nadamas

25

v G. ALMEYRA / E. LUCITA / A. BEN BELLA / P. I. TAIBO II

¿y espués de octubre qué? a V j

James Petras

AMERICA lAÏINA: la entrañable transparencia

El BEGBESÜ DE lA IZQUIERDA

mmm fïv ¡ l a x. J: A '_ FZ'UEL’LA DE LA“. DI G1 EDAD Carrera / M. C. Cotarelo

'RGENTINA

rmas de la lucha social hoy

M. LLUSIA

Tiergal'rfucgo L.

Gladernos del Sur

AÑO 13 - N” 25 Octubre de 1997

Tierfif'fuego

Consejo Editorial

Argentina: Eduardo Lucita/ Roque Pedace / Alberto Plá/ Carlos Suarez

Brasil: Enrique Anda / Florestán Fernández (1920-1995)

Washington Estellano

Chile: Alicia Salomone

Perú: Alberto di Franco

México: Alejandro Dabat / Adolfo Gilly / Alejandro Gálva C. I José María Iglesias (editor)

Escocia: John Holloway

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Rusia: Boris Kagarlitsky

El Comité Editorial está compuesto por los miembros del Consejo Editorial residentes en Argentina.

Colectivo de Gestión María Rosa Lorenzo I Alberto Bonnet l Mariano Resels / Gustavo Guevara/ Cristina Viano / Leónidas Cerruti / Rubén Lozano / Inés Bonnet

Coordinación artístim Isotipo: Diseño original tomado de la

Juan Carlos Romero RevistaTriconn'nental 8, La Habana, 1968 Cuaderno; delSur, número 25 Toda correspondencia deberá dirigirse a: Publicado por EditorialTierradel Fuego Casilla de Correos 167. 6-B. C.P. 1406 Argentina, octubre de 1997 Buenos Aires, Argentina.

Y .. CUADERNOS DEL SUR - Incluye los sumarios de sus ediciones en labasededatosLatbookabrosyrevistas)

Disponible en lNTEFINEl' en la siguiente dirección:

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2 Octubre de 1997

Indice

ALBERTO BONNET Argentina 1997, ¿y después de RUBÉN LOZANO octubre que? 5 EDUARDO LUCITA NICOLÁS IÑIGO CARRERA Las formas que toma la lucha social MARÍACELIA COTARELO en la Argentina actual 17 GUILLERMOAIMEYRA El redescubrimiento del Che 27 EDUARDO LUCITA Guevara:

el regreso del pensador insurgente 44 PACO I.TAIBO II Un vagabundo entrañable 56 AHMED BEN BELLA. Che Guevara... siempre 65 JAMES PETRAS América latina:

El regreso de la izquierda 73 JOHN HOLLOWAY La revuelta de la dignidad 113 M. LLUSIA El MST: una fuerza con gran

impacto social y político 147 Cuaderno: del Sur 3

Octubre de 1997

ntina ¿y degligs de octubre qué?

Alberta Banner/Rubén Lozana/Eduardo Lucita

l . Introducción

a constitución de la Alianza pam cl Trabaja, la justicia y Ia Educa-

ción -acuerdo electoral entre la UCR y el FREPASO para las legis-

lativas- ha sido interpretada por los principales analistas como una

importante modificación de la situación política nacional y ha des-

pertado legítimas espectativas. ¿Tiene este carácter la aparición de la Alianza? ¿Modifican las implicaciones de su aparición el escenario político nacional? ¿Puede su eventual triunfo proyectar un cambio de rumbo para el 99? En última instancia: ¿cuál es la verdadera importancia de las elec- ciones legislativas de octubre próximo?

Responder a estas preguntas requiere ubicarlas en un contexto de análisis más amplio que contemple la evolución de las relaciones de fuerza entre las clases, las transformaciones en la estructura económica y social y las tendencias que vienen manifestándose desde 1983 en las formas políti- cas democrático-parlamentarias, así como la inserción de éstas en la diná- mica de mundialización del capital y las iniciativas que se impulsan desde los centros de poder mundial.

Durante los primeros meses del año, las elecciones legislativas del próximo octubre no parecían destinadas a cuestionar la continuidad de la administración justicialista y aparecía remota la posibilidad de que las urnas sugirieran una alternancia. La única posibilidad parecia esbozarse dentro del propio oficialismo, ésto es, en el Maldirmo.

Para este último se trataba simplemente de garantizar un triunfo por un margen suficientemente significativo de votos en la decisiva provincia de Buenos Aires para, desde allí, catapultar la candidatura de su goberna- dor a la presidencia en 1999. Para el mcncmirmo, en la medida en que iban recortándose las posibilidades de re-reelección de Menem, se trataba de condicionar políticamente a un próximo gobierno justicialista, o por lo menos de obtener ciertas garantías e inmunidades para el núcleo duro de un menemismo saliente -esquivando los destinos del brasileño Collor de

Melo o del venezolano Pérez.

Cuadernos del Sur 5

Esto dió origen a un verdadero “juego de suma cero”, que incluyó duros enfrentamientos entre ambos bandos oficialistas con el impulso a insubordinaciones policiales en la provincia de Buenos Aires, el manejo político del asesinato del periodista L. Cabezas y el bloqueo de varios proyectos menemistas por el bloque duhaldista, como algunas de sus ma- nifestaciones, y cuyo resultado no fue sino una profundización del dete- rioro del justicialismo.

Para la oposición, deterioradas electoralmente sus dos fuerzas y des- cartada por sus principales dirigentes la posibilidad de una alianza electo- ral, las legislativas se convertían en una suerte de gran interna abierta para saber quién encabezaría la oposición al gobierno y quién se posicionaría mejor en vistas del 99.

Sin embargo a escasos dos meses y medio de las elecciones, sin que mediata explicación consistente alguna y sin que hubiera tampoco presio- nes hacia el acuerdo por parte de sus bases militantes, la Alianza se consti- tuyó y, en principio, modificó la naturaleza del próximo acto electoral. En efecto, las legislativas próximas ya no resultan ser un instrumento para dirimir espacios de poder al interior del justicialismo ni entre las principa- les fuerzas opositoras. Tampoco se convirtieron en un medio para cambiar la correlación de fuerzas entre el oficialismo y la oposición en la Cámara de diputados: aún con su mejor performance, la Alianza no alcanzaría a rever- tir el control justicialista de la Cámara y, sea como sea, las fuerzas que la integran no se disponen hacía una oposición parlamentaria que bloquee el accionar menemista. La importancia de estas elecciones radica, en cambio, en que las mismas pueden modificar el sistema de partidos y reconstruir el bipartidismo en la Argentina.

2. La crisis de la administración menemista. Las elecciones del 14 de mayo de 1995 parecieron arrojar como saldo más notorio la constitución de una hegemonía burguesa, más o menos sólida, que se expresaba políticamente en una administraticón asentada sobre el amplio consenso social manifiesto en los procesos electorales posteriores al lanzamiento de la convertibilidad.‘ La hegemonía en cuestión aparecía sin- tetizada, periodísticamente, como una nueva “alianza entre ricos y pobres”. Para “los ricos”, la gran burguesía local y sus socios foráneos, el Plan de Convertibilidad cerró a partir de 1991 la crisis de hegemonía al inte- rior de las clase dominantes -entendida en clave gramsciana como la au- sencia de un liderazgo burgués capaz de llevar adelante reformas y com- promisos previamente acordados. Desde entonces la gran burguesía -frac- ción altamente concentrada e integrada gracias a un largo proceso, cuyos

6 Octubre de 1997

orígenes se remontan al menos hasta la década del 70- alcanzó un liderazgo interno y una consolidación de su poder político que suspendió momentaneamente las grandes luchas entre fracciones del capital y la car- ga desestabilizadora que siempre tuvieron en el país.

Del lado de “los pobres”, de las clases subalternas, la realidad es más compleja. La convertibilidad abrió un período de disciplinarniento social, sustentado en el chantaje inflacionario y crediticio, destinado a reducir las relaciones sociales a relaciones de mercado. Pero hay también un costado ideológico, el populismo conservador con el programa neoliberal divulgó valores y actitudes que gran parte de la sociedad reproduce. la situación de anomia y la despolitización concientemente impulsada por los medios masivos de comunicación y la ausencia de alternativas creíbles consolidó ese disciplinamiento.

Sobre la base de esta hegemonía se desarrollaron con éxito las trans- formaciones estructurales: reforma del Estado y privatizaciones, desregulación de los mercados internos, apertura externa. Este proceso de transformaciones —en las que no podemos detenernos aquí- debe ser consi- derado como un proceso básicamente concluído. Las tareas pendientes en cuanto a la instauración del “modelo neoliberal” —eufemismo que apunta a ocultar un nuevo y feroz patrón de acumulación capitalista y, por ende, de explotación y opresión social- son relativamente menores: concluir las privatizaciones restantes, convertir en ley la flexibilización laboral de he- cho vigente, consolidar ciertos acuerdos comerciales y otras.2

Las tareas pendientes en este sentido tienen que ver, más bien, con una legalización de ese “modelo”, con dotar de transparencia a su funcio- namiento, garantizar jurídicamente su permanencia, combatir una corrup- ción que fuera plenamente funcional a la instauración del mismo pero que hoy parece afectar su continuidad. Resta aquello que los organismos fi- nancieros internacionales reclaman bajo el eufemismo de “reformas de se- gunda generación” y la Alianza intenta adoptar como programa propio.3

Por más paradójico que parezca no fue su fracaso, sino el cumplimien- to exitoso de la restructuración capitalista -combinada coyunturalmente con la persistencia de la recesión abierta a mediados de 1994 y un amplio despliegue de luchas sociales que analizaremos más adelante- lo que sentó las base de la crisis de la administración menemista que se desarrolla a partir de mediados de 1996. Pero se trata por ahora, insistamos, de la crisis de una administración que deviene “disfuncional” respecto de las tareas pendientes, manifiesta en una coyuntura económica recesiva y so- cialmente conflictiva, pero no de la crisis de la hegemonía burguesa que la sustentara.4

Cuadernos del Sar 7

Esta crisis se evidenció, “por arriba", durante el pasado año. En el interior de la administración menemista el reemplazo del Ministro Cavallo por Férnandez, el distanciamiento de los sectores oficialistas de la buro- cracia sindical canalizado en los paros generales, la agudización de las ten- siones con el duhaldismo. Entre los partidos burgueses de la oposición cierta recuperación de la iniciativa —elecciones capitalinas, multisectorial, apagón- y entre las corporaciones signos de male3tar por las consecuencias del ajuste -una iglesia que comienza a recordar a los pobres y unas fuerzas armadas que reclaman presupuesto. Aún dentro de la propia burguesía, sus fracciones subordinadas relacionadas con el mercado interno eran gol- peadas por la caída del consumo debida a la recesión y sus fracciones hegemónicas advertían cierto estancamiento en la flexibilización laboral - que el menemismo amenazaba concretar por decreto- y otras políticas de su inspiración. Pero dicha crisis no puede entenderse sin entender el pro- ceso de luchas sociales que se desarrolló “por abajo” en los últimos meses.

3. Las luchas sociales recientes

En verdad, más que el desarrollo de un único proceso de luchas sociales debe- ría hablarse de una combinación entre conflictos de índole distinta y que abrevan en grietas diferentes de la convertibilidad. Las grandes huelgas y ma- nifestaciones de un movimiento obrero organizado golpeado en sus - incluso en los nominales, en un contexto con tendencias deflacionarias- por la recesión y a las medidas de ajuste en una primera línea de conflictividad. los oortesderutaypuebladas delacadavamásampliamasade marginadosde la producción y el consumo es, por su parte, la segunda.

Los cortes de ruta y puebladas del interior, abiertas en Cutral-Có y Plaza Huinqu en 1996 y cerradas recientemente en Tartagal y Cruz del Eje, son la reacción de determinados sectores de la población que resisten el desempleo, pauperización generalizada y exclusión social que les impo- ne su marginación, como fuerza de trabajo excedente, respecto de las ten- dencias en curso de la acumulación capitalista. Estas luchas retomaron la senda abierta por el y otros levantamientos de los últimos años, pero profimdizándola y ganando en organización y en continuidad.

Estas protestas se caracterizaron por un abierto enfrentamiento con las fiierzas represivas y una dinámica de organización asamblearia que expresó una participación directa en la toma de decisiones, por una marcada des- confianza respecto de las políticas y sindicales existentes y por un incipiente desarrollo de instancias de coordinación locales. Sus reinvidicaciones fireron políticamente limitadas: exigencia de mantenimiento y/o creación

de fuentes de trabajo, de creación y/o extensión de seguros de desempleo, de

8 Octubre de 1997

implementación de jubilaciones anticipadas, de suspensión del pago de im- puestos, de refinanciación de deudas, es decir, peticiones defensivas que apun- tan a paliar situaciones de marginalidad extrema y cuyo objetivo inmediato consiste en recrear condiciones mírninas de subsistencia.

Sin embargo, a pesar de sus limitaciones, aún un cumplimiento par- cial de estas reinvidicaciones encuentra serias dificultades en el marco de las crisis y ajuste provinciales? Quedan así en evidencia las restricciones de las políticas neoliberales de contención social. Un débil asistencialismo, combinado con contundentes acciones represivas, es la respuesta concreta que recibieron estas luchas sociales de parte de las dirigencias políticas nacionales y provinciales. A ésto debe agregarse que, en su dinámica, estos levantamientos amenazaron con la posibilidad de convalidar y generalizar un método de lucha asentado en la movilización popular y en la acción directa, y unas formas de organización —fogoneros, piqueteros- basadas en las prácticas asarnblearias y en el surgimiento de nuevos luchadores socia- les, que cuestionan los límites de la democracia representativa. A causa de ello fueron inmediatamente encuadrados como actos delictivos y prácticas subversivas por el gobierno.

La sucesión de grandes paros generales abierta a mediados de 1996 constituyeron la respuesta del movimiento obrero al ataque contra los tra- bajadores: recorte de las asignaciones familiares, flexibilización laboral, desregulación de las obras sociales, imposición de los ticket canastas, au- mento de la edad jubilatoria para las mujeres, atendiendo a los paquetes anunciados por Cavallo y Fernández en julio y agosto. La marcha contra la política económica, organizada por el CTA, la CCC y otros sectores sindi- cales opositores el 26 de julio, contituyó la primera respuesta masiva a las nuevas medidas de ajuste. El paro del 8 de agosto, unos días después, alcanzó la mayor masividad de los actos hasta entonces organizados: entre un 65 —según el gobierno- y un 90%- según fuentes sindicales- de los trabajadores se habían plegado al mismo (Clarín, 9/8/96). El lanzamiento y, más tarde, el propio éxito del paro hicieron entrar a la burocracia sindi- cal en una crisis abierta en que se sucederían choques, facturas, realineamientos múltiples. Esta crisis, ya sugerida durante el paro del 8 a través de las diferencias en cuanto a su implementación (paro pasivo de la CGT, ollas populares del MTA, caravana del CTA), quedó al desnudo en el tiroteo de Ezeiza, a raíz de la discusión sobre la continuidad de las medidas de fuerza, en la reunión del Comité Central Confederal del 20 de agosto. La renuncia de Martínez y la asunción de Daer a la cabeza de la CGT, así como el ascenso a cargos estratégicos de miembros del MTA, fue el saldo directo de estas disputas.

Cuadernos del Sur 9

La nueva conducción —resultante de un acuerdo entre la CGT y el MTA- lanzó el nuevo paro del 26 y 27 de septiembre. Un mes más tarde, laburocracia sindical volvió a negociar con el gobierno._ Pero los már- genes de maniobra ¿para desarrollar la tradicional estrategia de "golpear y negociar", que venían recortándose desde la asunción mismade. Menem, se habían estrechado considerablemente conforme avanzaba la recesión .y se endurecían las exigencias de la gran burguesía. Así, las negociaciones son, de hecho, rotas por Menem 'con los decretos sobre flexibilización, indemnizaciones y deSregúlariración de las obras sociales de diciembre.6

La respuesta sindical a los decretos fueron un nuevo paro pasivo, el 26 de diciembre, cuya repercusión fue significativamente menor, salvo en trans- portes (ver La Prensa y Clarín, 27/12/96). El desgaste sufrido por las lu- chas comenzadas a mediados de año era atribuible, en buena .medida,‘ a la política desarrollada. por las conducciones sindicales más serviles al menemismo. Desde comienzos del nuevo año, por consiguiente, las prin- cipales iniciativas colectivas del movimiento obrero serían encabezadas por los sectores disidentes de la conducción sindical: la “Marcha Nacional por Trabajo para Todos” convocada por la CTA, el MTA, la CCC, y la FUA del ll de julio y el importante paro del 14 de agosto entre ellas. Es importan- te remarcar aquí que este último paro se combinó con cortes de rutas y piquetes, en el interior, combinación de modalidades de lucha inédita hasta ahora.

Paralelamente a stas medidas masivas se desarrollaron una serie de con- flictos puntuales aunque importantes por sus características y dinámica. Los más significativos fueron los de Fiat-Cormec, el Instituto Malbrán y los ca- mioneros.

La lucha abierta por los trabajadores de la entonces Cormec en sep- tiembre del año pasado, que incluyó la expulsión de la conducción burocrá- tica de la UOM y el intento de formación de un sindicato independiente (el Sitramf), la toma de la planta de Fiat y la apertura de una oleada de conflic- tos en otros sectores de la industria cordobesa (Ciadea, Indutex, Fabricacio- nes Militares Rio Tercero, Epec), significó la recuperación, por parte de uno de los sectores claves del proletariado argentino, de viejas herramientas de lucha y organización de base para resistir una prueba piloto de flacibilización. La ocupación del Malbrán durante casi seis meses ante los despidos oontó - como carpa blanca docente- con muestras de solidaridad de amplios secto- res de la sociedad y su triunfo fortaleció la confianza de los golpeados traba- jadores públie'ós. Varias iniciativas de los camioneros (caravana de febrero, paro de una semana a fines de abril) implicaron avances en la necesaria

coordinación de las luchas obreras a nivel regional.

lO Octubre de 1997

Considerados en conjunto, estas diversas líneas de conflictividad y conflic- tos puntuals configuran, indudablemente, una ola de luchas socials cuya mag- nitud no tiene precedents dsde el lanmmiento del plan de convertibilidad. Y, más importante aún, maduran en su seno nuevas modalidads de acción directa yde organización democráticayse forjanenlaluchanuevasvanguardias. Estes el contexto en que se avecinan las eleccions de octubre.

4. La reconstrucción del bipartidismo

Volvamos ahora a la sfera de la superstructura política. Como resultado de las elecciones de 1995, el menemismo se preparaba ya no solo para ejercer el Poder Ejecutivo y controlar la Corte Suprema de Justicia, sino que adquiría quórum propio en el Congreso Nacional. la división de poders, ese talis- mán mágico de la democracia burguesa, resultaba apenas formal y revelaba la potencial debilidad del régimen. Una debilidad que quedaba evidenciada en la ausencia de structuras partidarias organizadas que ejercieran la oposi- ción en los marcos democráticos-parlamentarios y en la carencia del oficialismo de una estructura partidaria propia —es necesario recordar que el P] nunca logró constituirse como un verdadero partido y que siempre tuvo serias difi- cultads para resolver sus problemas de sucesión.

Ante la crisis de la administración menemista y el resurgimiento de las luchas sociales, ante la completa statización de los sindicatos y el va- ciamiento de las instituciones parlamentarias las mediacions entre la so- ciedad civil y el Estado se debilitan y el curso de la política parecía orien- tarse hacia una suerte de “fujimorización sui-generis” de la administración menemista o bien hacia la instalación de un sistema de pluralismo político débil sustentando en un partido de estado dominante, a la mexicana.7

Sin embargo, ninguna de estas dos alternativas se verificó en los he- chos. La concentración de poderes no favoreció la consolidación de una figura presidencial autoritaria y dominante sino que, al contrario y ante la falta de oposiciones por fuera del justicialismo, desencadenó una series de luchas facciosas y por ende una crisis interna en el oficialismo. Y ante esta situación, el acuerdo electoral alcanzado por la UCR y el FREPASO que dio nacimiento a la Alianza abre la posibilidad de constitución de un sistema de pluralismo político sustentado en el bipartidismo.

Es precisamente en esta crisis —que, una vez más, debemos de una crisis de hegemonía que por ahora no se produjo- en la que se monta la Alianza. Es evidente que ella no cuestiona en absoluto la restructuración capitalista que el menemismo llevara adelante aceleradamente durante los últimos años. Más aún, se haría cargo de sus tareas pendientes: la inclusión -junto al mantenimiento de la convertibilidad, las privatizacions y la aper-

Cuademos del Sur l l

tura externa- de la flexibilización laboral dentro del programa económico presentado por Machinea no deja dudas al respecto (Clarín, 8/8/97). La Alianza apunta más bien a presentarse como representante político de ese programa de “reformas de segunda generación” arriba mencionado, inclu- yendo algunas políticas ante el dsempleo, regulación de servicios públicos privatizados, pymes, etc.

En ste sentido aspira a inscribirse en un movimiento más amplio de acceso al gobierno de fuerzas “pos-neoconservadoras” que encuentra en Clinton y Blair sus referentes centrales y que en Latinoamérica adoptan la modalidad de reconstrucción del bipartidismo mediante la formación de coaliciones opositoras para hacer frente a partidos hegemónicas —México, Bolivia-. Coaliciones donde los límits entre programas y propustas pro- gresistas y conservadoras son cada vez más difusos.

La ausencia de cuestionamiento de las transformaciones llevadas a cabo por el menemismo, que descansa precisamente sobre la vigencia de una hegemonía burguesa más o menos sólida, constituyen las bases mate- riales de este intento de reconstrucción del bipartidismo. En otras pala- bras, la existencia de esa base explica la diferencia entre la crisis política del alfonsinismo, abierta ante las elecciones parlamentarias de 1987 y que condujo a su convulsionado derrumbre posterior, y la crisis de la adminis- tración menemista diez años más tarde.B

La reconstrucción del bipartidismo sobre esta base tiende a una conver- sión de los partidos en aparatos de control social que pierden sus definicio- ns ideológicas signados por un pragmatismo electoral que los vuelve cada vez más instancias de un mercado de ciudadanos. Sus tradicionals burocra- cias políticas son reemplazadas por tecnócratas y dirigents mas-mediáticos. El sistema articulado dsde mediados de siglo por los partidos Demócratas y Republicanos en los EEUU opera en ste punto como modelo.

Por supuesto, la aptitud de un squerna bipartidista de este estilo para canalizar las demandas socials generadas por las consecuencias de la reac- cionaria rstructuración capitalista en curso es otra custión. La Alianza se dispuso ya en este sentido pretendiendo subordinar las recients luchas so- ciales a los mecanismos democráticos-parlamentarios de dominación. Su preocupación por desvincularse de los cortes de ruta y puebladas del inte- rior -esquivando -la treta menemista de vincularla a los mismos para dsacre- ditarla ante la gran burgusía- y del reciente paro general son mustras con- cretas.9 Sin embargo, entre intencions y logros puede mediar largo trecho.

Hayquetenerencuentaenstesentidoqueyaenlaseleccionesde1995, momento urlminante del éxito menemista, se adverda una firerte escisión entre los rsultados electorales y las luchas socials, y sta scisión parece profimdinrse

12 Octubre de 1997

a de entoncs. Nada garantiza que sta tendencia se revierta, aún cuando ocasionalmente se produjera un recambio de administracions en 1999.

Ahora bien, el hecho de que una reconstrucción semejante del bipartidismo no pueda canalizar las luchas sociales no significa desconocer la necesidad de que las mismas adquieran una expresión política auténti- ca. Precisamente si algo dejan en claro la movilización del ll de julio y el paro general del 14 de agosto último es el vacío político existente y la orfandad política en que se encuentran el movimiento obrero y el conjun- to de las class subalternas.

La posibilidad de construir una alternativa política de tipo laborista moderno que no solo incluya los interses de clase, sino que los articule con las nuevas demandas sociales: nuevas relaciones del hombre con la naturaleza, el movimiento de mujeres y los problemas de género, las cus- tiones de la juventud y la marginalidad social... está planteada por la pro- pia fuerza y la dinámica de los hechos.

5. Más alla de octubre

Muy probablemente después de octubre algunas cosas habrán cambiado y otras permanecerán Habrá una nueva relación entre las firerzas políticas mayoritarias y si, como todo lo indica, la Alianza obtiene buenos rsultados, se impondrá una nueva dinámica política en el país. La confiontación entre éstos y el duhaldismo con vistas al 99 será cada día más intensa. El oficialismo verá crecer cada vez más su propia oposición interna, que para mantener sus posi- bilidads se debe diferenciar en tanto que la oposición para postularse se iden- tificará con el modelo.‘o El “menemismo puro” emprenderá su retirada, bien que buscando caminos tal vez inéditos para recrmrse bajo nuevas formas. Pero dsde el punto de vista de la conflictividad social y sus tendencias más genera- ls no parecieran avisorarse mayors cambios.

La disociación entre resultados electorals y conflictividad social vol- verá a manifestarse y no pareciera posible, dadas las características que asumen las luchas en este período, que el régimen bipartidista en forma- ción pueda subsumirlas y canalizarlas en dirección a las instituciones de la democracia burgusa. Si ésto se confirma se abriría un espacio muy am- plio para la izquierda en general, que podría vincular su necsaria reorga- nización ideológica y política a la reorganización del movimiento social con una intervención más política en la lucha de clases.

Este spacio incluye no solo su propia franja sino también aquella aban- donada —previo corrimiento al centro derecha- por el centroizquierda. (lo que está ya abriendo un curso de crisis al interior del FREPASO y de las organiza- cions obreras más o menos vinculadas o relacionadas, la CTA y el MTA).

Cuadernos del Sur 13

Pero también es probable que en esta coyuntura electoral, y cuando el estado de las cosas comienza a poner las distintas piezas en sus lugares, corriendo la pátina que oculta la realidad, la izquierda logre una pobre representación electoral.

No se trata solo de convocar pocos votantes, o de obtener magros resultados. Sino de impotencia para mostrarse corno una alternativa, bien que lejana pero diferente a las que surgen del orden de cosas establecido.

Y es que la izquierda atraviesa, no es esto una novedad, una crisis política e ideológica de magnitud —que impacta en sus diversos partidos, corrientes, y pequeños agrupamientos- que la inhabilita y la coloca en notoria desventaja para hacer frente a los desafíos que imponen las nuevas condiciones de la dominación del capital en este acelerado fin de siglo.

Esta crisis s también de identidad, que tiene que ver con la caída de las burocracias de Estado del este, con el colapso de la Unión Soviética y con la identificación artera entre estalinismo y Socialismo, pero también con la incapacidad para reconocer la importancia y envergadura de los cambios en curso en el capitalismo mundial y local, y sobre todo el caracter structural de los mismos, que colocan la disputa política sobre nuevas condicions.

Estos son elementos centrals para comprender el período que atrave- samos, que implican que una eventual crisis del “modelo” no retrotraerá la lucha política a las condicions de épocas pasadas. Invalidan también aque- llas concepciones que consideran al neoliberalismo como una política pro- pia de los gobiernos, que es posible modificada si éstos se cambian.

Si esta crisis de identidad es visible en el curso de los conflictos socials, donde los militantes de izquierda suelen ser los más decididos, los más consecuentes y los más abnegados, se hace mucho más evidente en los procesos electorales, donde más que la voluntad pesan las ideas y las formulaciones políticas generales, que hay que acompañar con pro- puestas concretas para atender las demandas sociales que no encuentran solución en el marco de la crisis.

En estas condiciones las alianzas y acuerdos que en cada momento se logran alcanzar no soportan la confrontación con la realidad. Es que la unidad tan necsaria, y a partir de octubre más necesaria que nunca, no puede entenderse como una simple operación matemática, que suma es- fuerzos y voluntades, sino que debe ser una unidad que potencie la capa- cidad colectiva para pensar esta realidad compleja y contradictoria, y en- tonces operar políticamente sobre

Dspués de octubre la izquierda se encontrará en un tiempo de defi- nicions. Reconstruirse en la resistencia al modelo neoliberal, denunciar

la exclusión social y la pobreza, defender la libertades y spacios públicos,

14 Octubre de 1997

combatir la sumisión al imperialismo, articulando las reivindicaciones

democráticas y populares en una perspectiva socialista. Será un desafio del cual dependerá su futuro por muchos años. ¿Esta- a la altura de la circunstancias?

Buenos Aires, agosto 1997

Notas

l. Ver A. Bonnet en “Argentina 1995: ¿una nueva hegemoníai, en Cuadernos Sur n" 19, junio de 1995.

2. Esto no significa, naturalmente, que no sigan registrándose profundos cambios en la suuctura económico-social. Algunos de ellos ya pueden avizorarse: un procso de desnacionalización de empresas —con fuerte incidencia a mediano plazo sobre el balance de pagos- y de redefinición de los grandes gnrpos lomles tras la orgía privatizadora (ver las preocupaciones vertidas por Gerchunoff en Clarín, l 1/6/97); un proceso de concentración —y a menudo desnacionalización- en bancos, AFJPs, ARTS, (veáse la discusión en la última convención de ADEBA en Clarín, 20/ 5/97); un proceso de concentración del comercio minorista en manos de los grandes hipermercados (ver informe “Supermercados y autoservicios: comercio minorista en el anal de autoelección”, en Realidad Económica 143, octubre-noviembre de 1996), etc. Todos estos cambios se insertan, precisamente, en las condicions creadas por la rstructuración capitalista en curso.

3. Las “reformas de segunda generación" serían una specie de correctivo, diseñado por el Banco Mundial presidido por]. Wolíimshon —un demócrata amigo de Clinton- en Montevideo en julio de 1997, de las reformas neoliberales impulsadas por los mismos organismos durante los 80. En el mismo sentido se pronunció recientemente M. Camdessus del Fondo Monetario. Funcionarios norteamericanos que reclaman por una justicia independiente (Clarín, 8/8/97), alemanes que condicionan los apoyos financieros a cláusulas sobre corrupción (Clarín. 29/ 8/ 97) y otros deben considerarse parte del mismo fenómeno.

4. Esta distinción es dave y tiene importants conseurencias en cuanto a la mracterinción política delacoyuntura; sin embargo, losanálisisdeizquierdadelamismalaomiten. Unodeestosanálisis mtietre, por ejemplo, que estamos ante la “crisis del régimen de dominio instaurado en 1982-83", quetienemmosuprimerrasgolampmmdelaalianzadedassquesusnentóal menemismo (enF. Lian-agus; R. Wemery C. Castillo: “Del cordobazo al jujeñazo”, Iaccba declare: l, 1997.

5. Es importante tener en cuenta que las nuevas tendencias de la acumulación mpitalista no sólo dualizan la sociedad, sino también el spacio en que se desenvuelve, desmembrando regions enteras al respecto de la reproducción capitalista. En este marco deben considerarse las zonas donde tuvieron lugar los corts de ruta y puebladas. A mediados de 1997, un “paper” del propio Ministerio de Economía, había doce provincias con graves déficits fiscales —entre las cuales se ubican todas las que fireron conmocionadas por los levantamientos. Con economías monoproductoras (Neuquén) y/o en retroceso (Salta, Jujuy) y una fuerte composición de empleo público, las privatizacions y el ajuste fisml implican índices de desempleo que se ubican entre un 40 y un 50% de la PEA en muchas regiones.

Cuadernos del Sur 15

6. No existe, obviamente, una manera directa de cuantificar la acelerada pérdida de poder sufrida por la dirigencia sindical durante los últimos años. Pero adviértase, por ejemplo, que de los 35 diputados de origen sindical que había en 1983 hoy quedan apenas 4 y de los 16 funcionarios del mismo origen que había designado Menem en 1989 hoy sólo queda uno, y recuérdense los tiempos en que fiincionaban como columna vertebral” del peronismo. Esta pérdida de poder igualmente significó una pérdida de rumbo para la misma; ¿convertirse en holdings empresarials como LyF y la UOCRA participando en privatizacions o armando AFJPs y ARTS? ¿seguir intentando insertarse políticamente en el menemismo como Barrionuevo o por firera del mismo como Miguel o Moyano sin alterar la structura de sus gremios? ¿o bien buscar una reprsentan'vidad social más amplia y nuevas modalidades de inserción política como el CTA? (ver al respecto “¿A dónde va el sindimlismo?", en Clarín, suplemento del 1/9/96). Un análisis de lasituadón sindical se encuentra en E. Lucita: "Crisis sindiml: la necesidad de un debate” y en las entrevistas a dirigents incluidas en Cuadernos del SurN‘22/23, octubre de 1996. Váse también el suplemento con el debate sindical rslizado en la prsentación de este número.

7. Véase O. Rodríguez Araujo: “1997: eleccions en un régimen en crisis" (Viento del Sur N" 9. primavera de 1997) sobre la coyuntura en México y el reportaje a D.S. Palmer en Clarín (24/ 8/97) para un análisis comparado Perú-Argentina.

8. Muchos analistas políticos y periodistas (incluso algunos de la izquierda) equipararon errónsmente ambas coyunturas, La diferencia s sin embargo obvia: mientras que el 87 alfonsinisra se desarrolló en el marco de la crisis del Austral —que poco después sería reemplazado por el plan Primavera -; el 97 menemista se abre ciertamente a mediados del año pasado con la renuncia de Cavallo, pero la convertibilidad sigue en pié —y posiblemente recupere su aliento gracias a la recuperación de la economía que se verifia dsde fines de 1996. Ya se equivomban los cuando equiparaban la salida de Cavallo a la de Sourrouille (Como Durán en Página 12, 27/7/97 y los mmstrofistas de izquierda cuando la interpretaban —una vez más- como el denumbe de la convertibidad (por ejemplo Altamira en Prensa Obrera, 1/8/96. Un análisis más atento de aquella coyuntutra se encuentra en “La renuncia de Cavallo”, infame del equipo del [DEP-CT A publicado en Realidad Económica 142 agosto-septiembre de 1996.

9. Las declaraciones de los principales dirigentes de la Alianza ante el paro del 14 son reveladoras en este sentido. De La Rua sostuvo: “no queremos politizar el paro” reafirmando así la cmónica distinción burguesa entre política y sindicalismo y rspecto de su preocupación, la misma debe interpretarse en verdad como originada en la posibilidad de que fuera la Alianza, y no el paro, lo que resultara politizado. Alvarez, por su parte: “habrá que evaluar si el paro es la mejor herramienta para luchar contra el modelo económico", planteó claramente la necesidad de subordinar las luchas sociales a los mecanismos políticos democráticos- burgueses (Clarín, 11/8/97).

lO. Ver la contribución de Angel Fangul al Foro de Debate Socialiste “Elementos para una declaración sobre las eleccions del 26 de Octubre.”

Siglas utilindas: UCR (Unión Cívim Radical); FREPASO (Frente País Solidario); CGT (Confederación General del Trabajo); CTA (Central de trabajadores Argentinos); MTA (Movimiento de los Trabajadores Argentinos); CCC (Corriente Clasista y Combativa); FUA (Federación Universitaria Argentina).

16 Octubre de 1997

Las formas que toma la lucha social en la Argentina actuall

Nicolás Iñigo Carrera - María Celia Catarela

ste trabajo es un ejercicio realizado aplicando algunas de las herra- mientas teóricas que brinda Antonio Gramsci para el análisis de las formas que toma el movimiento de la sociedad actual, centran- do la observación en los conflictos sociales que se desarrollan en la Argentina en la década del ’90.

Estos conflictos han dado lugar a tomas de posición que aparecen como contrapuestas y que, sin embargo, terminan teniendo una perspectiva común en relación a la forma en que analizan la realidad.

Para unos todo conflicto, todo hecho, que aparezca desarrollándose fiie- ra del sistema institucional, no sujeto a la organización en sindicatos, parti- dos, etc. es presentado como opuesto al sistema social vigente, y expresando la energía contenida de las masas, dirigida contra ese sistema social, que tales instituciones impiden expresar. Esto ha llevado a que todos estos hechos hayan sido nominados indistintamente como “azos” (desde “supermercada- zos” hasta “santiagazo”, “cutralcazo” y “jujeñazo") como si fueran un solo tipo de hecho, despreciando cualquier análisis de lo que cada uno de ellos tiene de específico, desconociendo las diferencias constitutivas de cada uno de ellos, y por ende, las diferencias en los límites de sus posibles desarrollos.

Bm mirada tiene su eontracara en la que considera que cada uno de stas hechos no trasciende de mismo, se agota en mismo, no hace al proceso de constitución de fuem social de tipo, mientras sólo se considera trascendente lo que se desarrolla dentro del sistema institucional político (organizaciones sindicales, etc). Tampoco se basa en un análisis de los hechos, olvidando queelmovimiento delasociedadesunprooeso únicoyuniversal, en cuyo dmarrolloes necesario eneontrarlasfiarmas que tomaelmovirniento (periodi- mr), más allá de la eventualidad aparente de los acontecimientos, observando las detaminaciones más concretas, analizando las distintas formas de desarrollo y dmcubriendo su nexo interno, para poder conocer el movimiento real.

La referencia a la “eventualidad aparente” nos remite a la disrinción que hace Gramsci entre “los movimientos orgánicos (relativamente permanentes) de los movimientos que se pueden llamar ‘de coyuntura’ (y se presentan como ocasionales, inmediatos, casi accidentales)”.

Cuaderno: del Sur 17

En primer lugar debe tenerse presente el señalamiento de Gramsci de que si bien su significado “no es de gran importancia histórica”, no se debe dejar de lado el análisis del movimiento “de coyuntura" sino “encontrar la relación justa entre lo orgánico y lo ocasional”.

Gramsci señala que mientras el movimiento orgánico desarrolla las fuer- zas antagónicas, el ocasional, que también depende de movimientos orgáni- cos, manifiesta los intentos de las fuer-las conservadoras por “sanear y por supe- rar (las contradicciones) dentro de ciertos límites”; pero son estos intentos los que forman el terreno sobre el cual se organi7an las fuenas Es por esto que, desde nuestra perspectiva, se refuerza la necesidad de analizar el conjunto del movimiento, sin descartar de antemano como “ocasionales” a algunos fenómenos, para poder determinar de qué fuer-las se trata.

Finalmente, limitar la observación a las acciones de sindicatos y partidos (las formas “modernas”, contrapuestas a las formas consideradas “primitivas"3), significa dejar de lado una de las formas fimdamentales del movimiento, seña- lada por Engels, y desarrollada por Gramsci: el “movimiento molecular".

En la teoría del socialismo científico la forma que toma el movimien- to remite al campo de problemas de la organización, específicamente a la distinción y pasaje entre formas “espontáneas” y “conscientes” de la lucha de la clase obrera. Lenin ha señalado que lo espontáneo es forma embrio- naria de lo consciente. Y Gramsci afirma que “no existe en la historia la espontaneidad ‘pura', pues coincidiría con la mecanicidad ‘pura'. En el movimiento ‘más espontáneo’, los elementos de ‘dirección consciente’, son simplemente incontrolables, no han dejado evidencias comprobables”.

Los procesos de luchas sociales en la Argentina del ‘90

La década de los ’80 terminó en la en medio de una crisis, considerada el fin de un ciclo en la vida nacional, que abarcó lo económico, lo político y lo social, y cuyas expresiones más evidentes fiieron la hiperinflación, la renuncia del presidente de la Nación y los llamados “saqueos de super- mercados” en 1989 y 1990. Ya desde mediados de los ’70 predomina en la sociedad argentina la tendencia a que crecientes masas de población sean repeli- das de los espadas sociales que ocupaban, destruidas las rdaciones sociales que las constituían, tanto en la esfera de las relaciones productivas como en el campo de las relaciones políticas. Es decir mediante la violencia en tanto du- trucción de relaciones morales y jurídicas existentes, define Gramsci.

Asociados a los procesos de centraleza-íón de la propiedad y la riqueza en menos manos, y de pmlctan'zación y pauperización de crecientes masas de población, junto con un incremento de la productividad del trabajo y de la riqueza que éste genera, se han producido hechos a los que se nomina

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genéricamente como “estallidos sociales”, que aparecen como una respues- ta desde la masa de los pauperizados a las nuevas condiciones de vida que les impone este momento del desarrollo capitalista.

Los llamados “estallidos” del fin del siglo XX en Argentina engloban hechos diferentes tanto por su fisonomía como por su naturaleza, pero que tendrían en común que aparecen presentando rasgos de lo espontáneo, de lo primitivo, en la escala de la lucha social. Abarcan los llamados “saqueos” de 1989/90 y las llamadas “explosiones” ocurridas en algunas provincias desde 1993, incluído el “santiagazo”.

Nosotros nos vamos a referir a cinco tipos distintos de hechos, a los que intentamos conceptualizar‘. Se trata, como plantea Gramsci, de “estudiar en concreto la formación de un movimiento histórico colectivo, analizándolo en todas sus fases moleculares, lo que habitualmente no se hace porque tomaría pesado el análisis” más que tornar “en cambio las corrientes de opi- nión ya constituidas en tomo a un grupo o a una personalidad dominante".

l) La: Ikmados ‘Ïcaqueos" 7, que se desarrollan entre mayo y julio de 1989 y en febrero y marzo 1990, expresan la imposibilidad, para una parte de la población, de obtener sus medios de vida dentro de la legalidad del sistema social vigente; pero no se producen donde hay mayor proporción de pobres dentro de la población sino donde el capitalismo argentino se en- cuentra más desarrollado: en 1989 el 90% se concentra en Gran Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán y Capital Federal; y a esas jurisdicciones corresponde la totalidad de las acciones en 1990.

El tipo de hecho dominante es el saqueo de comercios, cuyo objetivo es el apoderamiento de mercancías (principalmente alimentos). En menos de una cuarta parte de los hechos pueden observarse elementos de protesta (mayoritariamente manifestaciones callejeras), de las que sólo la mitad están contra politicas de gobierno, expresando reclamos especificos.

Prevalece d demento “espontáneo”, donde lo mracterístico es la tendencia a la dispersión de las acciones y los choques entre (86,4%; 305), sin llegar a focalizarse sobre las instituciones del gobierno o el estado; tampoco aparece,salvomuyexcepcionalmente,elactodevmgan7a. Sóloel 11%delas acciones (tanto mqueos como otras) derivan en choques entre parti- ailaresoconlapolicía. Iadifiisiónderumores,er1genaalfalsos,deque"hordas desaqueadors”avanzanendisrintos barriostantodelaperiferiacomodelcen- unddasprindpalasciudadeguqueandooammazandoconsaqumrcomercios y viviendas, además de generar una decisión, entre los propietarios, sm de co- merciosodeviviendas,dedefendersupropiedadconarmasenlamano,úmde a-fijar a mdos, incluso a los más pobres, en su propio barrio, por temor a que su viviendaseasaqueada. loqueneutralimtodointentoquehubiempodidoemer-

Cuaderno: del Sur 19

gerdecambiarelcarácterddhecho invesdgado. Encuantoalapresenciade organizadores identificables en los saqueos, la poca información disponible rdir- talas imágenesmásdifimdidas que remitenadostiposdeorganizadores: delin- cuentes profesionales y/o militantes de organizaciones políticas“. En sólo el 6,2% aparece, bajo distintas formas, unaorganizaciónvisiblequevamásalládelaque obviamente a necesaria para producir un hecho colectivo.

Cabe plantear la hipótesis de que el hecho de 1989/90 esta localizado en la lucha entre capitales financieros por el control de este territorio; entrelazado, a la vez, con la decisión del capital financiero de completar la total y absoluta sumisión de los cuadros políticos. Esto nos remite al he- cho desencadenante: la hiperinflación o sea la desaparición de la media- ción de todas las relaciones sociales en la sociedad capitalista, el dinero, lo que se vincula directamente con el capital financiero.

Los hechos tienen efectos políticos: en 1989, esta situación es uno de los factores que lleva al abandono del gobierno por el radicalismo, dejando al desnudo la crisis política y económica; en 1990 crea las condiciones para la aplicación, a partir del año siguiente, de la política de privatizaciones y la nueva política monetaria basada en la convertibilidad.

2) El ‘Ïmntiagazo” es el más importante de los Llamado: "estallido: rocia- les" que se generan desde fines de 1993 como rechazo a la política econó- mica llamada “de ajuste”, aunque también reconocen origen en situaciones anteriores. Se produce en una estructura social donde predominan las rela- ciones mercantiles y la superpoblación relativa, encubierta bajo la forma de asalariados estatales y de la pequeña producción mercantil.

Después de manifestaciones de protesta de empleados y obreros Stata- les y docentes, el 16 de diciembre se realizan asambleas y manifestaciones callejeras, concenuándose más de 4.000 personas frente a la casa de gobier- no. Ia policía, atrincherada allí, resiste hasta que tiene que retirarse, junto con el gobernador y funcionarios. Los manifestantes, que acusan de ladrones y corruptos a los principales dirigentes políticos de la provincia saquean e incendian la casa de gobierno, los tribunales y la legislatura, así como las casas de dirigentes politicos. Aunque el gobierno nacional (con apoyo de todos los partidos) interviene la provincia y manda 1.000 gendarmes y poli- cías federales, el 17, centenares de manifestantes, que reclaman que se les paguen los sueldos atrasados, apedrean las ruinas de los edificios públicos incendiados. La CGT loml dispone un paro general de 24 horas pero las movilizaciones son espontáneas, sin dirigentes que las organicen. Mientras los patrulleros escapan de los manifestantes por temor a ser atacados, éstos se concentran en las esquinas —sin aceptar prácticamente a ningún dirigente

político o sindical- y desde ahí marchan sin rumbo manifestando sus padeci-

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mientos y su ira; a diferencia de los hechos de 1989/90, que habían tenido como objeto central los comercios, las propiedades atacadas son de diri- gentes políticos, de jueces o de frmcionarios.

