIALISMO EN AMERICA LATINA“
James Petras
Cinco hechos históricos mundiales condicionan ladiscusión del socialis- mo y la democracia en América Latina:
l. El colapso del modelo capitalista de mercado libre en América Lati- na. evidenciado en una década de indicadores socioeconómicos regresivos (lo que universalmente se denomina la “Década Perdida"). crisis crónicas y falta de perspectivas para los años noventa.
2. La desintegración del modelo estalinista en Europa Oriental y la U- nio’n soviética y la emergencia de una nueva clase de gobernantes neolibera- lesnf ‘ haciala' a 'm ,' " x " '
3. La intensificación de la competencia entre Estados Unidos, Japón y Alemaniapor la supremacía global y la creciente primacía de los recursos e- conómicos sobre los militares e ideológicos en el desenlace de la contienda hegemónica.
4. La declinación de la potencia industrial de Estados Unidos y el au- "¡netndee's¿riflnnenhadeclúogrea'naqncbmenabrncbaactraeucenpaidadt.
pum a .
¡u y str ' l ‘ para sostener nuevos regímenes clientes
5. El fin de la“GuerraI-'rfa”(entendida como conflictode bloques enEu- ropa) acompañado por un retiro asimétrica de fuerzas hegemónicas. El cre- ciente aislacionismo soviético es acompañado por la intensificación del in- mencionismo americano y europeo, con lo que se abre un nuevo ciclo de conflich politicos y sociales dentro del bloque oriental y entre el Occiden- te y el Tercer Mundo.
’ Publicado en Brecha N' 229.1.bril 1990, Umguay inducción: Hugo Rocha
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Estos cambios históricos mundiales plantean una serie de nuevos desa- fíos a la izquierda latinoamericana, y obligan a repensar las fórmulas politi- cas tradicionales y ubicar el examen del socialismo y la democracia en un nuevo contextos La nueva situación histórica del mundo contiene restriccio- nes y oportunidades que tienen que analizarse y evaluarse como condición previa a cualquier pronunciamiento acerca del retroceso o el avance del so- cialismo. Por otra parte, es menester que estos factores globales sean anali- zados en el contexto de los profundos cambios sociales y políticos que han ocurrido en América Latina durante los últimos veinte años y a la luz de las
‘ L ' queW L' ha ," ‘ latiltimadé- cada Larelación entre hechos históricos mundiales,cambios sociopolíticos, estrategia de Estados Unidos y problemas del socialismo y la democracia en América latina es un vasto tema que sólo puede tratarse someramente en es- te ensayo.
Hechos históricos mundiales.
El fracaso del capitalismo librecambista en América Latina es un hecho tan significativo en la historiacontemporanea mundial como el colapsode los regímenes estalinistas en Europa Oriental. Por razones obvias, los medios masivos del mundo capitalista sólo han puesto de relieve el segundo de esos fenómenos. Sin embargo. la crisis socieconómicadel capitalismo latinoame- ricano es aún más profunda, cualquiera seael indicador que se elija: descen- so de los niveles de vida, estancamiento económico, tasas astronómicas de inflación, fuga de capitales, insoponables niveles de la relación deuda/expor- taciones, migraciones masivas, etc. Si bien es cieno que las crisis y los carn- bios políticos en Europa Oriental estan ensanchando el campo de influencia del capitalismo occidental, las crisis en America Latina plantean, como mí- nimo,algunas serias preguntas acerca del futurodel capitalismo y, como má- ximo, han echado las bases para la emergencia de regímenes políticos anti- capitalistas.
En el plano político, la crisis del capitalismo latinoamericano ha conti- nuado y se ha ahondado, a pesar de que los regímenes electos han sucedido a los militares y los socialdemócratas de la Segunda Internacional a los con- servadores librecambistas. No se trata de una crisis de la “superestmctum”, ni de determinadas políticas económicas. Nacionalizaciones o privarizacio- nes, pagos de la deuda externa o limitaciones de la misma, devaluaciones y 4 idad nuevas “ ’ ¡mo nuevn ' ' de
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Hacienda, todo ha sido inútil para detener la tendencia descendente del ca- pitalismo. Si algo es cierto es que cuanto más "puro" ha sido el modelo ca- pitalista aplicado, cuanto menos se han regulado o restringido los flujos del capital, mayores y más profundos han sido los efectos negativos, vale decir. la fuga de capitales, el saqueo de recursos ¡memos y el desplazamiento del capital hacia los sectores especulatívos. como lo ilustra el ejemplo argenti»
no. C'j ' la 1 ' ¡cana no ha ' ‘ nnunca u- na situación socioeconómica de alcance continental tan "madura" para solu- ciones ‘ " como la , Los , ‘ ' y arduos , “ que
plantea el estudio de la brecha entre las condiciones objetivas y subjetivas se- rán examinados más adelante.
La desintegración del modelo estalinista en Europa Oriental y la Unión Soviética y el surgimiento de políticos capitalistas es un gran triunfo histo- rico para el imperio occidental. pero puede ser de valor estratégico positivo para el movimiento socialista en América Latina. Para la izquierda latinoa- mericana, incluidos los Estados revolucionarios que recibían ayuda econó- mica, ideológica y logística, estos cambios seguramenteacrecentarán su vul- nerabilidad a las presiones capitalistas occidentales. Y lo que es más impor- tante, esos cambios probablemente han de intensificar la dependencia y su- bordinación de Europa Oriental respecto de las inversiones y los mercados occidentales, reduciendo sus vínculos comerciales con el Tercer Mundot A- demás, a medida que el capital europeo occidental se aplique a financiar la explotación de los mercados y la mano de obra del Este. se limitará la dispo- nibilidad de fondos para los socialdemócratas latinoamericanos.
Con todo, deben señalarse algunos puntos en contra.
Europa Oriental y la Unión Soviética seguirán dependiendo de los mer- cados latinoamericanos de exponación eimportación, aunque los créditos fá- ciles resulten menos accesibles. En segundo lugar, las medidas de austeridad y libenad económicaaplicados actualmente en Polonia y Hungría están des- truyendo antiguos programas de bienestar social sin promover el crecimien- to. Tarde o temprano eso provocará una nueva serie de conflictos sociales y los dirigentes políticoscuentan con un apoyo organiudo muy frágil. De mo- do que los triunfos de Occidente tal vez resulten efímeros. Importa señalar que el modelo estalinista fue un factor negativo para la actividad política de la' 1 ' icmuaalsocavarsu r " meuwul ' ' - nes de base dinámicas y democráticas. Por lo demás a los trabajadores e in. telectuales que tenían conciencia social no les seducta tener que elegir entre liberalismocon hambre y seguridad social con estado policial. La derrota del
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estalinismo es una ventaja estrategica porque abre la posibilidad de construir un modelo alternativo de socialismo que refleje las profundas prácticas de- mocráticas y solidarias que ofrecen los movimientos sociales de los países la- tinoamericanos.
Lacompetencía entre Estados Unidos. Alemania y Japón por la hegemo- níarefleja la decadencia del monopoliomundial depoderque ha ejercido Es- tados Unidos durante el pasado medio siglo. Las implicaciones de la lucha L u ' " ' para laí ' ¡cana son n " .riasi Por una parte significa una apenura potencial de nuevos mercados. asocia- dos comerciales y oportunidades para balancear las influencias hegemóni- cas. Por la otra. la acción combinada de las potencias hegemónicas ha sido un factor importante en la perpetuación del saqueo y el endeudamiento de A- mérica Latina. Las potencias competidoras tienden a "especializarse" en re- giones diferentes: Japón en Asia. Estados Unidos en el hemisferio occiden- tal, Alemania en Europa (Oriental, Central, Occidental y Meridional) El cre- cimiento y la diversificación de las inversiones y los mercados japoneses y alemanes puede proporcionarciertas ventajas y oportunidades políticas a los reg imenes progresistas de América Latina. Sin embargo. en regiones que Es- tados Unidos considera estratégicas o gobe'rnadas por regímenes adversarios (América Central/Nicaragua), Europa y Japón se han abstenido de en trar pa- ra sustituir los vínculos económicos con Estados Unidos En el caso de que la competencia se agrave hasta convenirse en guena económica abierta, la izquierda latinoamericana podría mejorar su posición negociadora mucho más que hasta el presente.
Una de las grandes paradojas de nuestro tiempo ha sido el aumento de la influencia ideológica de Estados Unidos mientras disminuye su poderío eco- nómicos Esto refleja el creciente dualismo del Estado norteamericano: el su- perdesarrollo de sus aparatos de medios masivos. estatales y militares y lare- lativa declinación de sus estructuras productivas, industriales ycomerciales. El resultado ha sido la tendencia cada vez más fuerte de la pol ítica norteame- ricana a c- en la ' un o el debili ' de mov' ‘ - económicos o políticos rivales sin ser capaz de financiar y promover altema- tivas dinámicas. El más acabado ejemploes el de Granada, con el 50% de de- sempleo después de la invasión.
El ascenso de Reagan y Bush promovió el dogma económico del merca- do libre en Europa Occidental y Oriental y en muchas partes del Tercer Mun- do. Lo mismo puede decirse del éxito con que se ha difundido el mensaje de losmedios masivos norteamericanos de comunicación y entretenimiento. La
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difusión de las doctrinas económicas del capitalismo irrestricto en lacumbre y de tontas distracciones masivas en la base ha contribuido a debilitar el a- tractivo de los programas de bienestar social de la izquierda y ha fomentado el crecimiento de la política de “imagen” y de los líderes creados por los me- dios (Collor en Brasil, Belmont en Perú, ete). La influencia cultural de Es- tados Unidos ha sido efectiva porque responde alas necesidades de las cla- ses dominantes y los gobernantes locales: los productos culturales norteame- ricanos transforman a públicos críticos en masas maleables.
Sin embargo, la influencia ideológica de Estados Unidos no depende ú- nicamente de como “calza” con los interéses de las clases dominantes loca- les, sino que también dcpendede lamedida en que hayan surgido movimien- tos antihegemónicos y se hayan creado esferas autónomas de acción políti- ca. la globalización de la influencia cultural de Estados Unidos no es omnis- ciente. aun cuando sea omnipresente. Una influencia ideológica que no es- tárespaldada por un crecimiento económico sedeteriora con el paso del tiem- po, sobre todo donde la izquierda logra poner en evidencia el abismo entre la imaginería ideológicay las realidades económicas. Es precisamenteen es- te abismo histórico entre la hegemonía ideológica de Estados Unidos y su de- cadencia económica e incapacidad para mantener su dominio donde la iz- quierda latinoamericana encuentra su oportunidad estratégica.
La reducción de la Guerra Fría ha sido acompañada por retiros no recí- procos de fuerzas hegemónicas. MIentras las fuerzas soviéticas y aliadas se han retirado de Afganistann, Camboya y Angola, Estados Unidos ha inten. sificado su colaboración con Pol Pot en Cambodia, los rebeldes tribales en Afganistan y la UNITA y Savimbi en Angola, ha invadido Panamá, estable» cido bases de sus fuerzas especiales en Perú y Bolivia e intervenido masiva» menteantesy’ , delas ' ' en“ La ‘ ‘ ‘mdela influencia soviética en el Tercer Mundo no ha sido reciprocada por Occiden- ter Por el contrario, ha estimulado la expansión agresiva de Europa Occiden- tal en el Este, revitalizando al mismo tiempo los impulsos hegemónicos de Washington, Es posible que los acuerdos globales sobre desarme celebrados entre Gorbachov y Occidente mitiguen las amenazas nucleares en el Norte. No L eso, el del interv “ ' en el Tercer
_ Mundo y, especialmente, en América Latina, significa la reanudación de las guerras antiimperialistas y de clases. Aquellos sectores de la izquierda que se orienten hacia el nacionalismo y la política de clases estaran mejor situa- daspara intervenir en esta situación que los proponentes de la interdependen- cia y los pactos sociales. La izquierda que fundaba sus analisis y practicas en
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las alianras de "bloques globales" será cada vez mas irrelevante. En suma, el final de la Guen'a Fría intensificará la intervención de Estados Unidos en América Latina, desorientará a la izquierda tradicional, socavaráa los refor- mistas que imaginan un mundo sin bloques como un mundo de paz y desa- rrollo,y ‘ ‘ r ' ym,” ‘ ‘ ala' 1 ' orientada hacia el nacionalismo, la lucha de clases y el antiimperialismo.
Loscinco “hechos históricos mundiales” que definen lasnuevas configu- raciones de poder no impactan directamente sobre América Latina ni deter- mínan las condiciones de la lucha por el socialismo. Estan mediatizados por el Estado, la estructura de clases y los vínculos entre las fuerzas políticas y sociales de la región.
Transformación de las estructuras políticas y sociales
El impacto social de estos contradictorios cambios históricos mundiales depende del vigor y la debilidad relativos de las fuerzas sociopolíticas con- flietivas que actúan en América Latina y de las condiciones en que operan. Elr “ " " la ‘ "" " g' L ' ylasestruc- turas sociopolíticas latinoamericanas se complica a causa de las transfonna- ciones estructurales que han ocun'ido en la región durante las dos últimasdé- cadas. El problema, para los socialistas. consiste en tornar en cuenta esas transformaciones y sus ramificaciones externas y vincularlas a una estrate- gia efectiva.
Cuatro son los cambios estructurales que forman el terreno para la estra- tegia política y económica latinoamericana.
l. El factor mas notable que define la economía de la región es el surgi-
‘ " ‘ " ' ' ' ‘ ¡canas con su cohone de a- sociados. Desde lacimahasta labase de laestructurasocial, con distintos gra- dos de importancia, América Latina ha avanzado hacia un modelo deacumu- lación controlada y dirigida por inversionistas, especuladores, mercaderes y exponadores nacionales vinculados con los bancos. los mercados y las finan- zas internacionales interconectados en la cima, esos capitalistas transnacio- nales son seguidos por un estrato intermedio que incluye a depositantes fo- ráneos de dólares, pequeños especuladores, profesionales pagados en dóla- res, intelectuales financiados desde el exterior y, en la base, familias de ba- jos ingresos atadas a la economía del dólar por las remesas de ultramar.
En la interfase con esta mnf ' ' ' formal Irala ‘ ' ' ilícita d g“ r ' " lavadodedinero- que se vincula con la economía de exportación y recorre verticalmente todo
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el sistema social. La economía formal y la informal son a la vez productos y promotores de una economía cada vez mas “desregulada” que ha encontra- do expresión política en el ascenso de líderes derechistas y en la conversión de populistas (Menem) y socialdemócratas (Carlos Andres Pérez) en pani- darios del mercado libre. La correa de transmisión para la influencia ideoló- gica noneamericana y el principal factor generador de las crisis socioeconó- micas de la región es el auge de los capitalistas trasnacionales latinoameri- canos y de los políticos que elaboran las normativas económicas adecuadas a sus necesidades (estrategias de exponación. programas de austeridad, ca- pitalizaciones de deuda). Si la desregulación de la economía genera la crisis, la solución políticaes bloqueada por los numerosos agentes subalternos, vin- culados al capital trasnacional. que operan en el mercado no regulado, Para que la izquierda llegue a controlar las palancas del poder económico, será preciso que haga frente decididamente a los capitalistas que conforman las “redes 'mle ".Los ' ' " n, a ' ’ r " tes del capital trasnacional se verán sujetos a las presiones y a la extorsión e- jercidas por aquellos en torno a quienes se organiza el modelo de acumula- ción. Lau-ansición latinoamericana haciael capitalismo trasnacional no sea- justó ala pauta seguida porEuropa o Estados Unidos ni tuvo las mismas con- secuencias. La transformación del capital latinoamericano de "nacional" en “transnacional” no significó la ampliación sino el saqueo del mercado local. No condujo al perfeccionamiento tecnológico de la industria nacional sino a la transferencia de las utilidades de la industria al sector financiero. La des- regulación de la economía dió lugar. en un principio. al ingreso y luego al e- greso masivo del capital. El socialismo tendrá la difícil tareade desarrigar e- se modelo pero no podrá socializar lo que no esta en la esfera del poder na- cional; tampoco podrá aplicar el modelo actual a un programa de bienestar social, en vistade los fuenes antagonismos de clase y de la gran facilidad con que el capital trasnacional puede eludir la regulación estatal.
2. El segundo cambio operado en las estructuras sociales se relaciona con el primero, La desregulación de la economía y la masiva “informaliza- ción” del trabajo significan que todo el mecanismo de seguridad social y le- gislación protectora de los trabajadores, montado durante el siglo pasado, ha sufrido un profundo deterioro. El crecimiento masivo del trabajo temporal, del empleo múltiple, de remuneraciones que no son salarios, ha dado origen a una categoría de mano de obra que es una cmza entre los obreros asalaria- dosylos' ‘ ' ya' _, ’ ' “pueblo L ' " --".El pueblo , ' clave de todo lllh ' ' ¡al vivo en fa-
esun
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vor de la transformación social. Esos trabajadores son los que sufren las con- secuencias de la desregulación del mercado y del desarrollo de la “economí- a informal": inflación, inseguridad laboral, alza de precios. Su inserción en el proceso político crea un nuevo contexto para organizar la propuestasocia- listaendos' L' ' ‘ 'lafábricayel ‘ Los ' " deberán idear estrategias que tomen en cuenta el mercado, imponiendo res- tricciones sobre las utilidades del comercio e impidiendo que los asalariados se perjudiquen con el aumento de los costos. La existencia de nuevos víncu- los económicos (laeconomía paralela) entre los trabajadores, tantoen sus ac- tividades informales como formales. es unanecesaría condición previaal po- der político. La economía paralela se convertirá en la base para unificar los grupos heterogencos del pueblo trabajador y constituir una organiLación po- lítica común para cl poder estatal.
3. El tercer cambio estructural ha sido la rutinización del terror de Esta- do y la continuidad de sus instituciones antes, durante y después dela inau- a de los 0' electos. El ‘ ' del ' ' no regu» lado. con sus prolongados períodos decrisis, hasido acompañado por la cre- ciente importancia delos aparatos represivos y el consiguiente debilitamien- to delos regímenes políticos. Las instituciones permanentes del Estado son las que, cada vez más, definen las “reglas del juego político" y limitan el al- cance de la acción legislativa de los panidos opositores El Ciclo de cambio de los regímenes civiles y militares va acompañado por la continuidad de la estructura estatal subyacente. La brecha entre el control burgués de Estado y el insuficiente dominio de la sociedad civil ha sido colmada por el recur- so cada vez más frecuente al terror del Estado. El impacto combinado de las crisis económicas, cada vez mas profundas, y la expansión del terror del Es- tado sobre la conciencia populares problemático. Las respuestas que dan son muy variadas: hay quienes echan la culpa a la clase politica y buscan “poli ticosapolíticos" de derecha; otros emprenden acciones defensivas (por loco- mún, huelgas); otros intensifican la militancia izquierdista y otros, en fin, se apartan de la política e ingresan en la delincuencia o en la actividad “infor- mal". La izquierda enfrenta unadiflcil situación: por una parte, las condicio- nes socioeconómicas objetivas son favorables al proyecto socialista y.por o- tra, la creciente represión política limita su capacidad de movilización. Por supíme la r “ ’ ' 'tieneefectos “ ' L ' B , u plotados. Los más organizados y politizados endurecen su militancia contra el Estado represor o el agresor externo; los demás tienden a culpar de la vio- lencia a quienes proponen cambios y abrazar a las autoridades en procura de un alivio inmediato.
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4. El cuarto y último cambio en América latina, tal vez el más signifi- cativo, es el vigoroso crecimiento de la democracia en los movimientos so- ciales de base. La nueva opción frente a] autoritarismo del socialismo esta- linistay las ‘ r ‘ ' me del modelo ' ' lil: L‘ se en la organización y proliferación de movimientos sociopolíticas. Estos mo- vimientos han dado una organización común a la fuerza de trabajo heterogév nea a través de sus asociaciones de vecindad. Han creado una estructura po- lítica en la que el pueblo trabajador esta representado directamente y a tra- vés de la cual puede formular sus reclamaciones. Han creado redes de soli- daridad para asegurar la supervivencia económica. Han organizado la lucha en los casos en que sus representantes políticos no han sido capaces de ins- trumentar los cambios prometidos. El crecimiento y la proliferación de mo- vimientos cívicos, vecinales y laborales reflejael ascenso de la capacidad po- lítica del pueblo trabajador, de su capacidad para resistir al Estado y para e- xistir como una opción frente alas actuales formas de representación políti- ca. Si la clase trasnacional en la cimaconstituye el mayor obstáculo a la trans- formación socialista, los numerosos movimientos sociopolíticos de base son la fuerzamás poderosa para transfonnarlasociedad. Prácticamente todos los cambios positivos ocurridos en América Latina durante los últimos veinte a- ños —reformas agrarias, derrocamientos de regímenes militares. revolucio- nes sociales- fueron iniciados o consumados por movimientos sociopolíti- cos. Productos de esa actividad, por ejemplo, fueron el Movimiento 26 de J u- lio en Cuba. el FSLN en Nicaragua, los cordones industriales en Chile duran- te la epocade Allende y la reforma agraria en los años sesenta en Perú. La re- lación entre los movimentos sociopolíticos y otros fenómenos políticos es problemática, como lo es larelación entre los movimientos y las transforma- ciones del Estado. Pero es obvio que, en América Latina, los “movimientos” han sido la estructura más eficaz para movilizar y expresar la energía, el en- tusiasmo y la inteligencia del pueblo trabajador. El debate sobre socialismo y democracia deberá extraer sus enseñanzas negativas de la experiencia es- talinistaeuropeay laspositivas de lo que estan haciendo los movimientos so- ciopolíticos latinoamericanos.
El cambio de estrategia de Estados Unidos. Para elaborar una estrategia socialista en América Latina durante el de-
cenio de los noventa es indispensable comprender la estrategia de Estados Unidos, que se basa en la distinción entre cambios de regímenes y cambios
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de Estado. Para los esuategas norteamericanos, los regímenes representan los. . mm,“ r., .i . . civiles electos o militares no electos. Los Estados,en cambio. representan los intereses de la hegemonía, la economía y la seguridad. a través de las insti- tuciones permanentes: los militares, la Policía, el Banco Central y otros or- ganismos económicos no electos. Las alianzas de Washington con las insti- tuciones son a largo plazo; con los regímenes políticos, transitorias.
Este marco diferencial ha servido para guiar(y explicar) lapoh’tíca de Es- tados Unidos respecto del cambio político en América Latina, que se basa en un enfoque a tres puntas:
1. Apoyo a los cambios de régimen cuando los gobiernos clientes han perdido podery/olru' ' ' oson ‘ por ...ov' de masa. El objetivo. en estecaso. es conservar el Estado. Esta política es e» vidente en el apoyo dado por Washington a la transición negociada de los re- gímenes militares a los civiles en América Latina durante los años ochenta. que dejó intacta la apoyatura institucional de los intereses estratégicos nor- teamericanos. Esta cohabitación de gobiernos electos y poder estatal autori- tario es lo que Washington denomina “el proceso de democratización".