La situación se calma cuando el interventor fija un tope para los sala- rios de privilegio en la administración pública local y dispone pagar un sueldo de emergencia para los empleados públicos y los jubilados. Sin embargo el rechazo expresadoel 16 y 17 de diciembre se manifiesta en las elecciones de- convencionales constituyentes de abril de 1994 en las que se abstuvieron de votar o lo hicieron “en blanco” o “anulado”, es decir no aceptaron a ninguno de los políticos que se presentaba como candidato, el 44,3% de los ciudadanos habilitados para votar, mientras que el Partido Justicialista logró .el 29,5%. del padrón y la Unión Cívica Radical el 22,6%.

3) Los. otros “esta/11210:”

Antes y después del llamado santiagazo se producen otros hechos - algunos también considerados vulgarmente como “estallidos"— en los que se realimn acciones contra las sedes de los poderes provinciales y las viviendas de dirigentes políticos, pero que, al menos provisoriamente, consideramos que no son iguales, aunque puedan presentar algunos rasgos semejantes.

En nuestra investigación tomamos los hechos producidos desde diciembre de 1993. No consideramos conflictos laborales en general sino aquellos hechos en que existen dementos de protesta. Dsde diciembre de 1993 hasta diciem- bre de 1996, hemos registrado 363 hechos de protesta (manifestaciones, mar- chas, huelgas, tomas, cortes de ruta, ollas popularm, ocupación de edificios pú- blims, concentraciones, etc)’, en los que participan obreros de distintas ramas (por ejemplo de. Tierra del Fuego), asalariados estatalm (como los organizados en el Frente de Gremios Estatales jujeño), estudiantes (por ejemplo universitarios de La Plata vy de la Capital Federal), productores agrícolas (de Mendoza, del Alto Valle de Río Negro, etc), pequeños comerciantes, y otros. En 54 hechos (14,9%) se producen choques callejeros, apedreos e incendios de seda gubernamentales o casas de políticos y fiincionarios.

4) Lu bue/gar, que simultáneamente se llemn a cabo por rama a nivel nacional y generales a nivel provincial —Tierra del Fuego el 30/5/94, Córdoba el 10/6/94, Romrio el l/7/94, Córdoba el 10/8/95-, la Marcha Federal (julio de 1994)"), que continúa en la hudga general nacional del 2 de agosto convocada por el Congreso de los Trabajadora Argentinos (CTA) y el Movimiento de Trabajadores Argentinos (MTA), y en la llamada Jornada de Protesta Nacional.

Vuelve a tomar fuerza como medio de lucha, la huelga general nacional: despues de los 13 paros generalm rmlirados entre 1984 y 1988 —ll de ellos por reclamos salariales-, no hubo ninguno hasta noviembre de 1992, armado parcialemte (CTA), y agosro de 1994, también parcial, convocado por el CTA

Cuadernos del Sur 21

y MTA. En 1995 hubo dos huelgas generales —en abril, convocada por el CTA y el MTA, y en sepúembre, por CTA, MTA y CGT- y en 1996, n'es, dos de ellas con adhaión masiva. El 9 de julio de 1997 comienza la Marcha Nacio- nal por el Trabajo, que finaliza el ll en Plaza de Mayo, organizada por la Corriente Sindical Clasista y Combativa, MTA, CTA y la FUA, y que recibe el apoyo de las 62 Organizaciones Peronistas, la Unión de Trabajadora de Pren- sa de Buenos Aira, la UCR, el Frepaso, Nueva y agrupaciona de izquierda. Esta marcha tiene su continuidad en la huelga general convocada por el CTA, el MTA, la Corriente Clasista y Combativa, y las 62 Organimciones Peronistas para el día 14 de agosto de 1997.

Las huelgas generala dade 1992 tienen como rasgo propio, a diferen- cia de las de la década anterior, que no se realizan por aumentos salariales sino explícitamente por causas políticas: en contra de la política económi- ca y laboral del gobierno.

5) Las llamada: "corte: de ruta” comienzan a cobrar importancia desde 1996, en que aparecen como medio de lucha novedoso, en la demanda, entre otras, de ocupación.

Dade el 20 de junio en Cutral y Plaza Huincul entre 2.000 y 3.000 personas organizadas en piqueta reclaman fuenta de trabajo. Existe una orga- nización de la protata a través de una red de comunicaciona, de la que parti- cipa gran parte de la población (alimentos, combustibla y otros dementos son reunidos en salones comunitarios de los barrios y transportados a los puatos de bloqueo; en las estaciones de servicio sólo pueden cargar combusti- bla los vehículos de apoyo al bloqueo, bomberos, ambulancias y vehiculos policia- la). El 25 de junio unos 20.000 pobladora resisten la orden de la y la gendarmeríadelevantarelcortedelas rutasylajumdiceque“atoaunvirtual alzamiento del pueblo contra el gobierno de la provincia, es más que sedidón". Elgobemadorseveobligadoainstalarsugabineteenlazona, ordenarelreliro delastropas, anunciarmedidasamediano plazoyfirmarunactade 13 puntos con los piqueteros, en medio de una asamblea popular.

En 1997 ate medio de lucha a utilizado nuevamente en Cutral-Có, en Neuquén, en Tartagal (Salta), en San Lorenzo (Santa Fe), Cruz del Eje (Córdoba), etc., culminando en la provincia de Jujuy, donde son cortadas rutas en numerosos puntos, protagonizando los hechos principalmente obreros daocupados de ingenios (Libertador General San Martin y San Pedro), de siderurgia (Palpalá) y otros asalariados y no asalariados en San Salvador, Tilcara, Humahuaca, Yavi, El Carmen.

Tanto en Cutral-Có como en Libertador General San Martín se produ- cen choques con la gendarmería y la policía provincial en los que partici- pan activamente los jóvena. Igual que en Cutral-Có, en Jujuy el goberna-

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dor debe firmar frente a representantes populares, un documento en el que se compromete a atender a una serie de demandas.

Todos atos hechos aparecen teniendo como rasgos principala la organi- zación y la participación directa del pueblo, sin representaciones preestablecidas. Un ejemplo se produce el 25 de, mayo en Libertador Ge- neral San Martín (Jujuy), cuando dafila el pueblo organizado en piqueteros, honderos, pedreros, balderos, etc, incluyendo los niños.

El concepto de política negativa

La dacripción de los hechos nos permite distinguir entre “espontá- neos" y “sistemáticos”. Si nos atenemos a la descripción vemos que los llamados “saqueos” y “el santiagazo” son predominantemente apontáneos mientras que los otros hechos, incluyendo los llamados cortes de ruta, remiten más a lo sistemático.

Pero anta de llegar a una conceptualización hemos debido precisar los rasgos de cada uno de ellos. Para poder dar cuenta de las diferencias entre los “saqueos” y el “santiagazo”, nos resultó de gran utilidad el concepto de “polí- tica negativa” que utilim Gramsci en sus “Notas sobre Maquiavelo”, cuando critica al pensamiento de Sorel sobre el papel de la huelga general. Allí hace referencia a “una ‘actividad pasiva’ de carácter negativo y preliminar (el carác- ter positivo está dado solamente por el acuerdo logrado en las voluntades asociadas) que no preveía una verdadera fase ‘activa y constructiva“; a la exis- tencia de una “voluntad colectiva en la {ase primitiva y elemental del mero formarse”, negativa, datructiva. Por supuato que "Al margen de que no pue- de existir datrucción, negación, sin una construcción y una afirmación implí- citas”. Por ao “positivo” y “negativo” remiten, a la vez, a preguntarse qué se dau'uyeyquéseconstruyeencadauno deloshechos inv ' os.

Resultados de la aplicación.

l) Los rasgos señalados en la dacripción de 1989/90 muestran que el hecho investigado se corraponde, dominantemente, con la forma de pro- testa más inconsciente, con la revuelta, forma que se encuentra por debajo de la escala en que comienza la lucha de la clase obrera, donde prevalece el elemento "apontaneo”, donde lo característico a la tendencia a la disper- sión de las acciones y los choqua entre particulares, sin llegar a focalizarse sobre las instituciones del gobierno o el estado.

2) En los hechos del 16 y l7 de diciembre de 1993, prevalece el ele- mento apontáneo, pero ahora el rasgo fundamental a que se trata de lo que Lenin dacribe como “levantamientos de gente oprimida, expresión de desa- peración y venganza”: aunque en las manifestaciona hay reivindicaciones

Cuadernos del Sur 23

determinadas no son éstas las que caracterizan a los hechos. Aunque no son choques entre particulares sino que se focalizan sobre las instituciones del gobierno o el estado, expresando la protata contra el gobierno y la política económica o el reclamo de que el gobierno “los atienda”, no llegan a consti- tuirse en la acala de la lucha, no hay elección del momento en que van a producirse, están en un nivel de conciencia más bajo que cualquier tipo de hecho sistemático. Es por ao que lo conceptualizarnos como motín, que a diferencia de la revuelta, se encuentra en el umbral de la acala de la lucha de la clase obrera, que si bien puede calificarse de “espontáneo” lo es en tanto forma embrionaria de lo consciente. Aquí encontramos elementos de lo que Gramsci denomina “política negativa”.

3) En una primera mirada a los hechos de 1993 a 1996 encontrarnos que si bien hay rasgos que no permiten dacartar la hipótais de que se trate de motina, donde también se expresa una “política negativa”, la forma en que se daarrollan parece corraponderse con formas sistemáticas de lucha, que po- drían conceptualizarse, por ejemplo, como “manifatación de protata con choque callejero”.

4) Las manifestaciona de protesta y las huelgas están señalando que el hecho de que aparezcan formas consideradas “primitivas” del movimiento social (revuelta de 1989/90, motín de 1993) no implica que hayan daapa- recido las formas de lucha sistemáticas.

5) Finalmente, una primera mirada sobre los llamados “cortes de ruta”, que aún no hemos conceptualizado, permite advertir que, a diferencia del motín de 1993, los que participan en ellos se dan una organización, tie- nen metas explícitas y se aproximan mas a las formas sistemáticas que a las espontáneas, con la característica señalada de tendencia a la organización y participación directa del pueblo, sin representaciones preestablecidas.

Lo que tratamos de señalar a que si bien en ninguno de los hechos encontrarnos daarrollada una política “consciente”, en el sentido de que apunte a la superación de raíz de las causas del estado en que se encuentran las fracciones sociales involucradas (y en este sentido todos estos hechos quedarían localizados dentro de lo “apontáneo"), pueden señalarse dife- rencias entre ellos que muatran un avance dade formas no sistemáticas a formas sistemáticas, y grados distintos de constitución de lo consciente.

1.a diferencia entre el movimiento que refiere a fuerzas antagónicas y el que refierealo ocasionalseñalaunadiferenciacualitativaenu'elarevueltayel motín: la primera solamente genera hechos que crean mejora condiciona para la ofensiva que la oligarquía financiera viene daarrollando desde 1976 (por ejemplo: política económica, política internacional, subordinación de los cuadros políticos); ninguno de los conflictos que a la revuelta del 89/

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90 (por ejemplo contra las privatizaciona) logra que se desarrolle la política de la oligarquía financiera. Lo que conceptualizamos como motín, en cambio, expraa una política negativa pero, a la vez, esta al comienzo de la acaladelalucha: unaprimeramiradaseñalalaexistenciade unavinculación entre el motín del 93, las manifataciona de protara y la huelga general (por ejemplo, las protestas en las provincias se activan a del santiagazo); y hay elementos de lo que se expresa en ae hecho que pueden rastrearse dapués en los cortes de ruta (como, por ejemplo, el rechazo de las mediaciona políticas); las protestas que siguen al motín del 93 consiguen retardar o limitar, aunque no impedir, el daarrollo de la política dd capital financiero”. Esta capacidad de retrasar abonaría a la hipótais de que se nata de “política negativa”.

El concepto de política negativa en Gramsci también refiere, como di- jimos, a otro aspecto: aquello que esa política impide que se constituya, que se produzca. Porque la formación de una “voluntad colectiva permanente" y “que se proponga fina concretos inmediatos y mediatos, a decir una línea de acción colectiva" remite, dice Gramsci, a “procesos de daarrollo mas o menos amplios y raramente (a) explosiona ‘sintéticas', improvisadas”, que también existen pero que “si se observa más íntimamente se ve entonces que se trata más de destruir que de reconstruir, de remover obstáculos mecánicos y exteriores al daarrollo autóctono y apontáneo”.

Cabe preguntarnos entonca que a lo que tiende a que se consti- tuya o consolide, más allá de lo evidente en relación al moddo económico, en los llamados “atallidos” como en del Estero, e incluso en los otros hechos consider-ados. Algo que no percibimos pero que permite que se haya incrementado la inversión (remlifimción del país, compras de bancos y otras empre- sas,etc.) enlosrrrismosdíasenqueseproducíanhechoscomolosdeCunalCo oJujuy. Porquenoesráenpeligroelatado,loquesíocurriríasihubiaeuna fuazaqueseplantmraunapolíticadepodaalternativo. Sitodoateperíodo parece signado por el predominio en el pueblo de una “política negativa”, la negación de la negación, a decir la negación de lo apontáneo, encorsetado en el interés individual, inmediato, a la dacorporativización y la organización.

Septiembre 1997

Referencias

l. Una versión anterior de este artículo fire presentada como ponencia con el título “El concepto de polítiar negtiva en Gramsci: una aplicación al análisis de situadón de laArgentina actual” en laSegunda Semana Gramsciana de Buenos Aires “Socialismo y revolución en el siglo XXI" (organizada por la Fundación Juan B.Justo, la FISyP, el Foro de Debate Sodalista, las Carreras de Sociología y Ciencias Polítims —U.B.A.- y las agrupaciona estudiantiles El Viejo Topo y El Blake, en julio de 1997). Es una síntesis y actualización de los resultados de investigación contenidos en d Documento'deTrabajo 7, publiado en PIMSA-Docurnentos

Cuadernos del Sur 25

y Comunicaciones 1997.

2. Ver Gramsci, Antonio; Notas sobre Maquiavelo, la política y el estado moderno; México, Juan Pablos Editor, 1986.

3. Si nos atenemos a cómo abordan su análisis, por ejemplo los historiadora Thompson y Hobsbawm, y, relativizando ata distinción, Rudé.

Ver Hobsbawm, Eric, Rebeldes primitivos yLabouring Men. Studies in the History of Labour. Rudé, George Frederick Elliot; [a multitud en la historia y Revuelta popular y conciencia de clase. Thompson, Edward P. Tradición, revuelta y conciencia de clase.

‘. Gramsci, Antonio; op. eit.; p. lll.

S. “Se puede decir que el elemento de la aponmneidad es por eso distintivo de la historia de las clases dominadas, y también propio de los elementos más marginales y superficiales de aas clases, las cuales no han alcanzado la conciencia de clase ‘para sí', razón por la cual ni siquiera sospechan que su historia puede tener alguna importancia, ni que tenga valor alguno legar dichas evidencias”. "En todo movimiento ‘espontáneo' existe un elemento primigenio de dirección consciente, de disciplina" (Gramsci, Antonio; op.cit.; p. 74).

6. Los resultados que praentamos forman parte de dos investigaciones que atamos realizando en el Programa de lnvatigación sobre el Movimiento de la Sociedad Argentina (PIMSA) y que se encuentran en distintos grados de desarrollo.

7. Ia dacripción y análisis de estos hechos están daarrollados en Nicolás Iñigo Carrera, María Celia Cotarelo, Elizabeth Gómez y Federico Kindgard; La revuelta. Argentina 1989-90; Buenos Aires, PIMSA - Documento de Trabajo N04, 1995.

8. Recordemos, por ejemplo, que el gobierno nacional ordenó la detención de dirigenta del Partido Obrero.

9. El registro ha sido realizado sobre una sola fuente: el diario Clarín, de Buenos Aires.

10. La Marcha Federal se realiza para protestar contra la polítim económim, la flexibilidad laboral y el pacto fiscal. Es convocada por el Congrao de Trabajadores Argentinos, el Movimiento de Trabajadores Argentinos, la Federación Agraria Argentina, la Asamblea de Pequeños y Medianas Empresarios, la Federación Universitaria Argentina, la Federación de Camaras y Centros Comerdales y el Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. Apoyan, entre otros partidos, corrientes y dirigenta políticos: Unión Cívica Radical, Frente Grande, Unidad Socialista, Corriente Grande, Partido Obrero, el senador peronista José Bordón, José Antonio Romero Feris (autonomista correnn'no), Guillermo Estévez Boero (Partido Socialista Popular) y Patricio Etchgaray (Partido Comunista). la movilización está integrada por macro columnas regionala: Patagonia, Litoral, Noroate y Cuyo, que marchan hacia la Plaza de Mayo desde el 3 de julio. El día 6 las cuatro columnas llegan a la Capital Federal donde se suman, entre otros, manifestantes de los gremios de mmioneros, dioferes de colectivos, trabajadores atatales, docentes, así como columnas de distintos partidos políticos. Se concentran en la Plaza de Mayo unos 50.000 manifatantes, en su mayoría trabajadora, que protestan contra las medidas de ajuste económico y la polítim social del gobierno. El acto se raliza bajo la consigna central de una “Argentina para todos". Los principala oradores son Víctor De Gennaro (Asociación deTrabajadores del Estado-CTA), Humberto Volando (Federación Argentina) y Carlos Santillán (Frente de Gremios Estatala de Jujuy).

ll. Enueoamapeaaquedebeflananalinrseatámquemedidaamsdeaaxvinmhnmnbién a intereses connapuatos ame burgualas loala que controlan los aparatos de estados provinciala y lapolítiaimpuesraporlaoligarquíafinanderaYtambiénadispmasentrempitalafinanciems.

26 Octubre de 1997

Fl redescubrimiento del Che

Guillermo Almeyra

De la práctica a la teoría Estas páginas quieren, simplemente, colocar a Guevara en el contexto histórico y práctico del socialismo latinoamericano y mun- dial —ofrcial y 'no—— y raaltar par- ticularmente las nuevas ideas que in- troduce —no sin trabajo— en el equipo dirigente de la revolución cu- bana y del partido comunista naci- do dapués de la revolución.

Se hace necesario decir anta que nada que estas ideas “nuevas” no eran, en realidad, novedosas. Muchas, en realidad, habían sido formuladas en los primeros años de la revolución de octubre o en los años treinta, princi- palmente por la Oposición de Izquier- da rusa, o en los primeros años de la ruptura entre Belgrado y el Cominform por los teóricos titistas yugoslavos (Moshe Pijade, Popovic, en particular). Muchas formaban parte dade hace tiempo del arsenal teórico de la izquierda comunista internacio- nal (bordiguistas, consejistas, rrorskis- tas). Pero estos movimientos, prácti- amente inexistentes en Cuba y muy débiles a escala mundial, habían sido sumergidos —-para el común de la gen- tequeseacercabaalmarxismoyaún para buena parte de los estudiosos- por la producción “teórica” de los dos

grandes aparatos burocráticos del “marxismo oficial”: el de la socialde- mocracia, sobre todo de los laborisras inglesa, y el del atalinismo.

Además la credibilidad de ata última tendencia se había reforzado por la victoria del pueblo de la URSS sobre el nazifascismo, por el hundi- miento del sistema capitalista en casi media Europa y por la revolución china (cuya historia y dinámica opuestas al estalinismo muy pocos conocían). Y la guerra fría, combi- nada con el potente proceso de la revolución colonial, parecía colocar en un mismo “campo” antiimperialista a los movimientos de liberación nacional y aún a los esfuerzos de afirmación de las na- cienta burguesías nacionala, al mo- vimiento obrero mundial, que tra- taba de sacar beneficio a la nueva relación de fuerzas instaurada des- pués del derrumbe fascista, y a la burocracia soviética con todas las bu- rocracias “comunistas” llevadas al po- der en Europa oriental.

El nacionalismo, entonca, había sustituído al intemacionalismo, el aná- lisis de clase se había abandonado, tan- to como la misma idea de la datruc- ción del capitalismo y la construcción de nuevas relaciones humanas, por-

que la socialdemocracia, para decirlo

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con palabras de León Blum, era “el médico de cabecera del capitalismo”, mientras que la dirección soviética no buscaba más que la “coexistencia pa- cífica” con el imperialismo.

Ia importancia del pensamiento del Che consiste, entonces, en una re- fundación del marxismo moderno, a trava del redacubrimiento y actuali- zación de algunos aspectos fimdamen- tala del marxismo (y no sólo de éste, sino del pensamiento revolucionario anticapitalista en general) que, hasta el momento de la revolución cubana, eran tema de pequeños movimientos, como el trorskismo, que por otra par- te existían en pocos paísa.

Porque —y esto también hay que decirlo anta que nada— Erna- to Che Guevara no era un teórico, a pesar del hecho de haber descasca- rado un “marxismo” entonca fosili- zado (y, por lo tanto, antimarxiano), no era un apecialista, un atudioso de la historia del comunismo y de las diversas tendencias de ese movi- miento, que conocía bastante mal.l

Guevara era un revolucionario que, de la práctica, exnaía las condu- siona teóricas que lo llevaban a mo- dificar sus posiciona iniciala. Atri- buía mucha importancia a la honati- dad intelectual, a la búsqueda de la verdad, al desprejuicio, como para dejar que los preconceptos le venda- ran los ojos. Como era un revolucio- nario, y la situación también lo era, encontraba, excavando teóricamente, rastros completos de los muros maa- tros de la vieja fortalaa marxiana se-

pultada y en ruinas, y los reconstruía. Por ser ' , como buen científi- co, sabía ver y extraer las consecuen- cias teóricas, sin prejuicios.

Marxismo y “marxismos” en los años 1950-1960

Para individualizar los aporta del Che al marxismo moderno no sólo a ne- caario la evolución de su pen- samiento a partir de la identificación inicial entre el marxismo y la versión soviético-estalinista de éste, hasta sus posiciones últimas, profundamente marcadas por sucesivas "herejías” libertarias, sino que además se deben comparar las conclusiones teóricas a las que llegaba con las de sus prede- caores y, sobre todo, confrontar su pensamiento con la práctica (y con la corrapondiente justificación “teó- rica”) de los partidos comunistas, en particular los latinoamericanos.

Procederemos, entonces, a tra- zar un cuadro suscinto del modo en que se formó y luchó Ernesto Che Guevara, hasta su muerte antes de los cuarenta años, para ver cuál ha sido el “humus” intelectual y cuáles los ejemplos vitala en la época de su politización.

En realidad, si se quieren evi- tar los anacronismos (muy comuna entre los periodistas que en aniver- sarios de su asesinato han llenado páginas sobre Guevara para decir que se lo ha olvidado completamente y que ya no paa para nada), y evi- tarse, por ejemplo, las críticas a su incomprensión de la sociedad sovié-

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tica o africana, se hace necaario re- cordar qué pensaban entonces los comunistas y los anticomunistas: los “kremlinó-logos” de todo el mun- do, desde los consejeros del Pentá- gono o de la CIA a Castoriadis, que hablaban del inmovilismo, del monolitismo, de la eternidad y to- talitarismo del régimen soviético, o también el gobierno de Pekín, que en el curso de la lucha por la libera- ción de Angola apoyaba a Holden Roberto, primo de Mobutu y rey tribal, contra el marxista Mpla.

El Che nace en 1928, año de la derrota definitiva de la Oposición de Izquierda en Rusia y de la alianza en- tre el centro atalinista y la derecha bujarinisra, en la URSS y en la Terce- ra Internacional. Y llegó a la edad de la razón, entre 1936 y 1941, con la derrota de la revolución apañola, los procesos de Moscú, el pacto Molotov- Ribbentropp, la victoria del nazismo en la primera fase de la guerra y la heroica raisterrcia del pueblo soviéti- co invadido, procesos todos que tu- vieron una enorme influencia en la Argentina, particularmente entre los sectora libaala y prograistas (como lafamiliadelChe)paraloscualael anúlascismo —mucho más que el so- cialismo- era el principal discrimi- nanteyqueidentifitabanalaURSSy al estalinismo con el comunismo.

El PC argentino, uno de los más atalinisras del mundo entero, llevaba adelante consiguientemente la línea de la unidad nacional “antifascista”

con los sectores burguaa “naciona-

la” y “progresistas” común a todos los

'dos comunistas.2 Esta lína, por ejemplo, había llevado al PC chileno al gobierno con el radical Gabriel Gonzalez Videla (quien posteriormen- te lo declarada ilegal y enviaría a sus militanta a los campos de concentra- ción), había llevado a los comunistas dominicanos a apoyar al dictador Leónidas Trujillo (quien, corno agen- te americano, se oponía a Alemania), o a los comunistas cubanos a darle dos ministros a Fulgencio Batista (por la misma razón).

Esta línea surgía de las necai- dades diplomáticas de la URSS ataliniana, que usaba a los PC como peones en el ajedrez mundial, y con- sideraba prioritaria la defensa de la URSS (legado del atamento burocrá- tico gobernante) y no la lucha mun- dial por la liquidación del capitalis- mo. En los paísa aliados la URSS so- metía de hecho a los PC y a los movi- mientos de masas a los gobiernos y partidos burguaa. En los paísa ene- migos de los Aliados, en cambio, lle- vabaalos PCaludrarcontraelfascis- mo (o sa, a una lucha nacional con- tra los ejércitos japonesa, alemana, italianos) y ata lucha democrática, que movilizaba a las masas, se volvía antimpitalista por la simple razón de que los principala capitalistas nacio- nala no eran ' ' o colabora- ban con las firerzas ocupanta. Pero, en aquellos paisa donde no ataban en el poder gobiernos fascistas y cu- yos ocupanta o dominadora eran los “Aliados” de la URSS, la unidad

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“antifiscista” se hacía contra los agar- tes del imperialismo y los PC se ali- naban en el campo opuesto al nacio- nalismo antiimperialista (bajo la di- rección burguesa o pequeñoburguaa, militar o civil) que controlaba la ma- yoría del proletariado y de los explo- tados.Elabandonodeuncriteriode clase para ' on'o puramente ideo- lógico, además bajo los dictados del PCUS, equivalía al suicidio para aros PC. Eraelcasodelospaísayparri- dos latinoamericanos.

Así'fue en el caso del PC argen- tino, crador en 1945 de la llamada Unión Democrática (con el embaja- dor arnericano Spruille Braden, el par- tido conservador expraión de los te- rratenienta, los radicala, los socialis- tas), que se opone a los obreros peronistas y a los sindicatos, conside- rados en bloque como “fascistas” por- que sostenían que el régimen de Juan Domingo Perón era también él “fas- cista" en cuanto mantenía la neutrali- daddelaArgentinaenlaguerracon- tra el Eje y se pronunciaba contra los imperialistas inglaa y americanos, que dominaban la tina.

Frr ata íalsa oposición entre “de- mocracia" y “fascismo” (a decir, entre burguesía, oligarquía y peque-

empobrecida y de tradición liberal- democrática, hacía sus primeras armas.

Más que la influencia del comu- nismo, entonca, experimentó la de la identificación, obra del PCA, entre el marxismo y la dirección soviétia, acre- centadaporlafiscinacióndelaheroi- ca resistencia del pueblo soviético so- bre los demócratas y revolucionarios instintivosysapartirde 1948,dela guerra fría y el anti-comunismo de Churchill, Truman y secuaca.

Así, enlaprimerafasedesufor- mación política, el futuro Che iden- tificaba todavía marxismo y atalinis- mo, comunismo y política de la URSS. Y, en un mundo caracteriza- do por el nacionalismo, que el atali- nismo atimulaba en los PC y en toda la Europa oriental, y también por las motivaciona nacionalistas de los mo- vimientos de liberación (hasta en aquellos bajo dirección comunista comoenclVietnamoenChina), en los cuala estaba reapareciendo un bonapartismo sui-generis’ (del go- bierno de Iánro Cárdenas a Perón y Nasser), el joven Guevara no comprender todavía ate fenómeno de nuestro siglo, raultante de la pér- dida del control político e ideológico delasmasasporpartedelcapitalis-

ñaburguaía democrática, porunlado, mo, y de la falta de una dirección y los exponentes de la revolucionaria internacional.

nacienteburguaíanacionalyobrera, EmatoGuevaradelaSernase porel otro) interviene muy activamen- irá en realidad de la Argentina para te la Federación Universitaria de Bue- una búsqueda personal, que lo nosAires(FUBA)enlacualeljoven llevaráadescubrirAméritalatinayel Ernato GuevaradelaSerna, pertene- marxismo. Ylarnismarevolución cu- ciente a una familia de la oligarquía barra no comprenderá nunca no sola- 30 Octubre de 1997

mente al peronismo argentino sino tampoco la diferencia entre grupos di- rigentes y gobiernos burguaa de di- rección nacionalista y populista y las masas que los sostenían.‘

La identificación entre el Estado (ola dirección del partido) y los mo- vimientos de liberación o el naciona- lismo antiimperialista llevó, en con- secuencia, a granda equivocaciona y a tentativas de institucionalizar las con- tradicciona del capitalismo sobre la base del tercermundismo (en parti- cular, pero no solamente, en el movi- miento delos No Alineados). Recuér- dae, entre tantos ejemplos, que el go- bierno revolucionario cubano apoyó a la Argentina en la guerra de las Malvinas pero no se diferenció para nada de la sangrienta dictadura mili- tar de Buenos Aira. Y que el mismo Fidel Castro recibió entonca al mi- nistro de relaciona exteriora argenti- no, Nicanor Costa Méndez, como hé- roedeltercermundismoapaardeque éste, una semana antes de la guerra (creyendo que USA recompensaría el envío de torturadora tinos a El Salvador y la ayuda provista a los con- tras" de. Nicaragua, no apoyando al go- bierno inglés en su intento de recu- perar las Malvinas) había declarado que los argentinos eran “blancos, oc- cidentala y cristianos y no pertene- cían al Tercer Mundo”.

Un’ marxismo aprendido en la es-

cuela de la vida El más grande de los dos principala pensadora marxistas latinoamerica-

nos, el peruano J. C. Mariátegui, fue combatido por el Buró Latinoameri- cano de la Tercera Internacional en- tre los años 1920 y '30 por su hete- rodoxia (la importancia que atribuía al indigenismo) y, sobre todo, por- que subrayaba que solamente una re- volución socialista podría realizar las tareas democráticas (la liberación na- cional, la reforma agraria, los dere- chos de las minorías) que eran la con- dición sine qua non del prograo y de la unidad latinoamericana.S

Durante años ata posición - que olía a trotskismo— se mantuvo muy minoritaria. Aún el argentino Aníbal Ponce, el otro marxista im- portante, autor en 1935 de Huma- nismo burgués y humanismo prole- tario fue mantenido en el olvido de los libros “teóricos” apartados dapués de la guerra por los soviéticos y re- producidos particularmente por la editorial Antec, del PC tino.

Pero la guerra había dapertado a los pueblos y la literatura latinoameri- canasellenadeobrasindigenisrasyde contenidosocial. Unapartedelosin- telectuales argentinos comienza a mi- rar hacia el interior, hacia la América matiza. El viaje de Ernesto Guevara al dacubrimiento del continente a, des- pués de su emigración hada el norte, una búsqueda que lo llevará a partici- parenlarevolucióndeloscubanosdel Movimiento 26 de Julio, que lo hará entrar en contacto con ¿movimiento revolucionario más importante dapués de la revolución mexicana, la revolu- ción boliviana de 1952.

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En Bolivia el ejército había sido datruído por los obreros, que habían formado armadas, y los cam- painos habían obligado al nuevo go- bierno nacionalista reforrnista a entre- garlalatierrayaeliminartodalaa- tructura semifeudal. En Bolivia Guevara comprende que era posible destruir el viejo Estado mediante la fuerza popular en un momento de aguda crisis que paralizase y dividiae las propias fiierzas armadas y la bur- guaía. Y también comprendió que el reformismo, aún el reformismo “revo- lucionario” con el del MNR bolivia- no de Víctor Paz Estensoro, no era capaz de resolver los problemas que constituían la base de la miseria y el atraso de los sectora rurala de la ma- yoría de los paísa latinoamericanos.

En Guatemala, en 1954, ade- más, el joven médico verificará el error de la posición oficial del PC (la alian- za de unidad nacional con la burgue- sía “prograista”) cuando el gobierno del coronel Jacobo Arbenz rehusará —- por temor a la subversión social- entregar armas a los campainos para defender a su gobierno y a su reforma

' de la invasión de los mercena- rios de Castillo Armas, pagados por la CIA. Perón, en 1955, hará lo mismo. Preferirá la caída de su gobierno (y 18 años de dorado exilio) y la instalación de una dictadura ferozmente antiobrera, anta que hacer frente a los militara golpistas armando a los obre- ros y llamando a los soldados (mayoritariamente peronistas) a rom- perladisciplinaympturarasus pro-

pios oficiala. La preocupación por la solidez del régimen social burgués aún a costade su propio destino, en el caso de Getulio Vargas, suicidado en 1954, de Arbenz y de Perón, mostrará, a quien quiera ver la realidad, la irnpo- tencia de las direcciona nacionalistas y la necaidad de una dirección revo- lucionaria y socialisra para conquistar o defender las reformas y hasta la le- galidad constitucional.

Con atas lecciona, aprendidas en Bolivia y en Guatemala, Guevara, refugiado en México, ve en ate país cómo una potente revolución campe- sina (como la mexicana de 1910-1917) y aún un gobierno como el de Lázaro Cárdenas, el más avanzado que haya existido en América latina, terminan instalando un corrupto y cons- truyendo una potente burguaía de matriz "revolucionaria", debido a la ca- rencia de una dirección auténticamente revolucionaria y socialista.

El futuro Che entra casualmen- te en contacto con los revolucionarios cubanos encabezados por Fidel Cas- tro dapués de atas experiencias su- caivas y habiendo comenzado a leer algunos libros marxistas en Guatema- la a la influencia de su primera mujer, la peruana Hilda Gadea, del ala izquierda, marxista, del APRA.‘

El contexto mundial

En los años cincuenta, en otros continenta, se produjeron grandísi- mas transformaciona. Nfientras que en Europa la lucha del partido sovié-

tico contra el “titoísmo” llevaba en

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diversos paísa del Este al asesinato de viejos dirigentes comunistas y partisanos (Iaszlo Rajk en Hungría, Traicho Kostov en Bulgaria, Anna Pauker en Rumania, Pudolf Slansky y Vlado Clementis en Checoslova- quia), la revolución china —tarnbién ella en ruptura con la tais estaliniana de la unidad nacional con la burgue- sía “prograista” y con la recomenda- ción soviética al PC chino de formar un gobierno estable con el Kuomintang dirigido por Chian Kai Sek- se afirmaba.

Por su parte, la guerra en Indochina ponía en cuatión, prime- ro al imperialismo francés (sostenido por toda la izquierda, ya que los socia- listas y comunistas fiancaa votaron el envío de tropas a Indochina para derrrotar al Vietcong) y dapués por el americano, que intervino para sal- var a los francaa dapués de la hu- millante datrucción de su unidad de élite en Dien Bien Phu. En Egipto, en 1952, un golpe militar nacionalis- ta, populista y antiimperialista, lleva- ba al poder a Gamal Abdel Nasser, que al mas moderado gene- ral Mohammed Naghib, y llenaba el vacío político dejado por el viejo PC

norafricana- había militado en la Tercera Internacional) pero también con el PC francés, que se obstinaba en considerar a como parte inte- grante de Francia y a sostener que la victoria en Francia del PCF sería el único modo de raolver todos los pro- blemas sociala, culturala y naciona- la de los trabajadora de

En 1953, dapués de la muerte de Stalin, ocurre en Berlin la protata de los albañila, reprimida por las tro- pas, las sublevaciona y los concejos obreros polacos en nombre de la in- dependencia nacional, del socialismo y de la democratización del régimen, y en Hungría, en 1956, los concejos obreros y la izquierda comunista bus- can democratizar al sistema en nom- bre del socialismo, pero son reprimi- dos por la intervención soviética.

El irnpetuoso procao de la revo- lución colonial evidencia mientras tanto la debilidad del imperialismo pero tam- bién su agraividad y ferocidad, cuan- dolapolíticaoficialdelaURSS (ape- sar de la guerra fría) era la coexistencia pacíficaconéL Ylos hechosenEuropa Oriental (Hungría) revelan también, al mismo tiempo, que el procao de

“daatalinización” por el XX

egipcio, mezclado con tentativas de Congrao del PCUS bajo la direcdón acuerdo con la burguaía “prograis- de Nikita Khruschov no había cam- ta” representada porel Wafd. biadonadaenlapolíticarusadegran Y en atallaba una revolución potencia enfrentada a los pequeños paí- popular, con una dirección naciona- sa, como tampoco en los métodos lista-socialista que rompía con el viejo atalinistas en las relaciona con los par- nacionalismo religioso vinculado con tidos “humanos” o en el seno de éstos. los francaa de Massali Hajd (cuyo Para los militantes más lúcidos precedente movimiento —la Estrella de América latina comienza a ser evi- Cuademos del Sur 33

dente que el socialismo debe ser antiimperialista, internacionalista e independiente de la diplomacia del Kremlin.

Por otra parte, las reformas pro- puestas por E. Libermann en la URSS que reforzaron los margena de inde- pendencia de los funcionarios soviéti- cos y la competencia en d mercado, y los elogios de los métodos económi- cos americanos hechos por Khruschov (según el cual el socialismo a simple- mente un sinónimo de “más goulash”) causarán en los alrededora de 1962 una gran perplejidad también en América latina, donde la intelectualidad rechazaba dade siem- pre al modelo norteamericano.

El panorama mundial, en ese mismo tiempo, parecía atar forma- do entonca por el polo, fuerte pero declinante, de un imperialismo re- petidamente derrotado (Corea, Indochina, Argelia, dacolonización) y debilitado por la destrucción del nazifascismo y por la extensión del poder de la URSS. en la mitad orien- tal de Europa, y por un capitalismo que debe afrontar el despertar del movimiento obrero europeo y el de los pueblos oprimidos, y en el polo opuesto, formado por la alianza antiimperialista objetiva entre el a- talinismo, aunque él en crisis por la revolución yugoslava, los movimien- tos obreros y los concejos polacos y húngaros y por la victoria de la re- volución china y que ha perdido el dominio indiscutido de los partidos comunistas (en los cuala por todas

parta se acentúan las divergencias internas), y un potente movimien- to de liberación nacional, con fuer- tes potencialidades revolucionarias.

Esta visión de bloques contra- puatos, propagandada hasta por la literatura política de la URSS y por los esfuenros de la diplomacia soviéti- ca (visitade KhruschovyBulganin a la India, acuerdo de Khruschov con Yugoslavia haciendo la autocrítica por los ataqua contra el llamado “fascis- mo titoísta”) y el daarrollo de la in- fluencia de China, el gran país que parece ser el vínculo lógico entre el llamado Tercer Mundo y el socialis- mo, tendrá posteriormente efectos retardatarios y reforzará las ilusiona sobre las posibilidada de “regenerar” el PCUS. Pero, al final de los años cin- cuenta y saenta, llevará a los revolu- cionarios del Tercer Mundo, entre ellos a los cubanos, a la búsqueda de una vía propia, alejada de la ortodoxia a- talinista y basada en el antiimperialismo militante y en la con- fianza en la primacía del socialismo en la lucha y revolución por la inde- pendencia nacional. Esto a, a una vi- sión “permanente” de la revolución, sostenida por el ejemplo chino.

El Che proclamar-á entonces, ya en julio de 1960, en su famoso dis- curso al Primer Co latinoame- ricano de la Juventud, definiendo por primera vez el contenido socialista del procao en la isla, que “la revolución cubana ha descubierto, con sus pro- pios métodos, los caminos señalados por Marx".

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Las diferencias de Guevara con el trotsltismo Los libros sobre el Che pertenecen a dos clasa: la primera ata compuata por aquellos que deforrnan abierta y deliberadamente el pensamiento de Guevara, como las obras de Régis Debray (libros que fireron, desgracia- damente, los divulgadores del “foquismo” al final de los años sesenta con efectos mortala, literalmente, so- bre una parte de los mejora revolu- cionarios latinoamericanos y davastadora para la izquierda a ata- la mundial, convencida de atar sola- mente frente a un “guerrillero heroi- co”). Ia segunda, posterior, acá com- puata por obras más serias y válidas, pero que tienen el defecto de ser casi apeculativas. En efecto, hacen la ex- sición, interaante, indispensable, dc lo que decía Emato Che Guevara, pero no relacionan su pensamiento con loshechosylasteoríasdelaépoca, no analizan críticamente los errores ni de Guevara ni de la cubana en aquellos dificilísirnos años.7 Un libro imprescindible, La Pemee de Che Guevara, editado por Maspéro en Paris, acrito por Michael Lowy en 1970 rapondiendo funda- men te a la ncia de rapon- deralasdeformacionadelafigurade Guevara hechas por derecha (la pren- sa y la propaganda capitalista y las de los partidos comunis- tas)‘l y por “izquierda” (los guerrille- ros y “foquistas”), tiene él también el defecto de presentar el pensamiento del Che como “un conjunto coheren-

te, construído sobre la base del mar- xismo-leninismo" y una “contribución teórica original” al pensamiento mar- xista, como dice el autor en su prefir- cio (subrayado en el original).

Esto a tambiái un reflejo de la insuficiencia de las aproximaciones frontala a la revolución cubana de diversos sectora marxistas no ligados a los partidos comunistas oficiales, como los trotskistas, por ejemplo, y también los grupos y partidos filochinos, empeñados particularmen- te en combatir todo lo que pareciere cercano a las posiciona del PCUS (la ruptura entre la URSS y China, de grava consecuencias para la situación mundial, como se evidenciará en la guerra del Vietnam, se produce en la época de Khruschov, antes del triunfo de la revolución cubana). Ia enorme mayoría de los trotskistas de los Esta- dos Unidos y de Canadá, tan impor- tanta por su ubicación “en las vísce- ras del Monstruo”, para usar las pala- bras de Martí, se volverán apóstola acríticos del castrismo creyendo cum- plir asísudeber antiimperialistayse- guirán todas las posiciona oficiala del gobierno cubano. La mayoría de los trotslristas latinoamericanos y aún de los cubanos (la tendencia llamada “posadista”) tendrá, en cambio, una posición diferente. Ios trotslristas cu- banos combatieron en la Siena Maes- tra y formaron de los Comités de Defensa de la Revolución. Con la ayuda de otros trotskistas latinoame- ricanos, inmediatamente dapués de la revolución, tuvieron una actividad

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pública, hablando por radio, publi- cando un periódico. FJ aumento del pao político del sector atalinista del viejo PSP (que culminará con la lucha contra la llamada “microfracción” y con la expulsión de Aníbal Escalante, secretario organizativo del recién na- cido PC cubano y hombre del PCUS) llevó, poco dapués, a la repraión con- tra aos militanta, que terminaron en la cárcel pero encargados de la “reeducación” de los contrarevolucionarios).

Como un reflejo de la situación en la que se encontraban los trotskis- tas latinoamericanos, por primera va, con una doble competencia de la iz- quierda (los filochinos y los cubanos) su rapuata se volvió sectaria. 1.a po-

sición de J. Posadas rapecto de Cuba,

extremista, no tuvo el nivel del deba- te suscitado por el Che. Y, cuando las diferencias entre el Che y parte del gobierno llevaron a su derrota políti- ca, ate sector político calumnió a Fidel Castro, acusándolo de haber hecho daaparecer a Guevara usando méto- dos atalinistas.

Por su parte, los trotskistas eu- ropeos tuvieron un papel diferente. Como Ernest Mandel, combatieron la batalla marxista en el campo del pensamiento económico junto con Guevara contra la ortodoxia que unía a los filosoviéticos con los frlochinos. Pero, en el campo políti- co, marmdos por su aislamiento en América latina (donde asolaba la tendencia “posadista”) idealizaron al castrismo, y sobretodo al

guevarismo, llevándolo al nivel de una teoría completa. A partir del IX Congrao de la Cuarta Internacio- nal a fines de los años sesenta, se volvieron “guerrilleristas” y acríticos frente al procao cubano y el parti- do trotskista latinoamericano más importante, el PRT (Partido Revo- lucionario de los Trabajadores) ar- gentino, creyó oportuno “teorizar”, como lo hizo su máximo dirigente Nahuel Moreno pero también Ro- berto Santucho, sobre la necesidad de un sincretismo entre el trotskis- mo, el maoísmo y el castrismo.

Le faltó así un punto de apoyo político-teórico y un interlocutor con el cual confrontar en su evolución em- pírim hacia un marxismo renovado.

El Che no había tenido tiempo de conocer la historia del movimiento comunista mundial ni del cubano ni, en particular, la historia del PCUS y de la revolución rusa. En la guerrilla, en Bolivia, llevará consigo y leerá en sus últimos días los gruaos volúme- nadelaHirmüdebRewhciórrRma, de Trotsky, lo que prueba su apertura y su interés político, pero también su carencia de conocimientos previos.

Sus juicios sobre el trotskismo y sobre Trotsky provienen por lo tan- to de sus contactos y lecturas ante- riores, que le hacían admirar a la URSS y a Stalin, pero también del balance hecho en aa época por los revolucionarios latinoamericanos sobre la política de secta extremista y obrerista de los gru "posadistas" de Brasil, Perú y, sobre todo, Argen-

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tina y Uruguay, donde eran muy ac- tivos, y del obrerismo del POR (Par- tido Obrero Revolucionario) boli- viano, trotskista, que había tenido un papel importante entre los mi- neros y en la revolución de 1952 y también en la central obrera (COB), pero que olvidaba completamente el problema de las mayorías campai- nas y llevaba adelante una política basada en la propaganda general del programa de Trotsky.

Guevara, a diferencia del revolu- cionario ruso, creía que el motor de la revolución serían los campainos rebel- da, y no los obreros —corno sostenían algunos pensadora de la época- in- tegrados en el capitalismo y más o menos privilegiados. Influenciado por el ejemplo argentino, creía que los obre- ros, como los sindicatos peronistas, no podrían zafar del dominio burocráti- co. De ahí su interés por la revolución china. Era la época de Franz Fanon (cuyo libro fire publicado en Cuba a pedido del Che) y de Herbert Marcuse, que tenían idas similares.

Pero, como Trotsky, Guevara era internacionalista, y solamente podía entender una lucha mundial contra el capitalismo, donde todo ataba a- trecharnente ligado a la construcción de una conciencia anticapitalista a través de la lucha. Era un construc- tor del Estado cubano, pero privile- giaba el papel del combatiente in- ternacional por el socialismo y la re- volución, no el Estado. En esto cho- caba con el nacionalismo y con el

pragmatismo no solo de los partidos

comunistas oficiala, sino también de los chinos y con la visión estrecha- mente “cubana” de muchos revolu- cionarios de la isla.

Como Trotsky, el Che era tam- bién antiburocrático y libertario. Creía que el Estado revolucionario debía ser reforzado y dedicaba a are fin lo me- jor de si mismo, pero no creía que el socialismo fuese sinónimo de Estado. Tampoco creía en el monopolio ata- tal o del partido sobre el pensamien- to, y criticó la datrucción de la edi- ción cubana de la Revolución Tmía'o- nada de Trotsky, diciendo que, aún si Trotsky “se había equivocado y había cometido muchos errora”, las ideas se debían combatir con otras ideas y debían ser libra. Y su tercermundismo no se basaba, como el de los partidos comunistas y de los paru'darios de la “coexistencia pacífica” con el imperia- lismo, en la aceptación del statu-quo odelateoríadelaexistenciadesecto- ra revolucionarios en las burguaías nacionala, sino en la esperanza de promover la lucha de clasa por to- das parta y de construir mundial- mente al socialismo, aún si, momen- táneamente, se debía hacer un frente único con los grupos dirigentes bur- guaa en contradicción con el irn- perialismo.

Por esto, y no por el guerri- llerismo, que era un atajo organizativo de su pensamiento po- lítico sobre el anticapitalismo obje- tivo de las masas campesinas de los países dependientes, Guevara fue combatido como “trotskista”.

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Aspectos fundamentales de la estrategia guevarista Partiendo de lo positivo del ejemplo boliviano (la destrucción del ejérci- to, en 1952) y de lo negativo del gua- temalteco, el Che llega, para Améri- ca latina, a la ineluctabilidad de la lucha armada de masas. Por otra par- te, si, como decía Mariát ' y como pensaba el Che, la revolución era al mismo tiempo democrática y de li- beración nacional y socialista, ya que las tareas democráticas y nacionala no se pueden realizar bajo el capita- lismo, la lucha armada y la datruc- ción del ejército se volvía, una tarea esencial. Esto enmarca el problema de la organización armada de las masas y de la atrategia para la con- quista del poder.

Guevara critica la idea del MNR y del POR bolivianos del daarrollo indefinido del así llamado “doble po- der” (el del gobierno boliviano y de la central obrera COB, y de las mili- cias obreras en coexistencia y contra- posición) porque cree, justamente, que ata situación de equilibrio ina- table tarde o temprano debe raol- verse y, si la clase obrera no se hace cargo de la toma del poder, será la burguaía la que reconstituirá su ejér- cito (como en realidad sucedió bajo el primer gobierno de Hernán Siles Suazo en Bolivia), abriendo la vía para el daarme de las milicias populara y para la masacre de los obreros.

Pero no por ello generaliza la idea de la guerrilla para todo el con-

tinente.

Guevara habla de oponer al ejército oficial “un ejército popular” pero no sostiene que solamente la guerrilla deba ser el núcleo. En los países urbanizados e industrializados, como la entina (pero ato sería válido hoy también para otros paisa latinoamericanos) pensaba que la radicalización del movimiento de masas podría llevar a la toma del poder por la clase obre- ra y a “una rebelión popular con base guerrillera dentro de la ciudad”.

El Che, aunque comprende el carácter no reformable del ejército como instrumento de opraión, atri- buye importancia a la combinación entre la acción antiimperialista y la rebelión social de masas, las accio- na armadas contra el ejército y el trabajo político en su interior, con los elementos más avanzados de las fuerzas armadas, conciente del he- cho de que una grave crisis política pudiera dapedazar, o hacer tarnba- lear, al aparato del Estado. Así como en una insurrección popular con participación de sectora del ejérci- to (como en parte sucedió en movi- mientos cívico-militares contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez en Venezuela) era de aperarse, en caso de victoria popular, una interven- ción armada del imperialismo, los revolucionarios no sólo deben estar preparados para una lucha armada para datruir el atado sino también para la defensa nacional contra el imperialismo. El antiimperialismo y el interna-cionalismo se vuelven

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así políticas esenciales. El internacionalismo no nace entonces de un imperativo moral sino que a, como lo subraya Lüwy, “una necai- dad práctica y real de la lucha revo- lucionaria contra el común enemi- go imperialista".'°

Guevara cree que el capitalismo se ha transformado en un sistema mundial imperialista y no reforma- ble. Io ve como un sistema mundial contra el cual a necesario un frente único planetario de las firerlas que se proclaman socialistas. De allí sus a- fuer'zos para ampliar la solidaridad con Vietnam y también para cons- truir una alianza antiimperialista que pudiera incluir a la URSS y a China, a paar de sus diferencias.

Se ven las diferencias con los partidos comunistas, que en ese en- tonces excluían la lucha armada, creían en la posibilidad de reformar al Estado, condenaban la guerra de guerrillas como una simple aventu- ra, bajo cualquier condición, privi- legiaban el Parlamento, aún donde no pesaba para nada y era simple- mente un adorno formal, basaban toda su política internacional en el apoyo a la URSS y a la coexistencia pacífica con el imperialismo.

También son notabla las dife- renciasylascoincidenciasentreelpen- samientodeGuevarayeldelos parti- dosygruposqueentodoelmundo, seguían el ejemplo maoísta. Guevara crecen queelmotor delarevo- lución son los campesinos, pero no excluye una insurrección proletaria y,

si bien condena al obrerismo como una política atéril, en el análisis del fraca- sodelahuelgadel9deabrilde 1958 organizada con una visión putschista ysectariaporelsectorurbanodelMo- vimiento 26 de Julio, insiste sobre el papel indispensable de la huelga ge- neral y de la insurrección obrera y so- bre el carácter pluralista, de masas, que debe tener siempre claro el movimien- to o partido de vanguardia para el in- dispensable trabajo político de prepa- ración de alas acciones.‘l Guevara, como los maoístas, atribuye a la revolución y a la lucha armada un carácter inevitable. Pero, mientras los maoístas insisten en la teoría, de origen atalinista, del “blo- que de las cuatro clases” (campesi- nos, obreros, intelectuala, burgue- sía nacional) que llevó al fracaso de las dos primeras revoluciona chinas y a la casi datrucción del PPC, da- pués de su fusión con el Kuomintang Kai Sek, yven ala revolu- ción sobre todo como una revolución agraria, antiimperialista y democrá- tica, el Che, como Mariátegui o los trotskistas, piensa que la alternativa es, aún para Africa, “socialismo o neoco-lonialismo". ¡z Como recuerda Lüwy, Guevara insistía, ya en abril de 1959, en una entrevista con un periodista chino, en el carácter “ininterrumpido de la revolución" y sobre la necaidad de abolir el "sistema social" existente y “sus bases económicas”." Y, en su famoso Mensaje a la Tricontinental que a su tatamento

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político, Guevara escribirá que “la liberación de los pueblos (...) se rea- lizará, en la mayor parte de los ca- sos, mediante la lucha armada, y (que) en América, casi inevitable- mente, se convertirá en una revolu- ción socialista". Y que en realidad “las burguesías nacionales han per- dido toda capacidad de oponerse al imperialismo (si alguna vez la tu- vieron seriamente) y constituyen su vagón de cola. De ahora en adelante no hay alternativa: o revolución so- cialista o caricatura de revolución”.

La exclusión de la burguaía na- cional de la lucha revolucionaria antiimperialista diferencia a Guevara de los maoístas y lo aproxima a los trotskistas. Del mismo modo sus crí- ticas al fiincionamiento de la econo- mía de mercado en la URSS y en los países de Europa del Este y sobre la política económica internacional de los países “socialistas” (China incluída), particularmente fuerta en el discurso de Argelia de 1965, pero praenta en todas las discusiona eco- nómicas en Cuba, insistían sobre las concesiones burguaas que inspiraban la política de los paísa “socialistas”. Pero Guevara rechazaba el conside- rar capitalistas (en rigor “social- imperialistas” como sostenían los dri- nos en sus polémicas con la URSS) a atos paísa, cuya existencia defendía críticamente, como los trotskistas, exhortándolos a ser el eje de un fren- te antiimperialista mundial.

Su antiimperialismo, en parti- cular, se traducía en el interna-

cionalismo, base de la concepción política de ate argentino que com- bate en Cuba y en el Congo y mue- re luchando en Bolivia, siempre con- tra el mismo enemigo. Y este internacionalismo- lo diferenciaba profundamente tanto de la política nacional y nacionalista de los parti- dos comunistas “oficiales” como de la política de los comunistas chinos, que subordinaban sus alianzas a sus propias necesidada atatala de mo- mento.

Esta a la particularidad del pen- samiento de Guevara y del partido co- munista cubano, nacido de la revolu- ción y de la firsión de los movimien- tos revolucionarios y no de los viejos partidos profiindamente marcados por el nacionalismo raultante de la iden- tificación entre socialismo y Estado, del predominio de los interesa del atado sobre la revolución socialista mundial y de la burocratización del Estado y del partido.

Hay una completa coherencia entre el internacionalismo de Guevara ysurechazoalaidalimcióndelesta- do, su antiburocratismo, anti- dogmatismo, apertura democrática al pluralismo y a la confrontación de ideas. Porque solamente hombres crí- ticos, libres, pueden ser sensibla a las injusticias que sufren otros pueblos y pueden superar los límites atrechos y mezquinos del nacionalismo y de los propios intereses, y porque no a posi- ble construir las basa del socialismo sin construir una conciencia socialista, a decir, solidaria e internacionalista.

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Guevara hay El Che fire un meteoro. En sóla die- ciocho años'fue guerrillero, ministra, dirigente económica, diplomática, militante y combatiente antiimpe- rialista en Africa y América latina; construyó y cambió su pensamiento teórica, partiendo de la práctica re- volucionaria y na de las libras, que no había tenida el tiempo de cana- cer, a pesar de su inextinguible sed y curiosidad intelectual. las en su pensamiento son evidentes a la luz del derrumbe de las regírnena burocráticos, cuyas direcciona se basaban en valora bur- guesa y en el vaciamiento de la de- mocracia, impidiendo así la politización de las masas y la cans- trucción de un hambre nueva, por más que se hacían pasar por “socialistas”. Las críticas al burocratismo de aos paísa abundan en Guevara, pera no hay, no haberla, un análisis de las causas del nacimiento de la bu- rocracia, ni de las leya del funciona- miento ecanómico y política en las paísa del “socialismo ral”. Io mis- mo sucede con sus ilusiona “tercer- mundistas” —par otra parte de moda entonces— dapués de la desapari- ción de las grupos dirigenta de mu- as movimientos de liberación na- cional, la corrupción neacalanialisra y burocrática-tatalitaria de atras y la sumisión al imperialismo de las ga- biernos africanas y asiáticas funda- dora del Pacto de Bandung. También se puede ver el excai- vo pesa que tanta él como también

las dirigenta cubanas atribuían al fac- tor consciente, al ejemplo, al papel subjetiva, a la voluntad revoluciona- ria y el insuficiente predominio de las características históricas, étnicas, cul- turala, de los paísa caracterizadas por su daarrollo daigual y combinada, en los que coexisten sectora proleta- rias (cama los mineros bolivianas) a intelectuala palitizadas (como en el Congo) y otros marcados por relacio- nes precapitalistas y signados por ma- tivaciones étnicas y estructuras de pensamiento mágica. El fracaso de la revolución congoleña de Gastón Soumaliot y la frustación del equi- pa cubano dirigida por el Che no es más que un ejemplo, pero también la san las vicisitudes que llevaran a Guevara a la muerte en el desierto verde boliviana.

El coraje y la decisión revolucio- naria del Che muchas veca se trans- farrnaban también en un daprecio al

' y en un desafío a la muerte.

El Che se había formada en la lucha contra las limitaciones de su enfermedad y del ambiente, y su va- luntad de dar tada de si tenía mu- cha de hispánica y de cristiana, de aristocracia del apíritu frente al cál- culo, a la mezquindad, al individua- lismo. El Che se había formado en el altruísma, en la dedicación a las pobres y, en ate sentido, rehuía la mediocridad pequeñaburguesa can una actitud que parecía excepcional a aristacrática, a aún romántica, pero que preanunciaba al hambre nueva que se afarzaba de hacer nacer me-

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diante la revolución. Precisamente, muchas problemas en las relaciones con otros dirigenta cubanas se ari- ginaran en esa nobleza de carácter, que parecía pertenecer a otros tiem- pos —al pasada a al futura- y de esa seriedad y coherencia nacida del sentido de la brevedad de la vida y del deseo de testirnoniar, que eran difícila de imitar.

Ia actualidad del Che se basa en el rigor política y moral, en la cohe- rencia entre pensamiento y acción, en el ejemplo antidagmática, antiburocrático, libertario, de la vi- sión mundial del capitalismo y de la lucha socialista, en un intemacionalisma de raíca humani- tarias y científicas y en la decisión de usar los medios económicas y políti- cos que puedan, al mismo tiempo, daarrollar una economía basada en la lucha por la justicia y la de oportunidada y desarrollar una consciencia solidaria y socialista.

Guevara a también un ejemplo de constante evolución crítica y de un aprendizaje teórica a de la acción práctica revolucionaria, de ini- ciativa contra el dagmatismo de las aparatos y de los sacerdotes de cual- quier tipo de verdad revdada, de re- sistencia y oposición contra las van- guardias autaproclamadas. Es un ejemplo de pensamiento crítico sa- bre el partida y sobre el Estado y de lucha por la separación de ambas.

Esta es la base de su redescubrimienta, cuando las buro- cracias desaparecen y se impone la

obligación de refirndar el movimien- to obrera, de encontrar una vía de- mocrática y autagatianaria para el socialismo.

Referencias

(l) “... No nos enfrentarnos a una elaboración completa, a un Guevara que de modo estático y preciso elabora una línea de política económim, de polítim social. No debemos pensar en extraer una indicación de método y contenida, sintetizable en una teoría completa: na aramas fi'ente a un pensador que atablece de una vez y para siempre una atrategia, una reflexión política, sino fi'ente a un hombre que busa, a través de la práctica y la teoría, actuar en una fase de transición política”. Cfr. Aldo Garda, “El Che revolucionario y ministro en Cuba". Actas del seminario promovida por el Movimiento Político por la Alternativa, Roma, 25 de noviembre de 1992.

(2) Luis Carlos Prata, secretaria general dd PC brasileño, declaraba en julio de 1959. poco después de la revolución cubana y como argumenta contra la lucha armada como vía a la revolución: “la contradicdón más acentuada era la que oponía a la nación brasileña al imperialismo norteamericana y sus agenta internos. Fstacantradicción llegó a ser principal y dominante (...) se acumulaban factora que condudan a la formación de un frente única contra el imperialismo americano y sus agenta internas, frente que puede reunir al proletariado, las campesinos, la pequeñaburguesía urbana, la burguaía, los latifimdistas que tienen contradicciona con el imperialismo narteameriana y los apitalistas ligadasalosgmpasimperialistas rivaladelas monopolios narteamerimnas (...) en las nuevas condiciona dd país ha surgida la posibilidad ral (...) dd desarrollo pacífica " (de la toma dd poder). Cfr. Michael El pensamiento dd Che Guevara, México, 1971.

(3) León Trotsky, en Los sindicatos en la época

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del México, 1941, calificó de 'banapartismo sui-generis” al papel del gobierna del general Laura Cárdenas (1934- 1940) que combatía contra el imperialismo hablando hasta de socialismo y apoyándose en las movimientos obrera y carnpaino, que controlaba e integraba al aparato del Estado. Era una política de construcción de un estado burgués (y de una burguesía “nacional” utilizando al Estado) en lucha contra el gran capital nacional y extranjera y con el apoyo del proletariado. 1.a falta de independencia política de éste compensaba la debilidad de la burguaíaydabaal Estado un papel de árbitro, aparentemente au dessus de la melée.

(4) Convencidas de que Perón (que huyendo se había refugiado sucesivamente cerca de Stroessner, Batista, Trujillo y finalmente Franco, después de su derrocamiento en setiembre de 1955) era "fascista" tanto como el peronismo (esa era la posición del PC argentina), los revolucionarios cubanos como primera movida diplomática visitaron la Argentina como huéspedes de los dictadores "libertadores" (el general Aramburu y el almirante Rojas, fusiladares). Quien escribe estas líneas se esforzó muchísima en explicar al praidenre Dorticós y a sus consejeros cubanas, durante esa visita, por qué los obreros cubanas creían que la revolución cubana era igual a la llamada “Revolución Libertadara" y habían apedreada a la delegación cubana en su trayecto desde el aeropuerto, que pasaba par sus barrios, mientras que las militares argentinas se engañaban a su vez sobre la revolución cubana. La delegación cubana no entendía por qué era necesario tender un puente hacia los trabajadores y las sindicatos conducidas por la izquierda peronista para favorecer en la clase obrera argentina la superación del nacionalismo burgués y que, por el contrario, era necesario romper con las

denominados “democráticos”, agentes del imperialismo, aún si el PC argentina tenía buenas relaciones con ellos.

(5) Sobre Mariátegui, verJosé Aricó, y los orígenes del marxismo Iatinoamencarro, México 1980, y Narciso Bassals Batalla, Marx y Mariátegui, México 1985.

(6) El APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) partido fiindado por Raúl Haya de la Torre en las años '40 y primeros '50 conservaba todavía el prestigio de su antiimperialismo y del levantamiento de las masas obreras (y de la marina) que había dirigido en el pasada y, como consecuencia de la fase revolucionaria abierta en el mundo colonial después de la guerra, tenía un ala marxista, que rompe con el partido solamente a fines de las años '50 (Luis De La Puente Uceda inaugura en 1959 la guerrilla del MIR, que según Michael Lüwy "será una de las primeras organizaciones de la nueva izquierda comunista de América Latina”). Cfi'. Michael Lawy, El pensamiento del Cbe Guevara, cit.,p. 8.

(7) Una excepción notable es el libra de Roberta Massari Cbe Guevara, Pensiero e poliui'adell'ut‘opra, quedaunjuicia crítica sobre ese misma pensamiento, subrayando su importancia

(8) Un ejemplo de esta tradición a el fascícula publiarda como suplemento de la "Unitá" en el 20° aniversario del asainata dd Che dd entonces Partido Comunista italiano, en particular par el artículo de Geraldo Chiaramante.

(9) Obras 1957-1967, Casa de las Amérias, Cuba, La guerra de

(10) Michael Lüwy, El pensamiento del Cbe Guevara, cit., 122.

(ll) Cfr. M. Lüwy, ap. cit., p. 117.

(12) Entrevista para el diaria “Liberaa'ón', en G. Lavan, Che Guevara Speaks, Grave Press, New York, 1968, 119.

(13) Selected Más, pág. 372, cit. en M. Iüwy, ap. cit., p. 93.

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Guevara: el regreso del pensador insurgente"

Eduardo Luct'ta

Según Hobsbawn en su Historia del Siglo XX “La destrucción del pasada, o mejor dicho de los lazos sociala que vinculan la experiencia contemporá- nea del individuo con la de genera- ciona anteriores, es una de las fenó- menos más característicos y extraños de las postrirnerías del siglo xx”. Efectivamente en atas años 90, que nos ponen en los umbrales del próximo sigla, pareciera ser que las individuos, y particularmente los jó- vena, vivieran su existencia con pres- cindencia del pasada, en una suerte de praente permanente. Sin embar- go, y como contradicienda ata ten- dencia, a treinta años de su daapari- ción en la selva boliviana, la figura de Emato Guevara de la Serna, el Cbe, ha retomado al centra de la acena de la mana de historiadara, periodistas, políticos, intdectuala, Pera

sobre todo su nombre y su imagen aparecen enarbolados tanto en mani- fataciona como en canchas de fút- bol, y no sola en Argentina, par fian- jas crecientes de la juventud.

¿Que expraa esta? ¿Es una ex- presión del mercado y del consumismo que tada lo transforma en mercancía? ¿Un intenta generali- zada de convertirlo en ícono inofen- siva? ¿De transformar en punta roma el aguda atilete crítico de su pensa- miento y acción? ¿O será que en ate fin de sigla dahumanizada y bárba- ro su figura ética y humanística par excelencia convoca la daaperación y la rebeldía de jóvena sin horizonte ni futura? ¿O tal vez tendrá que ver con que hay existen las posibilidada de acercarse a la casi totalidad de su abra, de romper con la carencia de información, y por lo tanto con el conocimiento entada que exis- tía hasta no hace mucha, y avanzar

‘Trabajo praentado en la Cátedra Libre Ernesto Che Guevara. Fac. de Ciencias. Sociales -

UBA.

Una primera versión de este trabajo fue presentada en el Seminario Internacional de Buenos Aires, realizada con motivo de el 20° aniversario y publicada en Cuadernos del Sur 6, Bs.

As., Octubre, 1967.

‘Ias citas en bastardilla corresponden a textos de E. Guevara

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en una reconstrucción crítica de su abra y acción, así como de su vida y pensamiento?

A treinta años de aquel 8 de ac- tubre se impone esta tarea, y hay muchas indicios de que se ata tali- zanda. Esta Cátedra libre a sin du- das una de ellas. Se trata de realizar un afirerzo por romper con el ado- cenamienta apolagético, de evitar que concluyan congdanda en fi'ío manu- menta —aquellas íconos inofensivos de que hablara Ienin-, la figura dd “gue- rrillera heroico", que la fire, del “aven- turera romántica, que lo fire, a del “internacionalista consecuente”, que también la fue. Por el contraria se trata de ir al encuentra de sus facetas más creadaras, aquellas que no par paco conocidas a paco estudiadas, son menos impartanta.

Se trata de ir al racate del Che como hombre de ideas, portador de un pensamiento crítica e insurgen- te, que al decir de Almeyra y Santarelli no a otra casa que ir al encuentra de II pensiero ribelle.

Cualquiera sa el ángulo dade el cual se intente abordar la lectura hay un vértice de atracción, un hilo can- ductar que recorre cada una de los ma- mentas de su vida revolucionaria -d

Che y la lucha contra el reformismo, d Cheylacanquistaddpoder, dChe y la construcción dd socialismo, el Che y la dinámica de la revolución mun- dial- y ese punto de atracción a el

Es la revalorización dd humanis- mo marxista, sepultado durante dé- cadas por la acalástica atalinista, la que encontramos en su universo de ideas y la que Emato Guevara coloca en el centra de sus preacupaciana en su visión revolucionaria dd mundo. Para el se trataba de construir un sistema marxista, socialista, coherente, o aproximadamente coherente, en el hemos colocado al hombre en el centro, en el que se habbr del individuo, de bz persona y de k importancia que este tie- ne como factor de L1 revolución.

Arturo Guzmán, ex ministro de Minería y Metalurgia de Cuba, sinte- tizaba así su visión dd Che: “.. en su prédica constante sobre la necaidad de formar el hombre nueva, el hambre producto dd socialismo y constructor dd comunismo, que viviera para y por la sociedad, Guevara plantea el daa.- rralla de la conciencia como el única posible que conduce a la nueva socie- dad. Planta que con las armas mella- das dd capitalismo el socialismo no puede formar a su hombre; que el estí- mulo material a un mal necesaria, pero al que hay que dradicar definitivamen- te; hombre consciente puede ser sustituida por hambra que se mue- van empujadas por atímulas materia- la. Viéndola en perspectiva histórica, el hombre nueva ya a vieja para d; en su propia vida vernos las virtuda que el pregana necesariamente para ese

nueva ser social" (Citado por J.Aricó

hombre, d hombre nuevo como hace- en el prólogo a su recopilación).

dordelahistariayartíficedelastrans- Perairalencuentraddpensadar famraciana sociala. insurgente, dd pensador de la utopía Cuadernos del Sur 45

de su tiempo, que fue y es también nuestro tiempo, requiere de colocar a Guevara en el contexto de la teoria y de la practica de la revolución latinoa- mericana, de las idas y concepciones que emergen de la revolución cubana y que se entrecruzan, en complemen- tación y disputa, con otras ideas y co- rrientes y en tensión por los aconteci- mientos que en el terreno de la lucha de clases recorrían el mundo de ese entonces.

Aquellos años sesenta, idalindos por algunos y descalificados por otros, plagados de encantamientos y esperan- 7as para quienes los protagonizaron e ignorados muchas veces hasta lo im- previsible en la actualidad, que se ex- tienden desde 1959 -la irrupción de la Revolución Cubana- hasta 1973 —el fin de la intervención militar norteameri- cana en Vietnarn-, se desarrollaron so- bre un fuerte proceso de acumulación y reproducción de capitales, en un pe- ríodo de gran expansión de la econo- mía capitalista mundial y de profun- das transformaciones sodales, que se ini- ció no bien concluyó la 2da. Guerra Mundial. Formaron parte así de lo que algunos autores llaman la “edad de oro”, “sin precede y tal vez anómala”, que se desenvuelve entre 1945-1973.

Los acuerdos de Yalta permitie- ron la emergencia, en la inmediata postguerra, de un sistema político in- ternacional de estructura bipolar, sus- tentado en “una cuidada relación de guerra fría” entre los EEUU. y la hoy ex URSS, que presentaban su dispu- ta como una confrontación ideológi-

ca total entre campos o bloques an- tagónicos, con formas de propiedad y relaciones de producción y organi- zación social

La combinación de esta situa- ción de guerra fría con la fuerza de la emergente revolución colonial abria un extenso “campo” antiimperialista, pero en él, y de la mano del marxismo oficial, el na- cionalismo sustituía al internacionalismo y la lucha de cla- ses era abandonada por la confron- tación entre bloques.

En esta dinámica la emergen- cia de los movimientos de liberación nacional y de la nueva izquierda re- volucionaria en el mundo se afirma- ban en un fuerte sentimiento antiimperialista que cuestionaba la hegemonía económica y militar de los EE.UU., asi como en una posi- ción crítica frente al comunismo ofi- cial de la URSS y su politica de co- existencia pacífica. la combinación de estos dos elementos, a los que hay que agregar el surgimiento de los mo- vimientos contestamrios al interior de los paises centrales y la aparición de una verdadera contracultura en las artes, en las letras y en la vida coti- diana (sexualidad, vestimentas, cos- tumbres) que pujaba por desestructurar la cultura dominante de la época, configuraban un cuadro de situación que favorecia el desarro- llo de la lucha de clases y la confron- tación antiimperialista, otorgándole un formidable dinamismo a las ideas de transformación social.

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Las tendencias revolucionarias que se desarrollaban en todas las geo- grafias del planeta colocaban como meta de su accionar la supaación dd capitalismo. Sin embargo la lucha con- creta contra este solo era asumida en toda su acnensión, como no podia ser de otro modo, por las diversas corrien- tes que se afirmaban en la lucha de class, en un antimpitalismo sin con- cesiones y en el daarrollo de las con- tradicciones del sistema. Esto se daba en abierta oposición y ruptura con los partidos comunistas pro-soviéticos y con la socialdemocracia.

En esa disputa se desarrollaron ampliamente el maoísmo, el castrismo-guevarismo y el trostkismo, cuya inserción social se vio favorecida en América latina, y particularmente en nuestro país, por la aparición de una franja radicalizada de obreros, estudiantes e intelectuales que, asumiendo aún con múltiples variantes las ideas del socialismo, colocaban la cuestión del poder a la orden del dia revitalizando al movimiento revolucionario y al marxismo mismo.

Asi las tendencias que vertebraban la nueva en as- censo emergían bien como fracturas de lo oristente, bien como estructuras di- ferenciadas desde sus de los vie- jos comunistas y socialistas

Es en este curso de la historia mundial y latinoamericana en que de- ben las idas y el pensamien- to de Emato Guevara, al ca- lor de la revolución urbana, en d seno

de su dirección y dd eo- munista nacido después de la revolu- ción. La de las mismas radicaenquesefueronelaborandoen el combate diario por la construcción deunasociedaddistintayenlaoon- frontación con d marxismo de manual, con el .. mhrtialvna que hafirmda el Jaanvflo de b teoría marxista, con la vulgarización de un pensamiento que, nacido libertario y crmdor, resultó con- vertido en dogma fosilizante.

Y si treinta años después, con la distancia que el tiempo pone respec- to de las pasiones y en las luchas de ese entonces, intentamos una revalo- rización del mismo es porque, como Almeyra en La n'caperta del Che, pen- samos que es posible considerar el conjunto de su pensamiento como un aporte a la refundación del mar- xismo moderno y una recuperación de los aspectos centrales del pensa- miento marxiano. Lo paradoja] es que Guevara no era un teórico, no dispo- nía de una formación rigurosa y co- nocíapoco,ytalvezmal, lasdiversas corrientes y posiciones históricas que se confrontaron en el movimiento comunista internacional. No era un teórico, se elevaba dsde la practica para mejor comprender y extraer las conclusiones teóricas sin prejuicio al- guno. Tal vez no conocía, pero ejer- cía como pocos, esa vieja máxima le- ninista popularizada en aquellos años por el filósofo francés Jean Paul Sartre, “Inteoríanacedelaacciónyalmis- mo tiempo la enriquece”.

Decía el Che:

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..teorizar lo bet/Jo, estructurar y generalizar la experiencia para el aprovechamiento de otros es nuestra tarea del momento.

Es en el momento de la construc- ción del socialismo en Cuba en que aparece en toda su plenitud y dimen- sión esta faceta dominante de Ernesto Guevara: es el hombre de gobierno y teórico de la economía politica que encontrarnos en el artículo Contra el Burocratirmo; en las Conversaciones del Ministerio de Industrias y en el De- bate económico de los años á3-64; es el dirigente revolucionario del Discurso deArgelia, es el pensador político que emerge en el Comunismo como moral revolucionaria y fundamentalmente en la carta a Marcha de Montevideo, El Socialismo y el hombre en Cuba; es por último el revolucionario integral que despunta en mda una de las dolorosas páginas de su Diario de Bolivia y tam- bién en los recientemente conocidos

fragmentos de su paso por el Congo. En el siempre dificil período de

transición, entendido como aquel pasaje de la sociedad agotada y ca- duca, cuya liquidación los revolucio- narios no hacen mas que apresurar, a una sociedad nueva que surge con la fuerza propia de las masas en acción, pero que se encuentra condicionada por los resabios del pasado. Es en ese pasaje del reino de la necesidad al de la libertad, que .. transcurre en medio de violentas luchas de clases y con ele- mentos de capitalismo en su seno

oscurecen la comprensión cabal de su

esencia, enqueespuestaapruebala coherencia y la firmeza de los diri- gentes revolucionarios.

El cerco imperialista aísla a la revolución - la guerra civil se extien- de el ejercicio del poder absorbe cada dia mas a los dirigentes - las for- mas autoritarias se montan sobre la debilidad popular - los elementos del pasado siguen actuando - la situación favorece el desarrollo de hábitos y practicas peligrosas - la degeneración burocrática acecha en cada esquina - inestabilidad del poder político del que no se puede pensar que esté con- solidado definitivamente.

Es conocido que en medio de esta lógica al Che lo preocupaban los indicios, que luego se confirmarían, de que el sectarismo y el autoritaris- mo conculcaran el intercambio de opiniones y reemplazaran el debate. La confrontación solapada entre dis- tintas alas del movimiento y el creci- miento de la influencia de la llamada tendencia sectaria lo llevaron a pro- hibir los interrogatorios ideológicos y las persecuciones políticas.

Es en esta realidad que deben analizarse textos como: Debemos aprender a eliminar viejos conceptos (discurso de agosto de 1960); Con- tra el sectarismo (Resolución del Min. de Industrias, mayo 1961); “Con- tm el burocratismo”( artículo febre- ro 1963); El comunismo debe ser tam- bién una moral revolucionaria (en- trevista periodística julio, 1963); UM actitud comunista fiente al tra- bajo (discurso, agosto 1964).

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La relectura de los textos de Guevara en este periodo constituye una experiencia singular, una fuente motivadora que inspira reflexiones crí- ticas y estimulantes. Forjado en la “es- areladelhacer”,susescritos,suscon- ferencias, sus propuestas de acción prac- ticatomanlaformadeldiscursodelo concreto, insertos en la rmlidad coti- diana de esa sociedad en cambio, aleja- dos de construcciones abstractas que suelen por su propia lógica interna. La economía —a la que privile- gia como economía politica- es en sus planteos la instancia ftmdamental en la que el hombre se realita. Por lo tanto se impone su transformación para que esa realización alcance plenitud.Y ata reorganización socioeconómica requie- re de una convergencia dinamica de re- cursos y necesidades sociales, pero en- cuentra obstáculos internos y externos de considaación.

Incorporación de fuena de tra- bajo - incremento de la demanda de bienes y servicios - escasez de recursos propios - racionamiento - dependen- cia del comercio exterior: Esta ' raserlalógicainevitableporlaqueatra- viesan los procesos de transformación social. Cuba, el Chile de Salvador Allen- deyNicaragua, enAméricaIatina, son ejemplos mas que evidentes.

Pero el horizonte de ideas guevariano no se detiene en la arti- culación de recursos escasos y necesi- dades amplificadas. El socialismo como simple método de reparto so- cial, como nueva conciencia productivista, no le interesa, como

una concepción capaz de potenciar las posibilidades del proceso de trans- formación en el período de transición.

Así los movimientos de la eco- nomía no pueden ser totalmente li- bres, deben estar sometidos a la inter- vención consciente. Es el Plan el que ordena la actividad de los hombres pero,yenestoseescapaunavamas del manual oficial, no debe coartar sus y libertad 1a construcción socialista para d presupone y requiere un cambio cualitativo de las estructu- ras mentales de los sujetos sociales, tanto individuales como colectivos, ca- paz de liberar las fuerzas dela creati- vidad para ponerlos al servicio de la

producción y la organización.

la revolución no es como pretenden algunos, una estandarización de la voluntad colectiva, de h iniciativa colectiva, sino todo lo contrario, es

liberadora de la capacidad individual del hombre.

Es en este contexto que deben ser confrontadas, entre otras interven- ciones: Elplan y el hombre (entrevis- tas, julio 1964); La pbnificación y sus problemas en La lucha contra el impe- rialismo (discurso, julio 1963); Con- sideraciones sobre los costos de produc- ción (art, junio 1963); Cuba, su eco- nomia, su comercio maior; su signifi- cado en el mundo (art.-, octubre 1964); Discurso de (discurso, febrero 1965).

En su propuesta los criterios po- litico-económicos se inscriben en lo

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mejor de la tradición marxista. El so- cialismo es, por sobre todas las cosas, un becbo de conciencia que condensa la formación de un hombre nuevo en una nueva sociedad, cualitativamente

diferenciada de la anterior.

Así la sociedad va siendo trans- formada por los hombres pero al mis- mo tiempo estos hombres se transfor- man a si mismos. Establece una ínti- ma relación dialéctica entre la base material (reorientación del desarrollo de las hier-¡as productivas) y la forrna- ción de los sujetos sociales con una nueva conciencia (revolucionaria).

En la intersección entre las con- cepciones estructural-cientificistas y las que provienen de la filosofía de la praxis, que rescatan el humanismo marxiano, se ubica el núcleo central del pensamiento de Guevara en el pe- ríodo de transición . En la definición de un socialismo que el solo acepta si desde el primer momento incorpora elementos del comunismo, en un proceso único e ininterrumpido, per- manente, donde el estímulo moral y el trabajo voluntariojuegan un papel de- terminante frente a lo material y a las categorías capitalistas. Donde el protagonismo consciente de las ma- sas, las instituciones del poder po- pular y la autoorganización de los tra- bajadores constituyen la única garan- tía frente a las tendencias a la dege- neración burocrática, a la cristaliza- ción de las direcciones y a la despolitización de las masas.

Revolución que no se profimdice

constantemente, es revolución que regresa.

Esta Base sintetin lo anterior y con ella enfrenta las concepciones etapistas y la doctrina estalirtista, dogma oficial de la época, que institu-cionaliraba con fuerza de ley la existencia de “una co- rrespondencia necesaria entre las rela- ciones de producción y los caracteres de las hier-zas productivas”.

Esta linm de pensamiento, que recoge los trabajos del joven Marx y se emparenta con las aportaciones del italiano A.Gramsci, del peruano ].C. Mariátegui y del argentino Aníbal Ponce, que se expresa puntualmente en cada uno de sus trabajos económi- cos e intervenciones públicas, y que al fundirse en ellos constituye sin nin- gunadudaunaporteoriginalalateo- ría marxista, fue enriquecida con ada una de sus contribuciones en el debate económico de los años 63-64.

El debate, que como bien seña- la “.. adquirió un carácter sin precedentes en un país socialista desde la muerte de Lenin”, tuvo su origen en las propuestas de Guevara en relación a los métodos de gestión de la empresas en Cuba. Pero la ri- queza de las discusiones y seguramen- te su clara intención en provocar la discusión, hizo que esta se extendie- ra al conjunto de los aspectos que hacen al cuerpo teórico de la econo- mía política socialista en el periodo de transición, para concluir en un ver- dadero examen crítico de las expe-

ríenciasllevadasacaboenlospaism

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del bloque socialista.

Es que el Che intuyó temprana- mente que en paraldo al crecimiento de la presión crecía tam- bién la influencia soviética, bajo la for- ma de ayuda económico-tecnica, pero también como la imposición de un modelo ya definido en otras latitudes. Lo que luego K.S.Karol explicaría como “el vacío político de la revolu- ción, que en apariencia se llenaba con la definición por el socialismo, tendía a ser ocupado por la burocracia y el marxismo de manual"

Así el debate en torno a: el modelo presupuestario de gestión frente al cálculo económico o autogestión financiera; la planificación centralirada y el rol de la ley del valor en el período; la correspondencia en- tre las fuer-¡as y las relaciones de pro- ducción; los estímulos morales y los materiales y el papel de la conciencia en la construcción del socialismo. El paodelos Manusaitosde1844en las intervenciones del Cbe en estas discu- siones es más que evidente.

El prota-modelo cubano que prefiguraban sus concepciones cons- tituía en la practica una búsqueda inambada de soluciones no dagmati- cas que incluían, y en absoluto esto era una cuestión menor, una nueva relación entre el Partido y el Estado, privilegime al primero y su relación con la masas, pero también en la rela- ción entre estas y el Partido, favore- ciendo las formas de autoorganización y una dinámica distinta entre dirigen-

tes y dirigidos. Se preguntaba: ¿Que

rehciónbayentreelpartidoyelEt-tado? ¿Entre la revolución y el pueblo? Y se contestaba: Hasta boy estas rekciones se Iran regrdoporktelcpatíapemlatele- patia no es suficientemente buena... No somos filices con el atah'nismo, pero no aceptamos k reacción al estalinismo de los soviéticos.

Su obsesión era así "ekgir correc- tamente el instrumento de de bs masas. Y se orientaba entonces por caminos inéditos que lo separa- ban cada día más de los modelos preexistentes.

Es otra paradoja más, pues el mismo señaló alguna vez que para él el futuro se encontraba en lo que pasaba detrás de la “cortina de hie- rro”, pero como algún autor demos- tró era una etapa en que el Che esta- ba “formado en la experiencia direc- ta, con una visión de la historia del socialismo real muy limitada, sin co- nocimiento de lo que realmente pa- saba en la URSS y sin los reflejos teóricos que le permitieran separar- se de esa experiencia”. P.I.Taibo II complementa “Ni los procesos de Moscú, ni el autoritarismo policía- co, ni los , ni la persecución a la disidencia, ni el antiigualitarismo burocrático, ni la economía mal pla- nificada, ni el marxismo de fachada de cartón y piedra de los rusos, for- maban parte de la cultura política del Che en 1960”.

Sin embargo esa “escuela del ha- cer" que ejercitaba como pocos, en la que construía a pasos acelerados su pm- samiento, y su honestidad intelectual

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sacar conclusions sin prejuicio al- guno, lo llevó a enfi'entarse, a medida que tomaba contacto con sa realidad desconocida, con las burocracias de Es- tadodelEsteydelapropiaURSS.

J.Habel señala que "Dsde 1962. sto s, un año dspués de la procla- mación oficial del carácter socialista de la revolución cubana y dos años después del establecimiento de rela- ciones privilegiadas con la URSS, la crisis de los misils vendría a sacudir la confianza del dirigente revolucio- nario en tomo a la solidez de la alian- za y a la confiabilidad de la ayuda”.

Disputaba por la implantación de una cultura solidaria a la par que era portador de un nuevo estilo, fran- co, punzante, autocrítica —como cuan- do reconoció públicamente sus erro- rs al forzar la industrialización ace- lerada o cuando discutía sobre el rol de los sindicatos y la ausencia de de- mocracia sirtdical o la scasa partici- pación de los obreros en el control de las fábricas. A.Gilly plantearía tiempo dspués que los sindicatos en Cuba no eran reprsentativos y que se iban convirtiendo en mero apén- dice del poder político. Ese stilo del Che lo tomaba incontrolable para la vieja del PSP (Partido Socia- lista Popular), que buscaba recortar su poder y dsmlificarlo.

[astra ' revolucionariasotro de los aspects donde se stablecen da- ras diferencias con las corrientes mayo- ritarias de aquella descalificación delavíará'ormista-opción porelca- rácter armado de la confrontación -

debilidad de las burgusías nacionals para llevar adelante este procso de enfrentamientos con el impaialismo - tar‘ácter continental de la lucha.

Dos experiencias latinoamerica- nas, de signo diferente, han sido de- terminants para la formulación de su estrategia. De la experiencia de Boli- via en 1952 rscata d‘dsarme del ejér- cito regular a la par que cuestiona las concepcions del MNR —ya comen- zaba a entrever las limitaciones de los movimientos nacional/burgueses- y del trostkista POR boliviano -con sus tsis de la inestabilidad dada por la existencia de un “doble poder” entre el gobierno burgués y las sindicatos obreros. De la Guatemala de Jacobo Arbenz en 1954, su primera experien- cia política concreta, reconoce la agre- sión imperialista y deduce la inevitabilidad de la lucha armada. Es bora de que el garrote conteste al garrote, ysibayquemorirqueseacomoSandino y no corno Azaña...

Estas concepcions son reforza- das y precisadas por su experiencia directa en la Sierra Mastra, de don- de la guerra de guerrillas s la forma concreta que adoptará su estrategia de lucha armada, confirmadas más adelante por el conocimiento de la revolución china y la invasión norte- americana a Santo Domingo en 1965, de donde infiere que la guerra de masas será popular y prolongada.

Al considerar inevitable a la re- volución y a la lucha armada sus con- cepcions se acercan al maoísmo, pero no comparte con stos su teoría de la

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alianza de las cuatro class, no deposi- ta ninguna confianza en las burgue- sías nacionales y define el prOCso re- volucionario como único e ininte- rrtunpido -permanente— con lo que se acerca al trostkismo, aunque vuelve a diferenciarse de stos cuando define al campesinado como el motor de la revolución. Sin embargo no deja de hacer referencias al movimiento obre- ro y no descarta-una insurrección obre- ra en las ciudads, aunque seguramen- te psaba en el-su visión del movimien- to obrero argentino, al que veía pri- sionero de la burocracia sindical peronista y de la ideología nacional burguesa que sto implicaba.

Para el Che la revolución latinoa- mericana era al mismo tianpo demo- aátím, de liberación nacional y socia- lista, y en esta definición volvía a emparentarse con el peruano T ¿aim y atrategia de k re- volución latinoamericana (1962, publi- cado en 1968) y el Mensaje a la Tricvntinental (1965). conocido como su tstarnento político, son los escritos firndamentales alrededor de los cuals es posible reconstruir su

Al mismo tiempo que define el m continental de la revolución la- tinoamericana propone la ° ' de un fi'ente mundial para erfientar al (entrevista,l964). En su Discurso de Argel El intemacionalisma no tiene fivnteras (1965) exprsa una firertecríticaalapolítimdelospaíss de burocracias de stado y a la propia URSS. Sostcnía el intercambio ds- igual: la ayuda a los pueblos que luchan

por su liberación tiene que tener un costo para los paises socialista y reclamaba la solidaridad incondicional. de estos con las luchas revolucionarias de los pue- blos del mundo. Ia propusta de for- marunminiejeentrelaislaylaArgdia de Ben Bella era un intento autónomo por mantener alejados a los paíss que luchaban por su independencia de la política de bloques acordada por los EEUU. y la URSS, y'al mismo tiern- po ser prscindents del conflicto chi- no/soviético.

Esto forma parte también de la originalidad de su pensamiento, que lo separaba de la política nacional y del nacionalismo de los partidos co- munistas oficials, y que era compar- tida con el joven Partido Comunista de Cuba, nacido despus de la revo- lución como resultado de la fusión de las distintas corrientes del movi- miento revolucionario.(las ORI, or- ganizacions revolucionarias integra- das, primero, y PURS, partido uni- ficado de la revolución socialista, ds- pués, finalmente PCC, que tenía poco que ver con el viejo PSP.)

Emsto Guevara demostraba así tener un concepción integral de la di- námica de la revolución mundial de su época. Como escribiera M. Lüwy “..por primera va en mucho tiempo un diri- gente comunista de dimensión mun- dial trataba de sborar una estrategia revolucionaria internacional que no fue- se en función de los intereses de un Buda. En este sentido su pensamim- tao también una vuelta a las fuents de leninismo, del Komintern

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de los años gloriosos (1919-1924), antsdequeseconvirtierapocoapoco en un instrumento de la política exte- rior de la URSS de Stalin.”