2. La segunda punta de la políticade Estados Unidos hacia América LaA tina ha sido su oposición alos movimientos que no sólo se proponen cambiar el régimen sino tambien las instituciones del Estado. Durante los años ochen- taWashington promovió. ayudó y financió,en todo el hemisferio, losesfuer- zos tendientes a aislar, reprimir oderrotar electoralmente a los movimientos sociopolíticas cuyoconcepto de la democracia incluía la transformación del Estado. En Centroamerica, Washington financió la represión de partidos po- líticos y organizaciones que buscaban cambiar el Estado. apoyando al mís- mo tiempo a los partidos socialdemócratas que colaboraban con sus Estados clientes. Una pauta similar se reprodu jo en Sudamérica, donde Washington. "‘ ' ‘ -entrelospa¡ “ i- 9' y ‘ ' (Estado),favore- ció electoralmente a los primeros y se opuso a los segundos.
3. La tercera punta de la estrategia nonemericana es el apoyo al cambio de Estado cuando el adversario es un Estado revolucionario El mejor ejem» plo de esto es la estrategia de Washington hacia Nicaragua que incluyó la or- ganización y el financiamiento de un ejercito y una fuer-¿a electoral contra- rrevolucionaria para desmantelar un Estado popular revolucionario. Was- hington combinó la violencia militar destructora de la economía con una fuerza electoral explotadora del descontento interno. La misma politica de desestabilización militar y elecciones se ensayó en Cuba pero fue bloquea-
pntm “ .n
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da por la negativa de Castro a permitir una oposición electoral, En este en- foque. la agresión militar y económica y la dislocación social son los requi- sitos prcvios para apoyar la celebración de elecciones.
La política de Washington se funda en un concepto muy claro del signi- ficado social de los cambios políticos y democráticos. Se da apoyo estraté- gico a los proponentes del cambio de régimen en los Estados capitalistas y a los partidarios del cambio de Estado (ya sean mercenarios armados o par- tidos políticos) en los Estados no capitalistas. Mientras que los propagandis- tasnoneamericanosy r ysus' ' ' í" " pur’ ‘ '- nes extranjeras hablan de “democracia sin adjetivos", los estrategas de Was- hington se guían en la práctica por los criterios del interés hegemónico.
En este contexto, Washington ha usado los procesos electorales contra la democracia. Al apoyar la yuxtaposición de regímenes electos y Estados au- toritarios, los dirigentes políticos de Estados Unidos han perpetuado las ma- sivas violaciones de derechos humanos en El Salvador, Guatemalay Hondu- ras. La mismapolítica ha servido para perpetuar los pagos de la deuda exter- na. los programas de austeridad impuestos por el Fondo Monetario Intema- cionalyla‘ ""de , ' ' , ‘ ‘vaspor '- nales. La estrategiaelectoral ha dotado a Washington de una ideología favo- rable aun sector de la clase política al servicio del nuevo modelo exponador, el Estado represivo y la banca internacional.
La preeminencia de las instituciones estatales no electivas y del poder económico (incluído el de Estados Unidos) en la elaboración de las “reglas del juego político", que fijan las fronteras de la legislación admisible, si gni- fica que el régimen surgido de las elecciones deberá seguir una política de desmovilización de gnrpos populares, formular estrategias de desarrollo fa< vorables al capital transnacional latinoamericano y a la banca extranjera, y reconocer el poder y las prerrogativas de los militares, la Policía y otras ins- tituciones del Estado.
A consecuencia de estas restricciones se ha debilitado el componente de- mocrático de lavida latinoamericana Si utilizamos el calificativo de “demo- crático” para describir algo más que los procedimientos electorales. como son la presencia de las mayorías y su influencia en la sociedad civil. la asig- nación de recursos presupuestarios según las necesidades populares. la res- puesta de los funcionarios públicos a las demandas y presiones públicas, y la reducción del control de la economía nacional por élites nacionales y extran- jeras.es "' quela ‘ ' ha "’ ¡bajo los a elec» tos durante los últimos diez años. Estos regímenes han tratado de desmante-
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lar los , r de e" las manos de funcionarios no elegidos, entreloscuales figuran banqueros extranjeros y re- presentantes del FMI. Han reconado hasta niveles sin precedentes los rubros presupuestales destinados a la salud pública y la educación y han reforzado el papel de las instituciones represivas.
Los regímenes electos no han creado condiciones para el avance demo- cr'auco;poter comr'mbmar’randndado r‘aiurvmonentrelïrrslado burgues au- toritario y la sociedad civil. creandocondiciones propicias para el retorno de los ' no ' os ‘ , y cuando el ‘ popular rebase las fronteras marcadas por el Estador La política de Estados Unidos en favor de la cohabitación de gobiernos electos y Estados autoritarios se mantiene por- que facilita la aprobacion por el Congreso de las partidas necesarias para fr- nanciar los clientes del Imperio. El desafío para la izquierda latinoamerica- na es el de redefinir el terreno de la democracia. Esto requiere una concep- ción mas amplia, que vaya mas allá de la competencia electoral para el cam-
biode g' yenfoquela ‘ ‘ 'Snmmnia ‘ delEs- tado y lareestructuración del modelo económico basado en el dominio del ca- pital transnacional.
Los socialistas latinoamericanos pueden aprender de los movimientos antiestalinistas de Europa Oriental pero también tienen algo que enseñarles. Pueden aprender que el colectivismo burocrático y el Estado policial sofo- can las iniciativas populares y traban el desarrollo de las fuerzas productivas. Tambien pueden aprender que las transformaciones de fondo demandan ir más allá del derrocamiento de los regímenes represores y hacer cambios en los aparatos estatales y en las relaciones con las antiguas potencias hegemó- nicas. (Es ' cómo las ’ ' " ' definen los procesos de democratización en Europa Oriental y en AméricaLarina; en el primer caso, favorecen larefonna total del Estado. en el otro, el cambio li- mitado de régimen). Por otra pane, los europeos orientales y los antiestali- nístas podrían aprender de la experiencia latinoamericana que la aplicación del modelo librecarnbista trae consigo graves problemas socioeconómicos: " ‘ " “’ '. ‘ 2’ 'yrepre-
siónt r Conclusión
Las dos crisis. la del estalirrismo en Europa Oriental y la del capitalismo en America Laitna, forman parte de la reestructuración de la economía mun-
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dial. De las dos cabe deducir que los movimientos por la democracia y la di- rección social de laeconomía son respuestas socialistas pertinentes. Los pro- pagandistas occidentales que afirman la existencia de una relación entre de- mocracia y mercado libre son, obviamente, analfabetos económicos cuando se trata de interpretar la experiencia latinoamericana. Las estructuras y las políticas de mercado libre aplicadas por las élites han sido el agente disolven- tedelas‘ ' 'une y ‘ ' ‘ ira dela ica- na, han facilitado la evasión de capitales y han destruido la estabilidad social de los trabajadores. Hoy en día, el socialismo debe ser, ante todo, autentica- mente conservador: debe conservar o restaurar los mercados nacionales, re- construir las empresas públicas, estabilizar los ingresos familiares, defender los valores tradicionales de la clase trabajadora contra el extremismo libre- cambista. Los regímenes socialistas no pueden accedera los mercados mun- diales por medio de la actual configuración de empresas trasnacionales pri- vadas o estatales, ni operar a traves de sus circuitos. Sera preciso reordenar la economíade exponación y desplazarasusprotagonistas, fortalecer el mer- cado y las fuer-Las y clases productivas nacionales. El cambio de régimen de- be ir acompañado por la transformación del Estado. Siempre que existan re-
-au-
y Estados L en ¡NP primero ha- brá un impasse político y luego vendrá el derrocamiento del régimen por el Estado. Lo más probable sera que, para evitar esto. el régimen sacrifique su base social a fin de buscar un acomodo con el Estado.
‘ Los regímenes socialistas tienen que evitar la competencia electoral con una oposición apoyada por el imperio en el terreno político delimitado por sus enemigos. No tienen que dejarse atrapar por la “maniobra de pinzas” de la presión militar y económica desde afuera y el ataque político desde aden- tro. Para los regímenes socialistas, las elecciones deben ser el producto de la paz y la reconstrucción económica en lugar de condiciones para alcanzar e- sos fines. Los interlocutores electorales de un régimen socialista democráti- co deberian incluir únicamente a las fuerzas políticas que acepten los prin- cipios básicos de la soberanía nacional y rechazar a los partidos que sean el brazo político de las'fuerzas mercenarias pagadas por el imperio. Estas son reflexiones políticas derivadas de la experiencia electoral sandinista
La declinación del poderío económico de Estados Unidos y la difusión de su influencia ideológica en América Latina obliga alos socialistas a prof un- dizar la lucha cultural e intelectual. Podrían concentrarse en la incapacidad
de W L' para a sus g- " clientes y hacer e» fectiva su visión de la buena vida.
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Las recientes transformaciones históricas del mundo repercuten en Amé- rica Latinaa travésde los cambios estructurales que estan ocun-iendo y de los renovados esfuerzos dc Estados Unidos para reafirmar su hegemonía. Los socialistas latinoamericanos deberían, en primer término, desenmascarar y enfrentar la estrategia militar-electoral basada en las nuevas fuerzas trasna- cionales surgidas durante los últimos veinte años. Para sacudir el dominio imperial“ b ' 1 ‘ , ' elaparatodepoder ' ' no —capital, Estado. inteliguentsia- a traves del cual se ejerce la hegemo- nía. Los socialistas tendrán que reconstruir desde abajo el espacio político- económico propio de América Latina afin de afrontar con exito las transfor- maciones que estan ocurriendo en la economía mundial: las crecientes riva- lidades intercapitalistas y la ascendencia de la hegemonía economica (Japón y Alemania) sobre el imperialismo militar-ideológico (Estados Unidos).
Las tareas y oportunidades que tienen ante sí los socialistas latinoameri- canos son formidables: las crisis económicas del capitalismo son a la vez una fortaleza y una debilidad. Siembran el descontento entre las masas y privan de recursos a la economía. Fuera de la izquierda democrática, sin embargo, no existen otras fuerzas politicas que sean capaces de atender las necesida- des basicas del pueblo, reconstruir laestabilidad de la economía familiar, re- organizar la economía nacional y transformar las relaciones sociales de pro- ducción. Es estacombinación de mirar hacia adentro y abajo a fin de volver- se hacia afuera y an-iba lo que define en parte el proyecto socialista. La con- servación o reconstrucción de la solidaridad y estabilidad en el trabajo, la fa- milia y la comunidad del pueblo trabajador en un contexto de transformación basica del poder social define al socialismo contemporáneo en América La- tina como profundamente conservador y, al mismo tiempo, radicalmente transformador. Contra los estragos del mercado libre irrestricto. conservará la solidaridad económica de los trabajadores y las unidades familiares. Al construir un nuevo Estado y un nuevo régimen político arraigado en las tra- diciones y prácticas de los movimientos sociales desarrollara programas so- cialistas y democráticos.
Los históricos cambios mundiales y las transformaciones de la sociedad latinoamericana afectan de modo contradictorio a la izquierda socialista de la región. Algunos de esos cambios fortalecen alos enemigos del socialismo yotrosabren , ‘ paraelr g - El quelasmrnn ‘ ’ ofre- cidas por csas transformaciones pueda constituirse en una ventaja y realce la presencia y la autonomía de la izquierda dependerá de la capacidad creativa de éstapara elaborar estrategias y programas que vinculen sus luchas con los florecientes movimientos populares.
ira.
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EN DEFENSA DEL SOCIALISMO
Alberta J. Pla
l. Al filo del Centenario de Marx.
Hace poco, en 1983, se cumplía el Centenario de Marx. Centenario de su muerte que fue conmemorado en casi todo el mundo. Hubo conferencias. congresos, jornadas y en algunos casos actividades múltiples que en realidad abarcamn algo más que el afin del Centenario. Su resultado quedó simboli- zado endiversas publicacionesque recogieron parte de los debates que tuvie- ron lugar. ‘
En todas esas jornadas hubo, aparte de los consabidos elogios y críticas convencionales, una intención prolífica de discutir los aportes de Marx ala luz de un siglo de historia. En esos momentos se estaba gestando en la Unión Soviética un proceso que culminó casi enseguida con lo que conocemos co- mo Perestmika y Glasnost. Son dos cosas distintas pero que de alguna ma- nera marcan la época que estamos transitando: el ejercicio de la crítica para la recuperación de un auténtico Marx y el agotamiento del modelo estalinis- ta autoritario. dando paso ala reflexión por un socialismo autentico. demo- crático y participativo.
Y allí adquiere nuevaactualidad algo escrito por Rosa Luxemburgo: “Le- jos de ser una serie de prescripciones totalmente acabadas, que sólo basta- ría con aplicadas, la realización práctica del socialismo como sistema eco- nómico, social y jurídico, es algo que entra en las nieblas del futuro. Lo que poseemos en nuestro programa son solo algunos grandes postes indicadores que señalan la dirección en la que las medidas a tomar deben ser buscadas".
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Y sigue: “Bto no es un defecto sino por el contrario. la ventaja del socialis- mo científico sobre el socialismo utopico; el sistema social socialista solo puede y debe ser un producto historico. nacido de la escuela misma de la experiencia, en cl momento de las realizaciones. de la marcha de la historia viva" 1
Hoy vivimos una época semejante a la de los años alrededor de 1918: to- do se replantea. La revolución rusa significó la crisis de la socialdemocracia ya que no hay que olvidar que Lenin y los bolcheviques rusos eran socialde- mócratas y como tales tomaron el poder en l9l7. Es obvio que los bolche- viques eran sólo un sector de la socialdemocracia. pero fue después de tomar el poder que se diferenciaron y cambiaron su nombre.
Pero 1918 no fue solamente la crisis de la socialdemocracia. sino que la guerra mundial mostró los límites de funcionamiento del sistema intemacio- nal del capital monopólico. el imperialismo. Hoy ¡ambien se vive una reali- dad ' " nueva, dondela' ' umli avion delcapital el a- gotamiento del modelo imperialista mismos Los conflictos del capital, con la revolución tecnológicaproducida en las últimas décadas (robótica, infon'ná- tica. etcl) son ahora distintos a los de la época clásica imperialista. Y así co- mo “economía de mercado” significaba una cosa hacia 1918 y otra distinta enla "‘ ‘ -r ‘ por la ‘ " " del capital- “co- munismo“ significa algo distinto en 1918 dc lo que es ahora.
En 1918 “comunismo” era asumido como “revolución socialisla". Hoy “comunismo” es asimilado al totalitarismo estalinista Entonces, así como Lenin se desembarazó de rótulos como el de socialdemocracia. hoy cuando para quienes surgen del terror estalinista comunismo es sinónimo de totali- tarismo- es necesario desembarazarse de lapalabra comunismo. Por otra par- telo mismo hizo Marx, cuando al Manifiesto de 1848 lollamó comunista pa- ra dejar de lado la palabra socialismo, que por su época identificabaa los u- topistas, de quienes quería diferenciarse. Por el contrario la misma palabra “socialismo” hoy adquiere de nuevo su significación original pero con la a- claracion de que se ¡rata de un socialismo democrático, panicipativo y de ba- se autogestionaria.
Enlonces. es necesaria una actitud politica coherente con la recuperación de Marx, por la que lucharon muchos marxistas no-estalinistas en estas dé- cadas de dominio de Stalin, pero que aparecían como marginales y por su- puesto no sólo tuu" ' ' por el " ' y sus r sino también por todo el sistema del capital y sus aparatos de coherción y dominación ideológica
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Retamar la interpretación de Rosa Luxemburgo, luego del Centenario de Marx y limpiar el camino a la luz de la experiencia histórica se conviene ya no en una tarea de “disidentes”. sino en una obligación perentoria y cada vez más amplia. Podemos salir de las catacumbas y proclamar la vigencia del Marx crítico, reflexivo y socialista, que reinvindica un mundo sin explota- ción humanayen donde los actores sean los beneficiarios de su actividad crew adora.
El uso de la terminología no es un ejercicio inocente y la intencionalidad subyacente hace que debamos ser precisos. y más aún. celosos de las formas de expresión. ya que este no es un problema semántico, sino político.
Hoy.al capitalismo salvaje lo llaman “modernización”, lo mismoque lla- man “izquierda radical" en el Este europeo y laURSS, a quienes quieren res- taurar el capitalismo, en pleno.
De la misma manera que aLenin y aTrotsky se los calificabacomo el sec- tor de derecha de Ia Internacional Comunista cuando en los años veinte pro- ponían la política de Frente Unico, las terminologías las publicitan quienes dominan los aparatos y hoy mas que nunca quienes controlan los medios de comunicación masiva.
Ni Lenin era “derechista” al proponer el Frente Unico, ni es una moder- nización el capitalismo del capital transnacional, ni es izquierdista una poli- ticapro-capilalistaen la URSS, aún cuando la designan con el eufemismo de “economía de mercado”.
Para quienes se olvidan de la historia real, sustituyéndola por el manipu- leo de las palabras, habría que recordarles que lean La revolución traiciona- da de Trotsky. para entender lo que pasa en la URSS y lo que ha sido y es la burocracia soviética, siendo un libro escritoen 1936. Habriaque volver apro- clamar otra vez lo que ya hemos dicho infinidad de veces: que la regenera- ción del proyecto socialista hace mucho que sabemos que pasa por el esta- llido del estalinismo y todo su sistema burocrático y totalitario.
No obstante, ahora que el estalinismo se rompe en mil pedazos, cuando se destapa la podredumbre burocrática que siempre hemos denunciado, su estallido hace inevitable que los fragmentos podridos alcancen todos los rin- cones de la tierra Es el precio a pagar por lo prolongado y extendido del sis- tema y su monopolio de lo que significó el comunismo en este siglo. Nos al- canza. a pesar de estar preparados para enfrentado, y mucho más alcanza al conjunto de la sociedad. La maniobra actual es simple: se identifica a socia- lismocon estalinismo y se concluye que scacabó el socialismo. cuando lo que ha sido liquidado es el estalinismo. Si por nuestra parte, hemos calificado a
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la perestroikacomo una revolución de nuestro tiempo, sedebe a quela visua- Iizamos como el acta de defunción del estalinismo. aún cuando no se trata de verdad ni de lejos de la revolucion política necesaria en la URSS.
2. La transición.
El problema de la transición del capitalismo al socialismo esta indisolu- blemente ligado al del poder y el estado. Y no es casual que Stalin y el esta- linismo desecharan la problematica de la transición, calificándola de falso problema. En este sentido, y ante la apelación de los clásicos se impone se- ñalar que ni Marx ni Engels conocieron otra experiencia revolucionaria que pudiera compararse con la Revolución Francesa. Los movimientos revolu- cionarios del ’48 en Europa, al igual que otro tipo de movilizaciones y rein- vindicaciones sociales, nunca llegaron a adquirir la profundidad dela revo- lución de 1789. En la época en que Marx escribió sus textos más imponan- tesestaera la situaciony luego vendrála Comuna de París. Detal maneraque el patron revolucionario y de ejercicio del poder del cual partían, era el mo- delo jacobino.
El estado centralizado en Marx, necesario incluso como dictadura del proletariado. era el modelo jacobino naspuesto a la revolución socialista y a- hora en manos de la clase obrera. Esto en realidad fue una reacción contra los
,r, 1,1 r “Mr .¿l papel del estado luego de la revolución o directamente la ignoraban. Pero co- mo ese modelo no se puede poner en práctica después de la revolución nisa. los bolcheviques terminaron por estereotiparlo. Lenin fue el más conscien- te de los peligros que significaba semejante modelo (lo que aparece clara- mente en sus vacilaciones en “El estado y la revolución", con todas las aco- taciones que se formulan para intentar garantizar la democracia, a pesar de la centralización), llegado el momento de ejercer el poder cree, que estando ellos en su ejercicio, podrán garantizar a esa democracia. Para algo se trata de revolucionarios sin intereses personales ni egoístas, que se han jugado la vida por una idea, por un ideal. En estas condiciones. Trotsky, que después sera víctima de ese mismo estado escribió un texto para justificarel terroris- mo de clase contra la burguesía, su “Terrorismo y Comunismo" contra Kautsky. Stalin. por su parte, le dará un giro al asunto y aplicara ese terror contralaclase obrera,para afianzarelpoderdelaburocraciaalaque vaadar- le su propio nombre. Nacia así el modelo estalinista, como transfiguración de un modelo jacobino que se convinió en su contrario; que se intentó aplicar
y Inc
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en un sentido y terminó haciendo de sus supuestos beneficiarios. las más do- lorosas víctimas.
Lenin, que elaboró el modelo creía, según lo manifiesta en “El estado y la Revolucián"que la esenciade la democracia proletaria, frenteal parlamen- tarismo burgués que se merecía todo tipo de críticas. se garantizaba con : l) la abolición de los privilegios burocráticos; 2) la fusion de las funciones e- jecutivas y legislativas en un solo cuerpo (el soviet); 3) la revocación de los
‘ de los "r - al soviet en ' - por parte de sus representados; y 4) la sustitución del ejército permanente por la milicia p0- pular (el pueblo annado) es'a fórmula resumía el Poder Soviético. La histo- ria ha mostrado claramente que ninguna de estas cuatro condiciones funcio- naron en el sistema soviético en ningún momento. Quizá lo referido alos dos primeros puntos fue lo que más se intentó durante los primeros años del “co- munismo de guena", pero luego se puede afirmar que ninguna de las cuatro condiciones de Lenin para garantizar la democracia proletaria se pudieron hacer realidad, y al fracasar en su implementación se fueron convirtiendo en su contrario, dialécticamente expresado.
Es evidente que se podría argumentar extensamente en cuanto a por que no se pudieron implementar, cuáles son las razones que explican que habien- dOsidt, " mu ‘ ' nor " hacer r- “ ‘ Perolocier- to es que allt’ fracasó Lenin y poco después Trotsky, que trataron de avanzar en esas líneas de acción. Es decir, que los soviets nunca funcionaron como fueran previstos en el modelo leninista, al margen de ladiscusión que susci- ta el modelo mismo. El jacobinismo proletario se convirtió enseguida en los epígonos, en el terrorismo de estado contra la clase obrera. El famoso Ther- midor Soviético.
Sostiene Michel Raptis que la acción revolucionaria lleva inevitablemen- te a métodos de acción política conocidos como “terror jacobino". Y ello es inevitable -afu1na- porque es necesario, porque ninguna clase dominante re- nuncia a sus privilegios o se suicida. Pero las direcciones obreras y socialis- tas, sigue diciendo Raplis, las “vanguardias” o como se las quiera designar, deben aceptar, deben seguir. deben respetar la voluntad de las masas expre- sadas democráticamente. aunque no se este de acuerdo con ellas.
Suprimir bajo cualquier pretexto. el respeto ala decisión democrática de las masas lleva al desplazamiento del poder revolucionario hacia el poder de unaburocracia. que se sitúaporencimade la voluntad de esas masas, (sus su- puestos representados) y se convierte en la negación misma de toda actitud política socialista 3
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Argumenta también Raptis que la revolucón francesa necesitó un siglo para J ylarevnlnción mu r 4 L' un siglo pamha. cerlo.