Nuestro pensador insurgente se andcipó a lo acontecimientos, com- prendió mejor que nadie que la revo- lución cubana y los movimientos de liberación encontraban límits a su autonomía en el marco de las nuevas relacions intemacionals, y que a el mismo se le iban cerrando espacios para forjar un scenario de debate re- ceptivo para sus ideas, tan alejadas del scolasticismo como del dogmadsmo cuasi religioso proveniente de la URSS.

En nustra comprensión el Cbe exprsaba una tendencia crítica al in- terior de la dirección revolucionaria cubana, que disputaba en torno al modelo de construcción del socialis- mo en Cuba y también sobre el mis- mo curso de la revolución mundial.

Y en este debate se apoyaba en las masas, en el debate público y en quien fue y es aún el principal diri- gente de la revolución, por quién pro- fsaba un enorme rspeto y mriño.

Tal vez se cerrarse de spacios, ver que la burocracia y el manual se imponlan, que la dinámica de la re- volución mundial era cada vez más supeditada a los interss de Estado de gran potencia de la URSS, lo Ile- varon a tratar de abrir nuevas bre- chas, a forzar los acontecimientos, en Africa primero (aqui se dará el com- bate fitndamental) y en América lati- na (el eskbón debil) dspués. Los re- sultados son por todos conocidos.

Treinta años dspues en un s- cenario mundial que es sustancialmente diferente, en un fin de siglo plagado de cambios y trans- formacions ¿Que s lo que queda de su pensamiento y acción? ¿El paso del tiempo ha logrado mellar el fino stilete de su pensamiento crítico?

El marxismo revolucionario se ha mostrado en la historia crítico por excelencia y Ernsto Guevara fue (s) una de sus expresiones más acaba- das, y esa fuerza crítica no puede scapar a él mismo, menos aún fren- te a lo que muchas vecs se dice y se hace en su nombre y bajo su figura.

Filosofía de la praxis - pensa- miento crítico socialismo revolucio- nario - intemacionalismo, son los ejs que recorren todo su pensamiento.

Antidogmatico por excelencia, libertario en sus concepciones, antiburocrático en la gstión, cohe- rencia política y moral, estilo autocrítico, directo y frontal, son los atributos de su acción que acompa- ñaban la preponderancia casi exclu- yente que le daba a la formación de conciencia, una intensa voluntad que muchas veces rozaba con el voluntarismo, una fuerte preocupa- ción por promover la participación de las masas para lo que depositaba una excsiva confianza en el ejemplo moral de los dirigents, como porta- dors de fe y generadors de volun- tad colectiva, del cual su propia vida era más que emblemática, una irn- paciencia revolucionaria que lo lleva- ba a forzar muchas situacions...

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Tal vez una mayor continuidad lo hubiera llevado a repensar su don- cepción del partido de vanguardia, las implicancias de una centralización económica excesiva, que la participa- ción de las masas no depende solo de los instrumentos, las consecuencias del partido único, los tiempos para la extensión de la revolución...

Cualquiera sea el balance que se haga de su corta y meteórica vida po- lítica militante no puede desconocer- se que sus ideas tuvieron (tienen) el valor de haber revalorirado la poten- cialidades creadoras de un marxismo vivo y abierto. Sus concepcions éti- cas y humanistas son hoy, cuando el capitalismo demuestra que la corrup- ción y la pérdida de valors es sen- cial a su lógica interna y se declara incapaz de dar rspustas a las nece- sidads crecients de franjas enteras de la humanidad, profundamente subversivas. Tal vez aquí se encuen- tren las razones del regrso de su pen- samiento rebelde insurgente.

Repensar estas cuestiones pro- voca una renovada búsqueda que hoy, en esta Argentina de los discursos posibls, parece ajena y lejana, pero que subyace enlas conciencias de to- dos aquellos que sueñan, soñamos, con recuperar la voluntad colectiva de un cambio transformador.

Este débil e incompleto trabajo tiene el sentido de un tributo al re- volucionario latinoamericano y un aporte al conocimiento y al debate sobre su teoría y practica. Pero pre- tende inducir también a una reflexión

a los jóvens para que studien con seriedad y rsponsabilidad su legado y elaboren su propio juicio crítico.

Fidel Castro dijo varias vecs que el punto débil, su talón de Aquiles, era su audacia, su dsprecio total por el peligro y por su propia vida. Y'tal va. seacierto, perotalvezenesoradicarala fuerlaylagrandaadeEmstoGuevara, al que, aun m la distancia, quienes nos sentimos sus compañeros, simplemente, El C/re.

Buenos Airs, abril de 1997.

Textos consultados: Ernesto Guevara Obras Completas. Ed. Cubana El socialismo y el hombre nuevo. Ed. Pre- parada por José Aricó. Siglo XXI. Mexico,l977 Cartas inéditas. Ed. Sandino, 1977 Michael El pensamiento del Che Guevara. Siglo XXI. Argentina, 1974 Angel Fanjul: Las tarearde bt revolución son indisociables. Folleto. Argentina, 1933 Adolfo Gilly: La senda de hguerrilk 1968, la ruptura en los bordes. Cuader- nos del Sur 17. Argentina, 1994 GAImeyra/E Santardli: Guevara Ilperm'ero Ribelli. Datanews. Italia, 1993 Alban Lataste: Cuba: ¿Hacia una nueva eco- nomiapolítica del sodalirmo?Ed. Universi- taria-Connorán. Chile, 1968 Paco Ignacio Taibo II: Ernesto Guevara, tambien conocido como El Che. Planeta, Mexico, l 997 Janette Habel: El Socialismo y el hombre. Inprecor paraAmérica Latina 9, 1990 RVuskovic/B. Che Guemnt en el presentedeAméríat [auna (butt-apunto. Ar- gentina, 1987

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Un vagabundo entrañable

Entrevista con Paco Ignacio Taibo II

El scritor mexicano-spañol Paco IgnacioTaibo II s historiador y autor de novelas policiales. Estuvo en Buenos Aires en ocasión de la última Feria Internacional del Libro, para prsentar sus novelas Sombra de la _ _._ , sombrny Cuatro manos editadas por Colihue-Variacions en Rojo. Pero ° " 'í;_.‘ j' ' 7 i en su calidad de historiador es autor de Ernesto Guevara, también cono- c ' r como el Che ", una de las biografías más completas del revolucionario argentino-

cubano. Momentos ants de tomar su vuelo para regrsar a México, Eduardo Lucita, a nombre de Cuadernos del Sur; alcanzó a realizarle sta entrevista solidariamente comparti- da con María Inés Hoc, de la producción del programa radial Protagonistas.

MIH: En atención a tu experiencia como escritor de novelas policials, de novelas negras, a toda sa tradi- ción literaria que cultivas. ¿Por qué

una biografia del Che?

PIT II: El hecho s que soy organiza- do, soy un historiador a medio tiem- po. En México gané por los años ochentas el Premio Nacional de His- toria con un libro sobre los orígenes de la izquierda mexicana. He estado sistemáticamente combinando nove- la policíaca con investigación histó- rica. Hice investigaciones sobre las primeras huelgas de inquilinos en México, la historia de la revolución del treinta y cuatro en España. Hice también una investigación con un

" Edi. Planeta, México 1997

libro sobre los militantes coartillas, donde entrevisté a los trscientos so- brevivients de la revolución. Además los entrevistó justo en el momento en que estos hombres podían aún contar su historia, luego empezaron a morir por razons de generación.

Entoncs, soy lo que llamamos un historiador de tiempo comparti- do. Siempre me interesó, y en las novelas de al manera sta refle- jado, el problema de construir lo que llamarías una especie de panteón. Panteón de la izquierda, un santoral laico. Una specie de punto de refu- gio y de encuentro con las mejors tradicions, las mejors gents y las mejores historias.

Tiene que ver con un fenómeno político que afectó a mi generación. Nos dscubrirnos a finales de los seu sentas como una generación con una

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clara colocación sobre el territorio,- una visión del país que nos había- mos -pateado.de— arriba a abajo y una ausencia total de pasado político. No

teníamos nada que ver con la inme-

diata generación de la izquierda y no

teníamos referentes nacionales. N ues-

tros-referentes eran el Chevy! Ho Chi

Ming, eranxjoart Baez y las películas.

de Gilo Pontecorvaran los referen-

ts políticos 'y 'culturals que intern- acionalizaron 'a la generación: de los ssentas, que deben ser prácticamen- te los referents. comuns‘vde la gene- ración. de los Sesentas a lo largo de todo. el planeta. Pero no había refe- rentes nacionales. Entoncs me de- diqué a la historia de México con sin- gularpasión,‘ un poco tratando de en? contrar' estos hilos que conducen las rsistencias socials populars.

El libro del Che s la culmina-

ción, curiosamente, de ste proceso

queera: ¿Tevas asentaryvas amirarle de frente a tu santo laico o no?, ¿Vas a enfrentar el mito? Yo creí que

había llegado d gran momento. Em-

pecé de unarnanera díptica hace nue-r

ve- años, quizá. Dándole vueltas me acercaba a la batalla de Santa Clara, a lahistoriav de y me dije: ya lle- la horade contar, de armar al per- sonaje. Porque lo que teniamos entre las manos era. una visión. entae- da, absolutamente fragmentada, que se prstaba a una visión

Criando haces vida de anécdotas, las vidas deanécdotas recogen siempre las historias edifit’ants, las historias que permiten moraleja, y entoncs tenía-

mos del Che sta visión. Ni siquiera nos podíamos sentar a decir. ¿Pero de veras había querido ir a Bolivia?. El mito de que tenía como objetivo Boli- via, ¿De dónde salía}. Salía de una lec- tura absolutamente fragmentaria de la historia, a del propio diario dd Che. Ni siquiera habíamos cruzado las informacions. Yo no había visto en ningún lugar lecturas cruzadas, de los diferents diarios que se producen en se momento, con las versions de los militars. Entoncs era evidente que staba llena de agujeros, era una red, pero una red llena de agujeros por don- de se scapaba el personaje. Había mul- titud de información, pero el persona- je se esmpaba.

Esto era coincidente con un fe- nómeno todavía más preocupante. Estaba surgiendo, y era obvio ésto, una nueva generación de jóvens por la iz- quierda que había adoptado al Che en los elementos más superficials de una iconografi'a pop, como símbolo de rebddía. Lo cuál no me parece mal ni mucho menos. Yo stoy a favor de las camisetas y los posters, lo he dicho una y otra va, pero me parecía pobre. Estaba llegando la pura imágen.

Corríarnos un tercer riesgo y pa- recía también muy obvio, que era que en sta efervescencia que eviden- temente iba a producirse en cuanto al treinta aniversario de su muerte, el rescate del Che fue un rescate sec- tario, un rescate tdedirigido por una fracción de la izquierda que recogie- ra del personaje lo que le intersaba y no recogiera al personaje. De sta

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manera, eliminar la posibilidad de recuperación del Che para el con- junto de las mil y una opciones de la izquierda que hoy representa y le- vanta. Todo ésto estaba detrás de la necesidad de escribir un libro.

EL' ¿Cómo ves vos toda esta suerte de chemanía que parece que se extiende por los negocios, las canchas de fút- bol, los recitales...? ¿Es un fenómeno generalimdo en el mundo, en Améri- ca Latina, y en todo caso, a qué obe- dece más allá del treinta aniversario?.

PIT II: Creo que tiene que ver con el naufi'agio. Es muy curioso, porque es un naufragio tan extraño. Cuando se desploma el muro y con él el socialis- mo autoritario y burocrático, la única reflexión posible desde la izquierda es: ya nos libramos de esta mierda. Este era el gran obstáculo para proponer un proyecto de izquierda, porque aquello se identificaba como el sentí- do de nuestros objetivos. Y uno decía: no, nosotros no hemos luchado trein- ta años de resistencias implambles en las condiciones más adversas para cons- truir sociedades autoritarias, despóúcas, con una estructura de pri- vilegio que las recorría de arriba a aba- jo, llenas de burócratas, asesinas del pensamiento, anti-obreras, estatalistas y no

Entonces: bueno, que ésto se vaya a la mierda. Que lo que se llamó du- rante un tiempo el socialismo real y que debería haberse llamado la irrea- lidad absoluta del socialismo, que se

vaya a la mierda, esplendísimo. In que ocurreesquelasalidafiieporladere- cha y no por la izquierda y entonces esenesesentidoquesecreaunasm- sación de naufragio. Esta sensación de naufragio que fue utilizada por los ideólogos de la derecha a nivel mun- dial de una manera verdaderamente orquestada, algritodeseacabólahis- toria, ganamos nosotros, etc., etc... creó una sensación global de naufra- gio, que era muy absurda porque no había naufragado nada. Yo no me sen- tía representado por la burocracia de Alemania Oriental, todo lo contrario, los identificaba como mis enemigos políticos. Sin embargo, la sensación de naufragio pervivió. Esta sensación de naufragio produce un vacío, que es positivo porque había que volver a pre- guntarse las cosas. Había que volver a preguntarse cosas como: los estímu- los morales conua los estímulos ma- teriales, sí, pero ¿en el corto plazo o en el largo? El desgaste de las proposicio- nes basadas en la voluntad ¿por qué se sustituye, cómo se alterna? ¿Las vías únicas o las vías múltiples? ¿El parti- do único o la multiplicidad de inicia- tivas? Estas cosas había que pregun- tarlas y ésto permite que se pregun- ten. Yocreoqueéstehasidounpaso adelante, y no un paso atrás como se sintió en un determinado momento. Yo lo percibí como un paso adelante.

Entonces, en este naufragio el referente seguía siendo aquello que se salvaba. ¿Qué se salvaba? Se salva- ba Lenin y la teoria del partido pare- cía que no, por lo menos no creaba

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simpatía. El marxismo salió vapulea- dosdecste naufi'agio. Lo cual no está mal, porque al marxismo había que vapulearlo un poco. Era demasiada doctrina y demasiado poco pensa- miento. Se habla vuelto religión para adeptosifiindamentali-stas y no ma- terial 1 te. .Salieron va'puleadas todas las experiencia de socialismo de Estado. ¿Qué quedaba? Eso, los .ro- mánticos, el idealismo, la ética polí- tica", Quedaba el Che. Entonces este referente generaba inmediatamente una especie de mitología del ciber, distante. Es curioso: quedaba un Che, pero.. no nos acerquemos de- masiado, no vaya a ser que no nos guste.

MIH: “No vaya a ser que no nos gus- te", decias vos. ¿Qué opinás de los que dicen que el Che existió y tuvo valor porque estuvo en la década de los sesentas y que es un mediocre como militar guerrillero, como eco- nomista y como político?

PIT II: Porque son flojos analistas. Si quiere le puedo fragmentar la pre- gunta y analizarla. La primera es el Che hombre de lOs sesentas. Bue- no, ¿qué esperaban?, que fuera un hombre de los cuarenta. Cada per- sonaje está inscripto. en un momen- to, en unos marcos, y es un hombre de los sesentas, evidentemente. Pero yo diría más, es un hombre que crea los sesentas, los sesentas que hoy co- nocemos, entre otras muchas cosas,

se deben al Che. Los sesentas de la

revolución imposible pero rmlizable, los sesentas de la gran oleada del cam- bio, los sesentas bolivarianos, es una impronta guevarista que él marcó. Respecto .de sus habilidades guerrilleras, es un dirigente militar brillante. La batalla Santa Clara es uno- de los momentos militares más interesantes en la historia de la re- volución a escala planetaria, con una construcción político-militar más que interesante. No creo que haya muchos paralelos a la batalla de San- ta Clara. No los tres días de comba- te urbano sino la concepción del cerco. Lo que llaman “la invasión” es una verdadera micro-epopeya de cómo regó combates para preservar una pequeña fuerza. El Che triunfó en muchísimos más combates gue- rrilleros de los que fue derrotado. Incluso el saldo boliviano está a fa- vor de la guerrilla y no en contra. Quizá habría que analizar (mi libro cuenta con detalle) el desprecio profundo que el Che tenia por la po- litica, por lo urbano, que finalmente crearán las condiciones para que en Bolivia actúe en la peor situación y no en la mejor. Aún así, si hubiera roto el cerco, y este es un problema accidental, y se hubiera vinculado al movimiento minero y al movimien- to estudiantil, yo creo que hubiera ganado incluso en Bolivia, incluso en contra de sus propios defectos. No es que la suma de virtudes produce virtudes finales, sino que la suma de accidentes favorables, más la tenaci- dad, a veces produce hasta ciertos fi-

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nales. Yo creo que todo ésto es cosa de sentarse a pensarlo claramente, pero me parece una opinión muy desinformada.

En cuanto a sus habilidads como conductor económico, si las miras en ellargoplazo,elChefiamsó.Supro- yecto de una industrialización rápida basada en el esfiiemo individual, la vo- luntad de cambio de los trabajadores en el largo plazo, fiamsaron. Pero tam- bién hay que decir que el Che no esta- baahíparaconducirellatgoplazo. En el corto plazo, las cifias hablan a su fil- vor. la industria cubana no se desmo- ronó, cual era la expectativa de todos los analistas. La productividad indus- trial aumentó. la calidad del producto aumentó. Mientras el Che dirigió la industriaen Cuba, apesardeloserro- res y los defectos, d proyecto prosperó.

Entonces habría que ser muy cui- dadoso al hacer estas afirmaciones sin ir a los hechos. Creo que forman parte de una visión predeterminada. Si quie- res descalificar al Che puedes encon- nar elementos por cualquier lado, con- tarlahistoriadeunaesquinaalaotra, si lo que no te gusta es la política del Che.

EL: En todas las formulaciones del Che, y vos lo señalas en tu libro, él deposita un gran peso en todo lo que tenga que ver con la conciencia. El está muy preocupado por crear instnunen- tos para la participación popular y de- posita toda su confiama en el ejem- plo moral de los dirigentes, del cual él

es más que emblemático. dirigente

como portador de fe, de voluntad, y eso se transmite hacia abajo. ¿Qué opi-

nas vos de eso?

PIT II: Yo creo que éso es absoluta- mente cierto y que ésa es una de las claves de la universalidad del Che, que es esta especie de combinación de pequeñas recetas del “hacer es la mejor manera de decir”, “cualquier privilegio es una afrenta", “la igual- dad entre el dirigente y el dirigido es una condición del derecho moral a la dirección”. La necesidad de traba- jar desde arriba pero, como él decía, removerte de tu cargo de funciona- rio para ir a trabajar a la base de la pirámide y saber qué es, qué signifi- ca cada vez que des una orden en la parte de arriba de la pirámide. Es un acto de salud mental en la creación de un nuevo tipo de dirigente, con una nueva proposición, con un nue- vo estilo. Es evidente que la voluntad es un resorte del cambio.

El pensamiento mecánico y po- bre de que son las condiciones mate- riales las que imponen ada uno de los actos del ser humano es una suerte de neodeterminismo que altera la esencia del libre albedrío. Yo pienso que es una combinación de este determinismo en despaciolargoyestavoluntadenel espaciooorto lo quecrmnlaatistencia de alternativas del libre albedrío. Si el marxismo es determinismo, entonces el mundo es inmovilismo.

Hay una condena sobre nuestros

“vamos a ser los que somos porque ve-

nimos de donde venimos”. Creo que

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todo esto stavinculadora estas repre-. sentaciones, que son de una, extraor- dinaria pobreza, del proletariado cómo representación sine qua non del bien del futuro y no cómo realidad econó- mico políticade la sociedad capitalis- ta, e- la clase media como pecador por ser'clase de transición. Todas-estosele mentos; vuna especie, decon—. dena de carácter- determinista y están vinculados a una idea pecaLm-inosa. Pensar que es mucho. mejor un obred‘ ro, por el hecho de serlo, que un hijo de clases medias, por el- hecho de serlo, establece una especie de impo- sición absurda y hegeliana. al fin y al cabo. De-la transposición de la pre- sencia de la simbología del “deber ser” en el “es”; Yo, últimamente, hago una reivindicación profunda de las virtu- des .de las clases medias progresistas en un planeta-achapariado por la rea- lidad Incluso hago-llamados al orgu- llo, pertenezco a la única clase que nunca sabe dónde está. Eso es .un motivo de orgullo, vivimos en los bor- da de la pauperización yes la moral la que nos manda de un lado para

otro. Todo "esto está intervinculado

MIH: Vos reivindicaste en función de tu trabajo sobre el Che. las-condicioá nes de vago, aventurero y romántico.

PITII: Sí, además insisto y he .int sistido, creo que son continuos y per- manentes en la figura del Che. Si los des-adjetivas, si los vuelves sustantivos y no adjetivos, si los sustantivas y los explicas, encuen-

tras estos elementos en lo compo- nente del Che. Empiezan en su ju- ventud, se instalan y lo acompañan a lo largo de toda su vida. Será a lo largo de toda su vida un romántico, un aventurero y un vago. Un vago no, un vagabundo, porque de vago no tenía nada. Al revés, si en los únicos momentos que se permite a mismo un momento de descanso lo culpabilizan. Lo reivindico claro.

EL: Volviendo a la situación políti- ca. Yo considero que el Che expre- saba una tendencia crítica al inte- rior de la dirección de la revolución cubana, que disputaba por el curso de la revolución en Cuba y también por el curso de la revolución mun- dial. ¿Qué creés vos que pesó más en la salida del Che de Cuba, su impotencia frente al cerco estalinis- ta o su decisión, ya tomada en los inicios, de estar cinco años ahí y después salir, salir a hacer la revolu- ción en otras latitudes...

PIT II: Dos matices. El primero: es cierto, era una tendencia crítica, pero era una tendencia crítica en proceso de creación. No era una postura ela- borada y entonces a ver quién que- daba de un lado y quién quedaba del Otro. Toma en cuenta que el noventa por ciento de los cuadros que esta- ban dirigiendo en aquellos momen- toselprocesoerancuadrosenabso- luto proceso de formación. Quiere decir sin ideas preconcebidas y con un pensamiento muy ecléctico vin-

Cudderms delSur

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culadoalótitoyalfracasoenlareali- dad. El segundo, parte del cerco es- mlinista era el propio Che. Sería muy injusto si no dijéramos que él cola- bora, a de su visión naide la Unión Soviética y la historia del so- cialismo realmente existente, etc.. El colabora en la construcción de ésto. El Che es un impulsor del partido único, el Che es un impulsor del par- tido no disidente. El Che es un im- pulsor del manualismo.

EL: Pero él combate contra el manualismo.

PIT II: Un carajo, releéte las discusio- nes con Karol. El Che combate con- tra el manualismo más bobo, pero defiende el manualismo conceptualmente. Entonces Karol le dice: no, el manualismo es malo todo. El Che dice: recomién-dame un manual bueno y Karol trata de expli- carle que no hay manualm buenos.

El Che, en cierta medida, es un impulsor de una lectura marxista muy primitiva en el interior de la revolu- ción cubana. Así como es un hombre lleno de sabidurías en cuanto a su vi- sión de América Latina. Son sabidu- rías autoelaboradas a partir de la vi- vencia y la experiencia. Tiene una gran percepción del espacio agrario y del lugar del campesino, del campesino sin tierra, del mundo indígena.

El otro día yo discutía al revés. Alguien me decía: el Che no era un indigenista. Yo le decía, no era un indigenista; tampoco tú. Entonces

¿porquésefueamezclarenunazona con gentes con las que no podía ha- blar? Pues porque quería terminar ha- blando. No hay en él ningún ele- mento, y si algo conocía era la expe- riencia de Hugo Blanco en los Valles de la Concepción. De toda la expe- riencia política, era una de las

que él estuvo estudiando, hablando con gentes que la habían vivido y pre- guntándoles qué pasó ahí. Además tenía una cultura indigenista. Sus grandes momentos de arrobo en su paso por América Latina los produce su contacto con las ruinas mayas e incaicas. hay un signo de des- precio por el silencio indígena, que generalmente a las pequeño-burgue- sías se les presentan como una forma de atraso incomunicativo. El Che lo percibe como lo que realmente es: bloqueo de eterno perdedor. No, ahí el Che tenía grandes virtudes, gran- des virtudes de apreciación y de co- nocimiento.

Pero en cambio su visión del marxismo, su visión de la Unión So- viética, era una visión muy pobre. No tenían vacunas políticas, hay que pensar que el Che empieza a militar a los treinta años, y que empieza a militar sin experiencia militante pre- via. No está vacunado contra el au- toritarismo interno del partido, lo sustitutivo de toda política o de la politiquería de la izquierda de los cincuentas. El no tiene vacunas.

EL: Y en su desarrollo encuentra to- das esas cosas.

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PIT II: Las va encontrando.

EL- Lasvaencontrando porqueeldel Cheesunmarxismoapegadoalaes- cueladelavida.

PIT II: Porque es un marxismo de

eso, la escuela del hacer.

EL: Pero termina enfrentado. Y en d Discurso de Argelia enfrenta la política estalinista...

PIT H: Lo que enfrenta en el discur- so de Argelia es la política neo-impe- rial de la Unión Soviética en China, es el problema de las relaciones con el Tercer Mundo. Pero es un peque- ño indicador, no hay frontalidad to- davía en el choque. Descubre que la maquinaria que le están dando es una mierda. Se hace la reflexión: bueno, para eso hicieron una revolución, para hacer una maquinaria de mierda. No le gustan los técnicos porque tienen consignas, y no tienen ' ' nivel de creación los técnicos rusos o checos o polacos que llegan. Sin embargo, no desarrolla una visión crítica, no tiene tiempo.

Hay otro elemento también, dentro de otras cosas, porque la si- tuación de la revolución cubana no le permite hablar del tema. El Che era un hombre extraordinariamente reservado para ciertas cosas. El lo dice, además: “yo me disciplino”. 1.o dice en una reunión de la dirección del Consejo de Industria, en la que

les dice a sus colegas: nosotros no

somos, ni chinos, ni rusos, yo me disciplina. Todos sabían que el Che tenía muchas mayores simpatías por los chinos, lo había dicho en priva- do, aunque mantenía una reserva, un rigidismo tremendo.

MIH: ¿Cómo se entiende o se amalga- masurespetoporlaresistenciapacífi- cadeGhandiconsuluchaarmada?

PIT II: Porque del gandhismo lo único que tomaría finalmente es el centro moral, es la idea de que la política es ética, es lo único que que- daría al final de su primera forma- ción política como pro-gandhiano. Lo cual no está nada mal por cierto.

EL: Para terminar porque se acaba tu tiempo, permíteme que vuelva a mi pregunta anterior: ¿Crees que las dificultades al interior de la Revo- lución pesaron en la desición de sa-

lir de Cuba?

PIT II: No, yo creo que no. Lo que pasa es que no eran dificultades con el resto de sus colegas de enfrente. Sus conflictos con la reforma agra- ria, contra el INGLA, que era el otro polo, eran conflictos con sus aliados. Carlos Rafael había sido su aliado en el vuelco hacia la izquierda, lo que ¿1 entendía como el vuelco ha- cia la izquierda de la revolución. La discrepancia entre estímulo moral y estímulo material era una discrepan- cia fuerte, expresada en el debate sobre la ley del valor por un lado,

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pero por otro lado expresada en el cotidiano de las maneras de dirigir en la industria y el debate sobre el trabajo. El debate sobre el trabajo es mucho más interesante todavía, aunque es mucho más periférico apa- rentemente. Pero yo creo que son elementos verdaderamente intrascendentes en el problema de la toma de la decisión de dejar Cuba. El Che se va de Cuba en el sesenta y cinco, porque no se pudo ir en el sesenta y tres, ni en el sesen-

ta y cuatro, ni en el sesenta y dos incluso.

Pero estaba claro. Estaba pac- tado incluso con Fidel que, bueno, ganamos y yo ya me voy. Porque el Che tenía una vocación de vagabun- do, era un vagabundo entrañable y porque además en lo personal y en lo político tenía la clara idea de que ese era el momento de la revolución

en el Tercer Mundo.

Muchas gracias y buen viaje.

Revita

de [ZHÏHIiiCa

fibdebello

y cultura

'n° 6/7 otoño/invierno 1997

El Hodaballo es una publicación de Ediciones El Cielo por Asalto

Dean Funes 447 o Tel. 932-5533 (1214) Buenos Aires - Argentina

Michael Lówy /T. Negri sobre valor y deseo/ Dossier narrativa . g utópica: Ursula Le Guin, F. Jameson, J. Brennan, M. Down/ H La izquierda en la Argentina: J. Cernadas. H. Pittaluga, H. Tarcus. G. Rot/Discurtir Laclau: B. de Santos, M. C. Labandiera, A. Oberti/Sobre Soriano, Sábato, Fiozitchner, Romero/ Feminismo y política: Colectivo Sottosopra, C. Amorós

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Che Guevara... siempre.*

Ahmed Ben Bella.

Desde hace veinte, años el Che interpela nuestras conciencias. Y es desde Bolivia que

—_ él ha elegido hacerlo. Bolivia, cuyo nombre está hoy en día asociado al suyo, de la misma manera que evoca la memoria de Bolivar y de Sucre. Es un país que fire uno de los lugares cumbres de la historia de los hombres, en su apasionada búsqueda de la y de la libertad.

Más allá del tiempo y del espa- cio nosotros escuchamos hoy en dia el llamado laserante del Che que nos intima a responder. Sí, sólo bz revo- lución armada permitirá la llegada de una sociedad y de un hombre nuevo. Si, sólo la revolución armada podrá liberar-nos de todas larformar más odio- sas de b alienación . Con su muerte el Che, él mismo, nos respondió.

Aún si el porvenir soñado no se presenta siempre exactamente a la cita, aún si es necesario rehacer cien veces la obra; nosotros sabemos con certe- za que no hay otra alternativa más que la revolución armada, mientras que el hombre siga siendo domina-

Publimdo en "Sousle drapau du Socialisme"- 105/106. Dic 87/Enero 88. París.

do y alienado. Ella sola puede resti- tuirle su verdadera dimensión y aún, a veces, elevarlo a la estatura de los gigantes. Ella sola puede, a veces, ha- cer del hombre un ser luminoso.

Esa luz nosotros vimos que irra- diaba del cuerpo desnudo del Che ex- tendido, yacente, en alguna parte en el fondo del Ñancahuazú. En esas fo- tos que aparecieron en todos los cua- tro rincones del mundo, mientras que el mensaje profundo de su última mi- rada nos llegaba hasta lo más hondo del alma. Esta luz, ese mensaje, vivi- rán tanto tiempo como viva el mun- do. Nos sin fin, como una invitación insistente a trascendemos, en esos momentos esenciales de la vida en que se decide nuestro futuro.

Un arte de vivir y de morir

“Sea dondefieere que nor rqurenda la muerte, decía ¿1, que ella sea bienvenida. Siempre que nuestro grito rea escuchado y que otra mano se extienda para empuñar nuestras armar, que otros bombres se levanten para entonar el grito fiinebre en el ruido de la: ametralladora: y los innombrabler grito: deguerray de victoria '

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Del Che es ésto lo que nos que- dará eternamente.

Conviene proceder a otra lectura más profunda, si se quiere restituir a loshechosyalosgestossusentido real. Sobre todo él odiaba, porque los cono- cía muy bien, los engaños del oportu- nismo, las vueltas y sus Balsas aparien- cias. El sabía desernboscarlos, aún allá donde se creían bien disirnulados. El sabía que ellos eran los verdaderos en- terradores de las revoluciones. Instniído por una larga y rica experiencia, como un cirujano manejando su bisturí con mano firme, él actuaba para extirpar ese tumor maligno incrustado en la carne de la revolución.

Aúnsiélhahabladoyhaescrito sobre la guerrilla, el Che no ha dejado un preciso del perfecto guerri- llero. Eso los hombres simpre sabrán hacerlo constar, en sus escritos, cuando las circunstancias y los acontecimien- tos los obliguen a ello. Sea que ellos hayan finalmente aceptado arriesgar su vidaporun idealyqueeseidealseoon- firndaconsuvida. Ganaránquizá, per- derán quirá, poco Es el com- bate en mismo el que enriquece la vida;elquedaalhombresuscartasde grandeza y eleva su conciencia.

Peromásque éso, másqueunma- nual dialéctico, el Che ha dejado ideas yuncódigodevidapmdecíaél, que ere amor a la humanidad viviente rea tramfonnado en los becbor concretos que sirven deq'emplosy queson movilizadqu

Fidel dijo de él que: ru talón de Aquiles era su abrolum delpe- ligm. Puede ser que eso fuera un talón

de Aquiles, pero eso también fue su fuer-Ia y su grandaa.

Ciertamente el Che era valiente, pero un valiente conciente. Con su cuerpo debilitado por el asma, acom- pañándolo, a veces, sobre las alturas que iban mas allá de debilidad, yo veía quelacrisis llegabayqueledabaasu carauntinteverdoso.Tododqueha leído su diario de Bolivia sabe con que salud arruinada él debía enfrentar las terribles pruebas fisicas y morales que sembraron su camino.

Finalmente, más allá de la si- lueta inscripta en lo más hondo de nuestras memorias y de nuestros co- razones, el Che es para nosotros un arte de vivir y de morir.

Es imposible hablar del Che sin hablar de Cuba y de las relaciones particulares que los unían. Tanto su historia, como su vida, estuvieron li-

gadas con ese país, que fue su segun- da patria antes de que se dirigiera allá hacia donde lo esperaba la revolución.

Yoloconocíenhsvísperasdela crisis internacional al asunto de los misilesyalbloqueodeCubadecre- tado por EEUU. debía acceder a la independencia. El primer gobier- no argelino acababa de ser constituido y el del gobierno argelino debía asistir, en ese mes de setiembre de 1962, a la ssión de las Naciones Uni- dasparalaceranoniadelimmientosim- bólicodelabanderaenloaltodela Sede de las Naciones Unidas. Ceremo- nia que co la victoria de nues- tra lucha de Liberación Nacional y la entrada de en el concierto de

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las naciones libres. El buro político del Frente Liberación Nacional había de- cidido que esta visita a las Naciones Unidas debía ser seguida por otra visita a Cuba. Más que de una visita se trata- ba sobre todo de un acto de fe que mataba nuestros compromisos políti- cos. Argelia deseaba marcartpública- mente, su total solidaridad con la revo- lución cubana. Particularmente en esos momentos dificiles de su historia. Invitado a la Casa Blanca, yo tuve francas y cálidas discusiones con Kennedy a propósito de Cuba. A la pregunta directa que yo le plantea- ba: ¿Pndrían ustedes una confionta- ción con Cubañ él no dejó que apare- ciera ninguna duda sobre sus inten- ciones rales y me respondió: No, si no bay misila soviéticos; si, en el caso contrario. El tentó disuadirrne con in- sistencia de mi viaje a Cuba, mediante un vuelo directo desde Nueva York, llegando incluso a evocarme la posi- bilidad de un ataque al avión cuba- no que debía transportarme, rmliza- do por la oposición cubana instalada en Miami. A estas amenazas, apenas veladas, yo le retrucaba diciéndole que las amenazas de los enemigos argeli- nos o cubanos no me intirnidaban. Nuestra llegada a Cuba se desa- rrolló m medio de un regocijo popular indescriptible. El programa preveía dis- cusiones políticas en la sede del parti- do en la Habana dsde el momento de la llegada de nuestra delegación. Pero las cosas transcurrieron muy diferen- temente. Apenas fueron depositadas nuestras valijas en el lugar donde de-

bíamos residir fire que, trastomando cl protocolo, nosotros nos pusimos a dis- cutir desordenadarnente con Fidel, con el Che, con Raúl y con los otros diri- gents cubanos que nos acompañaban. Nos quedamos discutiendo horas y horas. Por supuesto yo informe a los dirigentes cubanos la impresión que me había dejado mi entrevista con Kennedy y sus intenciones belicosas. Al final de estos debates apasio- nados, realizados alrededor de mesas que habíamos puesto juntas, nosotros nos dimos cuenta de que prácticamen- te habíamos agotado el programa de preguntas de asuntos que debíamos estudiar y que por lo tanto nuestra reunión en la sede del partido ya no tenía más objeto. Y en un común acuerdo decidimos pasar directamen- te al programa de visitas que nosotros debíamos hacer a través del Esta anécdota da una idea de las relaciones totalmente desprovis- tas de protocolo que debían ser des- de el comienzo la característica esen- cial, la norma de los lazos que unían a la revolución cubana y la revolu- ción argelina y los lazos personales que me unieron a Fidel y al Che. Lo mismo sucedería con las re- laciones que nuestros dos países man- tuvieron por la vía de nuestras em- bajadas. Por ejemplo, el estatuto par- ticular que poseía el embajador Serguera instalado en en una propiedad que no pagaba alquiler. La posibilidad que él tenía de verme a cualquier hora sin pasar por la vía del Ministerio de Relaciones Exteriores,

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mis visitas frecuentes a la embajada de Cuba y la reciprocidad que había en Cuba hacia nuestro embajador. Todo eso confería a nuestras relacio- nes un calor que raramente se encuen- tra en el dominio de las relaciones diplomáticas y que testimonia una solidaridad sin fallas.

Esto será confirmado de una ma- nera espectacular después de la prime- ra alerta grave que amenazó la revolu- ción con la crisis de Trndouf en octubre de 1963. Nuestro jóven ejército, recién salido de una lucha de liberación, no poseía ni firerza aérea, dado que no teníamos ni un solo avión, ni firems blindadas. Y fire atacado so- bre el terrmo que le era más desfavora- ble, dado que no podía utilizar ahí los únicos os que conocía y que ha- bía probado en nuestra lucha de libe- ración, es decir, la guerra de El desierto y sus vastas extensiones des- nudas, estaban lejos de las montañas de Aurés, de de la penínsu- ladeColloodeTlemcen quehabían sido su medio natural y de los cuales conocía todos los secretos.

Nuestros enemigos habían deci- dido que era necesario romper el irn- pulso de la revolución antes dequesevolvierademasiado firertey que arrastrara todo a su paso. Nasser dmpachó muy rápidamente la protec-

ciónaérmquenoseranecesariaYFidel,

entrar en lucha si esta guerra de las are- nas hubiera conu'nuado. Los tanun enviados por Cuba poseían un sitivo irrfiarojo que les actuar a la noche y que les habían sido provis- tos por los soviéticos con la condición expresa de que en caso debían serpuestosmlasmanosdeotrospaí- ses, inclusive de los países comunistas como por ejemplo Bulgaria.

A pesar de estas restricciones de Moscú y pasando por encima de los tabús, los cubanos no tardaron en en- viarnos sus tanques en socorro de la revolución argelina en peligro. La mano de los EEUU se veía evidente- mente detrás de los acontecimientos del Tindouf. Nosotros sabíamos que los helicópteros que trasportaban las tropas de Hassan II eran piloteadas por americanos. Esto justificaba am- pliamente la presencia de los tanques cubanos en Argelia.

Son esencialmente las mismas razones de solidaridad internacional las que condujeron más tarde a los dirigentes cubanos a intervenir, del otro lado del Océano Atlántico, en Angola y en otros lugares.

Las circunstancias que rodearon la llegada de ese batallón merecen ser señaladas ya que ilustran más que cualquier otro comentario la natu- raleza de nuestras relaciones privile- giadas con Cuba y sus dirigentes.

el Che, Raúl y los cubanos Ensetiembrede 1962 dspuésde nosenviaronunbatallóndeblindados mivisitaaCuba,Fidelhabíahonrado y centenares de soldados que se diri- la promesa de su de suministrar gieron hacia el sur de Sidi-Bel-Abbü, unaayudade-dosmilmillonesdefian- dondeyolosvisitéyesrabanlistospara cosviejosalarevoluciónargclinaque, 68 Octubrede1997

teniendo en cuenta la situación econó- mica de Cuba, nos fireron enviados no en divisas sino en azúcar A pesar de mi rechazoyaqueyoconsidaabaqueen ese momento Cuba tenia aún más ne- cesidad de azúcar que nosotros, ellos no quisieron saber nada. Aproximada- mente un año despuá de esta discu- sión, mientras nosotros vivíarnos los acontecimientos dd Trndoufi un bar- co que llevaba pabdlón cubano se diri- gió hacia d puerto de Orán.

Junto con el cargamento de azú- car prometido, nosotros tuvimos la sorpresa de encontrar allí centenares de soldados cubanos y decenas de tanques que llegaban en socorro de la revolución argelina. Un detalle re- sume el espíritu de esta acción. So- bre una hoja arrancada de un cua- derno escolar fire que Raúl me envió un breve mensaje para anunciarme este gato de solidaridad.

Por supuesto, nosotros no podía- mos dejar que ese barco volviera va- cio y en consecuencia lo llenamos de productos argelinos y siguiendo el consejo del embajador Serguera agre- gamos allí algunos caballos árabes.

Así se entre los dos paí- sesuntruequedecaráctm'nocomer- cial, bajodsdlodeladonaciónyde la solidaridad y que, a medida de las circunstancias y de las limitaciones, también fire un demento original de nuestras rdaciones con la revolución cubana. Este nuevo tipo de intercam- bios que trastomaban todas las con- cepcions mercantiles de las relacio- nes comerciales, dado que nuestros mi-

nistros de comercio no tuvieron nun- canadaquevercon estetrueque, fire practicado también con otros países amigos como el Egipto de Nasser, el Mali de Modibo Keira, la Guinea de Sdtou Touré, la Tanzania de Nyereré, el Congo de Massembat Debat o el Ghana de N'Krumah. Nosotros dá- bamos, pero también recibíamos igualmente y nunca hemos sabido cuánto.

El Che era particularmente candente de las innumerables restric- ciones que trababan y debilitaban la vadadera acción revolucionaria. Y tam- bién de los límites que afectaban toda experiencia, aún la más revolucionaria, desde el instante en que ella se enfren- ta directamente o indirectamente con las reglas implambles de la ley dd mer- cado y de la racionalidad mercantil. El las denunció públicamente después de la conferencia afi‘o-asiátim que se desa- rrollóenArgdia. Porotraparte,lascon- diciones penosas de la conclusión dd aflaire de los misiles implantados en Cuba,daarerdoentrelaURSSylos EEUU, habían dejado un gusto amar- go. Por otra parte, yo tuve un inter- cambiodepalabrasmuydurasaeste rapecto con el anbajador soviético.

Todo ésto, junto con la situa- ción que prevalecia en Africa y de- jaba esperar inmensas potencialida- des revolucionarias, habían condu- cido al Che a considerar que el es- labón débil del imperialismo se encontraba en nuestro continente, y que él debía consagrar sus fuerzas allí de ahi en adelante.

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El intemacionalisma del Che

En el momento de separarse de Fidd, él le dijo: otras tierras reclaman la con- tribución de mis modatos afuerzos. Yo llevaré sobre nuevos campos de ba- talla d sentimiento de cumplir el más sagrado de los deberes, luchar contra el imperialismo, sea dónde fuere que se encuentre. Por supuato, el Che se referia a participar fisicamente en los combates que allí se daarrollaban.

Yo trataba de hacerle notar que ésta no era quizá la mejor manera de ayudar a la maduración revolucionaria que se daarrollaba sobre nuatro con- tinente. Si una revolución armada pue- de y debe encontrar apoyos extranje- ros, sin embargo dla debe crar sus pro- pios resortes internos por los cuales apoyarse para conseguir la victoria. Ella debe crear su propia ° 'ca interna irnp por una sensibilidad y por raorta mentales alimentados por un talento nacido sobre un suelo y un abo- no particulara, no obstante la ideolo- gía que los Esto no impide, se empeñaba d Che, que su compromiso fuera total y fisico.

El se trasladó a Cabinda, en el Congo Bramville, muchas veca. Re- husó un avión que yo quería poner a su disposición para asegurarle una mayor discreción en sus daplaza- rnientos. Fntonca yo puse en alerta a todos los argdinos en toda laregiónparaquesepusieranasudis- posición llegado elcaso. Lovolvíaver en ada uno de sus regraos de Afiica y pasarnos largas horas discutiendo e intercambiando nuatras ideas. Cada

vez volvía irnpraionado por la fabulo- sa riqueza cultural del continente, pero poco satisfecho por las relaciona con los marxistas de los paisa que había visitado y cuyas concepciona lo irritaban.

Esta experiencia de Cabinda, conjugada con la que hará a conti- nuación con la guerrilla que se daa- rrollaba en la región de la ex- Stanleyville (Kisangani) lo había daepcionado bastante. Finalmente, había podido darse cuenta de la rea- lidad de ciertas dificultades que yo le habia mencionado en nuestras entre- vistas. A saber, actuar por una acción fisica proveniente del exterior sobre una realidad revolucionaria dada.

Paralelamente al Che, nosotros llevarnos adelante otra acción para salvar la revolución armada del oa- te del Zaire. De acuerdo con Nyereré, Nasser, Modibo Keira, N'Krumah,Kenyata y Séltou Touré, Argelia aportaba su contribución enviando armas via Egipto a través de un verdadero puente aéreo. Mientras que Uganda y Mali eran los que ataban encargados de ad- ministrar los cuadros militares.

Fue en El Cairo dónde nosotros nos reunimos, a mi y conce- bimos el plan de salvamento. Y mmm- zarnos a aplicarlo cuando un llamado daaperado nos fire dirigido por los dirigenta de la lucha armada. Desgra- ciadarnenteyapaardenuatrosa- fuer-Los, nuatra acción fire demasiado tardía y aa revolución fire ahogada en singre por los asainos de Lurnumba.

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Durante una de sus atadias en

'a, el Che me comunicó un pe- dido de Fidel y dela dirección revolu- cionaria cubana: ya no la era más po- sible el intervenir eficazmente a partir de Cuba en favor de la revolución ar- mada en América del Sur. Cuba se en- contraba bajo atrecha vigilancia y nada podia ser organimdo seriamente en di- rección a América del Sur para enca- minar las armas y los cuadros milita- ra que habían sido entrenados en Cuba. ¿Argelia podría acaso tomar el relevo de Cuba? En lo que se refiere a la distancia se demostró finalmente que no era un handicap mayor. Por el contrario, se considera que ella podía jugar en favor del secreto que condi- cionaba el éxito mismo de una opera- ción de ata importancia.

Por supuesto, mi respuata fire un si espontáneo y enseguida co- menzó la puesta en marcha de las atructuras de recepción para los mo- vimientos revolucionarios de Amé- rica del Sur ubicados bajo el control directo del Che. Rápidamente los representanta de todos esos movi- mientos revolucionarios se transladaron a Argelia, donde yo los encontré en muchas ocasiones en compania del Che.

Un estado mayor que reagrupaba a los movimientos se atabledó en las alturas de en una gran raiden- cia, rodeada de jardina que nosotros habíamos simbólicamente decidido asignarle. Esta Villa Susini había sido unlugar célebreysu nombrepasó ala posteridad. Durante la lucha de Libe-

ración Nacional, ella habia sido un cen- tro de torturas, dónde numerosos rai- denta argdinos encontraron la muer- te. UndíaelChemedijo: Ahmed no- sotros acabamos de srfi'ir un golpe duro, bombresentrenadosenszilbaMni/ran sldodetenulosenlafionteraentretal] cualpair(yo no me acuerdo de que paissetrataba)_yyotemoquebabkn bajo tortura El se preocu mucho y te- mía que el secreto del lugar dónde se preparaban las acciona armadas fuera develado y que nuestros enemigos se dieran cuenta de la verdadera natura- leza de las sociedada de importación- exportación que nosotros habíamos im- plantado en América del Sur para ayu- dar a la revolución armada, y cuya acti- vidad ral evidentemente no tenía que ver con su pretendida razón social.

El Che había partido de Arge- lia cuando sucedió el golpe de esta- do militar del 19 de junio de 1965, contra el cuál, por otra parte, me había puato en guardia. Su partida de Argelia, posteriormente su muer- te en Bolivia, y mi desaparición du- rante quince años deben ser estu- diados en el contexto histórico que marcó el reflujo que siguió la fase de luchas de liberación victoriosas.

Ese reflujo marcó la agonía, despues del asesinato de Lumumba, de los regírnena prograistas que ha- bían nacido en el tercer mundo. En- tre ellos los de N'Krumah, Modibo Keita, Zukharno, Nasser.

El Che ata vivo en la memoria de los que luchan hoy en día. Esa fecha dd8deoctubrc, inscriptaenleuasdc

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firego en nuauas memorias, evoca una jornada inconmensurablemente oscu- ra para ae prisionero solitario que yo era, mientras las radios anunciaban la muerte de mi hermano y mientras los enemigos que nosotros habíamos com- batido juntos entonaban su siniatro canto de victoria.

Pero que no se alegren demasia- do, ya que en la medida en que más nos alejarnos de esa fecha y que se da- vanecen en la memoria las circunstan- cias de la guerrilla que terminó ese dia en Ñancahuazú, por el contrario, el recuerdo del Che ata más y más pre- sente en el apíritu de los que luchan y de los que aperan. Más que nunca se inserta en la trama de su vida coti- dianaAlgunacosadeélqucdaen sus corazones y en sus almas enterrado como un taoro irnperecedero, en la partema's profunda, mássecretaymás rica de sus sera, templando su coraje y avivando su energía.

Un día el silencio opaco de mi prisión, celosarnente por cen- tenara de soldados, fire roto por un granrumor. Fueasiqueyosupequea

cientos de metros solamente a taba Fidel, visitando una granja mode- lo cercana e ignorando sin duda que yo me encontraba en aa casa morisca ais- ladasobrelacolinaydelacualélpodia versustechos porencimadelosárbo-

"NdR. ZoraSelaniaposadelautorleyóesne articulo en el Circulo Protagora, en Arenas, como homenaje al cumplirse el 20° aniversario del asainaro de Emato Guevara en Bolivia.

la. Seguramente, fire por aas mismas razona de discreción que aa misma casa había sido elegida por el ejército colonialista como centro de torturas. En ese momento recuerdos en tropd surgieron a la superficie. Una corte de rosn'os,comoenunfilmvdadopord tiempo, dafiló en mi apíritu y nunca como dade el momento que nos ha-

bíamosseparado,pensé,dCheatuvo

tan vivo en mi memoria.

Pero, en realidad, su recuerdo sea donde firere que nosouos marcharamos nos ha acompañado siempre a y a mi aposa. Ella que lee en ate momen- to atas palabras que yo acribo, que le dedicaba y le dedica siempre un culto sin limita. Nadie más que ella tenía el derecho de leérsdas a usteda'.

Una gran foto dd Che ha atado fijada siempre sobre los muros de nua- tra prisión y su mirada ha sido el tes- tigo de nuestra vida cotidiana, de nuatras alegrías y de nuatras penas. Pero otra foto, una pequeña foto, re- cortada de una revista y que yo había pegado sobre un cartón y protegido con un plástico nos ha acompañado siempre en nuatras peregrinaciona. Es la foto más querida para nuatros ojos. Ella se encuentra hoy en Maghnia, mi ciudad natal, en la casa demispadra,queyanoatánmás,y donde nosotros habíamos depositado nuatro mas precioso souvenir, nua- tros más preciosos recuerdos anna de partir al exilio. Fs la foto del Che ya- ciente, con el torso danudo y cuyo cuerpo irradiaba tanta luz, tanta luz y

tanta aperanza.

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América Latina: El regreso de la izquierda

james Petras

a izquierda en América Latina está preparando una vuelta impor- tante. Mientras que la mayoría de los publicistas, periodistas, aca- démicos, gobiernos y oficiales del Banco Mundial están celebran- do o se están lamentando por el triunfo del “neoliberalismo”, la oposición está creciendo de forma tal que en un tiempo podría cambiar la dominación de la estructura completa de poder del libre mercado. Aún solo vagamente asociada —en forums, seminarios y agruparnientos inter- nacionales- esta nueva fuerza de oposición tiene raíca sólidas en cierto núme- ro de paisa y está extendiendo su apoyo dade regiones apecíficas y clases hacia la construcción de un número de bloqua nacionala contra-hegemónicos.

Hablar acerca de “la Izquierda” en América Latina es engañoso por- que hay más de una, y los viejos tipos permanecen, como una enredadera, marchitándose, obstruyendo la visión de la emergencia de los nuevos movi- mientos socio-políticos. A lo que algunos observadores casuala y no pocos periodistas y académicos se refieren como “la Izquierda” incluye “referenta” que hace ya tiempo han abandonado la lucha de clasa y, en gran parte, han sido asirnilados dentro del atablishment político liberal o su periferia ONG. Io que puede explicar la confirsión es la forma de ata conversión: los ex- izquierdistas frecuentemente recurren a posturas intelectuales en las que etiquetan posiciones previas como “conservadoras”, “fuera de moda” u "orto- doxas”, y se praentan a mismos como los actuala, renovados, moderniza- dos, post-una-cosa-o-la-otra, la izquierda democrática.

Para llegar a un acuerdo en la emergencia de una nueva izquierda revolucionaria en América Latina a importante, en primer lugar, identificar las diferenta corrientes de la Izquierda y diferenciarlas; en segundo lugar, discutir sus focos apaciala y económicos, su base social, su atilo de acción política y su perspectiva política; en tercer lugar, praentar datos que docu- menten el crecimiento, las contradicciona y los cambios políticos que con- frontan atos florecienta movimientos socio-políticos. Finalmente, examinar las relaciona entre ata nueva izquierda y los movimientos pasados, paralela- mente a las praenta confrontaciona con la conducción norteamericana del

bloque de poder “neoliberal” y el potencial para una transformación socialista.

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Signos y substancia del resurgimiento izquierdista

La firerza del raurgimiento de la Izquierda se encuentra en el campo: en ciertos paisa, los años noventa se han caracterizado por masivos movimientos de ocupación de la tierra por campesinos sin tierra. El más importante de éstos a el Movimiento de los Trabajadora Rurala sin Tierra en Brasil (MST). Con cientos de campainas organizadora y cientos de miles de activos defen- sora en el campo, éste ha forzado un debate nacional entre todos los partidos políticos sobre el tema de la reforma '. La mayt de los observadora de la política brasilera coinciden en que el MST a el movimiento social más dinámico, mejor organizado y efectivo en Brasil en la actualidad. En Bolivia, el cierredelamayoríadelasminasdeatañoylapaadainfluenciadelasimpor- taciona baratas y el contrabando condenado por el gobierno han debilitado la minería y los sindimtos industriala. En su lugar, las confederaciona campe- sinas, particularmente los cultivadores de coca, han sostenido importantes confi'ontaciona con el Estado y sus patrona norteamerianos, cortando rutas y encabezando huelgas generala que han paralizado el 2. En Paraguay, la Federación Nacional de Campainos atá en el corazón de la movilización política bloqueando el retorno de los militara e insertando los temas agrarios en el centro del debate. Junto con otras organizaciona campainas llevaron 50.000 campesinos a través de las calla de Asunción hacia el Palacio Praiden- cial y el Congrao Nacional 3. En México, las luchas populara más importan- tes han tenido lugar en el campo: Guerrero, Chiapas y Oaxaca han pracncia- do confrontaciona a gran acala entre los campainos y el Estado.‘ En Ecua- dor, Colombia y El Salvador han ernergido procesos similara de movilizaciona de campainos para redefinir la agenda política nacional.

Sin embargo, no todas las instancias de raurgimiento de la Izquierda se encuentran localizadas en el campo; hay también una renovación de las alianzas civila en Colombia, una creciente influencia del Partido Comu- nista Chileno en los sindicatos, movimientos urbanos en Venezuela y Ar- gentina, un surgimiento de un sindicalismo independiente, “con orienta- ción de clase”, en la Ciudad de México y en el norte entre trabajadora independienta; sectores combativos y disidenta de la Confederación Na- cional del Trabajo (CUT) en Brasil; alianzas de docenta militanra enca- bezadas por marxistas en Bolivia, Paraguay, Chile, México y Brasil. Sin embargo, aunque estos movimientos organizados, urbanos, de la clase tra- bajadora no atan ausenta en la lucha y, en ciertas circunstancias, ocupan el centro de la escena, la verdadera acción y los movimientos revoluciona- rios en are resurgimiento de la Izquierda son campesinos.

Muchos comentaristas y analistas, aún aquellos tan distinguidos como Eric Hobsbawm, han acrito sobre el eclipse político dd campainado.’ los

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Obituarios han sido prematuros. Hay un número de razones por las que los

entos demográficos acerca de la disminución de la cantidad de mano de obra rural no necaariamente se traducen en un análisis político (por lo menos en la mayor parte de los paisa latinoamericanos). Primero, porque los porcentaja en disminución no anulan el hecho de que diez millona de familias continúan viviendo en el campo. Segundo, dado que la crisis afecta a áreas industriales y urbanas, aumentando particularmente el daempleo y la pobreza, las ciudadesya no son una salida alentadora para los campesinos jóvena. Tercero, cuando las ocupaciona de tierra estan en la agenda, puede haber nuevamente un movimiento desde pueblos provinciales y ciudades hacia el campo —el efecto de “re-campainación”. Cuarto, la economía liberal ha derribado a los pequeños productora, bajando los precios de las materias primas y aumentando el endeudamiento, crando lazos familiares y sociala entre la mayoría de los jóvenes hijos e hijas sin tierra implicados en las invasiones de tierras. Quinto, apartándonos de consideraciona “estructura- les”, una nueva generación de lidera campesinos “educados” (con escuela primaria o secundaria) ha emergido en la última década con fuertes capaci- dades organizativas, una sofisticada comprensión de la política nacional e internacional y un profirndo compromiso en la creación de un conjunto de cuadros políticamente educados. Los lidera locala de ambos sexos han in- tervenido en regiones en conflicto, transformando las previamente apontá- neas y fácilmente derrotadas ocupaciona en acciona políticas masivas bien planeadas y ejecutadas. La combinación de las condiciones atructurala y el crecimiento de un nuevo liderazgo político, construido alrededor del prin- cipio de “cada miembro, un organizador”, ha sido instrumental en el rápido surgimiento de los “movimientos campainos”.

Debería datacarse, sin embargo, que éstos no son movimientos cam- painos en el sentido tradicional, ni son tampoco los cultivadores rurales quiena los comprenden separados de la vida o las actividada urbanas. En algunos casos, los nuevos campainas fireron anta trabajadora, en particu- lar mineros, daplazados por el cierre de plantas o minas, o fueron campai- nos una generación antes.6 En otros casos, son los hijos e hijas “excedenta” de campainas que entraron en instituciona religiosas, se involucraron en las luchas campainas y abandonaron la Iglesia para liderar la lucha por la reforma agraria.7 En algunos casos son hijas de pequeños campainos con educación primaria o secundaria, quiena se unieron y algunas veca lideraron las ocupaciona de tierras en vez de a las ciudada para trabajar en el servicio doméstico.s Los “nuevos campesinos", apecialmente aquellos que atán liderando la lucha, viajan a las ciudades, participan en seminarios y acudas de entrenamiento en liderazgo y se comprometen en debata polí-

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ticos. En una palabra, aún cuando tienen sus raíca en la lucha campaina, viven en pueblos campainas y se comprometen en el cultivo agrícola, tie- nen una visión cosmopolita. La cantidad y calidad de estos nuevos “intelec- tuales campesinos" varía de país en pais dependiendo de los recursos y la madurez del movimiento. En Brasil, el MST a bien conocido por su firerte inversión en la capacitación de lidera, con cientos de sus miembros pasan- do cada año por diferentes niveles de educación técnica y socio-política’. Otros movimientos, como los de Paraguay y Bolivia, todavía descansan en un pequeño número de lidera bien informados.

Otro punto relacionado con el “nuevo campainado” es que a política- mente autónomo de cualquier partido de izquierda electoral y/o sectario, aún de los mas radicala. Está profundamente comprometido en la acción directa más que en el procao electoral. El MST en Brasil tiene relaciona “fraternala” con el Partido de los Trabajadora (PT), generalmente apoyan- do a sus candidatos y ocasionalmente presentando los propios con el Parti- do. Pero la firerza principal del MST a su lucha extra-parlamentaria, in- cluyendo las invasiones de tierras, los cortes de rutas y las sentadas en el Instituto de Reforma Agraria. Las tácticas del MST, los debata estratégicos e ideológicos, son decididos con el movimiento y no estan subordinados al PT o a sus repraentanta parlamentarios. Por el contrario, las acciona del MST han dado forma al compromiso del liderazgo del PT con la lucha agraria. La reciente masacre en Pará a un caso pertinente. Cuando el gober- nador del estado envió allí al ejército para desalojar a los pacíficos manifa- tanta que marchaban a la capital del estado el 19 de abril de 1996, daem- bocando en una masacre en la que 19 campesinos fueron asainados (y cua- tro “daaparecidos”), el MST montó una campaña nacional que siguió avan- zando hasta el apoyo de los mngraala del PT, quiena formaron un comité de invatigación y de la CUT que emprendió una serie de manifataciona nacionala.ll El MST fire el catalizador de la protata y la continuó con una nueva ola de ocupaciona de tierras, mientras que la popularidad del prai- denre Cardoso se precipitó a su nivel más bajo, menos del 30 por ciento —d gobernador represor pertenecía al partido de Cardoso. En forma similar en Bolivia, las organizaciones militantes campainas han roto hace ya tiempo sus lazos con los partidos nacionalistas y las sectas socialistas, y se han em- barcado en debata internos para formar su propio movimiento político. En Paraguay, muchos lidera de La Federación Nacional de Campesinos, inten- tando proporcionar un enfoque nacional para el campesinado, recientemen- te iniciaron un nuevo movimiento socialista revolucionario.

Además de esto, los nuevos movimientos campesinos están firerte- mente influenciados por una combinación de marxismo clásico y, según

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los contactos, por consideraciona étnicas, de género y ecológicas. En Pa- raguay y particularmente en Bolivia la cuestión de la liberación social y la lucha campesina están fuertemente imbuidas de reinvindicaciones étnicas, lingüísticas, culturales y también con reclamos nacionales.12 En Brasil y en Bolivia, grupos organizados de mujera campesinas praionaron sobre estos movimientos para lograr mayor influencia y repraentación. '3

Los nuevos movimientos campesinos están agrupados en una organiza- ción regional latinoamericana, el Congrao Latinoamericano de Organiza- ciones del Campo (CLOC), y atan crecientemente involucrados en la for- mación internacional llamada Via Campaino que discute ideas y experien- cias corrapondienta a las luchas campesinas. Por medio de aros y otros lazos, está emergiendo una conciencia y una práctica “internacionalista”. Por ejemplo, los militanta del MST brasileño trabajan más allá de las fron- teras con sus para en Paraguay y, en menor medida, Argentina y Uruguay.

En raumen, el resurgimiento de los movimientos campesinos en los 90 no es una simple repetición de los movimientos de los 60. En muchos casos, los triunfos y los fracasos de los movimientos anteriores han sido estudiados y discutidos. Mientras que hay una cierta continuidad a causa de la presencia de un manojo de viejos militantes en los nuevos movimien- tos, y algunos de los líderes son los hijos de la generación anterior de activistas, una serie de importantes diferencias en los niveles estratégico, táctico, político y organizacional indican que los nuevos movimientos son una firerza política promisoria y creativa.

El contexto político del resurgimiento campesino

La re-emergencia de los movimientos campainos tiene lugar en un con- texto político cambiante y complejo. En primera instancia, las políticas de los regímena neoliberales han dañado a un vasto conjunto de grupos so- ciala, incluyendo segmentos de la burguaía.“ Desde los últimos años de la década de los 80, los movimientos urbanos y los sindicatos han estado en declinación en la mayoría de los paisa. En esta situación, el alza de los movimientos campesinos ha sido considerada favorablemente por los gru- pos afectados adversamente como un mecanismo para deslegitimizar o debilitar la aplicación de políticas neoliberala —por ato las declaraciones favorables de la prensa y los medios que en ocasiones aparecieron, particu- larmente en Brasil. El apoyo de sectora de la burguesía al MST fire gráfi- camente ilustrado, mientras yo atuve en Brasil en mayo de 1996, cuando un grupo de empresarios organizó un almuerzo para el MST a fin de expraar su apoyo a la reforma agraria". Los movimientos campainos que se oponen al neoliberalismo han llenado el espacio político abandonado

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por las coaliciones electorales de centro-izquierda. La Centro-Izquierda, por su parte, fracasó en querer ganar las elecciones o volcarse hacia políti- cas liberales asimiladoras, en algunos casos uniéndose a regímena libera- les. El decaimiento de la oposición de la centro-izquierda electoral fire acompañado en muchos casos por el debilitamiento de los sindicatos, en parte como resultado de la legislación antilaboral, los despidos masivos y el alto desempleo, y en parte a causa de las actitudes acomodaticias del liderazgo sindical. Así la erupción de los conflictos de clases en el campo se convirtieron en la “chispa” que encendió el debate público y puso en cua-

tión la totalidad del proyecto político del régimen.

La izquierda: tres oleadas

En los últimos 25 años, la Izquierda emergió en tres distintas oleadas. Para entender el significado y la naturaleza de los actuala movimientos socio- políticos es necesario colocarlos en el contexto de sus predecaores.

La primera oleada de la Izquierda contemporánea comenzó en los sesenta y continuó hasta mediados de los setenta. Esta incluyó movimien- tos sociales de masas, guerrillas armadas y partidos electorales. Algunas veces las actividada militara y de clases se fusionaron.16 Algunas veca las políticas electorales y sindicales se combinaron.l7 Este fire el período de la “Nueva Izquierda” —movimientos y partidos que desafiaron la dominación de los partidos comunistas pro-Moscú. Habia maoístas, castristas, algu- nos influenciados por las ideas trotskystas y otros originados en los movi- mientos cristiano y populista. Las dictaduras latinoamericanas diezmaron esta oleada; cientos de miles de activistas fueron asesinados, encarcelados o forzados a exilarse. Como raultado de la repraión y de las relaciones ex- ternas con las instituciona socialdemócratas, la gran mayoría que volvió a la política lo hizo como socialdemócrata, y algunas veca como neoliberal.

La segunda oleada de izquierdistas emergió durante el período dictato- rial y los años siguientes -primero en oposición a los regímena autoritarios y posteriormente a la “agenda neoliberal". Esta olada encontró expraión en el Foro de San Pablo e incluyó al FMLN de El Salvador, a los sandinistas, al Partido de los Trabajadora de Brasil, al Frente Amplio de Uruguay, a Causa R de Venezuela, al Partido de la Revolución Democrática de México y al Frente Grande de la Argentina." Estos partidos, coaliciona y movi- mientos ex-guerrilleros, sin embargo, han sido absorbidos por políticas crecientemente electoralistas y han comenzado a acomodarse a las políticas neoliberales en lo que respecta a la privatización, la “globalización” y otros asuntos. En su momento, ellos han comenzado a perder una buena parte de su identidad como partidos de izquierda y han llegado a estar más y mas

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divorciados de las luchas populares en las villas miseria, el campo y las fábricas. Algunos han sido asirnilados dentro del marco de las ONGs, traba- jando en los nichos del libre mercado del Banco Mundial y en las politicas anti-atatistas. En la mayoría de estos partidos o movimientos todavía que- dan corrienta activistas e izquierdistas pero atan marginadas.

La tercera oleada dd movimiento atá actualmente emergiendo en for- ma superpuata al segundo grupo, pero demuatra una fuerza y una elastici- dad mayores. Sus líderes tienden a ser jóvena, en sus tempranos veinte o mediados de los treinta, y provienen del campainado, los sindicatos pro- vinciala y los maatros de escuela. Estos activistas difieren significativamente de sus predecaores.'_’ Primero, muchos de ellos no son universitarios —de hecho, los intelectuala atan todavía ampliamente orientados hacia la ma- quinaria electoral de centro-izquierda o hacia sus carreras profaionala. En segundo lugar, los nuevos movimientos tienen pocos recursos financieros, pero tremenda pujanza y “mística”. Sus lidera viajan a los encuentros en micro (algunas veca treinta o cuarenta horas), viven de su salario o de los ingraos del campo y tienen oficinas apartanas,. Hay muy pocos fimciona- rios de tiempo completo pagados y no hay, virtualmente, burocracia. No hay privilegios —ni autos, ni equipamiento de oficina o personal atable. Los lidera son “personas morala”, honestos y acrupulosos con respecto a sus asuntos financieros y sus relaciones personales. Muy pocos son líderes “personalistas”. Más bien, debaten en asambleas y son parte de liderazgos colectivos. La idea de la nueva organización a que cada miembro debería ser un organizador. En mayor o menor grado, aros lidera son altamente críti- cos en rdación con el oportunismo de la izquierda electoral y con los intelec- tuala de las ONGs a quiena consideran como intrusos manipuladora que sirven a patrones externos. Aquellos quiena previamente fueron parte de las luchas guerrilleras son hoy firerta críticos del atilo verticalista de liderazgo de aas organizaciona y su uso como “cortas de transmisión”. Rechazan el llamado a ser piezas de la maquinaria electoral, eligiendo en cambio profirn- dizar sus lazos con su base social. Aún así, mientras que ata tercera olada repraenra una oposición intransigente al neoliberalismo, todavía no ofrece un plan completamente articulado para el acceso al poder.

Brasil: el MST

El MST no es estrictamente una organización revolucionaria y no está dirigida a la toma del poder de estado. Más bien, esta trabajando por la apropiada implementación de la Constitución, que estipula que la tierra no cultivada puede ser expropiada para uso social. Así, es tanto “legalista” como orientado a la acción directa. Estas políticas de acción directa se

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insertan en la brecha entre la ideología democrática —y las cláusulas pro- gresistas de la Constitución- y los lazos socio-económicos de la clase domi- nante del régimen liberal.

El resurgimiento de la izquierda tiene lugar en distintos medios y no puede ser fácilmente encasillado. El MST ha crecido de un movimiento regional basado en la extensa región sud-central a un movimiento nacio- nal con organizadores crecientemente activos en el norte, nordeste y las regiones del oeste del país”. Su lucha obtiene crecientemente apoyo entre las ciudades, los sindicatos y sectores de la iglesia. Son vistos con respeto y simpatía por la mayoría de los falle/ados de Río y San Pablo. En los últimos meses se han desplazado hacia la organización de ocupaciones de tierra en gran escala cerca de las ciudades provinciales, tanto para facilitar la obten- ción de apoyo de masas como para formar alianzas urbanas.2|

En tanto se daplazan hacia el interior de las tierras de los granda atados no cultivados, se enfrentan a una creciente violencia y en algunos casos se han visto forzados a establecer comités de auto-defem para prevenirse de los pis- toleros merodeadora contratados por los terratenientes para daalojar a los ocupantes. Han organizado alrededor de 139.000 familias en cooperativas productivas, algunas de las cuala atán comprometidas con la de exportación. Han “expropiado” un total de 7,2 millona de hectáreas de tierra y han organizado 55 cooperativas rurala en 12 estados. Han atablecido 880 acuelas con 38.000 alumnos.22 Las exitosas cooperativas usualmente permi- ten a los activistas participar en el apoyo a los campainos sin tierra para hacer nuevas ocupaciona y contribuyen con comida para los ocupanta que aperan las expropiaciona y los créditos del gobierno. El Congrao dd MST en julio de 1995 reunió más de 5.000 delegados representanta de algunos cientos de miles de campainas.23 Cada estado alquila micros y ellos traen su propia comida y ropa de cama. La acuda de liderazgo en Santa Catarina alberga cerca de 80 personas en literas. Hay pan, quao y café en el daayuno, duchas frías y aulas rudimentarias. Pero ato a parte del todo.

Hoy en día, el campo en Brasil es un polvorín. El problema no a organizar las ocupaciones de tierras —cientos de miles de familias ham- brientas están listas y raponderian al llamado del MST- sino organizarse para ganar. Para esto, se necesita apoyo político antes de cualquier ocupa- ción, organización política para resistir el desplazamiento y apoyo logístico —alimento, suministros y demás-, mientras que el movimiento negocia con el gobierno el financiamiento de la producción.

En 1995 el MST ralizó 92 ocupaciona. Para junio dc 1996, 120 ocu- paciona habían tenido lugar y había un total de 168 campamentos con 40.000 familias aperando por la expropiación gubemamental.“ El a derecha dd

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PT en 1995, que siguió a su derrota en las decciona praidenciala, atablcció el acenario para la actual ofensiva de ocupaciona de tierras. las ocupaciona resultaron del reconocimiento de que Cardoso araba atrechamente tanto al ala derecha de los partidos terratenienta (el PFL y el PMDM) como a los sectora reaccionarios de su propio partido (el PSDB). Sus lazos con el Banco Mundial y las corporaciona multinacionala extranjeras profundizaron su compromiso de privatizar industrias atratégicas, promocionar los sectora

rtadora y promover las inversiones a gran acala en Brasil, bajo “reglas del juego” favorables. Otra razón para la ofensiva fire la creciente praión de ciertos miliranta del MST pujando por una política más agraiva por fuera e independientemente del PT, el que fire correctamente percibido como un partido crecientemente dectoralista algunos de cuyos sectora se ataban moviendo más allá de las políticas socialdemócratas clásicas hacia po- líticas “social-liberala”.25 Finalmente, se reconoció que las condiciona “obje- tivas" y los “factores subjetivos” en el campo estaban “madurando” crecientemente para una ofensiva. Ia rapuata inicial a las primeras ocupacio- na fire atremadamente positiva en las aras adyacentes a ellas. Ocupaciona apontaneas de tierra comenmron a tener lugar. El MST decidió proporcionar liderazgo organizativo y organización conciente para convertir aras activida- da locala apontáneas en un movimiento nacional. Hacia fina de 1995 y en los comienzos de 1996, las invasiona de tierras se volvieron asuntos cotidia- nos en regiona que habian sido previamente bastiona de la derecha. Cardoso rapondió amenazando con usar la fuerza y con promaas vacías de establecer ocupanta ilegala a cambio de un aplazamiento de las nuevas ocupaciona. El MST negoció pero puntualmente rechazó el detener las ocupaciona —sabien- do que una tregua eliminaría su principal carta de negociación, debilitando su llamamiento a los sin tierra y damovilizando cientos de sus lidera jóvena y activistas.26 Asi la lucha se profirndizó y se atendió hacia las regiona más pdigrosas. El clima reinante en Brasil, particularmente en San Pablo, a muy fivorable al MST. Tras la masacre dd 19 de abril de 1996, las votaciona en San Pablo mostraron amplias mayorías en favor de la reforma (superio- ra al 65 %) y una absoluta mayoría en favor dd MST, incluyendo su atrate- gia de ocupación de tierras.

El MST ata desarrollando una efectiva atrategia contra-hegemónica y un bloque político poderoso integrando la ciudad y el campo. Cuan durable seráatebloque,parúcularmentesielMSTsedaplammásalládesuagenda delarefonnadelaúemhadaunamnsfonnadónsodalisaataporverse. El lider del MST, Joao Pedro Stedile, hace un análisis útil de las coyunturas nacionala que favorecen la actividad dd movimiento.27 Él identifica tra mo- mentos en la historia reciente: los atadios finala en la lucha contra la dictadu-

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ra militar en los finala de los setenta y comienzos de los 80, la lucha masiva para inculpar al a-presidente Collor, y la fase actual en la que Cardoso ata implementando la agenda neoliberal. En cada período, importanta sectora de la burguaía y sus aliados en los medios de comunicación y la mayoría de los partidos políticos estaban interesados en el debilitamiento de los que detentaban el poder y así en dar un “poder coyuntural" al MST. Cuando sus fina atuvieron cumplidos, retiraron are apoyo. Así, dade la visión del MST, los puntos de división interna en el bloque dominante proveen momentos propicios para iniciar actividada que, en última instancia, tienen el rapaldo tácito de los sectora de la élite y de la prensa.

El repunte contemporáneo de los campesinos revolucionarios puede también ser visto en Bolivia. Alli la dialéctica de la aplotación capitalista y las reestructuraciones se enfrentan a una firerza de trabajo que, raistida, fire desplazada y entonces reorganizada hasta llegar a ser una formidable oposición al imperialismo y a sus defensores locales.

Bolivia: el triángulo del poder popular En Bolivia hay por lo menos tres centros distintos de movilización popu- lar: los movimientos campesinos en el sur, las regiones mineras y los sindi- catos en La Paz, cada uno formalmente coordinado por la COB (La Con- federación de Trabajadora Bolivianos). En el pasado, los mineros eran la fuerza decisiva tanto estratégica como organizacionalmente. Esto se expre- saba en los estatutos de la COB, que declaraban que el primer secretario debía ser un líder minero. La COB, a diferencia de otras confederaciona laborales, no a, estrictamente hablando, una organización de trabajado- res asalariados: son miembros vendedores ambulanta, profesionales, atu- diantes y también campesinos y pequeños productores, mujeres y ecologistas, pero cada uno es beneficiario de una porción de delegados.28 Los campesinos están luchando por un mayor reconocimiento e influencia en la COB como una firerza, si no líder, por lo menos hegemónica. Esto fue evidente en el congreso de la COB de junio de 1996 en la que el cambio hacia el predominio de los mineros fire levantado forzosamente. En la revolución boliviana de 1952, milicias armadas de trabajadora y campainas apropiaron las minas, tierras y fábricas bajo el gobierno del Movimiento Nacionalista Revolucionario. Para 1996 cada cambio revolu- cionario había sido revertido o, por lo menos, estaba en transformación. El punto decisivo de cambio fire en 1985 cuando el gobierno de Jaime Paz Zamora bajo la tutela del FMI decidió cerrar la mayoria de las minas de estaño del estado, despidiendo a 30.000 mineros y socavando efectiva- mente los centros tradicionales de poder sindical. Actualmente, los sindi-

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caros mineros, particularmente el sector estatal, han declinado sustancialmente -cerca de 50.000 mineros más han sido despedidos bajo el proyecto reatructurador diseñado por el FMI, el Banco Mundial y los consejeros académicos norteamericanos. A pesar de su número reducido - aproximadamente 15.000- ahora mayormente empleados en multinacio- nala atranjeras, los mineros todavía generan cerca del 75 por ciento del comercio arerior legal.29 Asi ellos todavía dominan sectora de la econo- mía altamente estratégicos.

Mientras los mineros han retrocedido, los campesinos, incluyendo un contingente de cerca de 30.000 que eran anteriormente mineros, han surgi- do como el sector más dinámico e influyente en confrontación directa con el régimen. Se pueden distinguir dos sectores: el de cultivadores de coca, formado por campesinos que son a-mineros, y el de los productores campe- sinos tradicionala. La ruptura de los campesinos con los partidos naciona- listas tradicionala fire en parte producto del cambio de la centro-izquierda hacia las políticas neoliberala y la completa subordinación a los hacedora de política de los Estados Unidos, en especial los militares, la DEA y la embajada. La independencia política del movimiento campaino se fortale- ció por la influencia de los que anteriormente eran mineros, liderados por Filomeno Escobar, quien aportó un alto grado de organización y aperiencia política al movimiento. Los lideres jóvena como Evo Morala y Alejo Velez Lazo han aportado nuevas ideas y proyectos políticos del campo hacia el público boliviano más amplio. La firsión de dos culturas políticas distintas ha creado un movimiento que combina formas organizacionala, tácticas y atrategias de confrontación de los sectora avanzados de la clase trabajadora con demandas por la tierra, autonomia cultural y rapero por los valora espirituala tradicionales arraigados en las comunidada campainas indias. Los movimientos carnpainos, en apecial los de cultivadora de coca, se han comprometido en la más amplia y más sostenida lucha contra el regimen neoliberal y sus supervisores atadourridenses. El raultado ha sido un au- mento de la conciencia nacional en la que el concepto de una “nación india" se ha convertido en moneda corriente.30

Como los zapatistas mexicanos, el “nuevo movimiento campesino" ha vinculado la lucha por la tierra y la autonomia cultural con el problema de los militara atadounidenses y sus incursiona politicas. A diferencia de México, sin embargo, los voceros públicos son los mismos lidera campe- sinos indios: sofisticados, autodidactas, militantes intelectuala que com- parten el liderazgo con el pueblo. Como en Brasil, sus oficinas son rudi- mentarias; unas pocas sillas viejas, escritorios dañados y posters de movilizaciona pasadas y lidera revolucionarios.

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Importanta sectora del movimiento campaino han dado también un serio paso hacia la combinación de la acción directa con políticas dectorala a través de una organización politica independiente. Esto ha originado un de- bate en tomo a la rdación entre los movimientos sociala y los partidos, po- niendo en duda la vieja posición de que ellos son elementos distintos en las luchas políticas y sociala. El movimiento campesino, frustrado por las accio- nes de los partidos nacionalistas e izquierdistas, ha emprendido una nueva formación politica, la Asamblea para la Soberanía de los Pueblos (ASP), y ganó una docena de elecciona locala en las regiona cultivadoras de coca. Hoy, los cocaleros atan proponiendo a la ASP como una alternativa nacional, aperan- do dar al campainado una voz decisiva en la formación de políticas de clase a nivel nacional. Las políticas de los cultivadora de coca implican la vinculación de creencias apirituala ancaU'ala con modernas formas de lucha de clase y anti-imperialista. El análisis marxista atá unido a los valora pre-europeos. Ia cosmología del pasado a evocada como soporte para ganarse la vida en los intersticios de un mundo dominado por los capitala multinacionala y los bancos extranjeros.31 Mientras que el problema de la tierra continúa siendo importante para muchos cultivadora de coca que son dueños de la tierra, la lucha principal a por el comercio libre contra los intentos dirigidos por Esta- dos Unidos de erradicar la producción de coca. Ia defensa tradicional de la coca gira en tomo a la reinvindicación de la nación histórica india, un concep- to que subsume la clase dentro de la nación. Ia paradoja del regimen neoliberal promoviendo la intervención del atado y los campesinos rebelda peleando por la producción irratricta de cultivos tradicionala ilumina la naturaleza heterodoxa del movimiento campaino en Bolivia.32

Los movimientos campainos indigenas enfrentan un desafío doble: no sólo la utilización de los militara bolivianos en contra de la producción de coca sino también las atrategias “culturalistas” del regimen neoliberal, las que aparentan estar de acuerdo con las demandas indigenas. Se trata de amplias gratificaciona simbólicas, haciendo foco en repraentaciona sim- bólicas —el vicepraidente a un indigena- y en la educación bilingüe. Mien- tras que los cocaleros han hecho persuasivas críticas al reduccionismo de clase de los partidos izquierdistas, el rechazo de la manipulación cultural se basa en “factora más empíricos”: el vicepresidente, me dijeron, no a real- mente un indigena dade el momento en que sirve a la elite neoliberal.33

La conversión de los mineros en cultivadores de coca cambió el eje del poder social de nuevo hacia el campo, pero también hacia un tipo diferen- te de campesinado: productores en pequeña escala ligados a las luchas mineras, claramente diferenciados del campesinado tradicional. Mientras que, distintos en los antecedentes, los mineros con conciencia de clase

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devenidos campesinos han sido capaca de diseminar una ideología y una forma de liderazgo entre el vasto campesinado que provee una perspectiva de la lucha cualitativamente distinta. Al mismo tiempo, el atablecimien- to de mineros en áreas campainas, en particular en las comunidada indi- genas cultivadoras de coca, ha sido acompañado por su asimilación en los discursos y prácticas espirituales tradicionales asociadas con la hoja de coca y las demandas por una mayor autonomía indigena.

En Bolivia, uno de los oponenta políticos más importanta dd regimen liberal del presidente Sánchez de Losada son los campesinos cocaleros de Chaparé —cerca de 90.000 familias campainas. Las políticas del libre mercado llevan a abaratar las irnportaciona de alimentos, bajando el precio de los cul- tivos tradicionala tala como el maiz por debajo dd nin en que los campai- nos podrían subsistir. Como raultado, muchos de los a-rnineros —y también a-trabajadora fabrila- comenzaron a cultivar la hoja de coca, la que provee un ingrao para una dieta adecuada, ropa y las necaidada básicas familiara. El gobierno de Estados Unidos, dado sus atrechos lazos con las élites banca- rias y financieras que lavan la mayoría de las ganancias de las drogas, eligen hacer más firerte su campaña anti-droga contra los campainas cultivadora de una cosecha legal, la coca. Bajo el liderazgo operativo de la DEA, el régimen boliviano ha emprendido periódicamente campañas de erradicación contra los campainas productora, encarcdando a cientos y asainando o lastimando a multituda durante las marchas, huelgas generala y cortes de rutas. De acuerdo con los lidera campainas, los muy alardeados fondos atadouniden- sa para las cosechas alternativas, atimados en uSs 15 millona, terminan en los bolsillos de los firncionarios del gobierno.“

A comienzos de marzo de 1996, el gobierno anunció un plan para erradicar totalmente la producción que excedía la necesaria para uso medi- cinal. La Confedereación de Trabajadores Rurales Bolivianos respondió llamando al plan de erradicación “loco” e “irracional” y advirtió al gobier- no que si era puesto en práctica, los campainas se levantarían en armas “en defensa de nuatras familias, nuatras vidas y nuatra supervivencia”.’5 Evo Morales advirtió que “Chaparé será una nueva versión del estado mai- cano de Chiapas. en el corazón de Sud América”.3‘ Los cultivadora de coca están decididos a evitar la erradicación de la coca, que significaría tarn- bién, como ellos lo consideran, la erradicación de sus firmilias.

El profime involucramiento de los consultora militara norteamerica- nosydelosagentadelaDEAenlasdecisionapolíticasbásias-auavade un presidente nominalmente boliviano que habla español con un acento Ivy League-queafecraadversamentealospmductoradecoahapmfimdimdola naruralem nacionalista y anti-imperialista de la lucha. “Cultivadora de coca

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versus el Imperio” no es un grito ajeno a la realidad de la política boliviana. En tanto la COB se ha visto entrelazada en conflictos internos y sus líderes en negociaciones gubernamentales, la iniciativa para la acción política ha pasado a movimientos sectoriales y más especificamente al movimiento militante cam- pesino.37 El pronóstico, sin embargo, es que el espacio para la negociación política se está enoogiendo en tanto Estados Unidos aumenta su' presión por una erradicación inmediata. Una confrontación armada no debe ser excluida.

Perú

En Perú los movimientos revolucionarios estuvieron en retirada general a fines de los 80 y en particular después de 1990. La Izquierda legal, el PUM y la Izquierda Unida rompieron y fueron en parte absorbidas por las ONGs dependientes de los fondos europeos, canadienses y estadouniden- ses. Los activistas que permanecieron se incorporaron a la política electoral y fueron marginados por el autogolpe de Fujimori en 1992, por el cual fue disuelto el congreso y el sistema judicial, reservándose para e'l algo así como poderes dictatoriales. Sendero Luminoso, la mayor organización guerrillera, se auto-destruyó. A pesar de su defensa de algunas comunida- des indígenas, a través de su violencia sectaria y su fanatismo, su culto al liderazgo político y su organización interna dictatorial, ha destruido la mayor parte de su apoyo popular. En su punto más alto, Sendero tenía una poderosa base social en el campo y en las villas miseria de las ciudades regionales y de Lima.’8 La captura del “Camarada Gonzalo” y el descubri- miento de los nombres y las localizaciones de una red de adherentes y activistas diezmaron la organización. Subsecuentemente, un profundo resquebrajamiento y el eventual abandono de una generación completa de veteranos activistas redujo más aún su efectividad. Tras el fracaso de su espectacular toma de la embajada japonesa, el otro grupo guerrillero pe- ruano, el MRTA fue también enormemente debilitado. Estos grupos gue- rrilleros representaban un resto de las fases anteriores más que el resurgi- miento visto en otras partes. Mientras que puede tomar tiempo que la resistencia social se recupere en Perú, la experiencia sugiere que los hom- bres fuertes del estilo de Fujimori presentan problemas para el futuro.

Paraguay: recuperando el pasado para cambiar el futuro

En Paraguay, la transición desde la dictadura de Stroessner hacia un regimen electoral conservador ha sido acompañada por una creciente movilización de los campesinos y los trabajadores.39 Como inmediata secuela del derro- camiento del dictador, una oleada de invasiones de tierras por parte de campesinos fue seguida por un contra-ataque de la clase terrateniente:

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fuerzas paramilitares y posteriormente el ejército intervinieron para des- alojar a muchas familias.‘10 Este patrón de invasiones y desalojos ha conti- nuado bajo el régimen de Wasmosy. Sin embargo, el efecto acumulativo de la presión campesina sobre la tierra ha creado un resultado positivo: algunos establecimientos permanentes de familias ocupantes y una cre- ciente simpatía por la lucha campesina en Asunción. El centro del bloque contra-hegemónico está crecientemente ubicado en el movimiento carn- pesino, que demuestra capacidad para una confrontación sostenida.

La campesina es, sin embargo, en algunas regiones - tales como San Pedro en el norte- más propensas a la acción directa que en otras. Asimismo, no hay siempre una correlación directa entre el activismo social y la lealtad política: muchos campesinos activos en la radin Federación Nacional de Campesinos también continúan votando por el Partido Colorado de Stroessner.‘l El llamado a la acción directa no borra los lazos del pasado.

1.a influencia del movimiento campesino militante en Asunción me fiie traída a casa durante mi estadía en Paraguay. En entrevistas en los medios de comunicación, en restoranes, taxis y en las calles, los líderes campesinos eran saludados calurosarnente con expresions de aliento y abierto apoyo. Mayores demostraciones contra la politica del gobierno fueron llevadas a cabo primero y principalmente por grupos campesinos y los contundentes líderes campesi- nos stan mal dispuestos a ser postergados. En un encuentro reciente con el presidente Wasmosy Alberto Areco comenzó la entrevista con la siguiente afirmación: “Hace tres meses usted nos dijo que lidiaría con el tema de la reforma Nada ha sucedido. O usted es un mentiroso o un incompe- tente".42 Wasmosy enrojeció. Enredándose con el cable del teléfono, tiró el teléfono del escritorio en tanto salía y sólo regrmó dia minutos más tarde.

Como en el resto de América Latina, cualquier transición electoral es permitida en tanto continúe el poder de la élite económica, la impunidad de los militares, la profiindización de la liberalización económica y la re- presión de la movilización social. Un punto de apoyo para la transición es la embajada de Estados Unidos, con sus instalaciones de cinco cuadras de largo, la medida de una base militar. Cuando Wasmosy fue amenazado por un golpe militar, aún cuando miles de manifestantes paraguayos pro- democraticos llenaron las calles, su primera reacción fue correr hacia la embajada estadounidense. La estrategia de Estados Unidos es tanto .man- tener al régimen civil como a los militares de derecha para promover y proteger la profundización de la liberalización respecto de la oposición de los sindicatos y del movimiento campesino.

la rápida intervención militar refleja la simbiosis entre los militares y los terratenientes: no poco frecuentemente tierras sin cultivar ocupadas por cam-

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pesinos han sido apropiadas —a veces ilegalmente- por oficiales militares de alto rango. En un asentamiento ilegal que visité en el este de Paraguay, los campe- sinos habían tratado de obtener un lote de tierra apartado del camino en el monte.43 Ellos no sabían que un general había adquirido ilegalmente el título de propiedad de la tierra. Primero, fueron enviados hombres armados priva- dos y topadoras, pero fiieron exitosamente repelidos por la comunidad cam- pesina. Los pequeños granjeros locales contribuyeron con alimentos y semillas en apoyo. Organizados en un semi-círculo, trabajando en colectividades, los asentamientos estaban preparados para resistir a los paramilitares pero no al ejército. Poco tiempo después, 200 soldados con aviones blindados de trans- porte de tropa destruyeron las casas y los cultivos y mataron a los animales de las mientras expulsaban a cientos de familias, golpeando a los hom- bres, mujeres y niños. El régimen electoral tiene una cara mucho más demo- crática en los volantes de prensa estadounidenses que en el campo paraguayo.