Así. cada una dentro de sus objetivos especificos. cumplen un ciclo ne- cesario, pasando la prueba de la historia de la que hablaba Rosa Luxembur- go. Es obvio que podrían haberse evitado muchos dolores —lo mismo con la revolución francesa- pero. la historia no es voluntarismo. sino un proceso so- cial condicionado de manera múltiple.
El sistema mas democrático no es el sistemaelectoral de estilo parlamen- tarista, conocido como democracia "formal" sino la democracia "directa" que no sólo actúa desde la base sino que es no-delegable. La democracia ti- pifica a un regimen político y no a un tipo de sociedad. En otro lugar hemos escrito que “La democracia socialista no se limita a la libertad electoral, al pluralismo panidista. a la libertad de opinión y manifestación propias de la democracia burguesa. sino que se ejerce también sobre el trabajo, la rique- za, la economía y sobre la forma de gobierno". ‘
La idea clave de la “transición” fue abandonada por Stalin y sus seguido- res en beneficio de la concepción de la posibilidad de construí r el “socialis- mo en un solo país”. Y este abandono es un punto determinante, pues se da por hecho lo que debe ser conquistado. lo que se debe conseguir. El automa- tismo de construir el socialismo en forma aislada, llevó a esa deformación monstruosa que fue la creación de estos "socialismos reales" o realmente e- xistentes, que estereotiparon el modelo estalinista de dictadura burocrática haciéndola pasar por socialismo ya adquirido.
La base de la transición en la sociedad se basa en el proceso histórico de socialización o de colectivización, por medio de la aplicación de lademocra- cia directa. No hay otro camino, aunque este sea lento. y el mismo se asien- ta en la universalización de lo particular, y no en la individualización de la personalidad humana. El individuo se enriquece en lo colectivo, y no por la vía unilineal individualista. La sociedad lo enriquece y dialécticamente ese enriquecimiento individual por lacolectivización de su ser total, enriquece- rá a su vez al individuo, sin diluirlo en lo universal.
Marx no escribió sobre la transición al socialismo, sino como mención, ya que en su época este planteo era solo teoría. Cuando se produjo la Comu- na de París pensó que por ahi se estaba dando una experiencia esencial de e- jercicio directo del poder. pero aún así sus consideraciones son de tipo gene- ral. ampliadas en su “Crítica al Programa de Golha"
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Algunos autores estalinistas intentaron utilizar la idea de "transición". pero su mecanicismo antidialéctico anuló lo que de positivo pudieron haber aponado. Y como ejemplo lo mejor es tornar a Althusser que plantea la ne- cesidad de una de la transición”. Esto es afín con su ya conocida des- viación teoricista, como si “teorizar” fuera la solución mágica; pero lo más nocivo de su fm ‘ " es que esa r teoría de la ‘ ' en su planteo, anula la transición misma en beneficio de “saltos y mpturas" de for- ma mesianica.
La palabra sugiere fuertemente la idea de un cone violento: por ejemplo. la revolución rusa es una ruptura con respecto al regimen zarista. La conclu- sión althusseríana y de su escuela es inmediata: el nuevo estado es socialis- ta El mecanicismo del planteo anuló la capacidad critica y la transición, de hecho. desaparece.
En la URSS no solamente no existió nunca “el socialismo" por más que ideológicamente pueda haber sido postulado. sino que confundir el acto revolucionario de la torna del poder con el proceso de un largo contenido histórico que sólo una transición estructural puede plantear, es tipico de un análisis no sólo antimarxistapor antidialéctico,sino tipico también delmodo de pensar y asumir los problemas por parte del estalinismo. La versión althusseriana es la versión inteligente de justificación de Stalin y de sus etapas mecánicas y formales en la concepción de la historia.
Lenin afumaba cuando los bolcheviques ya estaban en el poder: el socialismo existirá cuando no haya clases, cuando todos los medios de producción se encuentren en manos de los trabajadores... en nuestro país quedan todavía clases, su supresión requerirá largos años y quién prometa hacerlo a corto plazo es un charlatan". Hoy lo que ha entrado en crisis irreversible es la charlatanen’a estalinista de muchos años. Y entonces, las convulsiones de la transición al socialismo adquieren una nueva dimensión, enmascarada en una nueva coyuntura mundial.
3. La N.E.P.
Paradiscutirhoy los problemas de la transición es imprescindible panir de la experiencia histórica. aparte de las consideraciones ideológicas o teóricas. Y en este sentido, la historia de la Unión Soviética es la que permite avanzar mas en el estudio critico. no sólo por lo prolongado de la experiencia soviética. sino por la condición de referencia fundante que se le asignó durante mucho tiempo.
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Cuando en Rusia se pasó de la fase del "com unismo de guerra" ala fase de la Nueva Política Económica (NEP). o después incluso con las distintas r que se r" cuando se ‘ ‘ el nu' ‘ ‘ de los Kulaks, o cuando dando un viraje total se pasó burocrática y autoritaríamente ala llamada “colectivización forzosa". lo que en realidad se hacía era buscar el camino dela transición. Aún Stalin y la burocracia lo buscaban. y la critica a sus métodos no debe ocultar ni engañar en cuanto a que ninguno de ellos buscaba concientemente un retorno al capitalismo. De la misma maneraque ahora no lo busca Gorbachov.
Entonces surge como un elemento central de la discusión, que tiene hoy una vigencia primordial, lacuestión de la NEP. Si consideramos que éstaera un retroceso o una retirada ordenada, es obvio que no se la consideró (en 1921/22) como el camino al socialismo. O sea no era la ansiada "transición" sino porel contrario. era un rodeo necesario. e impuesto, producto de las Cir» constancias Aquí se trata de no hacer de la necesidad, virtud.
LaNEP,en realidad,desaparecido Lenin en 1924,5econvirtió en la puerta abienaparados posibles altemativas: l) la vueltaalcapitalismo(elpasoat.rás necesario se convierte en irreversible) o 2) el totalitarismo de estado (al cual se negó Trotsky cuando tomó conciencia del proceso de degeneración burocrática en curso). Y si se estuvo cerca de la alternativa primera durante el periodo de “kulaks enriquecéos", (1926/28) se impuso al final la segunda alternativa con la “colectivización forzosa" de principios de los años ’30. Después del fracaso de la anterior política stalinista-bujarínista.que diópaso directamentealaconsolidación del equipo de Stalin.simbolizandoel triunfo de la mediocridad y expresión de la crisis generalizada que recorría a las
tendencias socialistas revolucionarias en todo el mundo.
Burocráticamente se encontró una alternativa “fomda” para un supuesto 50cialismo que lo que produjo fue la consolidación del estado burocrático totalitario. única manera de imponer aquella colectivización y enseguida también la industrialización, a marcha refonada. acosta de toda la sociedad.
Pata explicar la NEPen 1921. Lenin lacalifica de “retirada”. de "retroceso". de “repliegue”. Porque si antes se pensó (en la etapa del comunismo de guerra) que la economía podía basarse directamente en el intercambio de mercancías. en la nacionalización total de la tierra, en la abolición del sistema de salario, etc., ahora se plantea ese repliegue como una necesidad. sin embellecerlo con teorizaciones absurdas como si tal retroceso fuese un avance superador. En 1925 los kulaks (entre el 3% y el 4% de la población) tenían el 50% de las tierras sembradas y el 60% de la maquinaria, abas- teciendo ellos a las dos terceras panes del mercado soviético. Al mismo
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tiempo se desarrollaba la acumulación privada en las ciudades. y el capital privado dominaba el mercado interno. Esta era la tendencia de la aplicación estalinista -bujarinista del momento. o dicho de otro modo. la manera como ellos entienden a la NEP.
Trotsky habia planteado la necesidad de un alto a la fase de “comunismo de guerra" ya antes que Lenin, y en l921 esto es asumido por Lenin y claramente formulado. Pero desde ¡922 la tendencia que impone la NEP se realimenta en la direccion que estamos señalando, y en 1925 el registro nos muestra-el peligroso nivel de “retroceso” a que se había llegado. Stalin no controló a la NEP que se “desbocó” y el libre juego del mercado llevó al sistema a los umbrales de la restauración capitalista.
Ante este peligro. Stalin y la burocracia de estado, que ya estan consoli- dando sus propios interesesal mismo tiempo que liquidan a todalaoposición con la represión generalizada, reaccionan de la misma manera burocrática y entonces el giro total lleva ala fase de la “colectivizacion forzosa". No es un dato de poca imponancia recordar que ya en 1929 se prohibióa los sindicatos que intervinieran en los problemas de la dirección de las empresas.
Se acabó drásticamente la NEP, pero este curso forzoso sólo consolidó la dictadura y el totalitarismo de estado, ya que tampoco fue una solución económica. Basta decir que habrá que esperar hasta los años cincuenta para queel campo soviético produzca alos niveles de 1928. y lo mismo en cuanto a la cantidad de ganado y otros productos
No obstante hay Lransfonnaciones importantes: en la década del treinta más de 30 millones de campesinos emigraron a las ciudades y la URSS pasó a ser un país básicamente de población urbana. la misma saltó de 26 millones en 1926 a 125 millones en 1968.
En lo que se refiere a Ia industria, se generó entonces la polémica en lo que se refiere al “esfuerzo máximo", con lo que Stalin y la burocracia pensaron que solucionaban el “atraso”V y el criterio del llatnado “esfuerzo óptimo"que defendieron Trotsky y la Oposición de Izquierda, explicando el fenomeno de las “tijeras” y la necesidad de amonizar la producción en los rubros agropecuarios e industrial, para contemplar metas de crecimiento al mismo tiempo que necesidad de consumo y de calidad de vida de la población soviética. Estepunto fue esencialen ladisputaentreestalinistas y trotskistas, lo mismo que desde 1924 lo era la contraposición entre la concepción del “socialismo en un solo pais” o el de la “revolución permanente”.
Es de destacar que autores que han efectuado apones importantes en otros lemas. como Maurice Dobb.just.iftcaron, aún en épocas recientes. la acumu-
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lación por pane de los campesinos ricos en la URSS en 1928 como "base de una ' "' ".PaulBaran L“ al’ ' ’ alaURSS.la identificó con el estalinismo y sostuvo que el “esfuetzo máximo" fue correcto", a pesar de la evidencia de sus nefastas resultados.
Creemos peninente insistir en esta discusión ya que esta críticas al estal- inismo no son recientes, sino que la polémica se desenvolvió por espacio de diez años en la URRS (1921-1930). hasta que allí quedó consolidado el triunfo de laburocracia y de Stalin y laeliminación de sus adversarios, yaque ala eliminación politica le siguió la eliminación física con los Procesos de Moscú, especialmente entre 1934/38, lo que no es ajeno a la adopción del estalinismo totalitario como la teoría del estado soviético que hoy estalla y sus fragmentos golpean a toda la humanidad.
Con la implementación burocrática del Primer Plan Quinquenal seobtuvo el siguiente resultado: en 1928 había 3.1 millones de obreros y se preveían en el Plan 4.1 millones para cumplir sus metas. El resultado del “esfuerzo maximo" no puede ser más ilustrativo: se necesitaron 6,7 millones deobreros y no se alcanzó la meta. 0 seaque la productividad per cápita fuede alrededor de un 50% más baja de lo previsto.
Y si la historia probó lo incorrecto de la concepción del “esfuerLo máximo”. que llevó a un fracaso completo en el desarrollo industrial de la URSS, aún no se ha encontrado la fórmula del “esfuerzo óptimo” ya que la misma sólo puede experimentarse en su aplicación concreta.
El “esfuerzo óptimo" es una fórmula de caracter algebraico que debe ajustarse constantemente en función de los cambios en las variables, que hacen ala armonización de la producción en los distintos sectores. En la actualidad esta concepción implica enContrar, durante la transición, la
J J relació r' ¡ficación y mnrrarln a rnmr ' ' un nivel de vida aceptable para la población.
4. La burocracia soviética: Mercado y Plan.
La burocracia obtiene sus privilegios del acaparamiento de los valores de uso acumulados porel estado.pues laplanificación genera una plusvalía cen- tralmente acumuladaque no se reinvierte en capital de manera total. sino que una parte de esos valores acumulados, son extraídos como "beneficios" por la casta dirigente.
En la transición como camino necesario en dirección al socialismo, la tasa de crecimiento óptimo se deduce de combinar y armonizar la necesidad de crecimiento económico. con un aumento (aunque sea a ritmo lento, pero
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aumento al fin) de la calidad de vida colectiva de la sociedad.
Del producto total interno sederivan: l) elconsumo delos productores: 2) el consumo improductivo; 3) el fondo de inversión. Este es la reinversión de Capitalparael ' ' .Ell. ' ’ 'wesenesta ' ‘ ’el gasto de lujo, lo que acaparan los burócratas y el enriquecimiento personal de esa burocracia(generalmente traducido en todo tipode privilegios y en los servicios a los que puede acceder) en lo que el consumo de los productores es el nivel de vida (calidad de vida) de la gran masa de trabajadores.
Las “Soluciones” que se intentaron en el curso de la historia de la URSS abarcan mucho más que las primeras que ya mencionamos del “comunismo de guerra" y de la NEP y su degeneración en las oscilaciones de “campesinos enriquecéos” y luego "colectivización forzosa" de comienzos de los años 30. En fecha mucho mas reciente y defendiendo otra vez principios pro- capitalistas para la URSS, decía Libennan en 1966: “La productividad soviética, asfixiada por una planificación lenta, paquidérmica. y sobre todo antieconómica. va a ser desplazada gradualmente por una relativa descen- tralización. En cierta medida. las empresas van a gozar de relativa autonomía. Y también. en ciena medida, se acepta el también concepto revolucionario de la competencia"6. Y Libennan intentó implementar concientemente un modelo que significaba un giro profundo, en ese entonces ya concientemenle orientado hacia una vuelta al capitalismo y a las leyes del mercado en la URSS. La burocracia, afectada en sus privilegios por tal intento de cambio, terminó por reaccionar y se defendió como tal. terminando por liquidar la experiencia Libennan. En realidad toda la época de Kosiguin esta saturada de intentos “reformistas” de este calibre, alo cual hay que agregar el otro principio avanzado por Libennan: la racionalización de la mano de obra. Y si menciono el ejemplo de Libennan, es para mostrar que la Perestroika actual, no tiene nada de original como tal, si en cuanto a implementación, especialmente de la manera en que lo entienden sus principales economistas Albakin y A ganbeguiart. Y tampoco es novedosa la reacción del aparato más conservador de la burocracia, a cuya cabeza figura Ligachov. aunque las relaciones de fuerza hayan cambiado y junto con la época distinta, hay que tener en cuenta los matices ideológicos. Asimismo es peninente señalar que varias tendencias desprendidas de la URSS en diversos momentos (y en primer lugar la tradición de Trotsky y los trotskistas) criticaron estos argumentosen su momento, en su epoca, fuera en 1928 o en 1966, y por ello lo ‘ del mn‘ L ' o es la " ‘ que en la propia URSS y el estallido histótico del estalinismo. Esta es la maduración de la
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historia, como diría Rosa Luxemburgo. que en la actualidad afecta al mundo entero, ya que no es solamente en la URSS que impacta esta situación, sino también en el mundo occidental.
Sir L ‘i ' al ' alaNEP,queel Planyel" " son '-yno ' u también afirmaba que es necesario tener en cuenta que el capitalismo de los monopolios lleva a implementar un cieno plan. Allí los factores “planifica- dos" estan puestos al servicio de una “lucha mas eficaz en el mercado" - sostenía- y es este el que determina los elementos de la planificacion. La historia ha mostrado ya lo acenado del planteo, especialmente visible hoy con la transnacionalización del capital.
A su vez el Plan, en una economía que se colectiviza, puede utilizar al mercado, pero a condición de que las prioridades se inviertan. Si esto pretendió la N'EP en su momento, la burocracia estalinista lo bastardeó, y terminó en la caricatura de colectivismo que ahora salta en mil pedazos. Y nuevamente es peninente destacar que Trotsky, hasta su asesinato en agosto de 1940, defendió la necesidad de una NEP en la URSS durante la transición.
Cuando en los años sesenta el proyecto Libennan de mercado y privati- zac iones se hizo poli tica oficial del Estado, Leontief afirmaba en la Pravdaó que “la ley del valor y el plan no son anti'podas, sino aliados", con lo que al aceptar la vigencia de la ley del valor (que obviamente existía en la economía soviética) se lo hacía presentandola como una conquista del socialismo al armonizar Plan-Mercado, negando el antagonismo entre ambos, en mérito a una apelación a la crisis de su epoca. Y también afirmaba que “el cálculo económico exacto presupone la ley del valor”, con lo que a la plusvalía se le daba carta de ciudadanía socialista.
Aquí se trata de distinguir entre el "beneficio" que deja el mercado y que siempre existió en la URSS , y el hecho de asumirlo como deseable y utilizar la ley del valor para el cálculo económico. Y si bien esto puede sercoherente en una economía de transción donde persiste el mercado y hay elementos de planificación social, lo que no es coherente,desdeel puntode vistasocialista, es querer basar ese cálculo en lo que todos ellos (Libennan. Leontief, Oskar Lange, etc.) llamaban la “rentabilidad de cada empresa". ya que el problema no es de "cada" empresa, sino de la economía global. Caso contrario prima el criterio de beneficio, frente al de necesidad social.
Y el objetivo de estos“reformistas”de los años sesenta,cuandoa Libennan se lo mencionaba como el “zar de la economía soviética", era introducir con el Mercado este criterio de rentabilidad por empresa, con lo que las medidas
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que se empezaron a aplicar lo únioo que consiguieron fue agudizar las diferencias salariales y la desigualdad social, sin perspectivas de poder armonizar mercado y plan. ya que el énfasis fue puesto en el mercado. como tabla de salvación de un sector de la burocracia.
Atin así es interesante constatar que Leontief al igual que Oskar Lange y otros ideólogos de esta corriente incurrían en una contradicción no asumida: por un lado aceptaban la vigencia de la teoría del valor en la URSS (salarios. capital, beneficios, etc.) pero por el otro la calificaban como de socialista. Si teóricamente esto es una aberración, con el poder en la mano se comenzaron a introducir "‘ ‘,‘ ,' " aunque esta duró poco, ya que el resto de la propia burocracia sintió que peligraban sus beneficios y terminó con la misma.
Lo que en realidad sucede es que en el período trasicional, siguen vigentes las categorías dela leoríadel valor (valor, plusvalía, beneficios, salarios, etc.) pero es el Plan el que las regula y privilegia a las variables. Cuando los trabajadores son los que participan en la ponderación de las variables, se garantiza una decisión mas acotada a los intereses com unes de la calidad de vida, Cuanto lo hace la burocracia jerarquiza antes que nada sus propios privilegios. No es de extrañarentonces. que Libennan atacara a la planifica- ción pero no a la burocracia, en cuyo nombre actuaba, o por lo menos, en nombre de una fracción de la misma.
Por otra parte, la controversia entre poner énfasis en el Plan o en el Mercado, se corresponde con la actitud de priorizar el Trabajo o el Capital. Así como el “socialismo real" estalinista no tiene nada de socialista, de la misma manera “la democracia realmente existente” en el mundo occidental esta alejada del ideal de democracia que se pueda planteara nivel teórico. la discusión se ideologiza, pero la base dc sus contenidos permanecen.
Y conviene volver un poco a Marx. Afirmaba este que: “la implantación de una economía colectiva se basa en el desarrollo de la maquinaria, de la utiliración de los recursos naturales y de muchas otras f nenas productivas... En ausencia de tales condiciones la economía colectiva no constituirá por sí misma una fuerza productiva, pues carecera de todo fundamento material y se apoyará en simples bases teóricas. Es decir, no representaría sino un capricho parecido al de “la administración de un monasterio".
Una de las grandes carencias de la URSS fue la mano de obra, que era descalificada y heredada del zarismo. El crecimiento urbano, al que nos hemos referido antes, se acompañó de hecho, con una calificación del trabajo. Incluso K.S. Karol sostiene que los obreros en la URSS, no sólo la
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mayoría de la Población Económicamente Activa (PEA) sinoque "tienen un nivel de instrucción muy superior a sus homólogos de occidente”7, aunque algunos autores soviéticos son más críticos sobre este tema debido al aislamiento de la URSS y el peso del aparato administrativo.
Entonces, si bien el atraso tecnológico de la URSS comparado con Occi- dente es notable considerado globalmente, ya no se trata de la situación de 1928 cuando se implantó el primer plan quinquenal, y ahora es detenninan- te del estancamiento el peso de la burocracia, ya que no es achacable al atra- so de la mano de obra. Los autores estalinistas siempre bloquearon el estu- dio crítico de este período y por ejemplo Maurice Dobb sostenía en 1953 que la “planificación soviética ha decidido centralmente todas las cuestiones...", confundiendo el “esfuerzo óptimo en la producción" con lo que llama el “es- fuerzo óptimo del bienestar", y entonces rechaza que un plan deba fonnular- se "desde el punto de vista de la maximización del bienestar“, que no era lo que estaba planteado en la polemica. Confusión en Dobb que no es aséptica y que nos llevaríaa la discusión filosófica sobre si existe un “óptimo"de bie- nestar, que se pueda decidir administrativamente.
La URSS mantiene una ocupación altaen la manufactura como parte de su política de que, a traves del Plan, no exista desocupación. Legalmente aún e- xiste "el derecho al trabajo" y el Plan lo garantiza. Lo que no se garantiza de esta forma, es la calidad y la mejor utilización de esa mano de obra. Por eso allí se esconde una ocupación que disfraza la desocupación y en terminos ge- nerales se expresa en una baja productividad del trabajo. Pero en el sistema de "economía de mercado" donde la racionalización constante lleva a la de- socupación como un factor de presencia permanente, el subsidio a los deso- cupados cubre parte de la injusticia social y mantiene la reserva de mano de obra disponible. Hoy en la URSS se discute eliminar aquel “derecho al tra- bajo", con lo que habrá entonces desocupación directa y el resultado será u- na situación aún peor de la actualmente existente. De todas maneras este a- taque al derecho al trabajo aún no esta resuelto y sera un eje de conflictos a corto plazo donde se replanteará la cuestión del socialismo y el plan, Porque si ahora no se visualiza la diferencia entre una empresa estatal dentro de la planificación, y una privada en una economía de mercado, medidas como la comentada la pondrán al descubieno.
5. La Perestroika soviética. Uno de los principales asesores y mentores de la"perestroika"en la URSS,
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Abel Aganbeguian escribe: “El sentido deestaperestroika es pasar de los mé- todos administrativos a una gestión esencialmente económica. Desde esta óptica los eslabones esencialesde laproducción —Iaempresa y la unión de em- presas- deben tener completa autonomía contable y tenerautogestión. Se im- pulsará así la democracia económica: los trabajadores se asocian a la admi- nistración, los dirigentes económicos son elegidos".
Y agrega: “r” ' n pasar de una ’ en donde los es- tán destinados al aparato, a una economía social, hecha para el hombre, que desarrolle prioritariamente toda industria de bienestar y que ponga el acen- to en los aspectos sociales".