El actual movimiento campesino tiene sus raíces en los 70, cuando las florecientes ligas campesinas fueron aplastadas por la represión mili- tar.“ Los activistas que sobrevivieron comenzaron el lento proceso de or- ganización clandestina en los comienzos de los 80 y para el fin de la déca- da fueron formadas organizaciones regionales que coordinaban las activi- dades.45 La caída de Stroessner y las divisiones en la élite fueron la señal para un movimiento a gran escala de ocupación de tierras. El resultado es el creciente reconocimiento de que el movimiento campesino ya no es más un “asunto rural” sino un actor importante en la política nacional. A pesar del cambio a un régimen electoral, grandes cantidades de campesinos son arrestados cada mes, son rutina las violentas intervenciones militares des- alojando a campesinos de tierras sin utilizar, y docenas de campesinos son golpeados y asesinados por fuerzas paramilitares que trabajan con el esta- do.“6 Mientras que en Asunción la clase media progresista y los empleados públicos debaten el alcance y la profundidad de la liberalización, la lucha rural crucial ha acumulado fiierza, retenida sólo por la fuerza fisica.

A la fecha, el movimiento campesino se está desarrollando en dos frentes: a través de la formación de organizaciones lomles y regionales, y su creciente vinculación con las estructuras nacionales federadas. Ia Federación Nacional de Campesinos está actualmente conformada por 30 grupos regionales, libre- mente asociados y sin “cartas de membrecía" formales, una prácticammún en América Latina.47 Los lideres mismos son campesinos trabajadores. Nueva- mente, no hay fiincionarios pagados “full time”, no hay vehículos (viajan en buses) y unos pocos, si alguno, asesores profesionals. Estan creciendo. Un vez mas, el secreto es la naturalaa “virtuosa” de los líderes: ellos organinn, discu- ten y comparten con sus seguidores tanto las luchas como la cárcel.

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En Paraguay, como en Brasil y en Bolivia, hay una profunda separa- ción entre los activistas intelectuales y los campesinos. Los intelectuales atán crecientemente ligados a las ONGs y a proyectos que responden a donantes extranjeros. Los campesinos sospechan cada vez más de, o casi son hostiles a, la competencia y la manipulación organizativa de las ONGs —“las que usan el movimiento para asegurar los fondos extranjeros”, como un líder campesino paraguayo dijo. La perspectiva marxista revolucionaria de los militantes campainas atá en conflicto directo con las variedades de “post-marxismo” abrazadas por los intelectuales. Muy pocos intelectuales atan deseando y son capaces de servir como subordinados a los movi- mientos campainos. Mientras que los lidera campainas están ansiosos y profundamente interaados en trabajar con intelectuales comprometidos, rechazan trabajar juntos a través de los “institutos” de los intelectuala.

Aparte del asunto de la tierra, tra ramas discernibla atan praenta en la convocatoria y el crecimiento del movimiento campaino. Primero ata la in- corporación, conciente o no, de las tradiciones indígenas. El guaraní a la lengua común; Paraguay a la única nación en la que el “campo” conquistó lingüísticamente a la ciudad. En el campo, hay una fusión de atilos de cultivo “indígenas” y campainos —ailtivos con base comunitaria y actividad de “mer- cado”. La cohaión, la orientación urbana y la sofisticación política de los líde- ra campainos se combina con el daeo de la granja en el monte, de atar cerca de la naturalem y de producir en primera instancia para el propio consumo y secundariamente para el mercado. En segundo lugar, entre algunos líderes campainas, el socialismo se ha convertido en una tendencia policia impor- tante. El de ellos a un socialismo alejado de una elaboración teórica, anaigado en una oposición común a la depredación capitalista e inserto en las comuni- dada tradicionala campainas. En tercer lugar, el nacionalismo en el campo se basa en la oposición entre los pequeños culu'vadora que hablan guaraní y los sin tierra, y la riquaa de los europeos asentados que poseen grandaextensionadetierrafértil. Cientosdemiladeacradetierrairrigada son de los Menomitas, de los alemana, de los holandaa, de las eoorporaciona de granjeros norteamericanas, que oportunamente emplean campainas de habla La cuatión étnico-nacional ata a los recuerdos de la aperiencia nacionalista paraguaya del siglo XIX. Una industrialización exitosa dirigidadadeel atado habíasido intentadaen Paraguayyfuesólo datruida por la intervención externa durante la guerra de la Triple Alianm. Los recuer- dos históricos permanecen por el valor de los combatienta y el triunfo del experimento mientras duró.

Durante los días de marzo del amenazante golpe militar, mientras

Wasmosy ataba vergonzosamente escondido en la embajada atadouniden-

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se, los campainos paralizaron las rutas y se movilizaron para marchar hacia la capital. Aunque los atudianta recibieron la mayor parte de la publici- dad, eran en su mayoría jóvena trabajadora y campainas quiena

listos para paralizar el país si los militares hacían su movida. Unos pocos días dapués de que la amenaza se había disipado, Paraguay experimentó la más poderosa huelga general en casi medio siglo, cerrando toda actividad impor- tante. Cientos de mila de campainas llenaron las calla y el tema de la tierra fue iluminado.

Colombia: la revolución avanza

Colombia posee el movimiento guerrillero más daarrollado en América lati- na y casi el mayor en todo el mundo. Mientras que en el rato de América latina los movimientos guerrilleros fueron vencidos o asimilados en las polí- ticas electorala liberala, en Colombia el movimiento guerrillero ha aumenta- do su influencia en nuevas regiona, ganando un significativo apoyo popular entre el campainado al mismo tiempo que aumenta su fuerza A paar de la negligencia y el dainterés internacional, la guerrilla puede contar con un alto grado de legitimación en los nivela locala y regionala. Las guerrillas, particularmente las Fuerzas Armadas Colombianas (FARC), ofrecen a los cam- painos protección contra la depredación de los militara y los terratenienta y apoyo en el cultivo de alimento y servicios sociala. Mientras que las FARC, que comenzaron su lucha en los 40, ataban influenciadas por el marxismo soviético, hoy en día atan principalmente comprometida en la lucha por la reforma agraria y la transformación democrática. El liderazgo de las FARC continúa atando fuertemente influenciado por la ideología marxista y ata todavía liderado por el legendario Manuel “Tirofijo” (disparo seguro) Marulanda. Alcanzan aproximadamente un número de 13.000 guerrilleros armados y varios cientos de mila de ciudadanos activistas, mayoritariamente campainas.“ Los otros tra grupos guerrilleros son mucho más pequeños y alcanzan un número de cerca de 4.000 combatienta armados. Observadora informados atiman que las guerrillas tienen praencia en la mitad de las 1.000 municipalidada del campo y atan fiiertemente atablecidas en las principa- la áreas productivas, incluyendo las del café, la banana y el petróleo." Las FARC han construido su base de poder pacientemente en el tiempo con un plan atratégico preciso —la acumulación de poder local.

Como los otros movimientos de base campaina, las guerrillas colom- bianas tienen poco o ningún apoyo de los atudianta universitarios o de los intelectuala, la mayoría de los cuala originalmente se unieron a un disper- so grupo guerrillero, el MR-l9, en una coalición electoral. El voto inicial de casi el 20% fire disipado cuando el MR-l9 entró en el régimen neoliberal

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de Gaviria. Ellos son ahora una fiierza política insignificante y Antonio Na- varro Wolf, quien había sido una vez su candidato para praidente, a el alcalde de una pequeña ciudad cerca de la frontera con Ecuador.

En septiembre de 1996 las guerrillas infligieron su mas grande derrota sobre el ejército colombiano en 30 años: un puato militar -irónicamente llamado Las Delicias- en la provincia selvática de Puttunayo fire invadido; 27 soldados fueron muertos, 19 heridos y 67 fueron tomados prisioneros. Las FARC y sus aliados en el ELN (Ejército de Liberación Nacional), organizados en el Movimiento Coordinador de Guerrilla Simón Bolívar, atan en combate cotidiano con los militara en 15 de los 32 departamentos del En los últimos seis años las FARC han aumentado su número de fi'enta militara de lO a 105. las guerrillas, armadas con rifla automáticos, lanzadora de grana- das y coheta, estan atacando guarniciona militara y basa aéreas; hasta la fecha, el gobiemo reconoce que casi 500 soldados han sido asainados o heri- dos. Un comunicado de prensa de la FARC anunció la primera zona liberada en los departamentos de Guavaire, Meta, Caqueta, Putumayo y Amazonas. Crecientemente, ata emergiendo una situación de doble poder.

Mientras que Marulanda a todavía el lider indiscutible, d lider guerrillero a cargo de la ofensiva actual y su casi sucaor a Jorge Briceno —mejor conocido como “Mono (rubio) Jojoy”. Hijo de la y criado con las FARC dade su nacimiento, es un protegido de Marulanda. Dirige el frente de guerrilla más poderoso, el Bloque Oriental, en el lado ate de la cordillera. El cuartel general deBricenoenSumarpaz avirtualrnentelapuertadeentradaaBogotá.

Ia guerra ha producido una pasmosa crisis de refiigiados en la cual varios mila de personas, amenazadas por la violencia, han sido forzadas a huir de sus hogara, a menudo terminando en villas miserias en las granda ciudada, donde faltan las comodidada más básicas.So Enfrentados a un devastador ataque a los cultivos tradicionala por las importaciona baratas de granos de Estados Unidos y bajo una intensa campaña para erradiar el cultivo de la coca, el único cultivo rentable para los campainas, mila de campainas se atan uniendo a las FARC. la organización campaina contraria está formada por casi 100 grupos paramilitara con cerca de 2.000 miembros que han sido formados y financiados por los militara y los terratenienta.

Operando en áreas de militancia campesina, ellos han asesinado a cientos de activistas. El objetivo principal de los paramilitara y los milita- ra es Uraba; en el año pasado, más de 500 trabajadora fueron asainados, incluyendo comités ejecutivos completos de sindicatos de trabajadora rurales. Donde el gobierno y sus aliados terratenientes rauelven las dis- putas laborala con las balas, no es sorprendente que Uraba se haya con- vertido en un centro para el reclutamiento guerrillero.

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Durante el final de 1995 y 1996 las FARC comenzaron a invadir la mayor parte de los centros urbanos.Sl Ia expansión de la lucha de la guerrilla desde el campo hacia la ciudad a evidente en el ataque reciente en Bogotá, en la Escuela de Artillería Francisco Aguilar. Este daarrollo fue el resultado de algunos factora. El más importante a las profundas divisiona con la élite predominante y entre el presidente Ernesto Samper y los Estados Unidos. Washington ha emprendido una campaña política y diplomática a gran acala para forzar la renuncia de Samper, alegando lazos con los cártela de la droga. Esto ha dividido al Congrao, el predominante Partido Liberal y el Ejecutivo. Ia debilidad política raultante ha llevado a Samper a emprender la campaña de erradicación de la coca. Otro factor a que las Compañías Petroleras “alqui- lan” unidada militara, pagando gastos por cornisionar a oficiala para prote- ger los oleoductos de los ataqua de la guerrilla.52 El raultado a que unas pocas unidada de élite del ejército atan disponibla para enfi‘entar a las gue- rrillas. Más ampliamente, el rompimiento de los viejos cártela de la droga ha llevado a aumentar la competencia por las ganancias entre los nuevos trafican- ta, los militara y los oficiales políticos. En esta situación, las FARC, operan- do a sólo 30 millas de la capital, raultaron exitosas en el corte del transporte que provee alimento a Bogotá. Esta a la más amplia penetración de guerrilla campaina en la guerra de 30 años y refleja su creciente poder político y social. No a improbable creer que el objetivo de Briceno de “entrar u-iunfalrnente en la Plaza Bolívar” (el centro de Bogotá) podría ser alcanme en un fiituro cer- cano. Colombia podría llegar a ser la primera revolución campaina exitosa desde la guerra de Vietnam.

La izquierda resurgente: Chile

Además de atas nuevas fiierzas revolucionarias, hay otros daarrollos posi- tivos en la Izquierda en América latina. En Chile, dapués de una serie de retrocaos como raultado de la dictadura, el aislamiento impuato por la colaboración de los socialistas con el régimen de la “Concertación” ultra- liberal y la daorientación y abandonos resultantes del colapso de la URSS, el Partido Comunista es una vez más la mayor fuerza en el movimiento sindical. En las recientes elecciona sindicales de la CUT, a pesar de las daaperadas maniobras de los demócratas cristianos y los socialistas para manipular los votos a último momento, los comunistas emergieron con la mayoria de los delegados aún cuando acordaron votar por un socialista disidente como el nuevo praidente para democratizar el sindicato.S3 Los comunistas ganaron las elecciones en tres de los sindicatos más granda: salud, educación y carbón. También incrementaron su influencia en otros sindicatos y ganaron la presidencia de la federación universitaria. Bajo el

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dinámico liderazgo de Gladys Marin —una popular secretaria de partido, a menudo encontrada en la primera linera de las manifataciones- el PC se ha abierto a los nuevos debata de la clase trabajadora y a los movimientos sociala; mientras retiene un análisis de clase marxista básico ha analizado críticamente el pasado soviético.54

Chile, a pesar de las apariencias, a una de las sociedada más estre- chamente controladas en América Latina. Esto a evidente en los senado- ra de vida acomodada, en el control de Pinochet de los militara y de los servicios de inteligencia, en la constitución autoritaria y en las ratrictivas e injustas leya electorala. El régimen demócrata cristiano y socialista y la oposición de derecha controlan en conjunto en forma completa el sistema electoral, la campaña financiera y los medios de comunicación para pro- mover a sus candidatos y sostener las leyes electorales perpetuando una autoridad bipartidaria.. El control emana de las estrechas relaciona entre el gobierno y los grandes negocios. El raultado a la ausencia virtual de cualquier institución o agencia en los medios de comunicación que pueda criticar la estrategia neoliberal. Individuos promoviendo el debate público sobre las atrocidades militara están sujetos a procaos judiciales. Tal cierre del debate a reforzado por los políticos civiles, principalmente demócra- tas cristianos y socialistas, que controlan los fondos del estado, manejan las empresas, dirigen institutos de invatigación e importanta sectora de los medios de comunicación. Estan obsesionados con ganar la confianza de los directorios corporativos.55 Se han opuesto a los esfuerzos para inva- tigar la culpabilidad de notorios oficiales militares identificados por los sobrevivientes y los grupos de derechos humanos. La mayor parte de los judiciales son veteranos del regimen militar o miran con gratitud a los nuevos detentadora del poder civil. La mayor parte de los académicos chilenos y de los profaionales en ascenso atan fijados en los nivela me- dios del poder y son cada vez más conformistas.’6 Los socialistas ministe- riales celebran el milagro del modelo aún cuando éste ha producido las peora daigualdades en la reciente historia chilena y entre las más da- equilibradas atructuras de distribución del ingrao en América Latina.

Aún hay signos de un raurgimiento de la izquierda aparte del creci- miento de la influencia del PC en los sindicatos, los barrios trabajadora y las universidada. El creeiente poder de la izquierda refleja el dacontento de los miembros de los sindicatos con los funcionarios sindicala que han sido meros correas de transmisión de la política neoliberal. Como “extraños”, los comunistas han atado defendiendo activamente los interaa de los trabaja- dora contra las severas leya laborala de Pinochet reforzadas por los fimcio- narios socialistas y demócratas cristianos. La virtual exclusión del parlamen-

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to ha favorecido el activismo comunista en los movimientos sociala. Una nueva generación de sindicatos autónomos y lidera atudiantila se ha uni- do forjando la creciente influencia del partido comunista.

Dos cuationes, sin embargo, enfrenta el PC. La primera es el aban- dono de los intelectuales. La mayoría de sus economistas desertan por salarios lucrativos en el gobierno. Otros se alejan por razona políticas, declarando que. no hay espacio para el debate abierto. El desafío para el partido es permitir el debate interno y proveer autonomía para los nuevos lidera populares. El problema de los intelectuala sólo puede ser rauelto con una nueva generación atraída a un partido abierto. En segundo lugar, el crecimiento contínuo del partido depende de la aceptación de la auto- nomía de los nuevos sindicatos y lidera atudiantiles; el centralismo que intenta imponer una línea política rápidamente alineará a esos lidera que no fueron formados en la cultura comunista previa.

El partido también necaita desarrollar un análisis de las nuevas con- diciones del trabajo en las fábricas y una mejor comprensión de las relacio- nes de clase y atado más allá de la retórica de la “globalización”, libre y acríticamente circulante en Chile. Hay otros grupos izquierdistas tales como la red de sindicatos independientes (coordinadores) que atan ganan- do influencia en las zonas industriales alrededor de Santiago. El Foro De- mocrático —un grupo de profesionala de centro-izquierda- un pequeño grupo de economistas políticamente independienta y un floreciente mo- vimiento anti-corporativo ecologista, si convergen, podrian proveer el ím- petu para una significativa praencia política de izquierda en Chile.

Argentina: entre. el estancamiento y la rebelión

Las luchas políticas en Argentina han sido cíclicas. Hubo una moviliza- ción extendida en la transición del regimen militar -siguiendo la derrota de Malvinas- y durante los siguienta intentos de golpe militar. Hubieron seis huelgas generales contra el gobierno radical desde mediados hacia fines de los 80. En los 90 ha habido disturbios provinciala dispersos. Más recientemente, en agosto de 1996, la primera huelga general exitosa du- rante el vacilante régimen de Menem podria ser sintomática de un nuevo ciclo en el conflicto de clase. El tema crucial en Argentina no son los periódicos estallidos de masiva protesta popular sino su disociación de cualquier otro proyecto politico alternativo. Donde la politica se ha unido a las luchas sociala, las huelgas generales de la CGT en los 80, las prota- tas urbanas a comienzos de los 90, ha sido canalizada en proyectos politi- cos que fueron asimilados al proyecto neoliberal.57 La CGT ayudó a derro- tar a Alfonsín sólo para ser un vehículo para las políticas ultra-liberales del

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régimen de Menem. Los sindicalistas disidentes (CTA) de comienzos de los 90 fueron instrumentos en la creación del Frente Grande, el que más tarde apoyó las politicas atabilizadoras neoliberala. Los movimientos so- ciales organizados no han sido capaces de crear un instrumento político que exprae sus propias basa sociala.

Otra característica de la izquierda en es su disociación de los más importanta levantamientos apontáneos en las provincias, con algunas notabla excepciona en Jujuy. Esto me fue informado mientras ataba en Neuquén hablando a un grupo de sindicalistas, académicos y profaionala. Sólo a 50 millas de alli, casi 20.000 personas habían bloquado una impor- tante ruta en protata por las políticas del gobierno. Cuando la pregunté a los organizadora locala del encuentro de Neuquén sobre el liderazgo de esa acción de masas, ellos me dijeron que ninguno de los izquierdistas o de los otros grupos organizados ataban involucrados. Más generalmente, la revuelta de las provincias no ha sido aún teorizada por ninguno de los intelectuala de Buenos Aira, siendo ato su propia marca de provincialismo —ellos ata'n bien enterados, sin embargo, de los últimos matica de los discursos postmodemos: otro ejemplo de la alienación cultural y la disociación política. Levantamien- tos sirnilara han tenido lugar en Salta, Rosario, Córdoba, San Juan, Mendoza y Tierra del Fuego. En algunos casos, las situaciona llegan a la quema de edificios públicos y a confrontaciona callejeras a gran acala que aportaron poco en el cantina de la construcción de una alternativa politica regional o nacional. No poco frecuentemente, los manifatanta vuelven a sus relaciona politicas previas con uno u otro de los partidos tradicionala.

En la superficie, la izquierda está dividida entre el frente elctoral de centro-izquierda en Buenos Aires y los movimientos provinciales involucrados en la acción directa. En la práctica, atas diferencias atan sujetas a una severa calificación. El grupo de derechos humanos, las Ma- dres de Plaza de Mayo, se ha convertido en un punto de referencia impor- tante para la movilización popular de los jóvena, sindicalistas disidenta y organizaciona vecinala, así como para un núcleo de atudianta universi- tarios y académicos. Hebe de Bonafini, la vocera principal, me habló acer- ca de su idea de construir un movimiento nacional inclusivo, indepen- diente de las coaliciona de centro-izquierda existenta.” No hay duda de que las Madres tienen una presencia política importante debido a su in- transigente insistencia en el enjuiciamiento del personal militar raponsa- ble por la muerte de 30.000 personas. Más allá de esto, han sido capaca de convocar demostraciones militanta de casi 50.000 personas, la mayo- ría jóvena. El problema de moverse de la protata a la politica, sin embar- go, permanece sin resolverse.

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La izquierda marxista permanece muy pequeña, internamente dividi- da y socialmente aislada, aunque se encuentran militanta individuales en algunos de los mayores sindicatos. Lo que ata faltando a un movimiento de izquierda que tenga credibilidad política entre los participantes de las luchas sociales urbanas. Las políticas electorala sólo podrían tener signifi- cado como parte de una identidad política creciente que sale de las luchas sociales y de las polarizaciones de los movimientos de acción directa. Mien- tras tanto, como en México, la descomposición social del corrupto e inep- to régimen de Menem atá acompañada por una creciente militarización de la política.59 Durante la huelga general de agosto, el ejército llenó las calles, bloqueando las protestas públicas.

La huelga general de agosto dene un carácter ambiguo: por un lado, fue importante en definir la subsiguiente declinación del apoyo a Menem y la creciente praión sobre la burocracia de la CGT; por otro lado, los funciona- rios de los sindicatos la vieron como una válvula de acape para daviar la oposición interna y no tenían intenciona de profundizar la lucha. En otras palabras, la Izquierda argentina atá entre el estancamiento de la izquierda oficial del Frente Grande y la CGT y la promisoria politización de la rebe-

lión provincial como una fiiente de renovación política.

México En México, el internacionalmente farnoso movimiento zapatista y su lider, el Subcomandante “Marcos”, a sólo uno de los varios importanta movi- mientos campainos en Guerrero, Oaxaca y otras regiones. Sin embargo, lo que a importante en el movimiento zapatista a su combinación de análisis marxista y práctica india, la conexión de pensamiento atratégico nacional e internacional y apoyo basado en las comunidada locala. Igualmente im- portante dade que el partido de centro-izquierda, el PRD (Partido de la Revolución Democrática), continúa siendo marginalizado de cualquier rol legislativo, es el movimiento campaino y en particular el EZLN que ha atablecido las basa para un debate politico nacional sobre los asuntos del NAFTA, la democratización, la reforma y la social. Como sus más poderosos y numerosos para en América latina, el EZLN combina la lucha social con afuerzos para forjar un instrumento politico para transfor- mar la gran sociedad.60

Seriaunerror, sinembargo,aldiscutirlasperspectivasdeunarevolución en México, el hacer foco exclusivamente en el EZLN. El potencial para un cambio radical ata ubicado en varias áreas: la erupción de nuevos grupos guerrilleros, la proliferación de movimientos ampainos locala y regionala, la base social radical del PRD y la emergencia de raquebrajamientos significa-

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tivos en los sindicatos oficiala, paralelo a la emergencia de sindicatos autóno- mos con “orientación de clase” como “Ruta 100”. Cada componente tiene algo de superposición: por ejemplo, es claro que el EPR (Ejército Popular Revolucionario), que ata comprometido a tornar el poder de atado, tiene un apoyo sustancial entre, por lo menos, algunas comunidada campainas en Guerrero.“l Los activistas sociala radiala en la lucha campaina son también parte del ala izquierda del PRD. Estos movimientos no atan rapondiendo a un apacio político abierto por la “reforma electoral” del praidente Zedillo. Por el contrario, atan crando su nuevo apacio político a pesar de la creciente militarización del Los gobernanta políticos de México son el producto de un matrimonio entre los trusts mexicanos para Wall Street, los narco-api- talistas y los virreya del Banco Mundial y el FMI. El crecimiento de los movimientos politico-sociala a en parte el raultado de una transición de un capitalismo de atado autoritario a una política atatal cleptocrática que se llama a misma “liberalismo de libre mercado” y dacribe sus reformas elec- torala y el asainato de los oponenta como una “transición a la democracia”.

Un fenómeno característico de la nueva fase ha sido la oleada de robos a trena de carga que siguieron a la privatización de los ferrocarrila. Hasta recientemente, la red ferroviaria mexicana ataba indisolublemente ligada a la Revolución y a la idea nacional. En los últimos años, cerca de una docena de trena de carga, a menudo llevando grano, han sido parados por multi- tuda de campainas quiena procedieron a marcharse con su

El punto fundamental acerca de la extensión y profundidad de la oposición radical, sin embargo, es su falta de ejes políticos. El carácter diverso y local del movimiento capta partidarios en la búsqueda de solu- ciones inmediatas, pero asi ha inhibido la creación de un movimiento nacional capaz de desafiar al partido de atado. Sin embargo, a claro que la dacomposición del PRI y sus intrigas internas, luchas de poder y vio- lentas vendettas han daatado sus tentáculos en las clasa populara de la sociedad civil. En el nivel electoral, el PAN, de derecha, a el principal beneficiario, casi duplicando su base electoral en los últimos 6 años a casi 15 millones de votanta. El PRD se debate entre su base social izquierdis- ta, que lo praiona por una intervención más activa, y sus líderes parla- mentarios que quieren convertirlo en una máquina electoral captando vo- tanta de clase media en las granda ciudada del norte. Con la elección de Obregón López como praidenre del partido, el PRD promete intentar el dificil ejercicio de montar ambos caballos.

El crecimiento de las politicas revolucionarias en México no deberia ser una sorpraa para los atudiosos de la revolución. El vicepraidente

Gore compara el NAFTA con la compra de Louisiana del siglo XIX. Como

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lo dacribe John Saxe Fernández, a fácil hablar de la política estadouni- dense a finala del siglo XX como la “compra de México”.62 Con la praión financiera por parte de los bancos sobre la deuda mexicana, con salarios de cuarenta centavos la hora y el daplazamiento masivo de los campainas por las empraas agricolas, hay una revolución esperando realizarse.

El EZLN: armas y politica El Ejército Zapatista de Liberación Nacional ha capturado la imaginación, la simpatía y el apoyo de una parte sustancial de la izquierda en México y a través del mundo. Esto- fue evidente en el “Encuentro” internacional organi- zado por los zapatistas en la selva de Chiapas (del 27 de julio al 3 de agosto de 1996) en el que se reunieron casi 4.000 participantes de 41 paisa. De las entrevistas y las discusiona, incluyendo una saión con Marcos, emerge un cuadro complejo de la evolución y de la situación actual del EZLN. Desde .el surgimiento inicial en el Año Nuevo. de 1994, el EZLN ha atravesado cambios sustanciales en la perspectiva política.63 Es impor-. tante advertir ¡que estos cambios y las políticas de los zapatistas tienen significación más allá de las 25 comunidades de Chiapas influenciadas por el EZLN. De las conversaciones con Marcos y otros líderes del EZLN tanto como de los discursos publicados, los comunicados y las entrevis- tas, a claro en primer lugar que el EZLN ha atrechado sus objetivos. Del foco amplio en la básica transformación socio-política del comienzo (en la que los militanta zapatistas aún hablaban de una transformación socialista), el abrumador énfasis hoy ata puato en la “democratización”, la “desmilitarización” y en una "transición politica”. Esto es en parte debido al atrecharniento del cerco militar. La intransigencia del gobier- no y su “sa/ami tactic” —aislamiento, hambruna y soborno a las comuni- dada. indígenas para romper con el EZLN- han intensificado las expec- tativas de un asalto militar directo en las comunidades remanenta. ParaelEZlN, transformarsedeunaatructuramilitarcn unapolítimy atablecer los corrapondientes sistemas democráticos de raponsabilidad traería algunos problemas. En primer lugar y por encima de todo atá la inmediata amenaza militar; fuerzas armadas atan posicionadas a menos de un kilómetro de algunas de las comunidada zapatistas.“ Poner atructuras del tipo asam- bleas prematuramenneten el centro de la toma de decisiona seria ignorar la lección de la aclarecedora invasión. de febrero de 1995 e incrementar la vulne- rabilidad del liderazgo que apoya los valores democráticos. [a cultura dela solidaridad y la supervivencia comunitaria a un prerrequisito necaario para la construcción de la democracia. La continuidad del Ejército en las presenta circunstancias a una garantía. Marcos atápor supuato advertido

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de la tendencia cena-alista de las formaciona guerrilleras y ata preocupado porelhecho. Iatensión entreladefensamilitaryladernocraciano puedeser rauelta por el simple expediente de las directivas democráticas —ato sólo puede ser rauelto en el contexto concreto de un ocupado, con heli- cópteros revoloteando y tropas especiales aerotransportadas aperando órde- naparaatacar. Enelcasodeunaraquedelgobierno,elEZINseríaseparado desubasesodalylaimágenpúblicaproyectadaporlos medios cambiariade una lucha entre comunidada indigenas y el único partido de atado a un conflicto militar entre las guerrillas y las fuerzas armadas. Tal polarización debilitaría progresivamente el apoyo urbano.

El tema de la guerra y la paz no puede ser rauelto por concaiones unilaterara por parte de Marcos. Cualquier guerra podrá ser decidida en una lucha política mayor en la cual las fuerzas externas de Chiapas el rol mayor. ¿Puede el régimen mexicano librar una lucha en frenta múl- tipla con las guerrillas en Guerrero, la movilización campaina en Oaxaca, y el creciente dacontento de los sindicatos —más de 300.000 marcharon en el Dia de Mayo de 1996 en la ciudad de México- una precipitada declinación en el apoyo de los votanta del norte y una economía paada- mente dependiente del capital líquido, listo para huir al menor signo de inatabilidad? Las elecciona para la intendencia de la Ciudad de México atan programadas para junio y hay una posibilidad de que el candidato del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas, gane. Esta perspectiva puede muy bien haber inducido tanto al gobierno como al EZLN a actuar cautelosarnente.

El atrechamiento de los objetivos del EZLN a acompañado por una extención del apoyo internacional. La indefinición del liderazgo del EZLN da por raultado que cada grupo atribuya al EZLN sus propios asuntos politicos. Por ejemplo, algunos intelectuala francesa alaban a los zapatistas como una reencarnación de los ciudadanos republicanos del siglo XDC." Los anarquistas apafioles los ven en términos de las armadas campainas de Durrutti. Mientras que la indefinición tiene sus ventajas, también tie- ne limitaciona en la construcción de un movimiento nacional coherente más allá de Chiapas. Más aún, no a claro si el estrechamiento de los objetivos no a un reflejo de algun cambio interno entre las corrienta politicas que integran el EZLN.“6

El segundo cambio en el enfoque del EZLN esta alejado de los llama- dos difusos a la “sociedad civil" —la que no cuenta con una "auto-organiza- ción"- y en la creciente colaboración y coordinación con grupos apecificos en México que han demostrado capacidad para raistir al gobierno. En junio y julio de 1996, la organización de deudora Barzon, que reclama tener un millón de afiliados, llevó a cabo una conferencia en el territorio

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zapatista y estableció conexiones. Poco tiempo después ciertas organiza- ciona nacionala y regionala indigenas" se encontraron en el- mismo terri- torio. En el mismo periodo, los lidera- del EZLN participaron en un se- minario de una semana que trató la reforma del atado con los intelectua- la de México. Estos lazos con grupos organizados sostuvieron una prome- sa mayor para la construcción de una politica nacional alternativa y sirvie- ron para que el gobierno notara que la estrategia de encierro no estaba funcionando. Más importante aún, ato Comienza a‘ dar cuerpo al carácter social del movimiento que Marcos prevé.

El tercer cambio en la política zapatista es el énfasis preponderante (si no exclusivo) en la solución polítiCa y en la renuncia calificada de la lucha armada. En su discurso para el Encuentro, Marcos colocó la lucha armada en el contexto de una “fase” temprana en la lucha ‘-en el sentido del reco- nocimiento alcanzado, abriendo un diálogo político con el régirnen y avan- zando hacia una solución politica. Esto está particularmente influenciado por la fuerte apertura a la opinión pública liberal-democrática y a la dis- tante, si no hostil, relación entre el nuevo movimiento de guerrilla en Guerrero (ERP) que emergió en junio de 1996.67

En nuestra entrevista, Marcos articuló el dilema de elegir entre la lucha militar y política. Mientras que él claramente está intentando mo- verse hacia la actividad politica legal, el régimen ata estrechando el circu- lo militar, aumentando la represión de los campesinos en Chiapas por medio del apoyo de los grupos paramilitara y no ofreciendo concaiona en la finalización de la opraión que el estado del PRI tiene sobre todos los aspectos de la vida política y social. Las condiciones politicas reales en México son profundamente repraivas: un promedio de dos lidera o acti- vistas del PRD son asainados cada semana —más de 250 desde la elección del praidente Zedillo. Uno puede imaginar qué la pasaria a los zapatistas si salen de la selva y comienzan una seria organización.

Marcos enfatizó que la reforma agraria y la autonomía cultural eran esenciales para cualquier establecimiento de la paz. Para Marcos y el EZLN, el tema de la distribución de la tierra esta conectado con el auto- gobierno de las comunidades indígenas. El gobierno mexicano, como sus pares de Bolivia, Guatemala y Ecuador, intenta disociar los asuntos culturales indigenas de los cambios socio-económicos y de un poder políticamente autónomo. En cualquier Caso, los negociadora guberna- mentales no atan poniendo concaiones significativas sobre la- maa, es- perando que a través del tiempo, una guerra de desgaste y el cansancio de los apoyos extranjeros, se dagasten las comunidada por medio de las privaciona para dar entonca un rapido soplido militar.

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La grieta entre las nuevas y viejas izquierdas

En América latina de conjunto, lo que está interviniendo en la actual situación es la mínima influencia que los ex-izquierdistas de los saenta tienen en la tercera oleada de revolucionarios de los 90. El efecto “raplan- dor” del pasado no se sostiene más. La erupción de las ocupaciones cam- painas de tierras y las políticas de acción directa crean tensión entre los legalistas, las politicas electoralistas de la segunda oleada y sus coaliciona de centro-izquierda. Los nuevos revolucionarios llaman a la centro-izquierda para apoyar sus luchas, para pasar legislación prograista, para renunciar a los regímena repraivos aún si ellos daarrollan la atrategia de construir centros autónomos de poder popular en comunidades, cooperativas y municipalidada provinciala. Parece ser sólo una cuestión de tiempo has- ta que tenga lugar el giro hacia la derecha de las coaliciones electorales y el giro hacia la izquierda de los nuevos movimientos sociala y politicos.

El desencanto popular con los gobiernos de centro-izquierda ha sido provocado por su corrupción endémica y por su apelación a la austeridad, la repraión y la privatización. Así, los otrora políticos revolucionarios o izquierdistas asociados con los gobiernos en Chile, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, por ejemplo, han cargado todos con un tipo u otro de atos dacréditos sobre ellos mismos. Los políticos insurgentes de los 80 que han fracasado en ganar el poder nacional han sido debilitados en una for- ma diferente. Sus posturas electorala han sido derrotadas y su mística se ha ido. Con algunas excepciones locala, han fracasado en utilizar las in- tervenciona electorala como una forma de construir movimientos y pro- pagar un programa de transformación social a largo plazo. Aún el PT en Brasil y el PRD en México ahora carecen de claros programas para preve- nir las crisis en sus paisa, habiendo sido dabordados por nuevas fuerzas ágila de la derecha (Cardoso y el PAN) y los nuevos movimientos extra- parlarnentarios de la izquierda. Ellos se arriesgan a ser vistos como puros políticos esperando su turno. Sin embargo, si Cardenas gana las elecciona como intendente en la ciudad de México, los activistas aperarán que una administración del PRD podará las alas de las fuerzas repraivas y usaran la iniciativa municipal para reforzar los movimientos populares. Marcos está profundamente convencido de las dificultada de los acuerdos de paz en América Central y la limitada naturaleza de la “democratización” bajo los auspicios de los militara y el FMI en gran parte del resto de América Latina. Aún donde la izquierda avanza electoralrnente, to puede acon- der actuala retiradas. En El Salvador, los acuerdos de paz de 1992 han permitido avanca del FMLN, con el control de la capital por el ala iz- quierda, San Salvador, por priemera vez en marzo de 1997. Los activistas

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campesinos de la Asociación Democrática Campaina naturalmente die- ron la bienvenida a la finalización del reino del terror de los escuadrones de la muerte y al advenimiento de una administración local que es más bien abierta a la presión. Pero las políticas del gobierno han golpeado alos campesinos pobra y a los trabajadores rurala duramente mientras, que la orientación del FMLN a los “capitalistas productivos” lleva a reducir la preocupación por sus interaa. En estas últimas elecciona, las abstencio- na alcanzaron el 60 por ciento, con muchos de los más pobra o votantes rurales quedándose en casa. Aunque la intimidación de los empleadora o los terratenientes a más reducida, igualmente cuatro activistas fueron ase- sinados durante el periodo electoral.

Política y ética revolucionarias

Marcos ofrece un nuevo tipo de liderazgo en América Latina. Las diferen- cias entre Marcos y otros líderes campainos a obvia: Marcos a un inte- lectual de origen urbano con un atilo literario sin igual entre sus pares de América Latina. También Marcos está igualmente comprometido con las dimensiona culturala, subjetivas e históricas de la revolución social; mien- tras que piensa “internacionalmente”, Marcos y el nuevo liderazgo atán profundamente basados en realidades “nacionala” y regionales con sensi- bilidad para los matices de las costumbres locales, las tradiciones y las normas. Ninguno de estos lidera sigue hoy un “modelo”, pasado o pre- sente, extrapolado de otros paises. La mayoria de los lidera a conciente de la necaidad de evitar cultos personala y de que deben dar rapuata al pueblo. Mientras que los nuevos lidera son organizadora efectivos y ex- celentes, no son hechiceros carismáticos ni apparatchiks. Ellos mandan obedeciendo, por lo menos hasta cierto grado, y no fiierzan sus idas en el pensamiento de los militantes por medio del fervor emocional sino que tratan de convencer por medio de la discusión.

A paar de la retórica democrática de amplia circulación y en el curso del sistema electoral, los nuevos lidera atán convencidos del actual riago de asesinato dirigido por los gobernantes por medio de una variedad de grupos paramilitara extra-judiciales que funcionan con impunidad. Mar- cos, por ejemplo, ataba muy convencido dela intención del gobierno mexi- cano de asainarlo. Aunque la constante praencia de peligro mortal aparece en la superficie ocasionalmente, no a una obsaión, y tampoco disminuye o debilita la actividad de los lidera. Dirigir dade un refugio puede ser un signo de debilidad o aún de cobardía. Ellos atán siempre praenta en los encuentros y en las demostraciona y en muchos casos han sido golpeados, arrestados y enviados a prisiona lejanas. Los militanta rapetan a aros lide-

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ra que comparten su lucha.- el “mostrar la cara” la da coraje a los pobra. Los nuevos lidera han ayudado a crear nuevos movimientos, pero son tam- bién un producto de ellos - tanto en los interaa socio-económicos como en la ética. Este raurgimiento de los nuevos movimientos campainos y urbanos de los 90 brota del hecho de que ellos atán defendiendo interaa vitala y de que ninguno cuationa la integridad personal de sus lidera. Si ellos pierden alas cualidada, los movimientos se disolverán o se convertirán en clientelas electorala fiagmentadas.

Tala grupos no son simplemente “nuevos movimientos sociala". Re- tienen y daarrollan el marxismo en nuevas circunstancias, adaptadas a los nuevos actores de clase, comprometidos en tipos de lucha novedosos, con la clara perspectiva de cambiar la atructura politica y económica de poder nacional, si no internacional. Los ex-mineros se han convertido en cultiva- dores de coca, las comunidades indígenas relacionadas con intelectuala urbanos se han convertido en guerrilas lidera, los trabajadora rurala sin tierra construyen bloqua de poder anti-liberala, los campesinos que ha- blan guaraní daafian la hegemonía de la droga y el contrabando “capita- listas” —el marxismo puede ser una herramienta productiva llegando a un acuerdo con atos nuevos protagonistas del cambio social.

Un aspecto alentador de los nuevos movimientos es que, enfrentando un sistema socio-económino ambientalmente rapaz, su resistencia está a menudo imbuida con un profundo compromiso con la defensa de una ecología sustentable. La identificación de la población indígena con su tierra nativa sigue siendo un poderoso hilo de radicalismo rural. Y dade que las mujeres muy a menudo cargan con la fuerza de las estrategias populara de supervivencia, los nuevos movimientos sólo prosperan cuan- do muatran una preocupación por los asuntos de la mujer y la igualdad de género. Mientras que la mayoría de los líderes nacionalmente conoci- dos son todavía hombres, hay crecientemente mujera tomando el liderazgo a nivel comunitario. Donde las provisiona de agua atán contaminadas o los lotes de cultivo tradicional son apoderados, muy a menudo son las mujera las que atán al frente de las luchas populara raultanta.68

Casi todos los nuevos lidera tienen “antecedenta”, o directamente o por medio de la asociación con otros miembros. En los zapatistas paa fuertemen- te la creciente conciencia del catolicismo prograivo de Chiapas, en apecial el obispo Samuel Ruiz. la mayoría de los organizadora originales del MST vienen de los seminarios y los movimientos pastorala rurala. Algunos de los lidera ampainos paraguayos son hijos e hijas de antiguos militanta organi- zados en las Campainas promocionadas por la gente prograista de la iglaia; los lidera bolivianos se acercan a las tradiciona apirituala de las

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comunidada indigenas. la popular puede fusionarse con el mar- xismo de un modo sincrético. Sin embargo, deberíamos estar advertidos con- tra simplemente traspasar los atereotipos de los 80. las teología de liberación nacional permanece como una fiierza socialmente radical, pero en ciertos paí- sa su firerza ha menguado de alguna forma, en parte debido a la hostilidad del Vaticano y en parte por su parcial recuperación de la cultura de la ONGs.

los grupos pentecostala y protestantes son una praencia dinámica y creciente en muchas parta de América latina, con un llamamiento apecial a los pobres urbanos y rurala, a las mujera y_ a las poblaciona negras e indigenas -más aún, se dice que en América latina hay ahora más protatan- ta que católicos. El protatantismo latinoamericano debería se visto como el rival más punzante de la izquierda en la alianza con los pobra, canalizan- do la hostilidad popular hacia el establirbment politico en otras direcciona mundanas y estimulando una cultura de auto-ayuda y auto-reforma entre los más carenciados. Mientras que los partidos de izquierda establecidos han fallado en la respuesta a ata canalización, la orientación práctica, extra- electoral de los nuevos movimientos los equipa para hacer ato.69

Los sindicatos, la ciudad y el campo

El verano pasado, las confederaciones de sindicatos de Brasil y Argentina organizaron huelgas generala exitosas. En Argentina la huelga paralizó to- talmente la industria y casi todo el comercio.70 En Brasil, doce millona de huelguistas cerraron la industria y la mayoría del comercio provincial. La masiva participación en aras acciona puede oponerse a su magro impacto político. Las profundas crisis del daempleo —en Argentina, casi el 17 por ciento de la fuerza laboral, y un cuarto de la clase trabajadora; en Brasil cerca del 15 por ciento en la región más grande de San Pablo- son las peora en cincuenta años. El dacontento atá dirigido crecientemente no sólo a los regímena de Cardoso y Menem sino al liderazgo oficial; de los sindicatos, apecialmente a los lidera nacionales de San Pablo y Buenos Aira.7| La convocatoria a huelgas generala de los lidera de la CGT y la CUT atuvo aencialmente a aplacar ate enojo. Fueron acciona rituala faltas de perspectiva atratégica y ampliamente confinadas a registrar la protata. Los lidera políticos las comprendieron como tala, e hicieron poco o nin- gún afuerzo para solucionar ninguna de las demandas, dejando fuera la modificación de su agenda neoliberal. Sin embargo, el significado simbólico de la huelga general invoca el espectro de una alianza entre los interesa rurala y urbanos. Hay crecienta lazos entre las provincias y el gran proleta- riado de la ciudad en Argentina, entre el movimiento de los trabajadora nrrala sin tierra y los cordona industriala de San Pablo.

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Mientras que los trabajadora del sector público, particularmente en las provincias, han sido el filo de una nueva militancia sindical —compren- sible dados los recortes en los presupuatos de salud y educación y los dapidos masivos de empleados públicos para alcanzar los objetivos prau- puestarios del Banco Mundial y el FMl-, la nueva ronda de recorta atá dirigida a bajar los costos del empleo en el sector privado capitalista y a facilitar los dapidos “sin costo" para aumentar los beneficios de las expor- taciona y atraer nuevos inversores. El raultado a una emergencia “con- fluente” de interaa comuna entre los empleados públicos en dacenso y los trabajadora con salarios privados amenazados en forma reiterada y la pérdida de los beneficios sociala —asignaciona familiara, pagos de boni- ficaciona, vacaciona y demás. Las huelgas generala son asi sólo los pri- meros indicadores de esta nueva y potencialmente desatabilizadora con- fluencia que, si se mantiene, puede hacer peligrar los regímenes neoliberala. La pregunata a cuan durable a ata re-emergencia de la lucha sindical y la combatividad de la clase trabajadora.

La principal caracteristica de la insurgencia sindical a una defensa de la legislación social existente y de los salarios previos ganados en contra de la nueva oleada de recorta de praupuestos y las presiona por el dacenso de los salarios. Su militancia se basa en conservar elementos populara y socialdemócratas raiduala de la era previa. Asi, mientras que las huelgas y la creciente militancia reflejan un creciente rechazo del “neoliberalisno”, no han sido acompañadas por una concepción atratégica alternativa que convierta la parálisis periódica del capitalismo en una transición hacia las nuevas formas de producción y distribución socializada.

El raurgimiento de los movimientos campainas ha provisto ejem- plos que han tenido un impacto significativo en el empleo urbano, ati- mulando una nueva militancia que en turnos abre canala para la creación de un “nuevo sindicalismo”, independiente del “pactismo” de la vieja guar- dia y el liderazgo colaboracionista. En tanto la política de los partidos de centro-izquierda abandona los movimientos sociala, los movimientos ru- rala se vuelven hacia las ocupaciones de tierra, las asociaciones cívicas provinciala, los sindicatos hacia las huelgas generales, y los grupos arma- dos crean “territorios liberados". Sin embargo, la fragmentación organizativa praenta un nuevo daafío para el triunfo de tala movimientos. Este a el único obstáculo más importante para un serio desafio por el poder. Esto a más evidente en México donde cientos de campainos militantes, deudo- ra, indigenas y grupos comunitarios atan activos, cada uno en una forma limitada, contra el poder centralizado del único partido de atado. En tala circunstancias, el renacimiento de la militancia campaina en el cam-

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po requiere un instrumento politico basado por lo. menos en parte en las ciudada y por último una organización politico-social nacional.