La r a surge de ‘ “ ¿es que se r ‘ c ‘ tal objeti- vocon una ‘ ‘ ción ' ‘ dr: no. ’ ‘ dettnri. ‘ . to de la economía? Lo que sucede es que a las manifestaciones e intenciones originales se las ha ido sustituyendo en un proceso acelerado de cambios en todos los niveles en la URSS, y paulatinamente el discurso que justifica la vueltaal capitalismo a través de la priorización del mercado, deja atrás las in- tenciones primeras. Los sectores llamados de izquierda radical estan ala van- guardia de este cambio de orientación, con lo que la confusión de los rótu- los se generaliza.
Las intenciones de Aganbeguian pueden aparecer inobjetables en 1988. cuando dice: “La reforma radical de la sociedad soviética y de la economí- aes la continuación de laGran Revolución de Octubre. No sólo porque la pe- restroika en curso es una obra revolucionaria que tiene por objetivo mejorar la calidad de vida, sino porque busca la renovación y la transformación de nuestra sociedad de acuerdo a los principios socialistas consecuentes, Más a- ún, mostrará el uiunfo del socialismo, y que las relaciones socialistas rigen sin dudaen nuestra sociedad". Y enseguida agrega: "El socialismo es un sis- tema más perfecto que el capitalismo, pero debe pasar la prueba de su efica- cia económica y social para revelar sus ventajas. Lenin decía que el socialis- mo debe asegurar una mejor productividad del trabajo en comparación a la del capitalismo. Y ahora no es este el caso.”
¿En dónde quedó esta manifestación de objetivos, con las transfonnacio- nes en curso en la URSS y los partidarios dela perestroika? La misma ha re- vertido hasta convertirse en el modelo de recomposición moderada del ca- pitalismo en la URSS, a pesar de lo que puedan opinar algunos de sus teóri- cos. El proceso marcha a conuamano de lo manifestado por Aganbeguian.
Ya Peter Uhl,checoeslovaco que fue liberadode prisión recién en noviem- bre de 1989 luego de casi 21 años de prisión, y que ha sido descripto como
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el primer detenido político después de la Primavera de Praga y el último en ser libemdo sostiene que en la URSS “no existen pruebas de que existan a- llí incluso fenómenos pre-revolucionarios", porque sin apoyo de masas el fracaso es ineludible, y afirma: “Estoy convencido que el sistema soviético no es posible refonnarlo desde adentro. Este sistema excluye el pluralismo y la democracia”. Es que el sentido de las reformas económicas en curso, la perestroika, tiene como objetivo la conservación de lo esencial del sistema, depurándolo de sus elementos más recalcitrantes y obsoletos.
Y aquí aparece la contradicción entre la perestroika y el glasnost. Bien di- ce Mandel que ambas “lejos de refonarse mutuamenteo ser elementos cons- titutivos de un proyecto único, se oponen cada vez más. La lógica del con- flicto de intereses sociales llevara a los trabajadores a aferrarse a las posibi- lidades abiertas porel glasnost... Cuanto más se amplíen las libenades deex- presión y de manifestación, más laacción obrerapenecraraa travésde las bre- chas abiertas en la fortaleza caduca de la dictadura”, No en vano, Gorba- chov se resistió hasta marzo de 1990 a aceptar el principio de la pluralidad de panidos, lo que no garantiza que este principio se aplique. yaque los cam- bios en las posiciones de la cúpula dirigente son imprevisibles, de la misma manera que es imprevisible -para nosotros- la cuota de razón que aparece en el planteo de la alternativa de un golpe de estado en la URSS , a manos de los militares, el aparato represivo (KGB) y el sector más sólidamente estalinis- ta que no solamente esta presente en los organismos dirigentes, sino que si- gue siendo mayoria. Lo que sucede es que las votaciones favorables a Gor- bachov reúnen un espectro de voluntades, ya que el temor a la crisis alimen- ta a todos los sectores presentes tanto en el Congreso del PCUS como en el Kremlin.
Dice Catherine Samary: “En ausencia de la democracia económica como reguladora, Ia introducción de mecanismos de mercado parciales. en un sis- tema burocratizado, lo único que hace es alimentar a una burocraciadescen- traliuda y dividir a la clase obrera. incorporando al sistema todos los defec- tos habituales al mercado"".
Y Alla Nazimova, en la misma revista: identifica a tres grupos de “obre- ros o clase obrera" en la URSS. Ellos son: a) tipo preindustrial (30%) en la construcción, agricultura y otras, cuyas modalidades siguen siendo las antc- riores a [9 l 7: b) tipo científico-industrial (15%); c) tipo tradicional (55%) o- brero de fábrica metalúrgica, mecánica. mineria. etc. Es el segundo grupo el que esta interesado en la perestroika. Y constata que frente a la posibilidad de constituir cooperativas, en lugar de las formas actuales de funcionamien-
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lo, las dos terceras partes de los obreros las rechazan”. No nos aclara el gra- do de conciencia y de toma de posición de esa mayoria de obreros que recha- zan las cooperativas, pero la resistencia al cambio debe combinar otras co- sas: por un lado actitudes conservadoras frente al cambio y por el otro la re- sistencia a abandonar la planificación. que por lo menos garantiza el traba- jo.elemento esencial. frentea las “refonnas"que se intentan implementar pa- ra “racionalizar” el trabajo y legislar sobre las huelgas.
6. El debate necesario.
El ,' " actual esta " ‘ - por las Iran fn- ‘ tecno- productivas y la crisis de recomposición de los años ochenta. A falta de una respuesta obrera y socialista alternativa, lacrisis de recomposición del capi- tal termina por darle nuevas fuerzas para cumplir otro ciclo y se recompone de esta forma una nueva rutina de funcionamiento y crecimiento del Capital, a la manera transnacionalizada.
Ninguna crisis económica por sí misma puede hacer alentar perspectivas socialistas espontáneas, porel contrario lacrisis del estalinismo y su descom- posición ayuda a darle un nuevo tiempo al Capital. No hay automatismo en la sociedad, y el marxismo o el socialismo no aceptó nunca una visión eco- nomicista basada en la fatalidad determinista. Sin construir las alternativas posibles. el socialismo sigue y seguirá siendo un proyecto, que debe cambiar en la misma medida que cambia el conjunto de la sociedad y especialmen- te Con el cambio en el funcionamiento y la composición del capital. La URSS y el estalinismo imperante allí en este siglo, han desperdiciado una oponu- nidad hislórica. pero así se ha dado el proceso de la transición del capitalis- mo al socialismo, y su crisis hace necesario hoy dos cosas: 1) asumir el con- tenido profundo de lacrisis internacional generaliuda; y 2) construir un nue- vo proyecto en función de las nuevas condiciones.
Y decimos “proyecto nuevo" porque abrevando en las fuentes clásicas, la adecuación a laépoca actual del robot. la informática y el estallido de los di- versos “comunismos” (sea en la URSS. China, etc.) se muestra como una re- alidad y no como simplemente una posibilidad teórica. el agudizarse la cri- sis del Capital.
Del fordismo a la robótica es pasar de la producción pata un mercado de masas. a la produccion para un mercado que se restringe inevitablemente, ya que la desocupación que provocan las nuevas tecnologías reduce el merca- do. Las relaciones sociales de producción ya han entrado en conflicto estruc-
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tural y mirar al futuro es prever. proyectar y actuar, para construir la altema- tiva socialista que se centre en el hombre y no en la acumulación de la ganan- cra.
Dice Almeyra: “El capitalismo ha vencido al estalinismo. entenador de la revolución rusa y mundial, pero no ha vencido a sus propias contradicciones que son las que engendran a la revolución y la necesidad del socialismo. Y este es hoy el problema central, otra vez".
Ya la URSS no aparece como el enemigo principal para el imperialismo,
que elogia a Gorbachov. y por eso mismo se agudizarán las contradicciones internas en el capitalismo de Occidente. Ya en lugar de la mirada dirigida a la URSS, aparecen más claramente las preocupaciones interiores al sistema y a la controversia intercapitalista (Estados Unidos y America; Europa; Ja- pón, como los grandes bloques en formación), y a ello se une lacrisis penna- nente del llamado “tercer mundo" al cual les resulta imposible integrar. El enemigo del capital transnacional ahora está aquí, dentro mismo del sistema y no en un estalinismo derrotado. Los conflictos de clase tenderán asi a agu- dizarse.apesar de las ilusiones neoconservadorasque hablan del fin de lahis- toria. Boris Kagarlitsky escribió en la URSS acertadamente: “¿Qué es el marxis- mo para nosotros, la izquierda soviética, cuando el siglo XX se termina? ¿Una teoría? ¿Una filosofía? Es eso y más. Ante todo es una visión del mun- do y un modo de vida“-
Rosario, julio de 1990.
BIBLIOGRAFIA
li Meneionamos a título de ejemplo las siguientes recopilaciones de trabajos correspondien- tes a diversas Jornadas o Congresos: Bernard Chavance (edu) Marx en Perspective, Ed, Eco- le des Hattles Eludes en Sciences Sociales, Paris, 1983; Roman Reyes (ed). Cien años después de Manr. Akal. Madrid. 1986; Rene Gallirot (ed), Les avenurres du rnarxisme. Sym. Paris. |984; Georges [Ahica(edi). [883-1983 l'Ottvt'e de Manr, un sitele apres, PiUJ-Ï, Paris, 1935: G, kBantu. E Ghnsotü y L Hcdorti, Allttdílldi Marx? Ed. Unicopli, Milano, 1986; Ende: et Dowmentalion lntemaliorules (ed) Marx. ot‘t pas? Reflexion: ¡ur un centenmire. Paris‘ l9ló; Revista Auuel Mant. L'etat du marxisme. L'Hamtnttan. Paris, l9E7.
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CUADERNOSDELSURII Ü
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l4. Boris Kagarlistsky. "Ser marxista ett llUniÓn Soviética", reproducido en Sur Blenos Ai» res, I7 de julio de 1990i
I aguafuerte
Revista de Ciencias Sociales
Editada por Alumnos. Docentes
y Graduados de las Facultades de Filosofía y Letras
y Ciencias Sociales de 1a UBA
SETIEMBRE1990 IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
LA CULTURA ES LA CORNI A
Siete años recorrie’ndole ias curvas al pais, descubriendo sus zonas ocultas y paladeando sus regiones erógenas. Exoerimentando es tiiosv velocidades sin caerse al abismo. Siete años salteando sema- fortols. Inventando rutas. Saliendo a contramano emocionando al ou iCO.
MEDIOS / VIDA CÜ'I'IDIIINIII PROVOCICIONES I TERRITORIOS] EXPLORNCIÜNES / Pbll‘flCh I MANGINHLES l POSMÓDEKMOSI PSICÜBOLCNES l SENTIMIENTOS / MISIONES / SUFRIMIENTÜS
Mi iii
Rutas argentinas hasta el fin
COOPERATIVA
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La Glasnost y la crisis de los Partidos Comunistas
E mer! M ande]
El pretendido “movimiento comunista internacional" está hoy mas pro- fundamente dividido de lo que estuvo en cualquier otro momento de su his- toria. La crisis de las Sociedades del Este ha dado origen a una grave crisis ideológica y moral, pero es sobre todo la actitud de los partidos comunistas frente a la glasnost lo que revela con más claridad esta crisis.
Definimos la glasnost como el proceso de cambios políticos en curso en laURSS que amplíaelcampodelejerciciodelaslibenadesdemocráticas. Es- te proceso combina los efectos de las reformas políticas“por arriba", con res- tos de represión e intimidación, con la tolerancia de hecho de actividades e iniciativas autónomas "por la base", inclusive aquellas que no están conte- nidas enla legislación vigente.
Tres tendencias.
Simplificando, se podria decir que hay tres tendencias internacionales que se ' del n ' - por '1 ' ldLull. la ‘ ' pro-Gor- bachov. que dice sí a la glasnost, si a la perestroika y sí a los “acuerdos re- gionales" en colaboración con el imperialismo; la tendencia conservadora. quedicenoala ‘ sr’alar ysíalos“ ’ ai ' "2 y la tendencia marxista revolucionaria que dice sf a la glasnost. no ala peres- troika y no a los “acuerdos regionales”.
El hecho es que antes que nada la glasnost que divide tan profundamen-
¡“t " J n a, pmfitn.
’ Venidn abreviada. texto completo publicado m "Inprecm' para Amezica latina“, N' O, París, Noviembre 1989i
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das. Las sociedades post-capitalistas burocratizadas (los Estados obreros bu- rocratirados) atraviesan una crisis social de una gravedad excepcional To- do mundo está consciente de ello. tanto en estos países como en el extranje- ro, La quiebra de “la economía y la política de mando", es decir, de la dic- tadura burocrática bajo todas sus variantes es manifiesta. Y se acompaña de una crisis ideológic -moral no menos profunda. Todo mundo se plantea. en- tonces, esta cuestión: ¿cómo se ha podido llegar a ella?, ¿cómo enderezar el timón?, ¿cómo se puede salir de ella?. ¿es el socialismo el que ha detennina- do esta quíebra?, si no, ¿Qué la ha causado?
La glasnost es el comienzo de un debate franco y abieno alrededor de es- tas cuestiones clave. Es una pre-condición absoluta para la búsqueda y el en- cuentro de una salida adecuada, En la medida en que este debate cuestiona inevitablemente la naturaleza misma de la burocracia. su poder, sus privile- gios y sus principales resones ideológicos, todas las fracciones de laburocra- cia se oponen a una glasnost integral. Las divergencias en tomo a sus lími- tes se imponen al debate sobre las causas y los remedios de la crisis.
Pero justamente el sistema sociopolítico de dictadutaburocráticatal yco- mo funciona cn los hechos enla URSS y en sociedades similares y su iden- tificación con el socialismo han sido desde hace mas de 60 años Ia base de la identidad de todos los PCs en el mundo. Cieno. esta“unidad de hierro" fue puestaa prueba a partir de la victoria de nuevas revoluciones socialistas (Yu- goeslavia, China. Cuba, Vietnam. Nicaragua). que dieron a los PCs de estos países y a los sandinistas una base material y política independiente del Kremlin. Es cierto también que el desarrollo del “eurocomunismo” y fenó- menos análogos, despu’u del aplastamiento de la Primavera de Praga, que- brantó igualmente esta identidad Sin embargo, en líneas generales, con la posible excepción del PC Italiano (y quizás ni éste), la URSS, el “socialismo realmenteexistente" yel “campo socialista" siguieron siendo un elementode referencia para la gran mayoria de cuadros de los PCs. aún cuando el jura- mento de fidelidad ya no estaba exento de críticasalgunas veces acerbas. Pe- ro incluso los críticos másduros no dejaron de repetir que. con todo, Knichov (el XX congreso) y Gorbachov (la glasnost, la perestroika) habian salido de las filas del PCUS.
Ahora bien, las revelaciones y la dinámica de la glasnost afectan aesta re- ferencia y a esta identidad en lo que tenía de más sagrado. Existen terribles injusticias, desigualdades y miserias sociales, así como graves fenómenos de opresión en la URSS. Crímenes no menos terribles se cometieron ahí. Esto es lo que la glasnost ha permitido revelar. denunciar y combatir. Este es un "Whumtmwiedaevweïimflarvammkwmcñ ovi'wi timosüerwcn
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que ver esencialmente con la manera de asimilar este golpe.
Unos han puesto buena cara al mal tiempo. Esperan que la rectificación que, gracias a Gorbachov, podria operarse en la URSS los libere de sus apre- mios. La vieja legitimidad perdida del “socialismo realmente existente” po- dría ser reemplazada por una nueva legitimidad debido a un “socialismo de rostro humano en vias de construcción"
Otros se esfuerzan. por el contrario, en negar o minimizar la crisis a fin de evitar las repercusiones en sus propios paises y/o partidos derivados de su revelación y los esfuerzos por superarla. lnsisten, por esta razón, sobre todo en “los logros positivos” de las eras de Stalin y Brezhnev. Se oponen encar-
' ‘ las ' it dañinas“ ' ' ‘ ‘ " ‘ oontravien- to y marea los mitos del “socialismo realmente existente” y del “partido in- falible”. De aquí proviene su salvaje hostilidad a la glasnost.
Pero negar la gravedad de lacrisis del sistemaque ha afectado a la URS S, Europa del Este y la República Popular China es negar lo evidente. Oponer- se a su revelación es oponerse a una discusión franca sobre sus origenes. sus causas profundas y los medios para remontarla. Es una batalla de retaguar- dia históricamente condenada al fracaso, incluso si puede ganar puntos tem- poralmemexomo hasidoel caso de China después del violento aplastamien- to de la Comuna de Pekín
Ni lucha de “la derecha contra la izquierda" ni lucha de “revisionístas” contra “defensores del marxismo-leninismo".
Los dos campos opuestos al seno del “movimiento comunista lntemacio- nal" no son o estan uno “mas a la derecha". más “revisionista” y más “pro- imperialista" y otro “mas a la izquierda”, mas “marxista-leninista ortodoxo" y mas“anti-imperialista”. Para llegaraesta conclusión, aplicamos la reglade oro establecida por Marx en materiapolítica: hay que juzgar a la gente y las tendencias no en función de lo que dicen. y particularmente de lo que dicen de si mismas, sino en función de lo que hacen. A la luz de este criterio. el jui- cio que acabamos de formular se apoya en pruebas sólidas.
La fracción de Deng Xiaopong no ha dejado un solo dia, aún el de la ma- sacre de la plaza de Tienanmen, de colaborar estrechamente (incluído el pla- no militar) con el Imperialismo. En efecto. una estación radar para captar se- ñales provenientes de la URSS funcionaen China dirigida en común por es- tadounidenses (el Pentágono y la CIA) y chinos. Esta misma fracción no ha dejado de apoyan los regímenes pro-imperialistas más represivos en los pa-
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isesdel Tercer Mundo. como fue el caso de su apoyo al regimen de Zla en Pa- kistan o como es el caso de su colaboración militar con la dictadura thai. B- taba igualmente implicada en el suministro de armas a los "contras" nicara- güenses. ¿En que’ sentido este componamiento es más “anti-imperialista" que el de Gorbachov y sus aliados?
El regimen de Ceaucescu es, entre los de Europa oriental, el que más si- temáticamente ha colaborado con el Estado sionista. El regimen de Honec- keres el que másintegrado estaa laCFJE. Está además fuertemente subsidia- do por el imperialismo aleman occidental. Los “refonnadores” de Hungría y Polonia serían felices si recibieran una ayuda proporcionalmente compa- table.
El rechazo de la glasnost
El rechazo de la glasnost, particularmente el rechazo al derecho de huel- ga. la libenad de asociación. la libertad de los trabajadores a constituir sin- dicatos y otros organismos de autodefensa de su elección. La libenad de ex- presión, el pluralismocultural, la libenad de manifestación pública. noes na- da “ortodoxo” desde el punto de vista marxista, Representa una revisión fun- damental del marxismo. Identificar estas libertades con la "democracia bur- guesa” es oponerse a toda la tradición marxista en la materia, comenzando por los puntos de vista claramente expresados por Marx y Engels.
La democracia es burguesa cuando funciona para proteger y defender el poder y la propiedad de la burguesía. Sería muy difícil demostrar que el plu- ralismo politico y el debate ideológico en la URSS cumplen hoy en dia es- ta función. Y seria todavia mas dificil demostrar que el derecho de huelga y la libertad sindical defienden la propiedad capitalista
La idea defendida por Ligachov según lacual la pluralidad de partidos se- ría igual a la democracia burguesa no sólo revisa posiciones claramente ex- presadas por Marx, Engels y Lenin (al menos hasta 1920). sino que además deforma la historia: la Comuna de París, ¿era entonces una democracia bur- guesa? Y sin embargo, ahí había pluralidad de partidos. La Rusia de los so- viets de 1918 a 1921 . ¿era entonces una democracia burguesa? Y sin embar- go, también ahí existía una pluralidad de panidos. y esto, en plena guen’a ci- vil, Nicaragua, ¿es una democracia burguesa? Y sin embargo, ahi todavia el pluralismo de partidos esta presente.
Un ejemplo convincente es el ofrecido por la libertad de prensa. Esta es- ta al servicio de la burguesía cuando la burguesía detenta el capital necesa-
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rio para comprar, corromper y manipular a la prensa y los medios de infor- mación. Pero como este poder nunca es total bajo un regimen donde existe libenad de prensa -lo que no es el caso bajo una dictadura- y como los traba- jadores también pueden gozar de esta libertad, así seade manera restringida, el movimiento obrero tienen interés en defender incluso la libenad de pren- sa burguesa contra las tentativas de restringida o suprimirla.
Pero cuando la burguesía pierde su poder económico y político, cuando el poder del capital de , ‘ de ' radio y ' ' '
ce. la libenad de prensa deja de estar al servicio de la burguesía para conver- tirse en una libertad de las masas populares. Se trata entonces de garantizar el acceso de todas/os las/os trabajadores a la prensa y los medios de informa-
.J..— I‘M" "mm '¿ein hani‘tí'e..lí.dedmgm’twceamstefimmlnklnetra'taiay. av.) uuu. iri- dores, no solamente de aquellas/os que se expresan como lo deSean los d r la gentes del panido o cualquier institución. En estas condiciones. restringi ido libenad de prensa no es reprimir a la burguesía sino reprimir al proletari: y a las masas trabajadoras. ido El contenido social de la glasnost se revela aún mas claramente cuar 'es- losconservadores del campo anti-glasnostse pronuncian no solo por unat en- tricción —Iéase supresion- del pluralismo político y contra la libenad de pr ias, sa, ‘ " y " ' Se pr- ' " y sin reticenc /íS- contra la libenad sindical y el derecho de huelga (ver sobre todo la entre' )er taconcedida por el dirigente de los conservadores húngaros al semanarioí >ri- Spiege! del 21 deagoslo de 1989). Las declaraciones de Ligachov y Tchel ¡ue kov no son menos elocuentes. E incluso Fidel Castro no vacilaen afinnart :tas los imperialistas se alegraron de las huelgas enla Unión Soviética que e: s al serían, entonces y en cieno modo, “anti-socialistas" (todas las referencia ‘kly discurso de Castro del 26 de julio de 1989 estan extraídos de Granma Wee ¡tas Review del 6 de agosto de 1989). Ya quisiéramos conocer a los capitali: tel- que se alegraron de la huelga de los mineros soviéticos o de las actuales ht nas gas en Polonia. Todas las informaciones de que disponemos prueban, r bien, lo conu-ario. ní- Peor todavía: los más activos entre los conservadores en la URSS , pa an- cularmente la famosa Nina Andreeva, adoptan posiciones chovinistas gr t al rusas y anti-semitas. claras y públicamente exhibidas (ver su entrevisu :9). Washington Post! International Herald Tribune del 2 de agosto de 192 P ¿Acaso estas posiciones son menos revisionistas que las de Gorbachov' us- Además. esta ala es abiertamente estaliniana. Minim iza, si no es que j
45- tifica, los crímenes de Stalin, las grandes purgas de los años ’34-‘39 y "
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'52. o la represión militar contra los trabajadores húngaros en 1956. Un gran retrato de Stalin se exhibió en el últimocongreso del PartidoComunista Mar- xista Hindú (CPL-m). Un grupo de antiguos policías y celadores estalinianos realizó una película titulada S tnlt'n está con nosotros para apoyar a Nina An- dreeva (EIPafs, 20 de agosto de 1989). El congreso del Consejo Unido de Ru- sia, realizado en Moscú losdías 8 y 9 de septiembrede 1989, reunió aun tiem- po aconservadores del aparato. admiradores de la “autoridad f uerte" simbo- lizada por Stalin, paneslavistas antimodemistas y antioccidentales tradicio- nales y a feroces " xistas de derechas ' ' " los ' " cistas (Le Monde del 16 de septiembre de 1989), Esta significati va unión es- tásimbolizada por la persona de Alexandre Zinoviev,el violento satirista an- ti-soviético que en una sonora entrevista concedida a Nouvelles de Moscou (13 de agosto de 1989) exhaló a la vez su odio al socialismo y la democra- cia afinnó que la epoca de Stalin fue. con todo, “una gran época”. El tam» bién acusaaGorbachov de querer“occidentalizar” la sociedad soviética. Ex- presó también sus deseos de otro regimen voluntarista yestaliniano. ¿Qué re- lación tiene este repugnante cocktail con la "izquierda", la “ortodoxia mar- xista" o la “defensa del socialismo"?