FJ nuevo colonialismo

El intento del gobierno norteamericano de dar a su legislación, la ley Helms-Burton, aplicación en el globo entero —referida en términoslegala como “extra-territorialidad"- refleja la creciente centralidad de los interee sa irnperiala en la definición de la politica exterior .de los Estados Uni- dos. Esta imposición deberia ser vista en el contextorde la penetración norteamericana de facto de los más altos acalonarde los-aparatos ejecuti- vo, militar y de inteligencia en los estados de América Latina. Mientras que la mayoría de los comentadora han criticado los. controla financieros ejercidos por los bancos norteamericanos, particularmente a través de la crisis de la deuda y otras influencias corruptoras ejercidas por los Estados Unidos por medio de su poder compartido con .el Banco Mundial y el FMI, pocos han caido en la cuenta de cómo aras poderosas palancas eco- nómicas trabajan conjuntamente con el control político y militar directo ejercido por los funcionarios atadounidensa. Bajo la apariencia de la lu- cha contra los traficanta de drogas, Washington ha organizado las fuerzas militara de América Iatinabajo las órdena de Estados Unidos, un obje- tivo de los años 60- y 70 pero irrealizable hasta ahora. En México, Bolivia y Colombia, los embajadora y el Departamento de Estado de los Estados Unidos habitualmente determinan cuála funcionarios militara y minis- tros de gabinete son aceptabla y cuála deben ser dapedidos. Y, como asunto de rutina, los funcionarios ejecutivos latinoamericanos cumplen.

El atrechamiento del control de Estados Unidos sobre. los asuntos inter- nos de América latina corre paralelo con la politica de Washington de praio- nar a los gobiernos para reducir el tamaño de sus fiierns armadasconvencio- nala mientras atrechan su policia interna y sus aparatos militara repraivos. Aún a nivel táctico, los oficiala del FBI y la DEA las invatigciona, consultando a sus funcionarios latinos para proveer y controlar las operaciona.72 En Chaparé, Bolivia, y en el Alto Valle Huallaga de Perú, los oficiala de la DEA no se afuerzan en encubrir a quién ata a cargo de las operaciona. La mayoría de los generala y praidenna de América latina atá muy candente del hecho de que el etiquetamiento de “traficanta- de-droga" por parte de Estados Unidos puede costaria el puato. la formidable influen- cia de Estados Unidos a evidente en el afán del praidente Menan de antici- parse a las posiciona de su politica exterior y del de vMéxico, Zedillo, quien hace pagos de la deuda por adelantado a pesar del tada vez más profirndo empobrecimiento de millona de sus conciudadanos.

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El tema de la droga a un pretexto para incrementar en poder de Esta- dos Unidos en América Ladna. Ia utilización del dinero de la droga para el financiamiento del comercio atadounidense daequilibrado por el lavado de dinero a través delos bancos norteamericanos nunca surge como un tema en los programas de erradicación de la droga. A finala del siglo XX, la compra de latinoamérica atá en pleno auge. La totalidad de las compañías públicas de petróleo más lucrativas de América Latina está a la venta. La maquibdora o las fábricas que explotan obreros de las zonas de libre comer- cio se atan volviendo emblemáticas de las nuevas atrategias industriala de exportación dade el extranjero. Las corporaciona norteamerica- nas ahora controlan granda parta de la industria de comidas rápidas y las ventas culturala y de medios.73 Las corporaciona norteamericanas son acti- vas tanto en los inmuebla como en el mercadeo minorista de los granda centros de compras. La militarización patrocinada por Estados Unidos atá dirigida a salvaguardar “la compra”. El nuevo imperialismo no a “neo-colo- nial” -a más un asunto de control ejecutivo directo y rutinario.

El Nuevo Imperialismo intenta fortalecer la posición global de Estados Unidos por medio de la más grande explotación de las economías de latinoamérica. La campaña subyacente a la construcción del imperio de Esta- dos Unidos atá determinada por la decisiva dependencia de las más granda multinacionala norteamericanas rapecto de las ganancias extranjeras y de su economia de cuentas favorabla con América latina para compensar los défi- cits en Asia y Alemania.74 Estados Unidos ha atablecido dos nuevos vehiculos para contener la inquietud: la ideologia de la “globalización” y la promoción de las ONGs sin fina de lucro. la primera a para mistificar a los intelectuala en la sumisión antes de la Inevitable Ola del Futuro, la segunda para proveer- los de los medios para damantelar el atado nacional de bienatar.” Sin em- bargo, el alcance y la profundidad de la penetración imperial continúa soca- vando un círculo de clasa sociala siempre dilatado: pequeñas y medianas empresas son forzadas a la bancarota, empleados públicos son empobrecidos, los campainas son daplazados, los trabajadora de las fábricas son emplados 'en condiciona y reciben pagos muy bajos. De cara a ésto, aún una minoría de intelectuala ha comenzado tentativamente a revivir la noción de imperialismo como un concepto central para el análisis y la política.

Conclusión

Ia construcción del imperio a la extracción de interaa de los pagos, el pillaje de los recursos naturala y la transferencia a gran acala de la propiedad públi- ca a las multinacionala. Juntas, estas fueras han ejercido una praión tremen- daenelsistemasocialdeAmérica latina. Dade que “laatructuralocalde

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poder" atá ubicada en las ciudada centrala, en este procao de extracción y apropiación, las “provincias” y las aras rurala han sido apecialmente-golpea- das de manera dura.

la lógica de la expansión de los nuevos movimientos campainas atá íntimamente relacionada con la transformación interna del campesinado —- política, cultural y económicamente- así como con una raistencia dialéc- tica a la profunda intromisión de las demandas irnperiala. El campaina- do hoy atá orientado hacia el mercado y hacia los trabajadora. Accao al crédito, a los mercados y a la ayuda técnica están relacionados con su creciente carácter de clase como trabajadores asalariados. El desplazamiento de los campainas educados relacionados con los modernos centros urba- nos crea un nuevo campainado con modernas habilidada organizativas y de medios que ligan las actividades agricolas con la lucha de clasa- urbana.

Seria un serio error dapedir a los movimientos contemporáneos campe- sinos como un último aliento de rebelión. Los movimientos entre el campo y la ciudad no son más en un único sentido. Altos nivela de criminalidad y el declive de los servicios sociala en las ciudada han disminuido las ventajas de la vida urbana. Como movimientos, tomar la tierra y construir comunidada alli podría implicar una atabilización, si no una reversión, de la migración rural a la urbana. No hay lógica inherente, histórica, que obligue a tal cambio demográfico -a en gran parte una cuatión politica. Los pagos de interaa, la- repraión de los cultivadora de coca, el subsidio a los conglomerados agro- exportadora son, dapués de todo, dirigidos dade el atado.

A la fecha, el Imperio ha florecido como nunca anta: las condiciona de apropiación de los minerala, el acceso a los mercados, los bajos costos del trabajo y la influencia sobre los gobiernos y los militara nunca fueron mejora. El apacio para la “reforma” a casi inexistente con la fórmula de los mercados libra, los regímena electorala y la supervisión militar.“ El polo dialéctico opuato a ate triunfo, sin embargo, a el decaimiento del sector urbano medio y la rápida acumulación de los crecientemente em- pobrecidos trabajadora y empleados públicos moviéndose hacia la acción social directa. A ate acceso imperial se debe que los nuevos movimientos campainos atén ganando influencia y prominencia política nacional.

El fundamental que debe darse de los asuntos atrictamente campe- sinos a la transformación social debe ser construido alrededor de la renovación de una práctica socialista que ligue la autonomia cultural y la producción en pequeña acala con el control sobre las cumbra atratégias de la economia. Fl Imperio ha golpeado y roto en pedazos la economía, la cultura y la trama politica de las sociedada de América latina. Ha asimilado a unas pocas y explotado a muchas. Pero la Izquierda ha golpeado nuevamente —en los barrios

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de Paraguay y Bolivia, en los asentamientos rurala de ocupanta ilegala de Brasil, en las selvas de México, un nuevo movimiento está afianzandose con el daarrollo de su propia teoría y atá acribiendo su propia historia.

Notas

l. Una historia básica del MST se encuentra en Joao Pedro Stedile y Frei Sergio: A luta pela terra no Brazil, Sáo Paulo, 1993; y Documento Basico do MST, Sáo Paulo, 1994. Ver el Jornal do Brazil, 23 de junio de 1996, p.17.

2. Alex Contreras Baspineiro: La marcha histórica, Cochabamba, 1994; entrevista con Evo Morales, en Carlos D. Mesa Gisbert: De cera, La Paz, 1994.

3. Informativo campaino (Asunción), Nro.9, abril de 1996.

4. 1a jornada, 10 de agosto de 1996, p.3; Chiapas, Nro.2, 1996.

5. Eric Hobsbawm: The age of extrema. The short twentieth century, 1914-1991, New York, 1994, pp.8 y 289.

6. Entrevista con Evo Morales. Algunos de los nombres de las uniones campesinas son tomados de los centros mineros de Oruro.

7. Entrevisra con líderes regionala del MST de Brasil en el l Curso Latinoamericano de Formación, 19-29 de marzo de 1995, Instituto Cajamar Sáo Paulo.

8. Entrevistas con mujeres campesinas brasileras del MST en la Conferencia de Mujeres Campesinas en Luchas Rurales, 22 de junio de 1996, Cajamar, Sáo Paulo.

9. Cómo organizar a la masa, Dirección Nacional del MST, Sáo Paulo, septiembre de 1991; Documento basico do MST.

lO. Entrevistas con los líderes del MST Joao Pedro Stedile y Ademar Bobo Egidio Brunetto, 19-29 de marzo de 1995. Ver también Documento basico do MST, pp.24-30.

ll. En discusión con líderes de la CUT, quedó dato que el MST estaba al filo de la lucha. La mayoría de los lidera sindicala realmente admitía que el MST estaba mucho más cohaionado y organizado para la confrontación que los sindicatos urbanos industriales. Estaba claro, desde los carteles pegados en los muros del centro de Rio que condenaban la masacre de Pará, que la ludra rural había devenido una “musa” para los sectora militantes de la CUT. Entrevista con [na Meirela, Presidente de la CUT, Rio de Janeiro, 17 de mayo de 1996, y Vito Giannorti, Director Educativo, Trabajadora Aeronáuticos, Rio de Janeiro, 16 de mayo de 1996.

12. En Bolivia durante un seminario que presenté en junio de 1996 en la escuela de entrenamiento, para la mayoría de los campesinos arltivadores de coca en [a Paz la relación de clase y nación fire el tópico central del debate. En Paraguay, el tema es menos claramente definido, aunque en conversaciones cotidianas con líderes campainas ataba claro que el universo cultural-lingüístico guaraní era central.

13. En el seminario en Cajamar el 21 de mayo de 1996 había más de odienta lidera campesinas mujera de todas las regiona de Brasil discutiendo temas como la igualdad de género en las cooperativas, mayor rol de liderazgo, mayor aceptación de mujera casadas asistiendo a acuelas de cuadros. En un seminario que presenté, el marco de clase-género fire generalmente aceptado y el debate fluyó en los parámetros de un rechazo del feminismo (sin-dasa) burgués y el economicismo reduccionista de clase.

14. Ver James Petras, Henry Veltmeyer y Steve Vieux: Neoliberalism and class conflict in latin Ameria, london, 1997, especialmente cap.2.

Cuadernos del Sur 109

15. Entrevista can Joao Paulo Stedile del MST. 13 de maya de 1996.

16. Este fue parcialmente el casa al menos en algunas industrias y fábricas en Argentina. Las Montoneros y el Ejército Revolucionaria del Puebla tuvieron influencia en ciertas sindicatos, particularmente en Córdoba y Rosario. Este no fue generalmente el caso en las mayores industrias metalúrgitas del área del Gran Buenas Aira.

l7. Chile fue el asa clásica durante los tardías 605 y tempranas 705. Ver mi Politics and Sadal Forces in Chilean Development, Berkeley, 1968.

¡8. Una típica lista de declaraciona del Faro aparece en Amérim Libre (Buenas Aira), Nra.7, julio de 1995, pp.115—18.

19. Esta sección asi como otras discusiones en este ensayo se basan en una serie de entrevisms, discusiana informala y seminarios que tuvieran lugar entre 1993-96. En maya y agosto de 1996 seguí seminarios del MST y la CUT de Brasil, del Sindicato Minera y las campainas cultivadores de coa en Bolivia, de la Federación Campesina en Paraguay. del EZLN en México. Mucha de la discusión en este ensayo refleja una perspectiva de “participante observador”.

20. A luta pela terra na Brazil, pp.23—39.

21. Entrevista can Jaáo Pedro Stedile, 13 de mayo de 1996.

22. Un ejemplo del enfoque redistributivo y productiva del MST —y una rapuata favorable desde las medias masivas- se encuentra en “De sem-terra a productor rural”, A Noticia, 3lde maya de 1996, p.l. Sobre los datos ver Brazil Report: latin America Raearch Report, 19 de septiembre de 1996, pp.6-7.

23. Jamal dos Trabalhadora Rurais Sem Terra (Sao Paula), agosto, 1995.

24. Sem Terra, julia de 1996, p.8.

25. Entrevistas can lideres regionala del MST, Santa Catarina.

26. “Sem-terra nao aceitan a rrégua dos ruralistas", Jamal do Brasil, 4 de junio de 1996.

27. Entrevista con Joao Pedro Stedile, 22 de junio de 1996.

28. Las tiempos (Cochabamba), 12 de mayo de 1996, p.9.

29. Gabriel Tabera Saliz: “Minería boliviana en manos de Camsur e Inti Raymi", Ia Razón (La Paz), 2l de enero de 1996, pp.8, 9.

30. VerH.C.F.MansillayMaríaTeraaZ%ada: Politia,arlturayetniddada1 Bolivia, IaPJz. 1996. 31. Entrevista con Eva Morales, Cochabamba, 12 de junio de 1996.

32. Ibid. Ver también Alex Contreras Baspineiro: Ia marcha histórica, Cochabamba, 1994; Maria Lahman et al.: “Guerra a las drogas": una visión desde los Andes. Cochabamba, 1994. 33. Discusión con cultivadora de caca en una aurela de entrenamiento de lidera, 1a Paz, 6 de junio de 1996.

34. Entrevista de Eva Marala can Carlos D. Mesa Gisbert, en De cerca (Ia Paz), 1994. 35. Los tiempos (Cochabamba), 13 de junio de 1996. pp.l, 9.

36. Ibid.

37. Las debates y controversias con el eangraa de sindiatas bolivianas son raumidas en Washington Estellana: “El eangraa interrumpida”, Punta Final (Santiago), lS de julia de 1996.

38. Heraclia Bonilla: “Sendero Luminoso: metamorfósis de la violencia”, Nariz del diablo (Quita), 1994.

39. Daniel Campos Ruiz y Dianisia Borda: las organizaciona campesinas en la deuda de las

llO Octubre Je 1997

80, Asunción. sld; Guíade organizaciona campainas 1992-1993, Asunción, 1994; Censo de organizaciona Campainas 1992-1993, Asunción, 1994, Myriam Cristina Dávalos y José Carlos Rodriguez: Organizaciona campainas de mujera 1992-1993, Asunción, 1994.

40. En 1990 habia 49 ocupaciona de tierra y Sl daalojas —a veca la misma tiena a ocupada más de una vez; en 1991, 17 ocupaciones y 23 daalojas; en 1992, 16 y 16; en 1993, 14 y 17. En el mismo período, 1600 campesinos fueron arratados. El mismo patrón persiste en 1996: en abril había l l granjas ocupadas y 4 desalojos. Datos mensuala se encuentran en Informativa Campainas (Asunción), diciembre de 1993 y abril de 1996.

41. Entrevista con Alfanso,Cahere, Vicepraidente dela FNC, l de julio de 1996.

42. Entrevista can Alberta Areco, miembro del comité ejecutivo de la Federación Nacional Campaina (FNC), 7 de julia de 1996.

43. El atablecimiento ampesino Santa Carmen estaba en el departamento de Caaguazú, a 250 kilómetros de Asunción. El terrateniente era el ex-General Roberto Knapfelmacher.

44. Ver Daniel Campos Ruiz et al.: las organizaciona campainas.

45. Entrevistas con Eladio Flecha y Alfonso Cohere, l de julio de 1996.

46. Ver Noticias (Asunción), 8 de mayo de 1996; 19 de junio de 1996, 9 de mayo de 1996. El 8 de mayo de 1996, los líderes campesinos abandonaron las negociaciona protatanda por el encarcelamiento de 160 campesinos.

47. Entrevista con Alberto Areco.

48. Clarín (Buenos Aires), 30 de junio de 1996. Ver también Resistencia (órgano de las FARC), 15 de mayo de 1996.

49. Ibid.

SO. Ver Jeremy Lennard: “Fearfirl Colombians flee to the citia", en The Guardian, 31 de marzo de 1997.

5 l . Entrevista con un vocera de las FARC en Buenos Aira, 15 de junio de 1996, y comunicados de las FARC de febrero a abril de 1996.

52. New York Times, 22 de agosto de 1996.

53. El Partido Comunista incrementó su representación en el comité ejecutivo de la CUT en un 44 por ciento, los Demócratas Cristianos declinaran un 33 por ciento y las socialistas perdieron 6 por ciento. El comité ejeqrtivo actual incluye 16 comunistas (ganaron 6), 15 socialistas (perdieron l), ll demócratas cristianas (perdieron 6) y otros 6. El sigla (Santiago), 19-25 de abril de 1996. Ver también "Cómo avanzan las comunistas", El mercurio, 26 de maya de 1996, pp.l, 22-3.

54. Entrevista con Gladys Marin, 29 de marzo de 1996.

55. Ver Jama Petras, Fernando Leiva y Henry Veltmeyer: Democracy and poverty in Chile, Boulder, 1994, especialmente pp.85-9.

56. Ibid., pp.46—75.

57. Una de las mejora firenta sobre luchas populara a el mensuaria Madra de Plaza de Mayo publicada por el grupo del mismo nombre. Ver también “El fuego de Santiago”, América Libre Nra.5, junio de 1994, pp.92-100.

58. Entrevista con Hebe de Banafini, 20 de junio de 1996.

59. Néstor López yAlberta Minujin: “Nueva pobreza y exclusión: el rasa argentina, en Nueva Sociedad, Nro.l3l, mayo-junio de 1994, pp.88-105.

60. Muchos libros fireron acritos sobre el EZLN. Una de las mejora fuentes analiticas se

Cuadernos del Sur l l l

encuentra en Chiapas, editado por Ana Esther Ceceña (Ciudad de México).

61. Leticia Hernández Montoya: “Rechazamas el diálogo; derrocar al estado, nuatra objetivo: EPR", Excelsior, 10 de agosto de 1996, pp.1, 8, 17, 25; México City Times, 10 de agosto de 1996, p. 1 . Para un análisis de las politicas del EPR, y su partida político paralelo, el PDPR, ver Dan La Botz: “Mexico at the turning paint, part I: rebellion and militarization", Against the current, Nro.65, noviembre-diciembre de 1996, pp.22-3.

62. Enuevistaanahn Saxe-Femándzzq7dcagostode 1996, CiudadtkMéxico. Suatudiopróximo

de las relaciona EEUU-México profirndamente sobre el porfirisma dd XIX y las

anexionistasdeEEUUparaexpliarelNAFTAylaaompradepartedelasreummeximnas.

63. Ibid.

64. Desde la insurrección inicial, el gobierno de México ha gastado una gran suma en la

construcción de caminas en las selvas de Chiapas —estrictamente para propósitos

contrainsurgenta.

65. Alain Touraine, quien estuvo en el Encuentra, hizo esta comparación.

66. Entrevista con Marcos, 29 de julio de 1996.

67. Ibid.

68. Ver por ejemplo César Fonseca y Enrique Mayer: Comunidad y producción en el Perú,

Lima, 1988, p. 187.

69. Ver Michel The war of the gads. Religion and politics in latin Amerim, Verso,

Londres, 1996; Richard Gott: “The latin conversion", The Guardian, 10 de junio de 1995. 70. Correio Sindical (Rio de Janeiro), junio de 1996, p.3; Jamal do Brazil, 22 de junio de 1996, p.l, 12.

7l. Entrevista con Ina Meriela, Presidente de la CUT, Rio de Janeiro, 4 de junio de 1996;

encuentro seminario con sindicalistas disidentes, San Pablo, 23 de mayo de 1996; entrevistas

con lidera sindiala disidenta del CTA en Rosario, Córdoba, Neuquén y Resistencia.

72. Una visim a Chaparé dailusiona a cualquier observador de la soberanía del atada boliviano.

Aún las actividada operacionala cotidianas atan vigiladas por una docena a más de oficiala

de la DEA atacionadas ahi.

73. Enae 1983 y 1993, las exportaciona norteamericanas de servicios de medios aumentaron 138% comparadas con las exportaciones torala de servicios, que crecieron sóla un 90%. las

exportaciones norteamericanas de biena de medias aumentaron 214396 mientras que la

exportación total de mercaderías aumentó sólo el 1 10%. Oficina de Censo de Estados Unidas:

Statistical abstract of die US 1995, Washington, DC, 1995; Oficina de Análisis Económico,

Survey of Current Business, septiembre de 1995. pp.85. 93, 104.

74. James Penas yTodd Cavaluzzi: “Lucratives basa arriere pour l' économie ameriaine", Le

Monde Diplomatique, febrero de 1995, p.6-7. las transferendas de EEUU (renta, intera,

beneficios y balanca de comercio favorabla) cubren el 40% del balance negativo de comercio

can Japón en la última década.

75. Ver mi "Intellectuals: a marxist critique of past-marxism” en América Libre.

76. Para una crítia de la perspectiva "reformista", ver Jama Petras y Steve Vieux: 'Pragmarism

unmasked: history and strategy in Castaneda’s Utopia unarmed", Science and Sadety, Vol.60,

Nra.2, verano de 1996. pp.207-19.

Tomada de New Left Review, 223, mayo-junio de 1997

112 Octubre de 1997

Ia revuelta de la dignidadl

john Holloway

I Ia se levantó el primera de enero de 1994.

l ¡Ya basta! proclamado por los zapatistas al ocupar San Cristóbal de las Casas y seis otras cabeceras municipala de Chiapas el pri- mer día de 1994 fire el grito de la dignidad. El viento que sopla- ron en el mundo “ate viento de abajo, el de la rebeldía, el de la dignidad”, trajo “una esperanza, la de la conversión de dignidad y rebeldía en libertad y dignidad”. Cuando el viento se calme, “cuando amaine la tormenta, cuando la lluvia y el firego dejen en paz otra vez la Tierra, el mundo ya no será el mundo, sino alga mejor”. Una carta dirigida un mes después por el CCRl, la comandancia zapatista, a otra organización indígena, el Consejo 500 Años de Raisten- cia Indígena, subraya la importancia de la dignidad:

“Entonces ese dolor que nos unía nos hizo habbr; y reconocimos que en nuestras palabras había verdad, supimos que no sólo pena y dolor habitaban nuestra lengua, conocimos que hay esperanza todavía en nuestros pechos. Habbmos con nosotros, miramos hacia adentro nuestro y miramos nuestra historia: vimos a nuestros más grandes padres su- fi-iry luchar; vimos a nuestros abuelos luchan... y vimos que em buena k DIGNIDAD para que los hombres ficeran otra vez hombres, y volvió la dignidad a habitar en nuestro corazón, y fuimos nuevos todavía, y los muertos, nuestros muertos, vieron que éramos nuevos todavía y nos llamaron otm vez, a la dignidad a la lucha'.‘

la dignidad, el rechazo a aceptar la humillación y la dahumanización, el rechazo a conformarse: la dignidad es el núcleo de la revolución zapatista de la revolución. Cuando se levantaron los zapatistas, colocaron la bandera de la dignidad na sólo en el centro del levantamiento en Chiapas sino también en el centro del pensamiento oposicional. Ia dignidad no a ex- clusiva a peculiar de los indigenas del sudate mexicano: la lucha para convertir “dignidad y rebeldia en libertad y dignidad” (formulación rara pero importante) es la lucha de (y por) la existencia humana en una socie-

Cuadernos del Sur l 13

dad opraiva, tan relevante para la vida en Edimburgo, Atenas Tokio o Johannaburgo como para las luchas de las pueblos de la selva Iacandana. El objetivo de este ensayo es explorar qué significa colocar la dignidad (o, más aún, la DIGNIDAD) en el centro del pensamiento oposicional. En el transcurso del argumento deberá quedar claro porqué el zapatismo no es un movimiento ratringido a México, y porqué es central para la lucha de miles de millona de gentes en todo el mundo para vivir una vida contra-y-dentro-de una sociedad cada vez mas inhumana.5

II La dignidad fue forjada en la selva. El levantamiento del de enero de 1994 atuvo preparándose durante más de diez años. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) fateja el 17 de noviembre de 1983 como la fecha de su fundación. En aa fecha, un pequeño grupo de revolucionarios se estableció en las montañas de la selva Lacandona: “un pequeño grupo de hombres y mujeres, tres indigenas y tres mestizos”.6

Según la versión de la policía, los revolucionarios eran miembros de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), una de varias organizaciones guerrilleras que florecían en Monterrey en 1969. Muchos de los miem- bros de la FLN fueron matados o arrestados en 1974 pero la organización sobrevivió. Sus estatutos de 1980 la describen como “una organización político-militar cuyo fin a la toma del poder politico por los trabajadora del campo y la ciudad de la República Mexicana, para instaurar una repú- blica popular con un sistema socialista". La organización era guiada, sus atatutos, por l"la ciencia de la historia y la sociedad: el marxismo- leninismo, que ha demostrado su validez en todas las revoluciona triun- fanta de ate siglo”.7

Los supuatos orígena del EZLN1’ son usados por las autoridada para crar la imagen de que los indígenas fireron manipulados por un núcleo duro de revolucionarios profaionala oriundos de la ciudad. Sin embargo, y dejan- do por un lado los supuatos racistas de tal argumento, los supuatos orígena de los revolucionarios no hacen más que subrayar la pregunta más importante: si a cierto, como dicen, que el pequeño grupo de revolucionarios que atable- ció el EZLN era parte de un grupo marxista-leninista ortodoxo, entonca ¿cómo se transformó en lo que finalmente emergió de la selva en las primeras horas de 1994? ¿Cuál fue d camino que transitó entre el primer campamento del l7 de noviembre de 1983 y la proclamación de la en el palacio municipal de San Cristóbal? Es precisamente el hecho de no ser un grupo guerrillero ortodoxo que coniirnde al Estado una y otra vez en su trato con él. Es precisamente el hecho de no ser un grupo ortodoxo de revolucionarios lo

114 Octubre de 1997

que hace que el EZLN sea, teórica y prácticamente, el daarrollo más emocio- nante en la politica oposicional mundial en muchos años.

¿Qué fue entonca la que aprendieron los fundadora del EZLN en la selva? Una carta acrita por Marcos habla del cambio en atos términos:

“No nos lo propusimos. En realidad, lo único que nos hemos propues- to es cambiar el mundo, lo demás lo hemos ido improvisando. Nues- tra cuadrada concepción del mundo y de k revolución quedó bastante abollada en la confiantacián con la realidad indígena chiapateca. De los golpes salió algo nuevo (que no quiere decir "bueno"), lo que

hoy se conoce como “el neozapatismo".

La confrontaéión con la realidad indígena tuvo lugar conforme los zapatistas se iban sumergiendo en las comunidada de la selva lacandona. Al principio el grupo de revolucionarios mantuvo su aislamiento, entrenan- dose en las montañas, aumentando su número poco a poco. Luego empeza- ron a atablecer contacto con las comunidada locala, inicialmente a través de lazos familiara, y dapués, a partir de 1985 aproximadamente, de una forma más abierta y organizada. Cada vez mas comunidades buscaban la ayuda de los zapatistas para defenderse de la policía o de las “guardias blan- cas”'°, cada vez más comunidada se volvieron comunidada zapatistas: al- gunos de sus miembros ingraaban al EZLN de tiempo completo, algrmos formaban parte de la milicia, los demás daban apoyo material a los insur- genta. Poco a poco el EZLN se iba transformando: de ser grupo guerrillera se convirtió en una comunidad en armas.

En algunos aspectos la comunidad a una comunidad especial. Las comunidada de la selva Lacandona son de formación reciente: la mayo- ria se estableció en las años cincuenta y sesenta, cuando el gobierno impulsaba la colonización de la selva por los campesinos sin tierra. La gente tiene una larga tradición de lucha, ya dade anta de la formación de las comunidada en la selva y dapués, de forma muy intensiva, en los años setenta y ochenta. Los habitanta de la selva luchaban para obtener suficiente tierra para permitir su propia sobrevivencia, luchaban para asegurar la base legal de su tenencia, luchaban para defender su existen- cia contra la expansión de las fincas ganaderas, luchaban para raistir la amenaza a su existencia que implicaban dos medidas gubernamentales en particular: el Decreto de la Selva Iacandona que amenazaba con ex- propiar gran parte de la selva y la reforma de 1992 al artículo 27 de la Constitución, que, al abrir el campo a la inversión de la Selva Lacandona son especiales en muchos sentidos, pero probablemente el replantea-

Cuadernos del Sur l 15

miento de la teoría y práctica revolucionarias hubiera resultado de la integración de los revolucionarios en cualquier comunidad: lo impor- tante no fueron tanto las caracteristicas específicas de la Selva Lacandona, sino más bien la transformación de un grupo de jóvenes “dedicados” en una comunidad armada de mujeres, hombres, niños, ancianos y enfer- mos, cada quien con su lucha cotidiana no simplemente para sobrevivir sino también para ser humano.

Los zapatistas aprendieron el dolor de la comunidad: la pobreza, el hambre, el hostigamiento constante por parte de las autoridades y las “guar- dias blancas”, las muertes innecesarias por enfermedades curables. Cuando le preguntaron en una entrevista cuál era la muerte que más le había afecta- do, Marcos contó cómo una niña de tres o cuatro años, Paticha (su forma de decir Patricia) habia muerto en sus brazos en un pueblo. Había empaado una fiebre a las seis de la tarde, a las diez estaba muerta: no había medica- mento en el pueblo para bajarle la temperatura. “Y así pasó muchas veces, eso era cotidiano pues, tan cotidiano que esos nacimientos ni siquiera se toman en cuenta. Por ejemplo Paticha nunca tuvo acta de nacimiento, quie- re decir que para el país nunca existió, para el INEGI pues, por lo tanto su muerte tampoco existió. Y así eran miles, miles y miles pues, conforme crecíamos morían precisamente porque la muerte que ya era natural ahora empezaba a ser nuestra”". De tales experiencias surgió la convicción de que la revolución era algo que los zapatistas les debian a sus hijos: “Nosotros, sus padres, sus madres, sus hermanos y hermanas, no quisimos más cargar con la culpa de nada hacer por nuestros niños y niñas”.l2

Aprendieron las luchas de la gente, las luchas del presente y las del pasado, la continua lucha del pasado y presente. La cultura de la gente es una cultura de lucha. Marcos habla de los cuentos alrededor de la fogata en la noche en las montañas, “historias de aparecidos, de muertos, de luchas anteriores, de cosas que han pasado, que se mezclan mucho. Parece que están hablando de la revolución y luego aparte (de la Revolución Mexicana, la pasada, no la que está ocurriendo ahorita) y a ratos no parece que se confunde con la etapa de la colonia, y a ratos parece que es la época prehispánica””. La cultura de lucha permea los comunicados zapatistas, muchas veces en la forma de cuentos y mitos: los cuentos del viejo Anto- nio son una forma favorita de transmitir una cultura impregnada con la sabiduría de la lucha.

Y aprendieron a escuchar. “Esa es la gran lección que hacen las comuni- dades indígenas al EZLN original, el que se forma en 1983, es una organi- zación politica en el sentido de que habla y de que hay que hacer lo que se dice, las comunidades indígenas le enseñan a escuchar y eso es lo que apren-

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demos nosotros. La principal lección que aprendemos de los indígenas es que hay que aprender a oir, a escuchar”“. Aprender a escuchar implicaba incorporar nuevas perspectivas y nuevos conceptos a su teoría. Aprender a escuchar significaba aprender a hablar también, no solamente explicar las cosas de forma diferente sino también pensarlas de forma diferente.

Sobre todo, aprender a escuchar implicó voltear todo de cabeza. La tradición revolucionaria de hablar no es simplemente un mal hábito. Tre- ne una base teórica firmemente establecida en los conceptos del marxis- mo-leninismo. La tradición de hablar se deriva, por un lado, de la idea de que la tría (la conciencia de clase) tiene que ser llevada a las masas por el partido y, por el otro, de la idea de que el capitalismo se tiene que analizar desde arriba, a partir del movimiento del capital y no a partir del movi- miento de la lucha en contra del capital. Cuando el énfasis se pone en el escuchar, estos dos presupuestos teóricos son socavados: ya no es posible ver la teoría como algo que se trae desde afirera, puesto que es obviamente el producto de la práctica cotidiana; y la dignidad toma el lugar del impe- rialismo como punto de partida de la reflexión teórica.

Se puede suponer que la dignidad no formaba parte del equipaje conceptual de los revolucionarios que se metieron a la selva. No es una palabra que aparece mucho en la literatura de la tradición marxista.ls Sólo podía surgir como concepto revolucionario en el curso de una revo- lución hecha por gente forjada en la dignidad de la lucha. Pero una vez que aparece como concepto central, implica un replantearniento radical del proyecto revolucionario, teóricamente y en términos organizativos. El concepto de revolución en su totalidad es volteado al revés: de ser una respuesta la revolución se convierte en pregunta. “Preguntando camina- mos" emerge como un principio central del movimiento revolucionario, el concepto radicalmente democrático que es el núcleo del llamado zapatista por "libertad, democracia, justicia”. La revolución avanza pre- guntando, no diciendo; o quizá mejor, la revolución es preguntar en lugar de decir, la disolución de las relaciones de poder.

Aquí también, los revolucionarios aprendieron de (y desarrollaron) la tradición de las comunidades indígenas. La idea y la práctica del principio central de su organización, “mandar obedeciendo", se deriva de la práctica de las comunidades, en las cuales todas las decisiones importantes son discutidas hasta llegar a un consenso, y donde se asume que todos los que ocupan cargos de autoridad son revocables inmediatamente si no satisfa- cen la comunidad, si no mandan obedeciendo. Así, la decisión de empezar la guerra no fue tomada por un comité central y luego turnada hacia las bases, sino que fire discutida por todas las comunidades en sus propias

Cuaderno: del Sur l 17

asambleas. Toda la organización esta estructurada el mismo princi- pio: por los diferentes grupos étnicos (tzorziles, tzeltales, tojolabales, choles), y cada grupo étnico y cada región tiene su propio comité escogido en asambleas según el mismo principio. Los cambios forjados en esos diez años de confrontación entre las ideas heredadas de la revolución y la reali- dad de los pueblos indigenas de Chiapas fueron muy profundos. En las palabras de Marcos: “Yo creo que nuestra única virtud como teóricos fue tener la humildad para reconocer que nuestro esquema teórico no funcio- nó, que era muy limitado, que teníamos que adaptarnos a la realidad que se nos imponia”“. Sin embargo, el resultado no fue que la realidad se impuso a la teoría,l7 sino que la confrontación con la realidad da lugar a una nueva y enormemente rica teorización de la práctica revolucionaria.

III La revuelta de la dignidad es indefinida.

Una revolución que escucha, una revolución que toma como su punto de partida la dignidad de los insurrectos, es inevitablemente una revolución in- definida, una revolución en la cual la distinción entre revolución y rebelión pierde sentido. La revolución es un movimiento a partir de, no un movimien- to hacia, un salir, y no un llegar. No hay programa transicional, nin- guna meta definida. Hay, por supuesto, una propuesta: crear una sociedad basada en la dignidad, o, en la las palabras del lema zapatista, en la “democra- cia, libertad y Pero nunca se especifica exactamente lo que eso quiere decir, ni cuáles son los pasos concretos necesarios para lograrlo. Eso ha sido criticado a veces por gente educada en la tradición revolucionaria clásica corno un indicio de la falta de madurez política de los zapatistas o de su reformismo, pero en rmlidad a el complemento lógico de poner a la en el centro del proyecto revolucionario. Si la revolución se construye a de la digni- dad de la gente en lucha, si un principio central es la idea de “preguntando caminamos", entonces se sigue que la revolución tiene que ser auto-creativa, una revolución cruda en el transcurso de la lucha. Si la revolución es derno- crátim no sólo en el sentido de que tiene la democracia como su meta, sino que es democrática en su forma de lucha, entonces es imposible pre-definir su camino, o incluso concebir un punto de llegada preciso. Mientras que el con- cepto de la revolución que ha dominado en este siglo ha sido en gran parte instrumentista,” entendiéndola como un medio diseñado para lograr un fin, esta concepción se disuelve tan pronto como el punto de es la digni- daddelagenteenlucha.Larevueltadeladignidadesobligaapensarenla revolución de otra forma, como una rebelión que no se deja definir ni circuns- cribir, una rebelión que desborda, una revolución que por su propia naturale- za es ambigua y contradictoria.

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El levantamiento zapatista es en primer lugar la revuelta de los pue- blos indigenas de la selva Lacandona, de los tzeltales, tzotziles, choles y tojolabales que viven en esa parte del estado de Chiapas. Para ellos, las condiciones de vida eran (y son) tales que la única disyuntiva, como ellos la ven, es entre morir sin dignidad, la muerte lenta de la miseria sufrida, o morir con dignidad, la muerte de los que luchan por su dignidad y la dignidad de la gente alrededor de ellos. El gobierno ha tratado de definir y encuadrar el levantamiento como un asunto restringido al estado de Chiapas, pero los zapatistas se han negado a aceptar esa definición.

Esa fire, de hecho, la razón principal para la ruptura del primer diálo- go, el diálogo de San Cristóbal.19

El levantamiento zapatista es la afirmación de la dignidad indigena. las primeras palabras de la Declaración de la Selva Lacandona, leída desde el balcón del palacio municipal de San Cristóbal en la mañana del primero de enero de 1994, fueron: “somos producto de 500 años de lucha”20 El levanta- miento empezó poco más de un año después de las manifestaciones que con- memoraron en toda América los 500 años del “descubrimiento” de Colón. En esa ocasión, el 12 de octubre de 1992, los zapatistas ya habían desfilado por San Cristóbal, cuando unos diez mil indigenas, la mayor parte zapatistas21 pero bajo otro aspecto, habían tomado las calles de la ciudad. Después del primero de enero de 1994, los zapatistas se convirtieron inmediatamente en el foco de un movimiento indigena cada vez más activo en México. Cuando el EZLN empaó su diálogo con el gobierno en abril de 1995, el dialogo de San Andrés Larráinzar, el primer tema de discusión fueron los derechos y la cultura Los usaron el diálogo para dar cohesión a la lucha indige- na, invitando a los representantes de todas las organizaciones indigenas del país a participar como asesores o invitados en las mesas, y terminando con un Foro Indigena que tuvo lugar en San Cristóbal en enero de 1996. El Foro Indígena condujo a su vez al establecimiento del Conng Nacional Indigena que da una dimensión nacional a las luchas antes

Sin embargo, el movimiento zapatista no ha pretendido nunca ser sólo un movimiento indigena. Casi exclusivamente indígena en su composición, el EZLN ha declarado siempre que está luchando por una causa más am- plia. Su lucha es para todos los “sin voz, sin rostro, sin mañana", una catego- ría que se extiende mucho más allá de los pueblos indigenas. Sus demandas (trabajo, tierra, vivienda, comida, salud, educación, independencia, liber- tad, democracia, justicia, paz,...) no estan restringidas al movimiento indi- gena: son demandas para todos. El movimiento zapatista es un movimiento de liberación nacional, un movimiento para la liberación no sólo de los zapatistas sino de todos.

Cuaderno: del Sur l 19

El hecho de que el EZLN sea un Ejército de Liberación Nacional parece dar una definición clara al movimiento. Tomando muchos otros movimientos (y guerras) de liberación nacional surgidos en varias partes del mundo (Vietnam, Angola, Mozambique, Cambodia, Nicaragua, etc.) el marco parece estar bien definido y establecido: estos movimientos se plantean típicamente la liberación de un territorio nacional de la influen- cia de un poder extranjero (colonial o neo-colonial) y el establecimiento de un gobierno de liberación nacional para introducir cambios sociales radicales y de establecer una autonomía económica nacional. Si el movi- miento zapatista fuera un movimiento de liberación nacional en ese senti- do existiría poca razón para emocionarse: tal vez sería digno de nuestro apoyo y solidaridad, pero no había nada radicalmente nuevo. De hecho, esta ha sido la posición adoptada por algunos críticos.22

Vista de más cerca, la definición aparente de “Ejército de Liberación Nacional” se empieza a disolver. En el contexto del levantamiento, el térmi- no “liberación nacional” implica ma's bien un movimiento hacia afiiera y no un movimiento hacia adentro: “nacional” en el sentido de “no sólo chiapateco” o “no sólo indígena”, más que en el sentido de “no extranjero””. “La nación” se usa también en los comunicados zapatistas en el sentido de “patria”: el lugar donde nos tocó vivir, un lugar que hay que defender no solamente en contra de los imperialistas, sino también (y más directamente) en contra del estado. “Nación” se contrapone a “estado”, de tal forma que la liberación nacional se puede entender incluso como la liberación de México del estado mexicano, o la defensa de México (u otro territorio) contra el estado “Na- ción” en este sentido se refiere a la idea de luchar donde sea que nos toque contra la opresión, luchar por la dignidad. El hecho de que el movimiento zapatista sea un movimiento de liberación nacional no lo restringe a Méxi- co: por lo tanto, se puede entender como movimiento de liberación donde quiera que uno esté (y lo que sea que uno haga).

La lucha por la dignidad no se puede restringir a las fronteras naciona- les: la dignidad, en la frase maravillosa que usa Marcos en la invitación al Encuentro Internacional que tuvo lugar en la selva Iacandona en julio de 1996, “es esa patria sin nacionalidad, ese arcoiris que es también puente, ese murmullo del corazón sin importar la sangre que lo vive, esa rebelde irreve- rencia que burla fronteras, aduanas y guerras“. Es consistente con esta interpretación25 de “liberación nacional" que uno de los lemas principales de los zapatistas en los últimos tiempos ha sido el tema escogido para el Encuentro Internacional: npor la humanidad y contra el neoliberalismo”.

El carácter abierto e indefinido del movimiento mpatista se resume en la idea de que es una revolución, y no una Revolución (“con minúsculas, para

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evitar polémicas con las múltiples vanguardias y salvaguardas de LA REVO- LUCIÓN”)2‘.

Es una revolución porque la reivindicación de la dignidad en una sociedad basada en su negación sólo puede ser satisfecha a través de una transformación radical de la sociedad. Pero no es una Revolución en el sentido de tener un gran plan, en el sentido de un movimiento diseñado para llevar a cabo el Gran Evento que cambiará el mundo. Su pretensión de ser revolucionario se basa no en la preparación del Evento firturo sino en la inversión actual de la perspectiva, en la insistencias en ver el mundo desde la perspectiva de algo que es totalmente incompatible con el mundo tal cual es : la dignidad humana. La revolución se refiere a la existencia ahora, no a la instrumentalidad del firturo.

IV La revuelta de la dignidad es una revuelta contra la definición.

El carácter indefinido y abierto del movimiento zapatista les causa a veces frustración a los que han sido educados en una tradición revolucionaria más claramente definida. Sin embargo, detrás de definición hay un punto más agudo. La falta de definición no es resultado de un descuido teórico, al contrario, la revolución es esencialmente anti-definicional.

El concepto tradicional leninista de la revolución es crucialmente definicional. Su núcleo es la idea de que las luchas de la clase obrera son esencialmente limitadas, que no pueden ir más allá de las demandas reformistas a no ser que intervenga un partido revolucionario. La clase obrera es un “ellos” que no puede traspasar ciertos límites si no hay intervención desde firera. Ia auto-emancipación del proletariado es una imposibilidad”.

El énfasis en la dignidad coloca lo limitado al centro del cuadro, no simplemente lo indefinido sino lo anti-definicional. La dignidad es una tensión que se proyecta más allá de si misma. La afirmación de la dignidad implica su negación presente. La dignidad, entonces, es la lucha contra su negación y por su realización. La dignidad es y no es: es la lucha contra su propia negación. Si fuera simplemente la afirmación de algo que ya es, sería un concepto totalmente flojo, una complacencia hueca. Si firera sim- plemente la afirmación de algo que no es, sería entonces un sueño vacío o un deseo religioso. Sólo como lucha contra su propia negación tiene senti- do. Uno tiene dignidad, o verdad”, sólo luchando contra la dignidad o no-verdad actual. La dignidad implica un movimiento constante en con- tra de las barreras de lo que existe, un subvertir y traspasar las definiciones.

ladignidad noescaracterístícacrclusivadelos indigenasdelsudesternari- cano, ni de los que participan abiertamente en las luchas revolucionarias, es simplernenteunamracterístimdelavidaenunasociedadopresiva Eselgritode

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¡Ya Basta! que es inseparable de la de la opresión. Ia opresión nunm puede ser absoluta: cualquiera que sea su forma, es siempre una praión enfi‘en- tando una contra-praión, la deshurnanización enfi'entando a la humanidad. Ia dominación implica la resistencia, la dignidad”. la dignidad es el otro lado, muchas veces olvidado, muchas veces sofocado, de lo que Marx llamaba la enajenación: es la lucha de la desenajenación, de la desfetichización. La dignidad es la experiencia viva de que el mundo no es así, que así no es como son las cosas. Es el rechazo vivo al positivismo, a esas formas del pensamiento que parten de la idea de que “así son las cosas”. Es el grito de existencia de lo que ha sido callado por “el mundo que es”, es el n a ser excluido por lo que Es, es el grito contra el ser olvidado en la frag- mentación del mundo en las disciplinas de las ciencias sociales, esas disci- plinas que rompen la realidad y, rompiendola, excluyen, suprimiendo lo suprimido. La dignidad es el grito de “¡aquí estamosl”, el “¡aquí estamos!” de los pueblos indígenas olvidados por la modernización neoliberal, el “¡aquí estamos!” de los números crecientes de pobres cuya existencia por alguna razón no se refleja en las estadísticas del crecimiento económico y los boletines financieros, el “¡aquí estamos!” de los homosexuales cuya sexua- lidad ha sido negada durante tanto tiempo, el “¡aquí estamos!” de los an- cianos condenados a morir en los asilos, sobre todo en los países más ricos, el “¡aquí estamos!” de las mujeres encerradas en la casa, el “¡aquí estamos!” de los millones de migrantes30 sin documentos que no están ahí donde, oficialmente, deberían de estar. La dignidad es el grito de los no escuchan- do, la voz de los sin voz. La dignidad es la verdad de la verdad negada.