Las posiciones del Partido Comunista Cubano
El PC cubano ocupa una posición aparte. La revolucion cubana no ha co- noc ido, hasta ahora, un grado de burocratizacion comparable al de la URSS. la República Popular China y los países de Europa Oriental. Esto resulta de una dialéctica particular entre los origenes de esta revolución, sus principa- les logros sociales —notables desdecualquierpunto de vistav, el papel de ladi- rección cubanay el mantenimiento de la participación de las masas en el pro- ceso de construcción de una sociedad nueva, aún si su amplitud fluctúa y per- manece dentro de dominios limitados. Fidel Castro continúa gozando de un prestigio real ante las masas. Además, la revolución cubana es el blanco de una agresión económica permanente de pane del Imperialismo, así como de una amenaza militar que nunca ha cesado. Solo la revolución nicaragüense se encuentra en una situación de mayor amago.
En esas condiciones. el deber del movimiento obrero internacional y los marxistas revolucionarios es. hoy mas que nunca, defender a la revolución cubana contra el imperialismo y sus apoyos regionales. Es también el de de- nunciar las presiones económicas que Gorbachov ejerce sobre la dirección cubana para'llevarla a aceptar los “acuerdos regionales" y adaptar parcial-
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mente su sistema económico a laperestrailca. Estas presiones son inacepta- bles. aún cuando sin duda no llegara a una supresión radical de la ayuda
Este deber conserva toda su validez independientemente de lo que se r‘ alcursodelpc I- l“ U tnmndn por la dirección cubana. Si estarnos en desacuerdo con algunas de estas medidas y actitudes, hay que señalar en todo casoque entre todos los componentes del llamado "movimiento comunista internacional" sólo el PC cubano une su o- posición al glasnost a una condena al recurrir sin exceso a los mecanismos de mercado. Esta posicion nos agrada, aún si sentirnos que la solución de re- cambio propuesta (recurrir a trabajo voluntario) resulta insuficiente y, a la larga. irreal.
Por otra parte, apoyamos sin reservas las críticas apenas veladas de la di- rección cubana a las propuestas de “solución de los conflictos regionales" a expensas de los movimientos de liberación de estas regiones. Pero expresa- mos igualmente el temor a que el PC cubano mismo termine por aceptar es- tas “soluciones”, al menos en el marco de América Latina.
En la medida en que la separación entre el Estado y el partido no se ha
" ‘ a las " ‘ dela, ', " " nutre. 'díctanlasactitu- des del partido, contrariamente a lo que pasó en la Rusia soviética bajo Le» nin. Por lo demás, la dirección cubana declara ya de manera abierta, contra- riarnente a lo que el Che pensaba, que la revolución socialista no esta al or- den del día en América Latina.
La defensa de la revolución cubana no puede hacerse con una actitud de admiración beata y acrítica como la que adoptaron, en su época, “los amigos de la URSS” o “los amigos de China". Criticar lo que es erróneo en el com- portamiento de la dirección cubana no perjudica a Cuba. Porel contrario, las críticas sirven a la revolución.
Castro contra la glasnost
Ahora bien, desde este punto de vista, los ataques abiertos de Fidel Cas- tro y la dirección cubana a la glasnost, m decir, al proceso de democratiza- ción parcial en curso en la URSS, son contrarios a los intereses del proleta- riado soviético. el proletariado internacional, la revolución cubana y las ma- sas trabajadoras deCuba. Corren el riesgo, ademas de provocar una grave cri- sis de legitimidad de la dirección cubana a los ojos de una pane de estas ma- sas, sobre todo los jóvenes.
Estos ataques, presentes desde el discurso que Fidel Castro pronunció el 26 de julio de 1989, han llegado a prohibir la difusión en Cuba de dos órga-
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nos soviéticos: Novedades de Moscú y Spuutik. Estas son medidas que hay que condenarsin reservas. Corren el riesgo de ubicaraCastro y a ladirección del PC c ubano en una alianza de facto con las tendencias conservadoras al se- no del “movimiento comunista internacional", es decir, con las tendencias mas retrógradas, corruptas y represivas.
Para justificar la prohibición de la difusión de estos dos órganos sovieti» cos en Cuba, Granma afirma que ensalzan los métodos capitalistas en el te- rreno económico, defienden la democracia burguesa y los “valores burgue- ses", defonnan el pasado, y que, de esta manera, implican el riesgo de influir negativamente a una parte de la juventud cubana.
La acusación de “defonnarel pasado"constituye una alusión transparen- te a la denuncia sistemática de los crímenes de Stalin. Fidel Castro habla, al
' ' ’ ' respdcdrjtrus eri’ores 'cutnetiuospdi'tbs'rcs en ci pó'der. ni asesrhato oe un millón de comunistas. Y particularmente el del 90% de los comandantes del Ejército Rojo, ¿fue un simple error? Por razones de oportunidad políti- ca, ¿se debe continuar escondiendo la magnitud de los crímenes de Stalin?
La acusación según la cual Novedades de Moscú ensalza los métodos ca- pitalistas en el terreno económico se encuentra fuera de lugar'. A lo sumo, sepuede decirque este semanario publica algunos aníc ulos favorables acier- tos mecanismos capitalistas, como publica también otros que rediscuten la legitimidad de la Revolución de Octubre. Pero no hemos leído uno solo que defienda la restauración del capitalismo. Sin embargo, al lado de estos artí» culos se encuentran muchos otros que dicen exactamente lo contrario. La ver- dad es que la dirección cubana prohibe un órgano de debate y discusión y no un órgano pro-capitalista 1
Afinnar también que defiende “la democracia burguesa" es igualmente falso. Ya lo dijimos: luchar por la libertad de expresion, el pluralismo polí- tico e ideológico, el libre debate de las ideas, no tiene nada que ver con un combate por la “democracia burguesa".
La tesis inversa presupone la infalibilidad y la omnisciencia de la direc- ción. Y esta tesis parece trasluctrse en la fórmula utilizada por Granma el 9 de julio de 1989 comentando laejecución de Ochoa: “Cuando el partido ha- bla, ni una rola palabra, ni una rola coma re apartan dela verdad"
La desgracia es que mientras en el curso de los años setenta este partido proclamó el valor de los “mecanismos mercantiles", hoy en día los condena como “métodos capitalistas". Todavía recientemente condenó como “ca» lumnia imperialista" toda crítica al Ministerio del Interior (es decir. ala po- licía). Hoy en día, sinembargo, denunciaruidosamente los abusos deeste mi- nisterio.
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El editorial de Granma del 10 de septiembre de 1989 llega incluso a afir- mar la existencia de una“casta burocrática" en Cuba, cuando no hace mucho tiempo los militantes comunistas que expresaban una crítica aún mas mode- rada en documentos internos eran encarcelados:
La corrección de estos errores, ¿no habria sido mas facil si se hubiera de- jado expresar libremente a los críticos y si se hubieran debatido libremente sus opiniones?
En su discurso del 26 de julio de 1989, Fidel Castro afirnta que “el rocia- lt'sma es itna ciencia para ganar al puebla a esta gran masa". Pero la cien- cia no se alcanza de una vez por todas. Siempre esta abiena a nuevos proble- mas. Para avanzar, necesitade laexperimentac ión practica. la confrontación de interpretaciones diferentes de una realidad siempre cambiante. Como En- gels escribió en una cana enviada a la dirección de la socialdemocracia ale- mana: laciencia no puededesarrollarse sino através de la libre discusión, Es-
ta es la razon por la que condenó severamente ¡a tentativa de esta dirección de censurar y suprimir textos en sus propias publicaciones. ¿Qué habría di- cho de la prohibición de un órgano de un “partido hermano"?
Para pensar que unos periódicos podrían volcar a una parte de lajuven- tud cubana al campo provimperialista, habría que creer que los argumentos de la revolucion ya no son capaces de neutralizar los argumentos de la con- tra-revolución, y que estimar que las medidas administrativas (la prohibi- ción, la represión) constituyen el único medio eficaz decombatirlas ideas fal- sas. Esto reflejaría una pérdida de confianza en la superioridad del pensa- miento y la r ’ rev- ' ' in respecto al , ' y la propa- ganda burgueses. Reflejaría también una pérdida de confianza en la capaci- dad de las masas y la juventud para separar lo verdadero de lo falso, la jus- ticia de la injusticia, sus intereses de los de los explotadores y los opresores.
En el curso de los años sesenta, durante la lucha contra la fracción de A- níbal" ' ¡asp ' ' mn' " ' yanr' l im de Fidel Castro alcanzaron su paroxismo. Pronunció entonces un discurso de un títu< lo llamativo: “La revolución debe ser una escuela de pensamiento sin cona- pisas”. No era una posición “normativa” ni "utopica" sino eminentemente practica, que corresponde a los intereses de ladefensa de la revolución y per- mite una mayor eficacia en la construcción del socialismo.
Pero hoy en dia las conapisas a la libenad de pensamiento se multiplican en Cuba. Se intenta incluso justificadas teóricamente. El abandono de la co- rrecta tesis de antaño a favor de una tesis sustitucionista representa una pe- nosa regresión ideológica -a la larga suicida- para ladirección del PC cubano.
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Casuu r L ' ci peligro de ' J ' ‘ ' " ' Estado cubano en el centro de sus preocupaciones. Pero rechaza la glasnost, la ' ' " el control ' ' ' ' de las masas a to-
dos los niveles (económico, político y social). Para eliminar este peligro no le queda otra, entonces. que recun'ir a la lucha burocrática (administrativa, represiva) contra la burocracia con, a lo sumo. intervenciones puntuales y te- leguiadas de las masas. Esto es dirigirse hacia un fracaso cieno, como ya se vió en los casos de la URSS y la República Popular China
Las fuerzas sociales presentes.
La lucha de fracción entre el ala “reformista” y el ala “conservadora” de los PCs en el poder es una lucha inter»burocratica. Coincide, en lo esencial, con una diferencia de juicio yelección política sobre los medios más adecua- dos para salvar al regimen burocrático en estos países.
Pero esta lucha inter-burocrática esta entrelazada con los conflictos so- ciales que oponen en la mayor pane de estos países (Cuba y Nicaragüa son casos aparte) a cuatro fuerzas sociales principales:
— la cúspide de la burocracia (la nomenklatura), que goza de enormes pri- vi legios materiales y se apoya en una amplia capa de burócratas medios y pe- queños menosprivilegiada. Tanto los“gorbachovianos" como los“anti-gor- bachovianos" tienen sus asientos en la nomenklatura. Pero la mayoría de los burócratas es anti-gorbachoviana y sobre todo anti-glasnost.
u las masas trabajadoras,en lo esencial asalariadas pero que todavía compren- den a una mayoría de pequenos campesinos, como sucede en China y Viet- nam,
- las fuerzas pequeño burguesas y los primeros núcleos de una burguesí- a media, tanto en el campo como en las ciudades.
- las "n uevas clases medias" asalariadas. es decir, la intelectualidad, que tienen un peso real sobre todo en la URSS. la RDA y Checoslovaquia. pero también aunque en menor medida en otros Estados obreros burocratizados y en Cuba.
Esta forma de abordar los conflictos en curso-en la URSS y otros Estados obreros burocratizados privilegia como se debe hacer en un análisis marxis- ta, los intereses reales de las fuerzas sociales presentes por sobre el aspecto ideológico, incluído el manifiesto, de las posiciones políticas. Esto no impli- ca en lo absoluto una subestimac ión del papel de la ideología en la lucha po- lítica.
CUADERNOS DEL SUR ll lOl
A1 codificar la política de progresión gradual neo-socialdemócrata- ad- mitida por los PCs desde hace varias décadas-, al sembrar ilusiones sobre la nauiraleza potencialmente “pacífica” del imperialismo, al dejar entrever la posibilidad de arreglar las principales contradicciones de nuestraépoca no a través de la lucha de clases sino a través de la colaboración de clases. y al en- tonar loas sin reservas al mercado, el “nuevo pensamiento" de Gorbachov. y sobre todo el del ala resueltamente antimarxista de sus consejeros. lleva a- gua al molino de la socialdemocracia internacional e incluso al de la ofensi- va neo-liberal de la burguesía internacional. Esto desorienta al movimiento obrero or ‘ Esto ‘ " ‘ ‘ la r de los a esta ofensiva. lo que constituye ante todo una necesidad material de clase.
El factor ideológico y los intereses sociales
Hay que distinguir los efectos de la ideología (el “nuevo pensamiento") de las presiones y las medidas políticas concretas de Gorbachov, que son francamenteconua-revolucionarias en relaciona las luchas hoy en curso. Es- tas presiones y medidas son la prolongación de una practica que era ya la re- gla bajo Stalin. Kruchov y Brezhnev.
Pero el peso del factor ideológico en el desarrollo real de los conflictos políticos en los Estados obreros burocratizados permanece subordinado a la confrontación de los intereses sociales reales. Es esta confrontación laque se- rá decisiva en el período próximo.
A los trabajadores polacos se les puede arrebatar la espectacular victoria política de Solidaridad sobre la tentativa de Jaruzelski de suprimir su orga- nización a través del golpe de Estado militar de finales de 1981. Pero cual- quiera que sea la influencia ideológica real (a menudo exagerada en el extran- jero) de la Iglesia y el nacionalismo sobre ellos, éstos actuarán en masa por la defensa del nivel de vida, empleo y seguridad social alcanzado (por muy miserable que sea) en el momento en que cualquier gobierno, incluído el que dirige Solidaridad. ataque estos logros. En definitiva, son sus intereses y no cualesquiera “valores ideológicos" los que determinarán su comportamien- to cotidiano, aún si están dispuestos aconceder un “tiempo de gracia” al pri- mer gobierno, después de43 años, que no estádirigido por estaliniartosy que refleja' ' ' mejorque' L' , ’ las, ’ cias políticas de las masas populares.
Uno de los principales teóricos del anti-marxismo a escala mundial, el profesor polaco Lesuk Kolakowski (ex-marxista), ha comprendido perfec-
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tamente el dilema Solidaridad en esta situación: “El nuevo gobierna ha he- redada una economía en quiebra y un descontento derivado de értat Ante- riormente, Solidaridad existia para defender a lar trabajadores. Ahora, ri el sentimiento cada vez más extendido de desesperaCión se transforma en mo- rirte: —con o sin pravocaciones de Iarfuerzar estalinianas delpartido y lapa- licía- Solidaridad re encontrará en una posición ambigua” (The Times, 22 de agosto de 1989).
Pero un componamiento ambiguo es incompatible con la función que la nomenklatura y el FMI han asignado a la coalición Solidaridad-POUR ava- lar la austeridad, impuesta a la clase obrera para recibir nuevos creditos im- perialistas y asegurar “el orden" y "la estabilidad" a todo precio como pre- condición de la pretendida “recuperación económica".
Jacek Kuron merece nuestro respeto por los años que pasó en prisión en Polonia. Sin sus tenaces esfuerzos, al comienzo “grupusculares”, la explo- sión obrera de 1980 no se habría producido o. al menos, no antes de mucho tiempo. Pero el respeto que se le debe no puede ocultar la verdadera pesadi- lla que le espera. Si acepta apurar hasta las heces el cáliz de “la economia a- bierta al mundo" (es decir, a las reglas del juego del capitalismo intemacio- nal), en lugar de ser ministro de Trabajo del gobiemo de Mazowiecki, corre el riesgo de convertirse en Ministro de la policía y la represión anti-obrera y anti —pl uralista.
La cuestión en juego
Una estimación realista de las fuerzas sociales presentes en la URSS y en los otros Estados obreros burocratizados, de la relación de fuerzas al interior deestns yt; tar ‘ delaspu‘ ' “ ' economicas, conduce a una conclusión nítida: lacuestión en juego en las lu- chas políticas hoy en curso no es la restauración del capitalismo. Seael avan- ce hacia la revolución politica antiburocrática. sea la supresión parcial o to- tal de las libertades democráticas alcanzadas por las masas en el curso de la glasnost, la lucha principal no opone fuerzas pro-capitalistas a fuenas antiw capitalistas: opone la burocracia a las masas trabajadoras, es decir, en lo e- sencial (salvo en China y Vietnam), a la clase obrera.
La burguesía, pequena y mediana. no constituye sino una minor-la redu- cida de la sociedad en cada uno de los Estados obreros burocratizados. Acv túa, sin duda alguna, en un contexto internacional que le resulta favorable. Goza de un apoyo, por lo demas muy limitado, del gran capital intemacio-
- A. 4 emin-
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nal. Pero de conjunto, esta convergenciade intereses resulta insuficiente pa- raimponer.aconc " plazo. ' _ ' ' del ‘ "
Por otra parte. ninguno de los observadores burgueses serios cree en la posibilidad de tal “restauración” por iniciativas políticas procedentes de faenas de derecha o de extrema derecha, ni en una restauración "esponta- nea" del capitalismo como simple resultado de la ampliación de los meca- nismos de mercado. La única eventualidad un poco más realista. para llegar a este resultado, es la derivada de la apuesta del ala "reformadora" de la bu- rocracia. Los temores de las tendencias dogmáticas van en el mismo senti- dos
No son cualesquiera “capitalistas” soviéticos a los que se considera en poder de “restaurar el capitalismo" en la URSS. Este siniestro propósito es atribuido a Gorbachov (y en Polonia y Hungría a sus aliados locales) Algu- nos lo habian atribuido incluso a Deng Xiaoping en China.
En la base de esta interpretación de la dinámica social hoy en curso en laURSS se lai-nn r ' dela ' dela' ¡nen tanto que capa (casta) social cristalizada que detenta un enorme poder sobre toda la sociedad y que goza de enormes privilegios materiales.
Cierto, la burocracia no es una nueva clase dominante. No tiene ni la es- tabilidad, ni loscimientosmi lacapacidad de auto-reproducción de la domi- nación a largo plazo que caracterizan a las clases dominantes en la historial Pero en el momento en que su poder se ve amenazado no dispone por ello de una menor capacidad real de auto-defensa a corto y m ¡ano plazo.
Sólo una minoría restringidalendría interés en (y seria capaz de transfor- marse en verdaderos empresarios de grandes firmas industriales o financie- ras realmente independientesdesde el punto de vistaeconómico, esdecir, en transformarse en propietarios privados capaces de transmitir esta condición a sus hi josr Para la gran mayoría de los burócratas, pequeños y medianos, pe- n. " paralos ' ' dela ' ' ‘ enunas300mil familias en la URSS), la restauración del capitalismo implicaría una pérdi- da de poder y de ventajas materiales.
" que laL ' vaen este “ queestadispues-
ta a suicidarse en tanto que capa social cristalizada. Esto implicaría come- ter un error paralelo al que consiste en pensar que en una situación de crisis aguda se pasaria con armas y equipo al campo del proletariado.
Trotsky predijo que en una situación de crisis grave, un “ala Reiss" fa- vorable a la revolución política y un “ala Boutenko" favorable a la restau- ración del capitalismo se desprendert‘an de la burocracia bonapartista ’. Pe-
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ro Trotsky nunca afirmó que el conjunto de la burocracia se dividiría en un “ala Reiss" y un “ala Boutenko".
Dos pruebas historicas decisivas se produjeron al respecto en la URSS. Las dos crisis más graves que la dictadura burocrática ha conocido fueron la de l927-1933 y la de 1941-1943. En ambos casos, la mayoría de la burocra- cia y su dirección bonapanista ni optaron por la solución proletaria ni capi- tularon ante la burguesía. Se aferraron, por los medios mas deseperados y a un costo terrible para las masas soviéticas, a la defensa de su propio poder. Y las dos veces lo hicieron con exito.
Todos los que no comprendieron esta posibilidad —comenzando por los desafonunados “ ,' ' ’ "t’lelaf‘r " de' 1‘ ’ ' ‘ ’ de Piatakov- pagaron este error de juicio con su vida después de cometer terri- bles errores políticos. La lucha política y social en la URSS y en los otros Es- tados obreros burocratizados es y sera durante todo un período una lucha triangular y no bipolar.
Este análisis. por lo demás, acaba de ser confirmado patentemente en la República PopularChina. Deng Xiaoping jugó incontestablemente al apren- diz de brujo alllevar la“liberalización"económicatan lejos como pudoy mu- cho más lejos que Gorbachov. Pero en el momento en que una grave crisis económica de “recalentamicnto” resultó de ello, con el inicio del desmante- lamiento de la planificación. un déficit incontrolable del presupuesto estatal y una inflación galopante, su respuesta no fue “la restauración del capitalis- mo” sino el retomar el control de la situación. Decenas de miles de burócra- tas fueron enviadosaprovinciayal interiorde lasempresasa imponerdcnue- vo el control del Estado sobre la economía. Este hecho procedió a la masa- cre de la plaza de Tienanmen. La burocracia china no se hizo el harakiri ni ante las “fuerzas espontáneas del mercado" ni ante las masas. Se aferró de- sepcradamente a la defensa de su poder y sus privilegios.
La cuestión del poder del Estado
Históricamente.amuy largo plazo. laburocracia no tiene porvenir ni des- tino propio. Pero para un período determinado, es capaz de defender su po- sición bonapanista. Este es el veredicto de 60 años de experiencia histórica. La burocracia no desaparecerá dela escena hasta que sea derribada por la ac- ción política deliberada de otra fuerza social real, sea una clase burguesa se- alaclase obrera. Vista la relación de fuerzasexistente hoy en dia, cuando me- nos en la URSS, es mucho más probable que sea eliminado por la segunda.
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Y lo decimos bien: la acción politica. Porque es el poder del Estado el que sigue siendo el factor decisivo. Ningún proceso económico espontáneo. nin- guna “lógica interna" de los mecanismos mercantiles, pueden transformarla naturaleza social del Estado sin la intervencion activa de fuerzas políticas buscando objetivos determinados.
Hoy en día, por más que lo digan periodistas impresionistas o gente que toma sus deseos por realidades, en Polonia y en Hungría es la nomenklatu- ra burocrática y no “las fuerzas pro-burguesas” ¡a que controla el aparato de Estado. Yen este hecho es apoyadaporel Kremlin. Cierto,más discretamen- te que antes, pero no de manera menos real. Antes de que el gobierno de Ma- zowiecki se instalan en Varsovia, el Jefe del KGB him una visita destina- da a avalar la nueva coalición en el gobierno (no en el poder: el matiz es im- portante). El discurso que Gorbachov pronunció en Berlín con motivo del XI aniversario de la RDA tuvo también sin ambigüedades ese objetivo.
El marxista estadounidense Paul Sweer cree, por lo que a el hace, que con la excepción de Cuba y al RDA, se va, a la larga. hacia una restauración del mercado (Monthly Review, septiembre de 1989). Pasando por alto el he» cho de que “a la larga" muchas cosas cambian y el hecho de que el mismo Sweezy olvida alegremente que apenas ayer afirmaba que una nueva clase dominante no capitalista estaba en el poder en todos estos países, he aquí a una “nueva clase dirigente" que se suprime a sí misma: una verdadera aven- tura de la dialéctica
Pero lo esencial esta en otra parte. Ni una sola vez Sweezy hace alusión al papel. la actividad, las reacciones y los intereses de la clase obrera. Ni si- quiera es un peón sobre el tablero. No existe: los 350 millones de obreros de estos países fueron simplemente eliminados de la escena mundial...
Para nosotros, este teorema debe echarse atrás. Ningún cambio de regi- men en cualquiera de estos países es posible sin violentos conflictos socia- les, de los cuales la clase obrera sera la actriz pimcipal. Esta defenderá sus intereses. Sin su derrota severa al término de estos conflictos, ninguna res- tauración del capitalismo es posible. Porel momento, hay que prepararla pa- ra estas luchas y hay que prepararse, sin considerar la derrota corno inevita- ble, en un momento cn que la batalla todavía no ha sido entablada.
Una posición independiente pero no abstencionista
Todo el analisis precedente conduce a conclusiones políticas: los marxis-
tasrev ' IU ' an entodaslas ' en los
4.-;
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intereses de clase inmediatos e históricos del proletariado. No se identifican ni con el ala gorbachoviana ni con el alaconservadora de laburocraciar Cons- tituyen una tendencia política autónoma, independiente de toda fracción de la burocracia. Buscan su lugar en la clase obrera y en los aliados de esta y los sectores de la intelectualidad y la juventud que defienden los intereses del proletariado, Ven en la revolución pol t' tica —"la revolución desde abajo“7 el único medio de resolverpositivamente los problemas alos que se ven con- frontados la URSS. la República PopularChina y los países dc Europa Orien- tal.
NOTAS
I, Deuas de esta tesis está la identificación por Fidel Castro de relaciones mercantiles] ' Iqu ,porlodemü,suhsisten' ‘uba)con" ' a ' ' lu .1 “ d " 'puntode' ' ' ' " dc] capitalismo, sin conducir automáticamente net. y subsi 'ra'rt mucho tiempo después de la desaparictón del mismo. 2. Pamdójicamente, ert su discurso del 26 de julio de 1989. Fidel Castro afirmó: ¿Somos testigos de una transición pacifica del socialismo al capitalismo? Es posible; nosotros no nos oponemos" En cuanto a nosotros, pensamos, por el contrario, que no es posible —como es ' , ' una ' gradual del ' ' al ' ' yqtte,enl0docaso,scdehc estar ert contra de tal transición.
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tiempo después Boulenko diplomático soviético, rompió igual mente con Moscú, pero para unirse a las tt las del fascismo italiano.
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“NO VEMOS UNA VIA QUE N0 SEA LA SOCIALISTA HACIA LA DEMOCRACIA EN NUESTRO PAIS”
Boris Kagarlistsky y Eflm Ostrovskii,**
El Comité de Moscú de los Nuevos Socialistas surgió gracias al desarro- llo del movimiento del Frente Popular. Su formación pasó por varias etapas: al principio se trataba de un pequeño grupo o club. llamado Iniciativa Socia- lista que estaba encuadrado en la Federación de Clubes Socialistas. Cuando comienzaacrearse elFrente Popular, Iniciativa Socialistano sóloentraafor- mar parte de e'ste, sino que se constituye en cl núcleo del comité de organi- zación que se crea en Moscú. Con la campaña preclectoral nuestra situación cambió al extenderse el movimiento y adquirir un aspecto distinto Mucha gente se adhirió al movimiento barriendo, de esta forma, su estructura primi» tiva. No teniamos ningún programa. ni estaban elaborados los Estatutos, por lo que las personas que venian a nosotros lo hacían por motivos puramente emocionales; les gustaba cómo trabajaban los activistas del Frente Popular. les atraían algunas de nuestras consignas o. simplemente, se daban cuenta que el Frente Popular es una de las más importantes organizaciones no ofi- ciales, y, adcmás. no daba miedo entrar a formar parte del Frente Popular ya que por ello no arrestaban a nadie. Por cierto, muchos comentaban que en- traban en el Frente Popular porque entrar en otras organizaciones les aterro- rizaba. De esta manera, nos encontramos que para la conferencia de marzo.
' Publicado en Fomm lntcmacional N“ O. Fundación Andreu Nin. España. Mayo 1990. "Dirigentes del Comité de los Nuevos Socialistas (MKNS)
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anterior a la asamblea constituyente, el 39% de los delegados eran personas sin ninguna experiencia política anterior. Dénse cuenta que se trataba de de» legados, es decir. representaan de grupos de personas.
Deestafonna ibaapareciendo un movimienlocadavez mayor y más fuer- te pero. al mismo tiempo, cada vez menos consistente, más inestable, que a- doptó por inercia los principios básicos del programa de Iniciativa Socialis- ta, pero que no se disponía a organizarse para llevar a cabo esos principios. AdemásdeestosflM ' ’ ' "' " ' e- - ‘ ' nr- ganizativa. hay que señalar un tercero que consiste en que el movimiento se compone exclusivamente de intelectuales. es decir, no llegaalas amplias ma- sas de la población, y, además, el nivel intelectual del movimiento tampoco es muy elevado, siendo incapaz de ofrecer importantes ejemplos de análisis políticos o decultura política. Estos tres defectos del Frente Popular de Mos- cú fueron detectados pronto y con claridad, sobre todo por parte de los jóve- nes activistas de Iniciativa Socialista que cargaron con, prácticamente, las trescuartas panes dela tareareal. Fue entonces cuando seplanteó que, si bien es necesario el Frente Popular, y es necesario el amplio movimiento frente- populista, es absolutamente imprescindible formar un núcleo político de ti- po partido que, siendo más disciplinado, contara con cuadros políticos pre- parados y, sobre todo. con un programa desarrollado.
Hay que señalar que los programas que se elaboran hoy en día, son más bien un catálogo de reinvindicaciones y no tienen nada de programa. No con- tienen ningún tipo de estrategia o proyecto de desarrollo de la sociedad, las vías y etapas por las que ha de llevarse a cabo. Sólo son un compendio de in- tenciones y no una concepción global. Los documentos se preparan partien- do de compromisos entre los diversos grupos: unos proponen una cosa, otros otra y, en el mejor de los casos, intentan que no figuren tesis absolutamen- te opuestas. Posiblemente, en principio, ésta es la forma en la que han de e- laborarse los documentos políticos, pero nuestra situación es muy diferente
JI
a lade los paíse ‘ Allí existen varios ' _, algunos mo- mentos históricos formaron, por ejemplo, el Frente Popular en Francia en 1936.- - r por los ' " u ' y " ' Estos tres par-
tidos compartían una serie de valores y tenían unas perspectivas comunes y, sin embargo. cada uno de ellos poseía su propia estrategia y un programa e» laborado. Posteriormente, a panir de los tres programas conceptualmente fuenes, se logró elaborar una plataforma unitaria que recogía momentos tac- ticos comunes, no contradictorios. Es decir, antes de formular un programa
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de compromiso, como el del Frente Popularo el de la Unidad de Izquierdas en Francia o el programa dela Unidad Popular en Chile, cada partido o gru- po político que formaba parte de ellos tuvo que realizar una elaboración te- órica muy seria de los documentos programáticos en base a sus concepcio- nes políticas.
Nosotros, sin embargo, carecemos de concepciones politicas desarrolla- das. sólo tenemos, como ya hemos señalado. una lista de reivindicaciones propuestas por diferentes grupos y personas, a partir de la cual. de forma to- talmente ecléctica. se esta formando el programa.
¿Por qué " un panido ' " '7 Para ello varias razones. La razón principal es que no vemos otra vía hacia la democracia que no sea la socialista. La democracia se conjuga con el capitalismo únicamen- te en los paí ses ricos y muy desarrollados. Es imprescindible laexistencia de excedentes de riqueza que permita, dentro del sistemacapitalista, costear las soluciones a los conflictos sociales democráticamente. No hay otra forma de asegurar un determinado nivel de garantías sociales. en un sistema de inicia- tiva privada, que no sea el de distraer regularmente fondos financieros y re- cursos excedentes por parte del empresario (clase propietaria de los medios de producción). ¿Por que sino en países tales como Argentina, Chile, Uru- guay. donde existen tradiciones democráticas bastante antiguas, no se con- sigue estabilizar la democracia? Desde luego no es porque allí la clase diri- gente sea peor que, por ejemplo, en Francia. Se trata de que en esos países la propiaclase dirigente es pobre. no dispone de rec ursos para el pago dela deu- da social y está expuesta a contínuas crisis de acumulación.
Por esta razón, en los paíseseapitalistas poco desarrollados se forma, por regla general, un regimen autoritario, caracterizado por la fusión del apara- to burocratrico del Estado con el capital privado y con gran dependencia de los monopolios occidentales.
Volviendo a nuestro país. Consideramos, por lo tanto, que la vía capita- lista hacia la democracia tiene pocas perspectivas de prosperar, ya que la in-
‘ ' del ,' " ode " ' ,' " enuna “‘ más bien pobre y no muy desarrollada llevaría a una gran polarización: por un lado, la acumulación de riqueza y, por otro, la degradación de detennina- das capas de la sociedad, y, además, a una polarización regional. En un pa- ís donde la justicia social se identifica con la igualdad. el hecho de la pola- lización provocará una gran protesta por parte de las capas sociales que se quedan en la base de la piramide.
Podemos observar ya las reacciones que surgen contra las cooperativas, que sólo son “espumilla” comparadas con las que pueden producirse si se
llO SETIEMBRE 1990
adopta la m" ' ' " r " ' de la ' Podemos a- segurar que ese proceso conducin’a hacia una mayor inestabilidad social, al incremento del odio entre los distintos grupos sociales y, probablemente, a conatos de violencia.
Pero, si el Estado quiere continuar por la misma vía de mantenimiento del sistemapoli’ticoy económico, debe asumir el papel de gendanne, es decir, ne- cesitará, primero, ser un Estado fuene, luego, duro, despues, represivo, pa- ra, finalmente, convenirse en un Estado autoritario. Esto es lo que ocurrió en Argentina, en Chile -países, que, por cieno, tienen un nivel de desarrollo si- milar al nuestro- cuando se retomaron los elementos capitalistas en la eco- nom ía del país.
De aquíextraemos la conclusión siguiente: esnecesario un sistema de ga- rantías sociales y de redistribución social que permita que la pane más dina- mica de la sociedad, el sector con mas iniciativa participe activamente, sien- do, a lavez, garantíade estabilidad social y depaz ciudadana. Esto es primor- dial en condiciones de democracia incipiente y hace necesario aplicar desde un primer momento concepciones socialistas.
¿Por que nos denominamos nuevos socialistas y no, por ejemplo, social- demócratas o marxistas onodoxos, o eurocomunistas, o nueva izquierda, etc]! Se trata, para nosotros, de la imposibilidad de identificar el movimien- to socialista en la Unión Soviética con cualquiera de los modelos socialistas existentes en otros países, ya que éste se ha ido formando paniendo de las condiciones concretas de cada país y de su historia. Así, por ejemplo, la so- cialdemocracia es un fenómeno típico de los países ricos fuertemente desa- rrollados, donde la estabilidad social se mantiene gracias a la redistribución de la riqueza sobrante. Nosotros no tenemos esas condiciones ya que nues- traeconom ía no produce riqueza en exceso. Esto, sin embargo, no suponeque descartemos por principio las ideas socialdemócratas. Hay que asimiliar to- da la riqueza de la tradición socialista y adoptar de ella aquello que ayude a crear una democracia con vida propia en nuestro país. De este modo, nos con-
" nuevns ' " purquenonn " "' on ' d las viejas tradiciones en particular y, al mismo tiempo, estamos abiertos atodas.
¿Qué hay en común en todas estas tradiciones socialistas que nos hace de- nominarlas socialistas y no otra cosa”! En primer lugar, esta la idea de las ga- rantías sociales. La sociedad ha de estar organizada de tal manera que garan- tice a todos los ciudadanos un determinado nivel minimo de subsistencia hu- mana, derecho al trabajo, a la vivienda, etc.. Es decir, todo aquello que siem- pre se ha declarado formalmente en nuestro país, cuyo Estado, en la prácti-
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ca, no garantizaba a nadie. Llegó a producirse una siuración paradójica: en lugar de tener garantías sociales, teniamos una especie de limosna social que dependía totalmente de la buena voluntad de la clase dirigente. de la cúpu- la del poder. El problema consiste ahora en poder pasar de ese sistema de li- mosna a un sistema fiable de garantías sociales avaladas por la ley y por to- do el sistemade poder y de dirección. Pero esto no puede asegurarse realmen- te sin un sistema determinado de regulación de la economía que. puede y de- beria apoyarse en un determinado nivel de desarrollo del mercado. Y. en cs- te sentido, nosotros si abogamos por el mercado, pero considerándolo como el medio y no como un fin en si mismo. El mercado es necesario para penní- tir una regulación racional'y eficaz dirigida a asegurar las garantías y dere- chos sociales y. además, para aSegurar un desarrollo económico y tecnoló- gico independiente que permita colocamos al nivel de los países occidenta- les mas desarrollados. El mercado tiene que servir para la solución de estos problemas y para ello debe existir una propiedad colectivay fuertemente de- sarrollada y un sistema de instituciones de planificación Y aquí surge una in- terroganle: ¿Qué órgano deberia encargarse de planificación. unórgano cen- tral?, ¿será éste órgano más o menos competenteo utilizará directrices al an- tiguo estilo administrativo? Sin embargo, la existencia del mercado en si no garantiza nada ya que un órgano burocrático que, además, utiliza el merca- do para sus propias decisiones burocráticas es aún más peligroso que el an- tiguo sistema administrativo. Este es, por cierto, el fenómeno con el que se tropeer en China, en parte en Yugoslavia, y empezamos a percibir nosotros. El mercado, en manos del burócrata, es como sustituir la estaca por la ame- tralladora en manos de un barbaro. El mercado es un instrumento muy poten- te. Las órdenes administrativas pueden ser obviadas. mientras que el merca- do obligaa la gente aactuar objetivamente en unadcterminada dirección. A- demás los que toman las decisiones no están expuestos a ningún control por nuestra parte y de todas la maneras posibles, económicamente 0 no, intenta- rán sometemos.
De aqui se deduce otra posición de principios que figura en la base de la mayoría de los programas socialistas: la planificacion debe ser democrática. Debe existir un procedimiento democrático de toma de decisiones a distin- tos niveles, empezando por la autogestión en los centros de trabajo. Esto úl- timo no dara, por st sólo. los resultados esperados, sí el centro de trabajo se
r "‘ bajolas " ‘ de ‘ libre,perode hecho está dirigido por órganos burocráticos de planificación centralizada. Esto es lo que ocurrió en Yugoslavia. y nos amenaza también a nosotros. Por lo tanto, estos procedimiean democráticos no pueden limitarse a la auto- gestión en los centros de produccion. hacen faltaasociaciones, agrupaciones
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de empresas y otras. Así y todo, tampoco esto sera suficiente si no existe un verdadero parlamento capaz de adoptar o rechazar las pmpuestas sobre las prioridades del desarrollo. Por lo tanto, es necesario un sistemapluripartidis ta y todo un sistema de insitttciones democráticas.
En cuanto ala especificidad rusa. esta se resume en que Rusia no es un país de transformaciones evolutivas de tipo liberal; Rusia es un país de cam- bios radicales y revolucionarios.
Tenemos, ahora mismo, la impresión, que de aqui en adelante nos encon- traremos con que la crisis de la reforma emprendida se profundiza. Y esto. por varias razones: por una parte, las reformas son apreciables y timidas. es- tán llevándose a cabo mal y de foma poco competente, y. por otra parte, las propias reformas estan mal orientadas. Se orientan hacia la liberaliución del mercado y su utilización para determinados fines burocráticos que a menu- do están relacionados con el capital extranjero. De momento parece prema- tura la preocupación por la existencia de unas 200 empresas mixtas. Pero es- tas ya empiezan a controlar unas cuantas ramas de la actividad clave, entre ellas las formas más sensibles de la exportación soviética. Estos son hechos reales que deben ser detectados a tiempo. De esta forma se produce el fraca- so de la reforma: por un lado, a causa de la incompetencia y parcialidad -que intentarán justificar diciendo: lo hacemos todo bien, pero siempre puede ha- ber errores- y, por otro lado. el hecho de que toda la estrategia de las refor- mas no va dirigida a la defensa de los intereses del individuo. El balance de la situación indica que hay que esperar un agravamiento de la crisis. un fuer- te crecimiento dc la tensión social, la que, precisamente, queremos evitar. Y es muy probable que, en lugar de llegar a tener un mercado más o menos li- beralizado, al cabo de tres o cuatro años de esta reforma “de mercado”, nos encontraremos con cartillas de racionamiento. La experiencia de los países hermanos ’ que la' ‘ “ del ‘ en una ' tipo soviética, conduce al incremento del déficit, a la inflación y. consecuente- mente. a una intervención administrativa directa. cs decir, conduce al incre- mento de todo aquello que pretendemos atajar. Aqui vemos dos alternativas: o se traspasa todo a manos del aparato estatal —con el revanchismo que porsu parte esto implica- o se intenlacrear. dentro del movimiento popular, una al- temativareal comoes ladel control popular sobre el racionamiento,creación de órganos democráticos en los lugares de producción, que no sólo tienen el derecho de gestionar sino que, ademas, establecen vías de control efectivos, toman las decisiones y resuelven los problemas. Así llegaríamos a la demo- cracia de masas. En este sentido, el programa que pretendemos formular
L' unciei " ' " , , "' hasta vadurismo.
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es decir, adicción a ciertos valores arraigados en nuestra sociedad- con una orientación bastante radical hacia una democracia de masas y una acción dí- recta y revolucionaria
(‘in no , J estar ' ante los ‘ h de agre- sividad e incompetencia que existen en nuestra sociedad y vemos como úni- coremedio el compromiso de las masas en unaacción política inmediata, an- tes de que el riesgo sea demasiado grande. Hay que trabajar dentro del mo- vimiento” Cuantin " por ' ' quelas , 'vas sonnecesariasyc ' ' q' “Mgranpartedela ‘ ’ ‘tie- ne el ánimo de prender fuego a los establecimientos cooperativistas, no te- nemos otra salida que, para evitar este tipo de acciones violentas, o bien ins- talar allt' fuerzas policiales armadas. no con estacas, sino con metralletas, o bien hacer un uabajo politico con las personas dispuestas a incendiar las co- operativas, comprender sus problemas. ganar su confianza y proponerles o- tras formas de lucha. Viene al caso el famoso slogan de Michnick: “Carna- radas, no queremos los comités. creemos los nuestros". De manera que si se trabaja. si se intenta crear focos de movimiento obrero semejanteal que exis- te, por ejemplo. en Zelenograd. donde hay una clase obrera cualificada que ya tiene experiencia de lucha, estos focos pueden arrastrar con ellos a con- siderables masas. La razón es que ellos poseen aquellaautoridad de la que es- tan desprovistos los intelectuales, a los que sólo ahora empiezan a estar dis- puestos a escuchar. Si, pongan por caso, los intelectulaes del MKNS (Comi- té de Moscú de los Nuevos Socialistas) llegan a una pequeña y lejana fábri- ca donde las personas estan enfurecidas por ser objeto de tantas tomaduras de pelo, y empiezan a hablar de postulados teóricos generales. pueden obte- ner un resultado nulo, si no negativo. Sin embargo, una labor contínua y sis- temática con las personas da resultados positivos.
Y, finalmente, queremos aclarar que no partimos de las concepciones de los bolcheviques de un partido de vanguardia que debe dirigir a unas orga- nizaciones que estan bajo su influencia. Nosotros panimos, si tenemos pre- sente las ideas de la tradición socialista, de la idea de hegemonía que Gram s- cí definió de la forma siguiente: “La cultura politica más desarrollada ejer- ce una influencia sobre las demas cultras políticas limítrofes. Un grupo que tenga un programa muy elaborado, militantes competentes. cualificados y e- nérgicos, atraerá, de forma inevitableI aotras agrupaciones próximas, lo que le permitiraconsolidarse". En este sentido, posiblemente. la experiencia del KOR en Polonia en las primeras etapas de formacion de “Salt'darnosc”, es. para nosotros. muy significativa.
Moscú, 1989
I" de Mavo de l9l9 > Autor: J. BIRO 1919. Hungría
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UNION SOVIETICA: LA ECLOSION NACIONALISTA‘
Guillermo Almeyra
Lenin reprochaba a Kerensky de hablar de Irlanda y de Argelia e ignorar “la Argelia rusa y la Irlanda rusa", o sea el Turkestan, la Armenia, la Ukra- nia, la Finlandia, etct
Respecto de la cuestion de la cultura y del idioma, los cuales desempe- ñan un papel importante en la eclosión nacionalista báltica, Lenin escribía también que“en territorio ukraniano, los miembros del PCR tendran que po- ner en práctica el derecho de las masas trabajadoras a hablar su idioma ma- terno en la escuela, asi como en todas las instituciones soviéticas, y a contra- rrestar por todos los medios las tentativas de rusificación. que consisten en rechazarel idioma ukraniano, lo cual haráel instrumento de la educación co- munista de las masas trabajadoras".
Hasta nuestros días. la rusificación estaliniana no tiene nada que ver con Lenin y con los bolcheviques, quienes preconizaban la unión internacional de las repúblicas soviéticas, independientes y soberanas.
Por el contrario. Lenin era partidario de respetar el gobiemo menchevi- que de Jordania en Georgia, el cual se declaraba soviético, y sostenía a los bolcheviques georgianos quienes se oponian ala políticachauvínista y gran- ntsa de Stalin. Esta política anuló de hecho la independencia de las repúbli- cas caucásicas. cuando el 16 de mano de 1921 el gobierno soviético central fitmoconTurquíaun tratadoque fijaba las fronterasentre la URSS y Turqui- a. así como aquellas entre las diferentes repúblicas del Cáucaso, sin consul-
’ htblicado en Sour le Drapeuadu SodalirnteN' 114-115 Mayo/Junio 1990 - Francia
l 16 SETIEMBRE 1990
tarlas y att-¡huyendo a Azerbaijan, bajo la exigencia turca, la region armenia del Alto Karabakh.
Moshe Lewin recuerda en “El último combate de Lenin"1, la luchade es- te contra la opresión gran-rusa y contra Stalint El escribe" “...en esas condi- ciones, esabsolutamente natural que ‘la libenad de salir de la Unión' que nos sirve de justificativo, aparezca como una fórmula burocrática incapaz de de» fender los alógenos de Rusia contra la invasión del Ruso auténtico, del gran- ruso, del Chauvinisla, de este pillo y opresor que es en el fondo el burócrata ruso tipico".
Lenin apoyó a los militantes del partido y pidio a Kamenev y a Trotsky que se aliaran con el en esa lucha contra Stalin y Ordjonkidze. Kamenev y Trostky, estando de acuerdo con Lenin y Iosbolcheviques georgianos, subes- timo la ¡niponancia del combate y dejó así las manos libres a Stalint
Al mismo tiempo, la lucha contra los blancos y los “panislamistas"en A- sia destruyó las élites y también las culturas locales, ligadas históricamente al islamismo, con el resultado de reforzar la religión, hasta el punto como se la ve en laactualidad. Así hoy en Azerbaiján no podemos condenar lainfluen- cia de Khomeini sin conocer y ver los efectos de la política burocrática y o- presiva de Stalin.
Por otra parte la colectivizacion forzada nunca sera olvidada por los pue- blos campesinos porque ella identifica a un genocidio, el Kazahstan ha per- dido en esa masacre la mitad de su población autóctona, en tanto que otras minorías nacionales como los ukranianos fueron dejados exánimes.
Es la Segunda Guerra Mundial, cuando Stalin utilizó el sentimiento na- cional ruso, e incluso la iglesia ortodoxa, rcprimiendo a todas las demás i gle- sias y religiones,—de los viejos creyentes, los protestantes, de los católicos a los uniatos (católicos de rito oriental), y a los musulmanes- siendo estas religiones muy relacionadas con la cultura campesina de repúblicas enteras (bálticas. siberianas, caucasianas. asiáticas), Stalin opuso la mayoria de la poblacion alos sectores no religiosos, modernos y soviéticos de lasciudades.
La guerra lo llevó también a la locura de la responsabilidad colectiva de los pueblos, en casodecolaboracion real o sospechadacon los alemanes. Los alemanes del Volga, los Tanaros de Crimea, los Kalmouques, los Ossetes, los lngusces, los Balkarses, los Tchechenes y otros pueblos, fueron deportados a Siberia, masacrados y diezmados. El tratado Hitler-Stalin incorporó por la f uerzaa los países balticos y a una parte de la Polonia, en donde laselites tam- bién fuero ‘ w ‘ r‘ ' ’ pu- d "MPH", Los hijos y parientes de las victimas nunca olvidaran esto. Y el antisemitismo de
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Stalin (ver el complot de las "blusas blancas”) todavía provoca pánico en el pueblo judio, porque el nacionalismo gran-ruso evoca los viejos y los recien- tes pogroms, para beneficio politico e ideológico de Israel.
El mismo ‘ ' planteo, ' ' r 1 ' centralismo tímido, la centralización de la nomenklatura y el despilfarro de los recursos, ast’ como la fuerte contaminación, producto del desprecio por la gente y del medio ambiente, son hoy interpretados como violaciones de los derechos de las naciones, y no solamente como violaciones abstractas de la democracia.
Por un lado, los burócratas locales cabalgan el tigre salvaje del naciona- lismo para apoyarse sobre los sectores más atrasados contra los modemiza- dores, así como para preservar sus propios privilegios. El abandono por par- te de la URSS. del papel'de gran potencia mundial la redujo al rango de po. tencia europea. como antes de la primera guerra mundial.
Es la vieja Rusia la que reaparece con el panislamismo, el nacionalismo y todo lo demás, pero esta vez de la mano de la burocracia central, educada por el estalinismo en el más abyecto chauvinismo.
No es nada sorprendente que en la actual política oficial, así como en la población, se desarrolle un sentimiento de que “la caridad comienza por no- sotros mismos", para rechazar toda ayuda a Nicaragua, a Cuba o a los movi- mientos de liberación, y también a abandonar las inversiones masivas en las repúblicas de la periferia para concentrarlas en 1a vieja tierra rusa. Este na- cionalismo empecinado se expresa muy claramente en la amenaza de Gor- bachov aLituania,pidiéndole treinta y tres mil millones de rublos como com- pensación por las inversiones realizadas, olvidando el costo político, social y material de la anexión en tiempos de Stalin, lo cual refuerza el nacionalis- mo antiruso en todo el Báltico.
Todaburocraciadependientede los privilegios queobtiene por su mono- polio del poder estatal es nacionalista, y siembra el nacionalismo entre sus i- mitadores y sus victimas. La burocracia es, por otra parte, incapaz de desen- volver una política democrática. que sería la única politica que, a largo pla- zo, podría crear las bases para superar el nacionalismo —que como vemos tiene profundas raíces sociales e históricas- llamando a los intereses comu- nes de los trabajadores.
La autogestión de los recursos locales y de la politica por las poblaciones llevaria sin duda al desgajamiento de la URSS de varias repúblicas, sin em- bargo la conciencia del peso de la economía y de la geopolítica podria ase- gurar, en cambio, una confederación de iguales, apta para resistir ala domi-
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nación neocolonial del gran capital internacional. En efecto, ¿que posibilida- des de real independencia tiene Lituania si ocupa sóloel 1% del tenitorio so- viético, siendo el 1,6% de su población, con un crecimiento demográfico dé- bilyunatotal r ’ ' ‘ laURSS,r a ' medios ' yma- terias primas?
La perspectiva real para los paises del báltico, si se desprenden de la URSS, no sería otra que transformarse en provincias alemanasperifericas, a- trasadas, y no en pequeñas naciones escandinavas. Por el contrario Rusia, Ukrania y Bielorusia seguiran como gran potencia industrial y militar, ape- sar de la colonización del capital internacional. Esta última debido a la gran extensión desu territorio, a la carenciade infraestructura, a lainexistencia de clases burguesas, de tradiciones capitalistas, y de sectores educados en una gestión moderna, tendría una evolución mucho mas lenta y menos profunda que la de los países post-capitalistas de Europa Oriental (los bálticos) incluí- dos, que el estalinismo buscó siempre de integrar a pesar de todo, y cuya re- al integración es superficial, reciente, parcial y siempre fue cuestionada.
Por otra parte, en los países bálticos, abiertos a la influencia alemana, hu- bo una gran transformación demográfica que se opone a los nacionalismos: es el caso de Estonia y Letonia, en donde rusos, ukranianos y bielorusos con- forman casi la mitad de la población.
Si recordamos los problemas de Polonia de antes de la guerra, con las ma- sas de no-polacos en su territorio y la división final entre rusos y alemanes, podremos entender el terror y la indecisión de los independentistas bálticos de nuestros dias, porque ni los europeos ni los americanos estan dispuestos atomarlas posibilidades que les ofrece la perestroikaen lainmensa Rusiapa- ra lanzarse sobre las muy pequeñas provincias del imperio en retroceso.
El nacionalismo, en todas partes del mundo, es el resultado de una gran impulsión general. Al no existir una perspectiva superior como en los años negros despues de la caida del imperio romano, nos aferramos a los conteni- dos de sangre, a los de la familia, a la tribu, al clan, a la unidad que da el i- dioma, que aparecen eomolo único que queda,primordia1yprimitivo,cuan- do las solidaridades de clase o ideológicas desaparecen. Así es como operan también los resortes del renacimiento religioso.
Las creencias renovadas, la ¡nacionalidad de la fe, los nacionalismos constituyen para la gran parte de la población tanto una expresión de la ne- cesidad de liberación nacional, como de la faltade confianza en una integra- ción al capitalismo. que la mayoria desea pero considera poco posible. Au-
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sencia de confianza que lo es también en el desarrollo de una perspectiva so- cialista.
El estalinismo anticomunista ensució el nombre del mismo socialismo y “vacuno” a generaciones enteras de Europa Oriental y Occidental oontra la idea de la revolución socialista.
Tenemos delante nuestro un cambiode época. La introducción de lapro- piedad privada de los medios de producción, las leyes económicas del mer- cado, la desocupación. y la converúbilidad del rublo tienden a abrir al capi- talismo una Rusia fragmentada y a modificar el mapa de Europa, a variar la relación de fuerzas mundial y la propia política internacional. Seguramente este proceso demorará años, si es que no hay un vuelco brusco de la situación en la URSS., a través de una dictadura del sector “duro” de la burocracia lo que conllevaría a la eliminación de Gorbachov. Pero aún en este caso se a- briría un período caótico.
No es posible aquí desarrollar más esta visión, extrayendo conclusiones tenninantes. pero hay una tendencia fuene del capitalismoa avanzar en laco- lonización de un tercio del mundo. Un capitalismo que se muestra asimismo triunfante desde el punto de vista técnico, cultural, político y ético mismo. porque hizo abandonar toda idea de solidaridad al punto que el propio Papa intenta arreglar los destrozos y reforzar su ‘husines‘).
Esta nueva colonización seguramente estará acompañada de fuertes ex- plosiones nacionalistas de todo tipo. ruso y antiruso, y seguramente también de grandes crisis. porque la magnitud de lo que está en juego supera las po- sibilidades del capitalismo mundial. Este encuentra dificultades de produc- ción y de realización, y sabe que estos nuevos mercados potenciales no son conquistables en lo inmediato. y están lejos de ser un bado del destino.
Más que nunca en la etapa que se abre. los valores de la solidaridad. del intemacionalismo,de laidentidad declase, de laluchapor la igualdad, la fra- ternidad y el socialismo estarán a la orden del día. Precisamente porque en- tramos en un largo y oscuro período caracterizado por el cierre de una fase. La que se abrió con la primera guerra mundial y la Revolución Rusa —que atravesó la segunda guerra, la expansión del estalinismo, la revolución chi- na y la descolonización- y que se extendió hasta nuestros días con el de- rrumbe del estalinismo en Europa, la caída en la URSS, y en China y el ne- ocolonialismo en el Tercer Mundo y en Europa Oriental.
Este desarrollo del nacionalismo y del capitalismo tiende a negar la de- mocracia. El libre cambio (de los monopolios transnacionales) y su fachada
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120 SETIEMBRE 1990
Más que nunca independencia. democracia. socialismo aparecen coali- gados. y la autogestión generalizada aparece como el medio para conseguir- los. Seguramente no mañana pero con certezaen las próximas décadas. Por- que el capitalismo logró vencer al estalinismo, enterrador del comunismo y de la Revolución Rusa y mundial. pero no logra vencer sus contradicciones que engendran la revolución y la necesidad misma del socialismo.
Roma. marzo de 1990
l Ediciones de Minuil. Plrís. 1978
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REVOLUCIÓN Y CONTRARREVOLUCIÓN EN EL ¡asno
Sergio Rodríguez L.
Vientos torrnentosos del Este, verdaderos torbellinos, se presentan a fi- nales de este siglo como queriendo demostrar una permanencia. El siglo se quiere despedir con el inicio de la caída de los regímenes burocráticos pose capitalistas. el resurgimiento de los conflictos nacionales en los Balcanes, la agudización de la competencia interimperialista, etc. Como Marx dijo, todo lo sólido se desvanece en el aire.
Los acontecimiean que se viven en Europa del Este han puesto en cri- sis no sólo alos diversos edificios ideológicos de quienes insistentemente se- ñalaban la imposibilidad de que el aparato de Estado de los países de Euro- pa del Este pudiera ser derrocado de manera pacífica. También han puesto en crisis a las corrientes marxistas, incluída la nuestra. En el caso de America Latina, esto resulta evidente. Simplemente pensamos en el papel asignado por la vanguardia revolucionaria latinoamericana a los gobiernos de Europa del Este de “retaguardia de la revolución", instrumento fundamental para de- tener. así fuera parcialmente. las dinámicas intervencionistas del imperialis- mo amcricano. Este era el sustrato objetivo que explica las reacciones nega- t.’ ¿1' "L nlnc " “las “J post-capitalistas y criticábamos las monstruosas desviaciones que se lleva- ban a cabo en esos países. Ahora, la cuestión no puede resultar más paradó- jica: muchos de los que cantaban loas al campo socialista han terminado por r ‘ unar ' ' ' "' ‘ y ' ' (quPnn " ‘ tica); la posición que estan tomando sobre Cuba refleja claramente ese trán- sito del estalinismo al anticomunismo.
' Publicado ut lnprecor pan América latina. N' 4, París, Mayo 1990.
122 SETIEMBRE 1990
Perosería ' ' p' ., 1 ‘ ' del combate de León Trotsky y de la 1V Internacional estamos exentos de la cri- sis que han provocado los acontecimientos de Europa del Este. Estamos se- guros de que hay un buen número de organizaciones autollarnadas trotskis- tas que piensan que lo que sucede en esos países confirma lo fundamental de sus tesis. Más modestamente, nosotros pensamos que el marco de los análi- sis hechos por Trotsky y la IV Internacional nos proporciona elementos cla- ves para analizar y comprender lo que está sucediendo. pero que tenemos u- na serie de retos teóricos y prat: ticos que seria aconsejable enfrentar sin nin- gún traumay sin ' vision “ ' De ' manera la respuestaa lo que esta pasando. Esmas. tenemos más preguntas que respues- tas. Y sólo será posible llegar a estas a través de un método de aproximacio- nes sucesivas. En este sentido, el presente artículo buscaconstituír una apto» ximación a lo que esta sucediendo y establecer un diálogo con quienes cre- yendo que el socialismo sigue siendo nuestro objetivo, están convencidos de que hoy más que nunca es necesario poner todo bajo crítica y reflexión.
Revolución y Contrarrevolución
No en frentamos ninguna confusión al caracterizar a las explosiones po- pulares en Alemania Oriental, Checocslovaquia y Rumania y al inicio de movilizaciones independientes en la Unión Soviética como un inicio de rc- volución politica. Para nosotros, lo fundamental es la entrada en acción de millones de trabajadores hasta hace algún tiempo totalmente aplastados y a- tomizados por el regimen burocrático. La entrada en escena dc esos pueblos ha significado la liberación de una formidable energía social que viene de lo más profundo dela sociedad y que se tejíó de manera imperceptible. pero que en menos de cuatro meses se expresó con una fuerza avasalladora. Con to- do, este impresionante ascenso de las masas aparece en medio de un contex- to internacional sumamente complejo y contradictorios Aquí radica lo fun-
’ ' de losr ' ' a analizar. H un somero d esos problems. a) Sin lugar a dudas, el problema mas importante debemos ubicarlo en el
r ‘u' que el “ ' trajo como L ' al y al marximo. Incluso nosotros —los que compartimos el analisis de Trotsky- no pudimos percibir el grado de odio popular en contra de los diversos regí- menes burocaticos o. más bien, cómo ese odio se fue trasladando progresi- vamente del estalinismo al socialismo y al marxismo.
CUADERNOS DEL SUR ll 123
A la luzde los actuales acontecimentos es necesario revalorar la vieja fór- mula ' ' “ parla IV lnte- ' ‘en su“ v ‘ r v fórmula a través de la cual caracterizaba al estalinismo de la manera más justa:
“La bur0cracia ha devenido una casio incontroloda c incontrolable, cx- troria al socialismo y mortalmente hostil tanto al socialismo en la URSS co- mo a nivel mundial. Posee todos los rasgos más reaccionarios de las ante- riores clases dominantes —porositismo, saqueo del excedente social, cruel- dad hacia los oprimidos, explotación de losproductores- sin tener a cambio los rosgosprogresivos- cumplir lafunción histórica necesario para la intro- ducción yla defensade un sistema económico superior desde el punto de vis- to de la división del trabajo y de la propiedad de los medios de producciónt Si su regimen aparece como 'mds estable' que el decadente regimen capita- lista se debe exclusivamente al hecho de que ha logrado explotar a su favor relaciones de producción superiores a las del capitalismo, Pero en realidad, durante los últimos 20 años la burocracia ha ocupado en la sociedad rusa una posición mucho menos estable que la burguesía, incluso lo más decaden- te... La burocracia no cuenta con ninguna garantiajuridica o economica de
sus privilegios. Está sujeta a un miedo perpetuo no sólo a perder sus privi- legios sino, incluso, a perder su libertad individual o su vida; el terror pe- sa sobre esas capas privilegiadas... la burocracia no sólo no puede elabo- rar una ideología propia sino, además, no posee rti el instinto ni las carac- terísticas de una close social; más aún, las ininterrumpidos transformacio- nes que ha conocida y las consecutivas 'dcpurociones' songuinarias (pur- gas) han lograda generar tal nivel dedesmoralizacio’n que le ha impedido to- mar conciencia de su propio papel“ . (L’URSS et le Stalinisme, Resolución del Segundo Congreso de la IV Internacional. Les congres de la quau'ieme intemationale, Tomo 3, Ed. La Brecha).
Toda esta situación fue vividadía tras día por millones de seres humanos que sentían que vivían abogados en un sistema cerrado y aplastante. Y cla- ro, al inicio de su revuelta, no hicieron una diferenciación entre esta mons- truosa desviación y el socialismo. En ese sentido, hasta cierto punto era ine- vitable que al inicio de las rebeliones populares el sentimiento anticomunis- ta se desatara de una rrtanera violenta.
b) Desde hace 15 a 20 años, el conjunto de países del llamado “socialis- mo real" empezó a vivir un profundo deterioro económico. ¿Cómo fue que se dió ese deterioro? La respuesta no es simple. Es indudable que en el caso dela Unión Soviética las bondades de un sistema no totalmente basado en las leyes del mercado le permitieron un impresionante desarrollo económico.
124 SETEMBRE 1990
Basta recordar el estado que guardaba el aparato productivo bajo laRusia za- ristaycompararloconel que guardaba,en especial,en los SO’sylos 60’s.dé- cadas en las que la URSS se ubicó como la segunda potencia industrial y mi- litar (y esto. a pesar de no contar con un sistema real de planificacion demo- crática y de que el pillaje burocrático se presentaba en toda su extensión.
El inicio de la caída de la tasa de crecimiento de la URSS coincidió pre- cisamente con la recesión económicaen los paises capitalistas en los años que van de 1973 a 1975. Fue en este momento que resultó más evidente la inca- pacidad de la gestión burocrática de desarrollar las fuenas productivas más alla de la fase de acumulación extensiva. en especial de bienes de capital Es- tacrisis trajo consecuencias devastadoras para las conquistas sociales de los trabajadores.
c) Evidentemente. las raices de esacrisis económica hay que buscarlas en la gestión burocrática Pero no sólo ahi. La recesión generalizada que el ca- pitalismo viviódel973 a 1975 fue detaldimensión queobligóaunareestruc- turación económica global. El proceso de reorganización del trabajo y las medir ' tmnnl.‘ ;. ,. .. "maplírnr Ppnlnc Mailde las economías de los paises industrializados. El desarrollo de industrias nue- vas con alta tecnología y la reestructuración económica de los sectores más tradicionales -recstruturación hecha en función de un incremento en la pro- ductividad del trabajan se combinaron con el cierre de fábricas, el despido de miles de trabajadores. la introducción de nueva tecnología y la reorgani- zación del trabajo con el objetivo de limitar al máximo a los sindicatos y, en general, a cualquier tipo de estructura colectiva.
Todo esto se hizo al amparo ideológico de "la modemimción". Así. se empezó por echar por tierra la vieja organización científica del trabajo (los métodos Taylor y Ford) para instrumentar los métodos japoneses, métodos que. con una presentación democrática, reestructuraron el mundo del traba- jo al eliminar su rigidez y Sustituírla por una flexibilidad que se llevo entre las patas algunas de las más viejas e importantes conquistas obreras, en es- pecial las que permitían cierta injerencia delos trabajadores en el control de la producción y las cadencias de trabajo,
De alguna manera, todas estas modificaciones históricas se llevaron aca- bosin quescdierauna r ala chun-i las ' ' F . tido, podemos hablar de una derrota en l‘n'o de la clase obrera de los paises imperialistas, en especial de Japón. Alemania. Estados Unidos y Francia. A- sí, la recesión de l981 no alcanzó la misma dimensión dela de 1973-75 en los países imperialistas. Trajo, en cambio,consecuencias devastadoras en los
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países del llamado Tercer Mundo y en los Estados obreros burocratizados. Por lo que hace aestos últimos, las modificaciones tecnológicas y las muta- ciones en el mundo del trabajo aumentaron labrecha en la productividad del trabajo respecto a los países imperialistas. Mientras los Estados obreros bu- rocratizados se velan en la obligación de mantener el pleno empleo, los pa- íses imperialistas recomponían un ejército industrial de reserva que ha juga- do un papel clave en el deterioro de las conquistas sociales de la clase obre- ra. En unos cuantos años. los mal llamados países socialistas pasaron a ser pa- ises con un nivel tecnológico y productivo similar (o incluso peor) al de los paises semi-industrializados del Tercer Mundo. Era imposible, por supues- to. levantar uan alternativa productiva a la reestructuración capitalista des- de la óptica de la organización burocrática. Porque si en el capitalismo el mundo del trabajo era un mundo jerárquico y obsoleto, en los países postca- pitalistas lo era mucho más. La burocracia nada tenía que ofrecer como al- temativa a la flexibilidad laboral. La única opción real hubiera sido la mp- tura del mundo rígido y cerrado de la burocracia para pasar a la flexiblidad socialista, es decir, a la planificación democrática, la única y posible moder- nización desde abajo. Pero para alcanzar esto, es necesario darle todo el po- der ala clase obrera y a sus organizaciones. Y esto, como lo hemos visto, es más temido por la burocracia que por la burguesía. Y para impedir que esa respuesta salieraa flote —como ya lo habíaoomenzado a discutirSaIidaridad- fue que Gorbachov planteó la perestroika.
d) La crisis polaca puso sobre aviso a la burocracia soviética. La fuerza y el carácter inicial del movimiento de Solidaridad, asi corno la fuerza que en su seno adquirieron las corrientes radicales, llevaron a una pane de la bu- rocraciasoviéticaa reflexionar seriamente. Era necesario impedirel desarro- llo de movimientos de masas autónomos e independientes tan poderosos co- mo Solidaridad. pues éste representaba una revolución desde abajo y un pro- yecto dc reorganización del pais desde los talleres mismos de las fabricas,So- Iidaridad era algo más que un sindicato : era la autoorganización global de la sociedad.
Lo que hasta ahora hemos visto es totalmente diferente. Ni siquiera en el momento mas radical de las movilizaciones en Alemania Oriental se alcan- zó el nivel de autoorganización alcanzado en Polonia en 1980-81. En esta ocasión, la principal característica dela dinamica de la lucha antiburocrati- ca ha sido que si bien la clase obrera ha sido partícipe fundamental de la lu- cha democrática, no ha contado con una estructura organizativa como clase. Su independencia política y sindical, por lo tanto, sigue sin ser conquistada.
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Este hecho le ha dado a la rebelión popular el carácter de rebelión "civil", característica que más conviene a los planes del imperialismo y de la buro- cracia. Pareciera que los terminos ético-civiles han sustituido al lenguaje de clase. Esto tiene que ver, por supuesto, con el hecho de que la burocracia a- nuló totalmente los derechos ciudadanos.
e) La situación anterior ha idoal parejo de un problema nodal en estas pri- meras fases de crisis del estalinismo: el no surgimiento de conientes socia- listas altemativas con una influencia de masas significativa. La sífilis del es- talinismo ha creado tal nivel de anticuerpos que todo aquel que se presenta ante la población como socialista es visto con sospecha. Presenciamos, en cambio,el ul ‘ ' 4 ' ' ' c' ' ' y ' ‘ 1 han logrado despertar un apoyo de masas, hecho que esta siendo aprovecha- do por los sectores burocráticos que siempre mantuvieron posiciones políti-
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casr al' ' la“ L“ ‘dela‘ 1' 1 ye”... los sectores derechistas de la sociedad han generado una confusión muy grande.
No hay que olvidar, por otra parte, la forma en que estos países cambia- ron de sistema. Con la excepción de Yugoeslavia, los demas fueron negocia- dos sobre un tablero.
Los acuerdos de Yalla y Posdam determinaron el paso de millones de se- res de un capitalismo de opereta a una sociedad post-capitalista profunda- mente dictatorial y cerrada. No hay que olvidar que los Balcanes fueron el pretexto para el estallido de la Primera Guerra Mundial. Si bien la derrota de los imperios alemán y austríaco significó al con formación de Estados nacio- nales, estos países fueron inmediatamente victimas del revanchismo de los fascistas alemanes, Casi sin transición, esos países pasaron del domino aus- tro-alemán al dominio soviético. En otras palabras, la conformación de ver- daderos Estados-nación sigue siendo una tarea pendiente. Esta situación ha desperme un sentimiento nacional que muchas veces raya en la xenofobia. En el pasado, este sentimiento fue asociado a un antiimperialismo natural porque el dominio era de las potencias imperialistas. Ahora es asociado a un anticomunismo casi visceral porque el dominio era dc la Unión Soviética.
En conclusión. podríamos generalizar y decirque en esta primera fase de lalucha " 'ala ' ‘ ' " har ‘ ' ‘ sobrela conciencia socialista democrática. Una vez mas, sin embargo, no hay que confundir el inicio de un fenomeno social con su devenir y su conclusión. Porque si bien es cierto que en la caída de las burocracias estalinistas las co-
n- . ‘ las, pmtlydj.
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ficil pensar que ya se ha creado un nuevo orden de cosas. la balcanización del mundo no ha terminado; apenas comienza de nuevo. Y si bien ahora nos to- có a los socialistas pagar los platos rotos del estalinismo. luego —y no den- tro de mucho tiempo— el imperialismo tendra que pagar su cuota. Y si no, al tiempo.
f) Finalmente, otro elemento que ha jugado un papel fundamental en la actual coyuntura ha sido la no sincronizacióndelavance revolucionario (dán- dose, por el contrario, la sincronización del avance ideológico de la derecha). Y, ni modo, la responsabilidad recae de nueva cuenta sobre los aparatos de control de la clase obrera tradicionales de los países imperialistas, en espe- cial de la Europa capitalista.
La misma caída del “campo socialista", el desarrollo de la perestroika y al confortnación de una nueva Entente política entre la burocracia soviética y el imperialismo han traído consecuencias negativas para las posibilidades de la lucha revolucionaria en los países del llamado Tercer Mundo. Al mis- mo tiempo. el fracaso económico de los países postcapitalistas ha traído co- mo consecuencia el reforzamiento de posiciones conformistas al interior de] movimiento obrero europeo. Para este movimiento, el modelo de los países del Este resulta totalmente abominable; no hay nada que lo atraiga ni en el te- rreno económico ni en el político, el cultural o el social. La Europa capitalis- ta, en cambio, ejerce un poderoso influjo sobre los trabajadores deEuropa del Este no sólo en el terreno económico sino, incluso, en los demás. Así pues, conviene tener claro que no estamos viviendo un ascenso de la revolución mundial ni nada por el estilo. Estamos viviendo un momento de transición en el que el estalinismo ha hecho tocar fondo al socialismo. Aún así, se apresu- ran quienes ya entonan requiems.
La historia de la lucha política nos enseña que el combate por el poder no se juega en una sola vía. La revolución no es un “paseo solitario" en el que todas las etapas estan preestablecidas. La revolución siempre va acompaña- da de la contrarrevolución. En algunos casos la primera precede a la segun- da; en otros, sucede lo contrario. La posibilidad de una implicalaotra. El gran ascenso de masas en Europa del Este es el inicio de una revolución política, pero también el inicio de una contrarrevolución capitalista. En esta primera fase, la contrarrevolución va ganando hegemonía. Pero todavía no se dice la última palabra.
Los límites de la rcabsorción
Laposibilidad de una restauración del capitalismo en los países de Euro- pa del Este es una posibilidad real. Pero los obstáculos también son inmen.
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sos. Restaurar el capitalismo en el conj unto de estos países (no sólo en algu- nos) implica retos muy grandes para los centros imperialistas. En la prácti- ca, estaríamos hablando de un nuevo plan Marshall. Pero un plan de esta na< turaleza no se decide tan fácilmente. De acuerdo a una serie de especialistas, aplicar un nuevo plan Marshall en esos países requeriría de aproximadamen- te 170 mil millones de dólares.
Esto tiene que ver, por supuesto,con el hecho de que a pesar del incremen- to de la inversión extranjera, las sociedades mixtas representan sólo el 1% de la producción en la URSS y con el hecho de que la totalidad de las joint ven- tures instaladas en Europa del Este y la URSS corresponde a un capital de 5 mil millones de dólares. A nivelde creditos externos, el problema cs también bastante complejo. A pesar de que Lech Walesa fue recibido por el Congre- so estadounidensecomo si fuera jefe de Estado, hasta ahora no ha consegui- do una reducción significativa de la deuda externa ni, mas aún. un acuerdo como el alcanzado por Mexico en función del plan Brady. Hasta ahora, la banca mundial se ha comprometido a otorgar creditos a Polonia por un mon- to de mil millones de dólares. cantidad que evidentemente en nada solucio- na los problemas económicos de ese país, Y el panorama que los demás pa- íses de Europa del Este vislumbran no es muy diferente: la Comunidad Eco- nómica Europea ha señalado que lo mas que puede otorgar a manera de cre- dito son 20 mil millones de dólares,
Lo limitado de la ayuda imperialista se explica por varios motivos.
a) Los países del Este no son los únicos que demandan creditos. El pro- blema de la deuda y de nuevos créditos se ha convertido en un problema de primer orden para los gobiernos imperial islas, sobre todo en el caso de los pa- íses del Tercer Mundo y, paniculamtente, en el de los países latinoamerica- nos. El imperialismo sabe que no puede canalizar lo fundamental de los re- cursos monetarios excedean hacia Europa del Este a riesgo de una evolu- ción ,riig-u nen, ' Argentina, ' o Brasil. La crisis ha alcanzado tal nivel que la posibilidad del estallido de crisis políti. cas de los gobiernos puede desembocar en una agudización extrema de en- frentamientos sociales, especialmente en el caso de Brasil. Y para el impe- rialismo estadounidense, Brasil (como México y Argentina) es mucho más importante que Polonia; Bulgaria o Rumania.
b)El '," ‘ ‘ 'delplan" "'fue r elnivelde producción de varios paises imperialistas que habían sido devastados por la guena. Este no puede ser el mismo objetivo en el caso de Europa del Este. Si esos países vuelven a la lógica del capitalismo. no será a partir de su con-
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versión en países imperialistas sino en países semicoloniales dependientes (quizás con la excepción de Checoeslovaquia). Por lo tanto, las inversiones que se realicen tendrán como objetivo la sobreexplotación de la mano de o- bra, es decir, el saqueo por medio del establecimiento de un intercambio de- sigual.
c) En este sentido (como siempre sucede con las inversiones que buscan mercnd- de ' ' ' ' ‘ \ los invr- ' ' ' iran laestabilidad socialque garantice su capital. Y esto no resulta muy factible si atendemos a la situación política presente en el conjunto de esos países. La caída de las
burocracias " ‘ no ha ido m del ' ‘ ' ' -de regí- menes fuertes y sólidos.
Pero la inestabilidad no se reduce al terreno electoral. Los conflictos na-
' ’ L' afectan ' ' proyecto. Al r el orden burocrá-
tico y ante la existencia de verdaderos mosaicos nacionales, las fuerzas po- líticas más disimbolas se han lanzado a la acción, cuestionando la existencia de los Estados como tales. A los problemas nacionales hay que agregar los religiosos. Es muy difícil, pues, pensar en un clima de estabilidad atractivo a las inversiones extranjera
d) El derrumbamiento de los aparatos burocráticos se expresó no sólo en la caída de los regímenes sino también en la ruptura al seno de las organiza- ciones de masas. En especial en los sindicatos, esta ruptura significó la ani- quilación de la vieja estructura sindical corrupta. Aún así, no ha surgido u- na estructura altematíva. Es indudable que la clase obrera fue partícipe f un- damental en la rebelión popular. Esta participación, sin embargo, no generó nuevas estructuras organizativas que le permitieran contar con un peso ma- yor en el proceso de cambio de la sociedad.
Pero lo real es que tampoco ha surgido una nueva estructura organizati- va al seno de la clase obrera que garantice la transición al capitalismo. La do- ble contradicción en la que se encuentra la clase obrera de estos países refle- ja lo contradictorio de la situación social. Por lo que hace a la inversión im- perialista, es evidente que se requiere de un nuevo aparato burocrático que domine a los trabajadores y los lleve aaceptar la transición alcapitalismo. En este sentido, el imperialismo utilizará a fondo a la socialdemocracia y, en el caso de Polonia. al propio Walesa (Polonia es el único país en el que la con- versión de la dirección sindical ha permitido la conformación de una nueva burocracia sindical colaboracionista) parala formación de nuevos sindicatos controlados. Sin embargo, es en el terreno de la clase obrera (la que, por lo demas, constituye la impresionante mayoría de esas sociedades) donde la
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disputa no ha terminado. Es mas, apenas comienza.
e) La transición al capitalismo traería como consecuencia una gran dife-
renciación social. De manera inevitable, esta diferenciación implicaría con-
' me El r al que se rm' quienes ‘ la tran- sición es claro: ¿de dónde saldra la burguesía nativa? Este es un problema muy imponante. De nueva cuenta. Polonia es el país en el que este proceso vainuy ’ ' ’ Ahí, ' ómoesquela " useo’ans- forma en un nuevo empresariado. A la larga (y no tan a la larga) los trabaja- dores se enfrentarán alos mismo a los que ya se han enfrentado... oon una di- ferencia: éstos ya no podrán usar la máscara delcomunismo.
A nivel de la clase obrera, por otro lado, habrá que ver quiénes estan dis- puestos a quedar desempleados. Los trabajadores de esos países no estan a- costumbrados a los niveles capitalistas de desempleo.
La lógica de la ' traerá como ‘ r del trabajo. los despidos, la reducción del gasto público, etc. Adoptar una po- lítica económica de esa naturaleza no fue facil. Los promotores dela transi- ción al capitalismo (desde el seno de la misma burocracia y desde afuera) hi- cieron lo más facil: aprovechar y canalizar la caída del aparato estalinista. El problema es que ahora se enfrentan a una situación totalmente inédita: ¿Có- moreconstruír un aparato de Estado capitalista? Serán ellos los que ahora pa- sen a administrar la crisis; bajo otra lógica pero en medio de grandes contra- dicciones.
Una vez pasadas las elecciones en Alemania Oriental, la actuación de los gobiemos europeos, y en especial el de Alemania Federal, comenzaráa cam- biarr Esto es muy imponante en la medida en que todo mundo se dió cuen- ta del cambio operado en la sociedad alemana entre la caída de Honecker y las elecciones en función de un movimiento de masas impetuoso y bastante radicalizado con claros ribetes chauvinistas y xenófobos. En esamutación tu- vieron mucho que ver el gobierno de Alemania Federal y sus promesas.
Una última cuestión que avanza en lo que indudablemente será el estalli- do de crisis sociales significativas en el mareo de la reabsorción capitalista la encontramos en el tipo de países que se crearían si se concreta el proceso de restauración capitalista. Hasta ahora ha sido posible engañar a la pobla- ción de esos países en función de un mundo capitalista próspero. Se ha que- rido vender la idea de que los obreros de los mismos no tienen nada que per- der y si mucho que ganar. Se quiere crear la impresión de que Poloniao Ru. mania rapidamente pasaran a ser Alemania o Japón, esto es, que pronto al-
un ' ' ' ' dedemrulïu ' ‘ Muypronto losha-
r
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bitantes de esa pane del mundo comprenderan que en el mundo capitalista existen no sólo Alemania o Japón sino también Haití, Bangladesh, El Salva- dor o México. Es evidente que el resulme de las transformaciones que se es- tán llevando a cabo no será el surgimiento de nuevos países poderosos sino de nuevos países ' ' ' ' ‘ ‘ el imperialismo.
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América Latina y los cambios en el Este
La quiebra del mal llamado campo socialista en sus primeras manifesta- ciones políticas no proletarias o socialistas ha debilitado la correlación de fuerzas entre los sectores populares y el imperialismo en America Latina. La respuesta del imperialismo ha sido su intervencion en Panama, el financia- miento de la campaña electoral de Violeta Chamorro en Nicaragua, el apo- yo total al gobierno de El Salvador y el diseño de toda una politica de agre- sión en contra del Estado cubano, politica que hoy se presenta en función de la intervención de unaseñal electrónica pero quemañana puede hacerlo a tra- vés de la intervención militar.
Bien podemos decir que en un primer momento la derecha se apropió de algo que casi por definición nos correspondía: la caída del Muro de Berlin. Y es aquidondemás claramente se reveiael carácter profundamente reaccio- nario de la perestroika soviética. En la práctica, la perestroika ha si gnifica- do, antes que nada, la celebración de una nueva Entente conel imperialismo. esto es, una “modernización” de la politica de “el socialismo en un solo pais" o de la “coexistencia pacífica”.
Es cierto que la actitud del gohiemo cubano, y en especial la del coman- dante F'tldel Castro, ha contribuido a que este proceso avance todavía más. Castro ha cometido un error que. de no corregirse. traerá consecuencias in- calculables: identificar alos Honecker, Ceausescu. Husack y compañia con el socialismo. Lo que Fidel no entiende (o no quiere entender) es que la bu- rocracia de estos países provocó tal grado de deformaciones que facilitó enormemente el trabajo del imperialismo, que sus políticas han sido políti- cas que, a la larga, alos únicos a los que han servido es a los gobiernos de los países imperialistas.
Esta falta de entendimiento de Fidel tiene que ver con el modelo de po- der políticn desarrollado en Cuba. El problema clave que la sociedad cuba- na tiene que resolver no es simplemente el de la realización de elecciones par- lamentarias o presidenciales (lo que no nos parece incorrecto o innecesario).
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Nosotros no i i el error de ‘ con Las elecciones son una expresión de la democracia. pero, en modo alguno. la quintaesencia de la misma.
En Cuba (como en todos lados) estamos por el pluralismo y por eleccio- nes libres y soberanas. Pero también estamos por que el pueblo gobierne di- rectamente. Y para que esto sea real no basta con que formalmente existan
' ‘vaspoputare .Se ‘ ademásy' ’ ‘ te, que el pueblo discuta, apruebe y ejecute las decisiones fundamentales de la vida económica, política y social.
Es verdad que la posición de Castro se ha visto reforzada por el avance de las corrientes anticomunistas en los países de Europa del Este. Reciente- mente, los gobiernos de Checoeslovaquia, Rumania y Hungría se solidariza- ron con la demanda del imperialismo estadunidente de juzgar las violaciones a los derechos humanos en Cuba. Pero el problema no es si hay o no hay vio- laciones (a nosotros nos parece que sí las hay y que deben ser condenadas). El problemaes qué autoridad moral puede tener el gobierno de Bush parajuz- gar a Cuba luego de la invasión a Panamá.
Trotsky tenía una fórmula que en lo fundamental nos sigue pareciendo correch la democracia de los paises imperialistas es un lujo basado en el sa- queo económico de los paises pobres. Por eso consideramos que la tarea cla- ve de los pueblos de América Latina es defender la revolución cubana. Por nuestra parte. además de participar en esta defensa. seguiremos insistiendo en la necesidad de que sea efectivamente el pueblo el que gobierne.
Esta crisis ideológica ha traido consecuencias nefastas para la izquierda latinoamericana. Estamos presenciando el surgimiento de corrientes social- demócratas (posibilistas, gtadualistas) al interior de los panidos revolucio- narios. corrientes que apabulladas por la situación internacional abandonan en la práctica la lucha por el socialismo. La derrota electoral del Frente San- dinista abona en este sentido. Precisamente por ello no podemos cometer el error de hacer vanal lo que sucedió en Nicaragua.
Conclusión
Podríamos decir que en esta primera etapa de la caida de las dictaduras burocráticas la derecha ha sacado la mejor parte. Como señalábamos ante- ¡' larev ' ' ' va J dela v ' ".n En el terreno ideológico, la derecha ha comenzado a elaborar su visión sobre el supuesto “fin de la historia“o sobre la necesidad de abandonarlas utopías so-
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ciales y pasar al campo del pensamiento débil. El problema es que las teori- as fuertes, de cambio, no fueron elaboradas por un cerebro brillante, sino en función de situaciones sociales determinadas Mientras siga habiendo explo- tación, miseria, opresión, racismo, etc. se necesitará de teorías fuertes y de utopías. Se requerirá también de la vanguardia
La historia no ha llegado a su fin. Estamos viviendo la fase negativa de un proceso social que no se detendrá con la caída de las dictaduras estalinis- tas. Esta fase negativa puede aparecer ante nuestros ojos como algo apabu- llanle pero.tardeo temprano,elprocesorecobrará su impulsoinicial. Esta fa- se negativa nos está dejando lecciones fundamentales y de ella saldrá una concepción socialista más sólida y mas fuerte. El estalinismo ha sido barri- do y ese solo hecho nos abre un panorama político prometedor, a condición, por supuesto, de mantener un espiritu abierto. Esto no significa echar por la borda nuestra teoría. Con Trotsky, seguimos pensando que más allá de lo que sea necesario cambiar, hay algo del marxismo revolucionarioque no estamos dispuestos a modificar: siempre nos hemos situado (y lo seguiremos hacien» do) en función de los explotados y los oprimidos. Esa es nuestra convicción y ésa será nuestra práctica. Esta no es la primera crisis, ni será la última.
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sous le drama" d”
sociolisme
INFPQECCDR
Correspondencia de Prensa lnterncmonul para Américo Latina
CUADERNOS DEL SUR ll 135
HACE 50 AÑOS FUE ASESINADO LEON TROTSKY
En agosto de l940 el sistema estalinista culminó su tarea de exterminio de la vieja guardia bolchevique. Durante la decada de los años 30' los nume- rosos y tristemente famosos Procesos de Moscú liquidaron a la mayoría de aquéllos. León Trotsky, por un error de cálculo de Stalin, resultó expulsado de la URSS y eso le permitió salvar su vida y continuar su actividad políti- ca en Europa y America. En agosto de 1940 Stalin cerró el último capítulo de aquellos Procesos vergonzosos y Trotsky fue asesinado en Mexico, don- de residía, en época del gobierno de Lázaro Cárdenas.
No se trata aqui de hacer su hagiografía o el culto a un pasado irrepetible. Pero León Trotsky es un personaje cuyas ideas y cuya acción están necesa- t'iamenter ante ' ' um " ‘índelm ‘ " vquehoyse plantee. No es sólo porazar que aún estaRusia de la perestroika y la glasnost prefiera legalizaraun pensador de derecha. aunque democrático, como Sols- henitzin y en cambio el creador del Ejército Rojo, el primer Presidente del Só- viet de Peuogrado, continúa siendo un autor interdicto como lo manifiesta con abundancia el joven intelectual y diputado soviético Boris Kagarlitsky.
Sin embargo, el juicio de la historia puede más que el poder de cualquier “ io General. l" ‘ ‘ las ‘ de octubre 1 ' cada vez más acercarseal revolucionario proscripto, entender los acontecimientos ac- tuales obligan cuando menos, a revisar el programa de la Oposición de Iz- quierda
No se trata de justificar todo lo que dijo o hizo. de la misma manera que no Se n’ata de justificar todo lo que hicieron o dijeron los viejos socialistas del pasado. No hay personaje sin errores. de factura impecable, como no hay un proceso histórico perfecto o idi'lico, por el contrario éstos resultan plaga- dos de contradicciones. Por eso. precisamente. el rescate es, y no podría ser de otro modo crítico y realista; y debe servir para enriquecer la experiencia acumulada. '
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León Trotsky no se equivocó al caracterizar el período post-revoluciona- rio en la URSS. como de transición entre el capitalismo y el socialismo; no
seequivocóal ‘ ‘ ycn‘ticarla r- , quer " ' que se podía construir el socialismo en un solo país; no se equivocó al continuar ‘ " ‘ el intr. ' " delos ' ' ’ que tiene su origen en
Marx; no se equivoco al unir Ialuchaporel socialismo con laluchaporla mas amplia democracia social; no se equivocó al establecer la correlación entre las luchas de las nacionalidades oprimidas y las luchas por la liberación so cial del yugo del capital; no se equivoco al caracterizar como conuarrevolu- cionaria a la burocracia de estado soviética.
Si podemos criticar a Trotsky sus posiciones en relación al papel de los sindicatos en el periodo de transicion’ o su participación al frente de la repre- sión en Kronstadt. Su subestimación o demora en comprender los peligros del modelo de partido único, ya que sólo tardiamente. cuando publicaLa re- volución traícionada, defiende la pluralidad de partidos.
Podemos criticar sus vacilaciones, sus errores de evaluación. como el re- lativo al crecimiento de las fuerzas productivas; o sus previsiones acerca del alza ‘ ¡aenque‘ L u-ínla“ g ‘ Guerra" " '
Podríamos también compilar frases sueltas que no tienen aplicación al- guna a nuestra realidad. Pero ubicado el personaje en su época histórica, en esa época de convulsiones y soledad. resulta inevitable para cualquier mar- xista, no rescatar el reconocimiento de esas lecciones que el hombre prodtl- ce y que hacen historia, cuando tienen la grandeza de la coherencia entre el pensar y el actuar, en una perspectiva de superación historica de la humani- dad.
Nuestro recuerdo no es solo un tributo a la teoria y a la práctica del revo- lucionario asesinado hace cincuenta años, o expresión de la más ácida críti- ca al estalinismo, ya que fue él, desde el socialismo, el primero y más siste- mático opositor ala traición de la burocracia soviética y ala degradación del ideal socialistaque ella corporizo y a quién hoy la historia le pidecuentas. Es también una torna de posición por el futuro del socialismo frente al posibi- lismo que invade nuestras tierras y al marasmo en que estan sumidas las co- rrientes que confiabart en el estalinismo, a través del ejemplo de quién, co- mo nadie, supo "nadar contra la corriente", para construir ese futuro.
AJ P./ELA, agosto 1990
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artista plástico invitado: Juan Carlos Romero Colección Afiche Político