‘34 nosotros más nos olm'damn, y ya no nos alcanzaba b bis-toria para morimos así nomás, olvidados y bumillados. Porque morir no duele, lo que duele es el olvido. Descubrimos entonces que ya no aiuíamos, que los que gobiernan nos habian olvidado en Ia euforia de cfi'as y tasas de crecimiento. Un pair que se olvida a mismo es un pais triste, un pais que se olvida desu pasado no puede tener fiauro. Y entonces nosotros nos agar-ramos hs armas y nos metimos en las ciudades donde animales éramos. Y fidmos y [e dijimos al poderoso ‘j'Aqui estamos! ' y al pais todo le gritamos 7Aquí estamos! y a todo el mundo le gritamos ata- mos!”. Ymin'n lo que son las cosas, porquepam que nos vieran, nos tapamos el rostro; para que nos nombraran, nos negamos el nombre; apostamos el presente para tener futuro; y pam vivir..mofimw”‘.

El “¡aqui estamos!" no es el “¡aqui estamos!” de la pura identidad. Es un “¡aqui estamos!” que deriva su sentido de la negación de su presencia.

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No es un “¡aquí estamos!" estático sino un movimiento, un asalto contra las barreras de la exclusión. Es el rompimiento de las barreras, el movi- miento en contra de las separaciones, clasificaciones, definiciones, la afir- mación de las unidades borradas por las definiciones.

La es un asalto contra la separación de la moral y la política, y de lo privado y lo público. La dignidad traspasa esas fronteras, afirma la unidad de lo dividido. Ia afirmación de la no es ni una reivindi- cación moral ni una reivindicación política: es más bien un ataque contra la separación de la moral y la política que permite que los regímenes formal- mente democráticos coexistan en todo el mundo con niveles cada vez más altos de pobreza y de marginación social. No es sólo el “¡aquí estamos!" de los marginados, sino también del horror reprimido que todos sentimos en presencia del empobrecimiento y hambre masivos. No es sólo el “¡aquí esta- mos!" de los números crecientes de personas encerradas en cárceles, hospita- les y asilos sino de la vergüenza y repugnancia de nosotros todos, que, por el hecho de vivir, participamos en el encarcelamiento de la gente en esas cárce- les, hospitales y asilos. La es un asalto contra la definición conven- cional de la política, pero también contra la aceptación de esa definición en la concepción instrumental de la política revolucionaria, que por tanto tiempo ha subordinado lo personal a lo político, con resultados tan catastróficos. Probablemente nada ha hecho más para socavar a la “izquierda” en este siglo que esta separación de lo político y lo personal, de lo público y lo privado, y la deshumanización que eso implica.

Ladignidadresumeenunapalabralaafirmacióndequelopersonales político y lo político es personal. De una manera asombrosa, este grupo de rebeldes en la selva del sudeste mexicano ha cristalizado y avanzado todos los temas del pensamiento y práctica oposicional que han sido el objeto de discu- sión en todo el mundo en los últimos años: los temas del género, de la edad, de la niñez, de la muerte y de los muertos. Todo fluye de una comprensión de la política como la política (o, mejor tal vez, la anti-politica) de la dignidad, una política (o anti-política) que reconoce la opraión y respeta las luchas de las mujeres, los niños y los ancianos. El respeto para las luchas de los ancianos es un tema constante en los cuentos de Marcos, especialmente a través de la figura del viejo Antonio, pero también fire enfitizado con firerza por la aparición de la comandante Trinidad como una participante importan- teeneldiálogodeSanAndrá. Iamaneraenquelasmujereshanimpuestoel reconocimiento de sus luchas a los hombres upatistas es conocido, y se puede ver, porejemploenlaLeydelasMujeres,oenelhechodequefireunamujer; Ana María, quien encabaó la acción militar más importante emprendida por los zapatistas: la toma del palacio municipal de San Cristóbal el primero de

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enero de 1994. la cuestión de la niñez y la libertad para es un tema constante en las cartas de Marcos. Los cuentos, los chistes, la poesía de los comunicados y los bailes que acompañaban todo lo que hacen los no son adornos del proceso revolucionario sino su mero núcleo.

la lucha de la dignidad es el “¡aquí estamos!” de los chistes, poesía, baile, vejez, niñez, juegos, muerte, amor: todo lo que está excluido por la política burguesa y la política revolucionaria serias. Por lo tanto, la lucha de la dignidad es opuesta y la política revolucionaria serias. Por lo tanto, la lucha de la dignidad es opuesta al estado. El movimiento zapatista es un movimiento anti-estatal no solamente en el sentido obvio de que el EZLN se levantó en armas en contra del estado mexicano, sino en el sentido mucho más profirndo de que sus formas de organización, acción y discur- so son formas no estatales o, más precisamente, anti-estatales.

El estado define y clasifica, por lo tanto, excluye. Eso no es por casualidad. El estado, cualquier estado, incrustado como está en la red global de las relacio- nes sociales capitalistas, funciona para reproducir el mpitalisrno. En su relación con nosotros, y en nuestra relación con él, hay una filtración de todo lo que es incompatible con la reproducción de las rdaciones sociales mpitalistas.

Puede ser una filtración violenta, como en la supresión de la actividad revolucionaria o subversiva, pero es también y sobre todo una filtración menos perceptible, una marginación o supresión de las pasiones, del amor, del odio, de la rabia, de la risa, del baile. El descontento se redefine como demanda y las demandas son clasificadas y definidas, excluyendo todo lo que no es compatible con la reproducción de las relaciones sociales capita- listas. Los descontentos son clasificados de la misma forma, los indigeribles son excluidos con un grado mayor o menor de violencia. El grito de la dignidad, el ¡”aquí estamos!” de los indigeribles, sólo puede ser una re- vuelta contra la clasificación, contra la definición como tal.

El estado es la definición en misma, la pura identidad. El poder dice: Yo soy el que soy, la repetición eterna.” El estado es el Gran Clasifi- cador. El Poder dice a los rebeldes: no seáis incómodos, no os neguéis a ser clasificados. Todo lo que no se puede clasificar no cuenta, no existe, no es.33 La lucha del estado desde el cese al fuego ha sido una lucha para definir, clasificar, limitar; la lucha de los zapatistas contra el estado ha sido una lucha para romper, romper el cerco, desbordar, negarse a ser definidos o para aceptar-y-trascender la definición.

El diálogo entre el gobierno y el EZLN, primero en San Cristóbal en marzo de 1994, y luego en San Andrés larráinzar a partir de abril de 1995. ha sido un movimiento doble todo el tiempo. El gobierno ha tratado cons- tantemente de definir y restringir el movimiento zapatista, de “achicarlo”,

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como dijo uno de los representantes del gobierno. Ha tratado constante- mente de definirlo como un movimiento restringido a Chiapas, sin derecho de discutir asuntos de relevancia mas amplia. Firmó acuerdos sobre los derechos y la cultura indigenas, pero aparentemente sin ninguna inten- ción de implementarlos. En la fase del diálogo dedicada a democracia y los representantes del gobierno no hicieron ninguna aportación se- ria. Los zapatistas, por el otro lado, han usado el diálogo como una forma de romper el cerco, de superar su aislamiento geográfico en la selva Lacandona. Lo hicieron en parte a traves de sus conferencias de prensa diarias las sesiones del dialogo, pero también negociando el derecho de invitar a asesores e invi- tando a cientos de ellos a participar en las mesas sobre derechos y cultura indígenas y democracia y justicia: asesores de un espectro amplio de organi- zaciones indígenas y comunitarias, con un complemento de académicos. Cada uno de los temas sirvió de base para organizar un foro en San Cristó- bal, primero sobre la reforma del estado en julio del mismo año, los dos con la participación de un gran números de activistas de todo el país.

Por un lado, el impulso del gobierno para limitar, definir, achicar; por el otro, el impulso zapatista (muy exitoso en general) para romper el cerco. Por un lado, una política de definición, por el otro, una (anti)política de desbordamiento.

Eso no quiere decir que los zapatistas no han intentando definir: al contrario, la definición de las reformas constitucionales para lograr la au- tonomía indígena que desborda, temática y políticamente. La definición de los derechos indígenas se ve no como punto de llegada, sino como punto de partida, como base para moverse a otros cambios, pero también como base para avanzar el movimiento, una base para romper el cerco.

La diferencia de enfoque entre los dialogantes se manifestó a veces en incidentes que reflejan no sólo la arrogancia de los negociadores guberna- mentales sino también la falta de comprensión derivada de su perspectiva como representantes del estado. La diferencia se expresa incluso en la con- cepción del tiempo. Dadas las malas condiciones de comunicación en la selva Lacandona, y las necesidad de discutir todo a fondo, el principio de “mandar obedeciendo” quiere decir que las decisiones tornan tiempo. Cuan- do los representantes del gobierno insistieron en respuestas rápidas, los zapatistas contestaron que el gobierno no entendía el reloj indígena. Como lo contó el comandante David después, “Los zapatistas explicaron que nosotros como indígenas tenemos ritmos, formas de entender, de decidir, de tornar acuerdos. Y cuando les dijimos nos contestaron como una burla; sí, pues no entendemos por qué dicen eso, porque vemos que ustedes traen relojes de japoneses, y cómo es que dicen que tienen reloj indígena.

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Ese es de Japón.”3‘ Y el comandante Tacho comentó: “No han aprendido. Ellos nos entienden el revés. Nosotros usamos el tiempo y no el reloj”35

Aún mas firndamental, los representantes del estado no han podido en- tender el concepto de la En una de las conferencias de prensa du- rante el dialogo de San André, el comandante Tacho contó que los represen- tantes del gobierno “nos dijeron que están estudiando mucho que es lo que significa dignidad, que stan consultando y haciendo estudios de la Que lo que más podían entender era que la dignidad era el servicio a los demás. Y nos pidieron que nosotros les dijerarnos qué entendemos por digni- dad. Les respondimos que sigan con la investigación. A nosotros nos da risa y nos reírnos frente a ellos. Nos preguntaron por qué y les dijimos que ellos tienen grandes centros de investigación y grandes estudios en escuelas de alto nivel y si no aceptan eso sería una vergüenza Les dijimos que si firmábarnos la paz, ahí les vamos a decir a final que significa para nosotros la dignidad.”36

El sentido de los zapatistas y su rechazo a ser definidos se voltea no sólo contra la izquierda definicional más tradicional. En una carta con fecha del 20 de febrero de 1995, cuando los zapatistas se retiraban ante el ataque militar del 9 de febrero, Marcos imagina un interrogatorio del procurador, con sus propias respuestas:

Los bhncos lo acusan de ser negro: Cwable. /Los negros lo acusan de ser blanco: Culpable. /Los auténticos lo acusan de ser indigena: Culpable. / Los indigenas traidores lo acusan de ser Cuézable. /Los machistas lo acusan de ser feminista: Culpable. /Ias feministas de ser machista.- Culpable. /Los comunistas lo acusan de ser anarquista: Culoable. /Los anarquistas lo acusan de ser ortodowo: Culoable. /Los anglos lo acusan de ser cbicano: Cuanble. /Los antisemitas lo acusan de ser Cul- pable. /Los de ser pro-árabe: Culoable. /Los europeos lo acusan de ser asiático.- Culpable. /Los gobiernistas lo acusan de ser oposicionista: Culpable. /Los lo acusan de ser ultra: Cubable. /La vanguar- dia histórica lo acusa de apelar a la sociedad civil] no alproletariado: Culpable. /Ia sociedad civil lo acusa de perturbar su Cul- pable. /Ia bolsa de valores lo acusa de arruinarle el almuerzo: Culpable. /Elgobiemo loacusadepmuocarelaumentoen elcomumodeantia'cidos en bis secretarías de Estado: Culpable. /Los serios lo acusan de ser bromis- ta: Cuémble. /Lo.s bromistas lo acusan de ser serio: Culpable. /Los adultos lo pable. /Los ortodoxos lo acusan de no condenar a los bomosacuales y lesbianas: Culpable. /I.os teóricos b acusan de practico: Cuémble. /Los practicos lo acusan de Cuéntble. /Todos lo acusan de nodo lo malo que lapasa: Culpable.”

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La revuelta de la dignidad se burla de la clasificación. Tiene que ser así. Tiene que ser así porque la dignidad tiene sentido sólo si se entiende que es-y-no-es, y por lo tanto resiste la definición o la clasificación. La dignidad es eso que empuja de uno mismo hacia uno mismo y no puede reducir a un sencillo es. El estado en cambio, cualquier estado, es. El estado, como su nombre implica, impone un estado, un Es sobre cual- quier intento de traspasar las relaciones sociales existentes. La dignidad es un movimiento hacia afuera, un desbordamiento, una firente; el estado es un movimiento hacia adentro, una contención, una cisterna.38 La incapa- cidad de entender la dignidad no es peculiaridad al estado mexicano: es simplemente que el estado y la dignidad son incompatibles. No encajan. La revuelta de la dignidad, entonces, no puede aspirar a tomar el poder estatal . Desde el principio los zapatistas declararon que no querian tomar el poder, y lo han repetido muchas veces desde entonces. Muchos de la izquierda definicional tradicional se escandalizaron cuando el rechazo a tomar el poder se expresó de forma más concreta en la Cuarta Declaración de la Selva Lacandona a principios de 1996, cuando los zapatistas propu- sieron la formación del Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN) e hicieron del repudio a toda ambición de tener un puesto de autoridad estatal una condición de membresía.39 Pero no había porque sorprenderse: el rechazo al poder estatal es simplemente una extensión de la idea de la dignidad. El estado, cualquier estado, cualquiera que sea la composición del gobierno, está obligado a promover la reproducción de dichas relacio- nes: es decir, está obligado a definir y humillar.

Asumir el poder estatal (democráticamente o no) implicaría inevitable- mente abandonar la La revuelta de la dignidad sólo puede aspirar a abolir el estado, o, más inmediatamente, a desarrollar formas alternativas de organización social y a fortalecer el (anti)poder anti-estatal, No es nece- sario conquistar el mundo. Basta con lo que lo hagamos de nuevo.40

Los principios centrales en el desarrollo de formas alternativas de orga- nización social en los cuales los zapatistas han insistido son los principios de mandar obedeciendo y preguntando caminamos. Han enfatizado una y otra vez la importancia para ellos de tornar todas las decisiones importantes a través de un proceso de discusión colectiva, y que el camino hacia adelante no puede ser cuestión de imponer su línea, sino de abrir espacios para la discusión colectiva, y que el camino hacia adelante no puede ser cuestión de imponer línea, sino de abrir espadas para la discusión y decisión democrá- ticas, en los cuales ellos darían su punto de vista, pero que su punto de vista debería contar sólo como uno entre muchos. Con respecto al estado (y asu- miendo que el estado todavía existiera), han dicho muchas veces que no

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quieren ocupar puestos estatales, y que no importa el partido que forma el gobierno con tal que las autoridades manden obedeciendo. El problema de la política revolucionaria, entonces, no es tomar el poder sino desarrollar formas de articulación política que obligarían a los que detenten cargos esta- tales a obedecer al pueblo (de forma que, una vez que tal organización está bien desarrollada, la separación entre estado y sociedad estaría superada y el estado efectivamente abolido). Lo que eso implicaría exactamente no ha sido especificado por el EZLN“, aparte del principio obvio de la revocabilidad inmediata: que el presidente o cualquier otro firncionario debería ser inme- diatamente revocado si deja de obedecer los deseos del pueblo, como es el caso con todos los miembros del CCRI.42

Aunque los detalles no son claros, y no lo pueden ser ya que sólo se pueden desarrollar en el transcurso de la lucha, el punto central es que el foco de la lucha revolucionaria se desplaza del que< al cómo de la política. Todas las iniciativas de los zapatistas (la Convención Nacional Democrática, la consulta sobre el firturo del EZLN, la invitación a asesores a participar en las mesas del diálogo con el gobierno, la organización de los foros sobre derechos y cultura indígena y la reforma del estado, encuentro intercontinental por la humanidad y contra el neoliberalismo, entre otras) han sido dirigidas a promover otra forma de concebir la acción política. Asimismo, todos los contactos con el estado, de concebir la acción políticas, formas de acción que articulen la dignidad, formas que no encajen con el estado. El problema principal para un movimiento revolucionario no es el de elaborar un programa diciendo queharía el gobierno revolucionario (aunque el EZLN tiene sus 16 demandas que podrían servir como base para tal programa); el problema principal es más bien cómo articular las dignidades, cómo desarrollar una forma de lucha y una forma de organización social basada en el reconocimiento de la Sólo la articulación de las dig- nidades puede dar la respuesta a lo qué debería hacerse: una sociedad autodeterrninante se tiene que determinar a misma.

V Las dignidades se unen. Los zapatistas se levantaron el primero de enero de 1994.. para cambiar a México y hacer un mundo nuevo. Su base estaba en la selva Lacandona, lejos de cualquier centro urbano importante. No eran parte de una orga- nización internacional o incluso nacional efectiva43 Desde el cese al fu del 12 de enero de 1994 se han quedado físicamente cermdos en la selva. Aislado en la selva ¿cómo podría el EZLN transformar a México, o cambiar el mundo? Solos era poco lo que podían hacer para cambiar el mundo, o aún para defenderse a mismos. “No nos dejen solos” era un

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llamado muchas veces repetido durante los primeros meses del cese al firego. Ia efectividad del EZLN dependía (y depende) inevitablemente de su capacidad de romper el cerco y superar su aislamiento. La revuelta de la dignidad deriva su firerza de la unión de las dignidades.

Pero ¿cómo se podia cumplir esa unión de las dignidades cuando el EZLN mismo quedaba arrinconado en la selva y cuando no había ninguna estructura insritucional para apoyarlo? Marcos sugiere una imagen muy firerte en una entrevista de radio hecha durante los primeros meses del levanta- miento: “Marcos o el que sea que es Marcos, que está en la montaña, tenía sus gemelos o sus compañeros, o sus cómplices (no en sentido orgánico, sino cómplices respecto a cómo ver al mundo, a la necesidad de cambiarlo o a verlo de otra forma) en los medios, por ejemplo, en el periódico, en la radio, en la televisión, en las revistas pero también en los sindicatos, en las escuelas, con los maestros, con los estudiantes, en grupos de obreros, en organizacio- nes campesinas y todo eso.Hubo muchos cómplices, o para usar pues un término radial, había mucha gente sintonizada en la misma frecuencia, pero nadie encendía el radio...De pronto, ellos (los compañeros del EZLN) en- cienden el radio y descubrimos que hablemos varios en la misma frecuencia radial, de radio-comunicación, y no de radio-escucha, y empezamos a ha- blar y a comunicar y a damos cuenta de que hay cosas en común, que parece que hay más cosas en común que diferencias, pues.“

La idea que Marcos propone para pensar en la unidad de las luchas es una metáfora de frecuencias, de sintonización, de vibraciones, de ecos. La dignidad resuena. Vibrando desencadena vibraciones en otras dignidades, una resonancia sin estructura, posiblemente discordante.

El levantamiento ha tenido sin duda una resonancia extraordinaria en todo el mundo, evidenciada por ejemplo por la participación de más de tres mil personas de 43 países diferentes en el Encuentro Intercontinental de julio de 1996, ¿Qué pasa en las montañas del sudeste mexicano que encuentra eco y espejo en las calles de Europa, los suburbios de Asia, los campos de América, los pueblos del África y las casas de Oceanía”. E igualmente, por supuesto, ¿que pasa en las calles de Europa, los suburbios de Asia, los campos de América, las ciudades de África y las casas de Oceanía que resuena firertemente con el levantamiento zapatista?

No cabe duda tampoco que la resonancia ha sido muchas veces dificil y frustrante, que los llamados a la sociedad civil parecen a veces rebotar contra una pared de algodón.“s Esta claro que hay mucha gente sintoniza- da a la misma frecuencia que el EZLN, pero el movimiento entre ser ra- dioescucha y ser radiocomunicador ha sido impredecible.

Talvalanociónderesonancia,oeco,ofiecuenciaparezcaunanoción

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muy vaga. No es as'í. En los últimos años el EZLN ha librado una lucha constante para romper el cerco, para superar su aislamiento, para forjar la unión de las dignidades de la cual depende su firturo. Han luchado de mu- chas formas diferents. Han luchado, con mucho éxito, por medio de cartas y comunicados, chistes y cuentos, por el uso del simbolismo47 y el teatro de sus eventos. Han luchado por medio de la construcción de su el lugar de encuentro constrtrido para la Convención Aguascalientes en la selva depues de que el primero fire destruido por el ejército en su intervención de febrero de 1995. Han luchado por medio de la organimción creativa de una serie de eventos que han sido catalizadores importantes para la oposición en Méxicoy, cadavezmás, másalládeéxito. Elprimerevento irnportantefirela Convención Nacional Democrática, organizada inmediammente después de que el EZLN rechazó las propuestas hechas por el gobierno en el diálogo de San Cristóbal y unas semanas antes de las elecciones presidenciales de agosto de 1994: un evento que reunió a más de 6.000 activistas en la selva a pocos mesesdehaberterminadolaguerraabierta. Elañosiguiente, elEZLNsebasó en la reacción popular a la intervención militar de febrero de 1995 para orga- nizar una consulta en todo el país sobre el futuro del EZLN, evento en el cual participaron más de un millón de personas. El nuevo diálogo con d gobierno, iniciado en abril de 1995, se usó también como ocasión para invitar a cientos de activistas y especialistas a participar como asesores y para organimr losforos correspondientes a los temas de discusión, en enero y julio de 1996. Este último año vio también, a finales de julio, la organización dentro del territorio zapatista del Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo. En todos los casos, éstos eran eventos que parecían imposi- bles cuando fueron anunciados, y que suscitaron un entusiasmo enorme cuando se realizaron.

Los comunicados y los eventos han sido acompañados por intentos más ortodoxos de establecer estructuras organizacionales duraderas. la Conven- ción Nacional Democrática (CND) stableció una organización permanente con el mismo nombre, con la meta de coordinar la lucha civil zapatista por democracia, liba'tad y en todo d país. Después de que los conflictos intemos habían dejado inefectiva a la organización, la tercera Declaración de la Selva Lacandona, un año después, lanzó al Frente de Liberación Nacional para organizar la lucha civil en el país. Este, aunque ha sido un apoyo importante para los zapatistas, no ha suscitado el mismo entusiasmo que el EZLN en mismo.

Elfiamsordativodelosüttmmsütsdnmionalesdeattenderlaluchampaflsta damáspesoalargtunentodequelafirernrmldelaunifimdónnpatistadelas dignidadm se tiene que entender ar términos de la noción menos atructurarh

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delaresonancia. Ianocióndermonanciaenrmlidadlaconuaponedelaideade preguntando caminamos. Avanzamos preguntando, no diciendo: sugiriendo, arguyendo, proponiendo, invitando, buscando vínculos con otras luchas que son la misma lud'la, buscando respuatas, escuchando ecos. Siles ecos no se dan, podemos nada más proponer otra vez, razonar otra va, probar otra va, pregun- tarotravm nopodemoscrmrecosdondenoaristen.

Todo eso no quiere decir que la organización no es importante, que es simplemente cuestión de vibraciones y combustión espontánea. Al contra- rio, todo el levantamiento zapatista demuestra la importancia de la cuida- dosa y profirnda concepción. Plantea, sin embargo, otra forma de pensar en la organización, menos estructurada y más experimental. El concepto de organización tiene que Ser experimental en un doble sentido: porque no existe ningún modelo predeterminado de la organización revolucionaria, pero también porque la noción de dignidad, y su complemento: pregun- tando caminamos, implica que la organización revolucionaria se tiene que ver como un experimento constante, un preguntar constante. Ia noción de dignidad no implica un llamado a la espontaneidad, la idea de que la revuel- ta estalle sin organización previa; pero implica pensar en términos de una multiplicidad de formas organizacionales diferentes y, sobre todo, en la or- ganización como experimento constante, como búsqueda constante, como pregunta constante: no sólo para ver si juntos podemos encontrar una salida de aquí, sino también porque el preguntar es la antítesis del poder.

[a cuestión del tipo de organización que debería seguir el Encuentro Intercontinental fire discutida por Marcos en su discurso de clausura:

¿Qué sigue? ¿ Un nuevo esquema que tranquilice y que alivie‘b an- gustia por la falta de recetas?

¿Un programa mundial para la revolución mundial? ¿ Una teorización de la utopia para que siga manteniendo su prudente distancia de la realidad que nos angustia?

¿Un organigrama que nos asegure a todos un puesto, un cargo, un nombre y ningún trabajo?

Sigue el eco, la imagen rfiejada de lo posible y olvidado: la posibili- dad y necesidad de hablar y escuchar:

No el eco que se apaga paulatinamente o la fuerza que decrece después de su punto más alto.

Si el eco que rompa y continúe. El eco de lo propio pequeño, lo local y particular, reoerberando en el eco de lo propio grande, lo intercontinental y galáctico. El eco que reconozca la asistencia del otro y no se encime o intente enmudecer al otro. El eco que tome su

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lugar y hable su propia voz y hable la voz del otro.

El eco de esta voz rebelde tranfinnándose y renovándose en otras voces. Unecoqueseconoierteenmucbaswces, munaraddewcaqiiafi'enteala sorderadelPoder, opteporbabkrseellamismambiéndoseunaymucbas, conociendose igualensu aspiración a esaa‘barybacaseamcbar, recono- ciendoseigualensuaspima'óna mbarybacmemuoban reconociendo“ dg'firenteenblstonalsdadesy nivelesdekswccsquelasfinnan

Una reddeoocesqueresistenabzguermqueelPoderlesbace. Una red de voces que no sólo bablen, también que lucben y resistan por la buma- nidad y contra el neoliberalismo. Una red de voces que nace resistiendo, reproduciendo su resistenaa en otras voces todavía mudas o solitarias. Una red que cubra los cinco continentes y ayude a resistir la muerte que nos promete el Poder.

Sigue una gran bolsa de voces, sonidos que busquen su lugar cabiendo con los otros. Sigue la gran bolsa rota que guarda lo mejor de mismo y se abre para lo mejor que se nace y crece. Sigue b bolsa espejo de voces, el mundo en el que los sonidos puedan ser escuchados separa- dos, reconociendo su eqoecificidad, el mundo en el que los sonidos puedan incluirse en un sólo gran sonido. Sigue la reproducción de resistencias, el no estoy conforme, el soy rebelde. Sigue el mundo con muchos mundos que el mundo necesita.

Siguen la humanidad reconociéndose plural, diferente, incluyente, tolerante consigo misma, con esperanza.

Sigue b voz bumana y rebelde consultada en los cinco continentes para bacerse red de voces y de resistencias}8

Ese es el programa zapatista para la revolución mundial. No puede ser ono.

El eco de las voces rebeldes que se convierte en una red de resistencias presupone tanto una diversidad como una comunidad de experiencias. La resonancia de el no estoy conforme, el Soy rebelde debe tener, en otras pala- bras, una base material, es decir, una base en la experiencia común, enten- diendo por experiencia no un sufrimiento pasivo sino un compromiso acú- vo, una lucha". Los conceptos usados por los zapatistas, los conceptos de red, de resonancia, de eco, de frecuencia, reconocen la diversidad de esa experiencia, pero también su sustrato común: la universidad de la dignidad.

VI la dignidad es el sujeto revolucionario. La dignidad no es un concepto humanística sino un concepto de clase. El EZLN no usa el concepto de clase o de lucha de clases en su dis- curso, a pesar de que la teoría marxista evidentemente ocupó un papel

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importante en su formación. Han preferido desarrollar un lenguaje nuevo, hablar de la lucha de la verdad y de la dignidad. Vimos que las viejas palabras se habían desgastado tanto que habían llegado a ser dañinas para aquellos que las usan.’o En su búsqueda de apoyo o de vínculos con otras luchas, han llamado no a la clase obrera ni al proletariado, sino a la socie- dad civil. Por sociedad civil, parece que entienden la sociedad en lucha, en su sentido más amplio: todos los grupos e iniciativas comprometidos en luchas abiertas o latentes para afirmar algún control sobre su vida y su futuro, sin aspirar a ganar el poder gubernamental." En México se en- tiende como punto de referencia inicial para este concepto las formas de organización autónoma que surgieron en la ciudad de Mótico en respues- ta al terremoto y la incapacidad del estado de responder a la emergencia.

Loa zapatistas han sido criticados por miembros de la izquierda mar- xista ortodoxa tradicional por no usar el concepto de clase. Se argumenta que, al no usar la trinidad tradicional de lucha de clases, revolución y socialismo, prefiriendo en cambio hablar de dignidad, verdad, libertad, democracia y justicia, su lucha es una lucha liberal, un reformismo arma- do con pocas posibilidades de llevar a un cambio radical. Una versión extrema del uso de este concepto de clase es el argumento de que el levan- tamiento zapatista es sólo un movimiento campesino y, aunque haya que apoyarlo, el proletariado le debe tener poca confianza.

la tradición ortodoxa del marxismo maneja un concepto definicional de clase. ara tradición, la clase obrera se puede definir de diferentes mane- ras: como los que venden su fuel-Ia de trabajo para sobrevivir (la definición más común), o como los que producen plusvalía y son directamente explotados.

El punto importante es que la clase obrera52 se define. No solamente eso, sin que se define a partir de su subordinación al capital: es por esa subordinación al capital (como trabajadores asalariados o como producto- res de plusvalía) que se define como clase obrera. La definición plantea inevitablemente la cuestión de quién forma y quién no forma parte de la clase obrera. ¿Son intelectuales como Marx o Lenin parte de la clase obre- ra? ¿Somos nosotros que trabajamos en las universidades parte de la clase? ¿Y los rebeldes de Chiapas? ¿Y las feministas? ¿Y los activistas del movi- miento gay?. En cada caso existe un concepto predefinido de una clase obrera a la cual esta gente pertenece o no pertenece”.

De la clasificación de la gente en cuestión se derivan ciertas conclusio- nes a cerca de las luchas en las cuales está involucrada. Lenin, por ejemplo, consideró que él no formaba parte del proletariado y derivó ciertas conclu- siones acerca de la necesidad de que el ímpetu revolucionario viniera de

afuera y del proletariado y de la imposibilidad de la auto-emancipación del

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proletariado. De manera similar, algunas definen a los rebeldes zapatistas como no clase obrera y de ahi derivan ciertas conclusiones acera! de la natu- raleza y de las limitaciones del levantamiento. A de la definición de la posición de clase de los participantes se deriva una definición de sus luchas: la definición de clase define el antagonismo que definido percibe o acepta como válido. Esto conduce a un estrechamiento de la percepción del anta- gonismo social. En algunos casos, por ejemplo, la definición de la clase obre- ra como el proletariado urbano directamente explotado en las fabricas, com- binada con la evidencia de la mida de la proporción de la población que cae dentro de esta definición, ha conducido a la conclusión de que la lucha de clases ya no es relevante para comprender el cambio social. En otros casos, la definición en cierto sentido de la clase obrera y por lo tanto de la lucha obrera ha conducido a la incapacidad de relacionarse con el desarrollo de nuevas formas de lucha (del movimiento estudiantil, feminista, ecologista, etc.). La comprensión definicional de clase ha aportado mucho en años re- cientes a crear la situación en la cual las viejas palabras se habían desgastado tanto que habían llegado a ser dañinas para aquellos que las usan.

Una manera alternativa de abordar el tema de clase es empezar no con la clase misma sino con el antagonismo. La existencia en la sociedad capita- lista es una existencia conflictiva, una existencia antagónica. Aunque este antagonismo aparece bajo de la forma de una multiplicidad enorme de con- flictos, se puede sostener (y fire sostenido por Marx) que la clave para enten- der estos conflictos y su desarrollo es el hecho de que la sociedad actual está basada en un antagonismo radicado en la organización de la característica distintiva de la humanidad, es decir la actividad creativa (el trabajo en su sentido más amplio). En la sociedad capitalista el trabajo esta voltado con- tra mismo, enajenado de si mismo; perdemos el control de nuestra propia actividad creativa. Esta negación de la creatividad humana tiene lugar a través del sometimiento de la actividad humana al mercado, o, en los térmi- nos de Marx, el sometimiento del valor de uso al valor. El sometimiento al mercado, a su vez tiene lugar plenamente cuando la capacidad de trabajar creativamente (la fuerza de trabajo) se vuelve una mercancía que se vende en el mercado a aquellos con el capital para comprarlo.

El antagonismo entre la actividad humana y su negación llega a enfo- carse, por lo tanto en el antagonismo entre los que tienen que vender su cautividad y los que se la apropian y la explotan (y transforman esa creativi- dad en trabajo). Para abreviar, se puede referir a este antagonist entre la creatividad y su negación como el conflicto entre el trabajo y el capital, pero este conflicto (como insiste Marx) no es un conflicto entre dos fuer-ms exter- nas, sino entre el trabajo (la creatividad humana) y la enajenación del traba-

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jo. Tampoco es un conflicto entre dos grupos de personas; es más bien un antagonismo que permea la totalidad de la existencia humana. Todos existi- mos dentro del conflicto, lo mismo que el conflicto atiste dentro de todos nosotros. Es un antagonismo polar del cual no hay escape. No pertenece- mos a una clase u otra: mas bien, el antagonismo de clase existe dentro de nosotros, despedazándonos. Nadie puede decir soy la pura creatividad cons- ciente y desenajenada, lo mismo que es imposible decir de alguien que es la negación absoluta de la creatividad (totalmente inhumano). El antagonis- mo (la división entre las clases) nos atraviesa a todos“. Sin embargo, lo hace de formas muy Algunos, la pequeña minoría, participan directamente en y/o se benefi- cian directamente con la apropiación y explotación del trabajo de otros. Los otros, la mayoría enorme, son el objeto directo o indirecto de esa apropiación y explotación. La naturaleza polar del antagonismo se refleja por lo tanto en una polarización de las dos clases,” pero el antagonismo es anterior y no posterior a las clases: las clases son constituidas a través del antagonismo. Considerados que las clases se constituyen por el antagonismo entre el trabajo y su enajenación, y que este antagonismo está cambiando todo el tiempo, se sigue que las clases no se pueden definir. El concepto de clase a esencialmente no definicional. Más que eso, ya que la definición impone limi- tes, cierra lo abierto, niega la crmtividad, se puede decir que la clase capitalista, aunque no se pueda definir, es la clase definidora, la que identifica, la que clasifica. Eltrabajo (laclaseobrera,laclasequeexisteenvirtuddesuantago- nismo frente al capital, la clase que lucha por su autonomía con respecto al capital) no es solamente indefinible sino que es esencialmente anti-definicional. La clase obrera se constituye por su creatividad reprimida: es decir, por su resistencia contra el intento (finalmente imposible) de definirla. No sola- mente es un error tratar de definida (¿son los zapatistas parte de la clase obrera?) sino que la lucha de clases es la lucha entre definición y anti-defini- ción. El capital dice yo soy, eres, el trabajo dice no somos, pero devenirnos, eres, pero vas a dejar de ser, o somos/no somos, luchamos para crmmos. La lucha de clases, entonces, es el antagonismo cotidiano constante (sea percibido o no) entre enajenación y desenajenación, entre definición y anti-definición, entre fetichización y desfetiehización. El problema con todos estos términos. es que nuestro lado de la lucha se presenta de forma negativa como desenajenación, antidefinición, desfetichización. Los zapatistas tienen razón cuando dicen que necesitamos un nuevo lenguaje, no solamente porque las viejas palabras estan desgastadas sino porque la tradición marxista ha enfocado tanto la dominación que no ha desarrolla- do las palabras adecuadas para hablar de la resistencia“. La dignidad es el

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término que da la vuelta a eso, que expresa positivamente lo que está su- primido, aquello por lo cual estamos luchando. La dignidad es lo que no conoce ningún Es, ninguna estructura objetiva. La dignidad es lo que se levanta contra la humillación, la deshumanización, la marginación, la dig- nidad es lo que dice aquí estamos, somos humanos y luchamos por la humanidad que nos esta negada. La dignidad es la lucha contra el capital.

El antagonismo entre el trabajo y el capital, entre el trabajo y su enajenación, entre la dignidad y la humillación es un antagonismo que se está moviendo todo el tiempo, cambiando constantemente el significado de la clase. Este proceso de cambio, denominado a veces como el movi- miento de la composición de clase (o la composición, descomposición y recomposición de clase)S7 se manifiesta en el tejido cambiante de la lucha de clases: el auge, por ejemplo, de las luchas del obrero masa en los años 30, el surgimiento del movimiento estudiantil en muchos países en los 60, la preocupación con las cuestiones del género y de la ecología a partir de los 70, el carácter nuevamente transnacional de luchas tales como la de los estibadores británicos, los sin papeles en Francia o los zapatistas en Chiapas. La resonancia de la lucha zapatista en todo el mundo, en otras palabras, es testimonio de un cambio en el tejido del antagonismo entre trabajo y capital. El hecho de que su lucha ha sido articulada, no como una lucha contra los caciques locales, ni contra el gobierno corrupto del estado de Chiapas, sino como una lucha contra el neoliberalismo mun- dial, el hecho también de que han logrado cristalizar tantos temas del debate oposicional mundial de los años recientes, el hecho de que han provocado tanto entusiasmo en tantos paises: todo esto es testimonio de una nueva intensidad del carácter global del antagonismo en el cual está basado el capitalismo. La universidad de los zapatistas” es parte del mis- mo proceso que frecuentemente se discute como globalización. 1.a forma en que lo que pasa en la selva Lacandona es escuchado en las calles de Edimburgo, Boston o París muestra que el crecimiento en la circulación internacional del capital es al mismo tiempo una intensificación del carác- ter internacional de la lucha anticapitalista.

El slogan. zapatista por la humanidad y contra el neoliberalismo puede ser visto como una formulación de la composición actual del antagonismo entre trabajo y capital. El antagonismo entre trabajo y capital ha permeado la totalidad de la sociedad tan intensamente que ya no es posible concebirlo como algo restringido a la Fábrica”. Ia socialización global del antagonismo es tan intensa que las condiciones de vida de la gente en la selva del sudeste mexicano son inmediatamente afectadas por el movimiento de las tasas de interés en Nueva York”, y viceversa, como demostraron la devaluación del

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peso y la convulsión en los mercados financieros del mundo desencadenadas por la acción militar zapatista del 19 de diciembre de 1994. La fuerzas destructivas del desarrollo capitalista actual ahora penetran tan profunda- mente en las vidas de todos, no sólo de los mil millones de gente viviendo en la pobreza extrema sino también en los otros miles de millones viviendo en la angustia de la inseguridad extrema, que, más y más, el antagonismo capi- talista se reduce a su cruda esencia: la humanidad (la dignidad reprimida y en lucha) contra el neoliberalismo (la actual fase brutalmente destructiva del capitalismo), la humanidad contra la destrucción de la humanidad.

La dignidad, entonces, es el sujeto revolucionario. Donde es reprimi- do más ferozmente, donde el antagonismo es más intenso, y donde existe una tradición de organización comunal, luchará más fuertemente, como en la fábrica, como en la selva. Pero la lucha de clases, la lucha de la digni- dad, la lucha de la humanidad en contra de su destrucción, no es privile- gio de ningún grupo definido: existimos en ella, de la misma forma que existe en nosotros, inexorablemente. La dignidad, entonces, no existe en forma pura, como tampoco la clase obrera. Es eso dentro de nosotros que se resiste, que se rebela, que no se conforma. Constantemente socavada, constantemente agobiada y sofocada por las múltiples formas de enajena- ción y fetichización, constantemente encubierta y distorsionada, constan- temente reprimida, fragmentada y corrompida por el dinero y el estado, constantemente en peligro de ser extinguida, apagada: es el indestructible (o tal vez todavía no destruido) NO que nos hace humanos. Es por eso que la resonancia zapatista llega tan profundo: en la medida en que prolifera- ban los comunicados rebeldes, nos fuimos percatando que la revuelta en realidad venía del fondo de nosotros mismos“. El poder de los zapatistas es el poder del Ya bastai, el rechazo a la opresión que existe en lo más proftmdo de nosotros, la única esperanza para la humanidad.

VII La revolución de la dignidad es incierta.

La inseguridad permea toda la acometida zapatista. No hay ninguna cer- teza acerca de la seguridad de la historia que fue una característica de muchos movimientos revolucionarios anteriores. No hay seguridad acerca de la llegada a la tierra prometida, ni sobre lo que contiene. Es una revolu- ción que camina preguntando, no contestando.

Ia revolución en el sentido zapatista es un viajar mas que un llegar. Pero un movimiento de este tipo ¿cómo puede ser revolucionario? ¿Cómo podría realizar una transformación social radical? 1a mera idea de una revolución social está ya tan desacreditada en estos últimos años del siglo veinte: ¿Cómo nos ayuda el levantamiento zapatista a encontrar un camino hacia adelante?

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Hay un problema en el centro de cualquier concepto de revolución. ¿Cómo puede ser posible que los que ahora están enajenados (o humilla- dos) pudieran crear un mundo no enajenado (un mundo de dignidad)? Si todos estamos permeados por las condiciones de opresión social en las cuales vivimos, y si nuestras percepciones están limitadas por esas condi- ciones ¿no las reproduciremos siempre en todo lo que hacemos?. Si nues- tra existencia esta atravesada por relaciones de poder ¿cómo podríamos crear una sociedad que no se caracterice por relaciones de poder?.

La forma más sencilla de resolver este problema es a través de la intro- ducción de un salvador, un deus ex machina. Si existe una figura que se halla liberado de la enajenación y llegado a una verdadera comprensión, entonces esta figura puede tal vez enseñar a las masas el camino para salir de la sociedad enajenada actual. Esta es esencialmente la idea de un parti- do de vanguardia propuesta por Lenin“: un grupo de personas quienes a raíz de su experiencia teórica y practica, pueden ver más allá de los limites de la sociedad existente y, por lo tanto, pueden encabezar a las masa en una ruptura revolucionaria. Sin embargo, hay dos problemas fundamen- tales; ¿cómo puede ser posible que alguien, cualquiera que sea su forma- ción, se alce por encima de la sociedad existente de tal forma que no repro- duzca en sus propias acciones los conceptos y fallas de la sociedad?. Aún más fundamental: ¿cómo puede ser posible crear una sociedad auto-creativa si no por la auto-emancipación de la sociedad misma?. La experiencia de la revolución en el siglo XX sugiere que éstos son problemas muy graves.

Sin embargo, si se descarta la noción de la vanguardia, y con ella la noción de un programa revolucionario, ¿con qué nos quedarnos entonces?. La solución leninista era tal vez equivocada, pero fire un intento de resol- ver un problema percibido: el problema de cómo se puede llevar a cabo una transformación radical de la sociedad en una sociedad en la cual, apa- rentemente, la mayoría de la gente está tan inmersa en los valores contem- poráneos que la auto-emancipación parece imposible. Para muchos, el fra- caso de la solución leninista demuestra la imposibilidad de la revolución social, la inevitabilidad de conformarse.

La respuesta zapatista esta enfocada hacia la noción de la dignidad. Ia noción de la dignidad señala la naturaleza contradictoria de la existencia. Estamos humillados pero tenemos la dignidad de luchar contra la humi- llación para ejercer nuestra dignidad. Estamos inmersos en los valores ca- pitalistas pero vivimos un antagonismo diario en contra de esos valores. Estamos enajenados pero todavía somos suficientemente humanos para luchar por un mundo desenajenado. La opresión existe, pero existe como lucha. Es la existencia actual de la dignidad (como lucha) la que hace

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posible concebir la revolución sin un partido de vanguardia. La sociedad basada en la dignidad existe ya bajo la forma de la lucha contra la negación de la dignidad“. La dignidad implica la auto-emancipación.

La búsqueda incesante de la dignidad en una sociedad basada en su negación en misma revolucionaria. Pero implica un concepto de revolu- ción diferente del de tomar el palacio de invierno que ha sido el modelo dominante del siglo XX. No hay ninguna construcción del partido revo- lucionario, ninguna estrategia para la revolución mundial, ningún progra- ma de transición. 1.a revolución es simplemente la constante lucha intran- sigente por aquello que no se puede conseguir bajo el capitalismo: la dig- nidad, el control sobre nuestras propias vidas.

La revolución en este esquema sólo se puede concebir como la unifi- cación acumulativa de las dignidades, la acumulación de luchas, la negati- va de más y más gente de subordinar su humanidad a las degradaciones del capitalismo. Eso implica un concepto más abierto de la revolución: la acumulación de las luchas no se puede programar ni predecir. la revolu- ción no es un evento en el fiituro, sino la inversión total de la relación entre la dignidad y la degradación en el presente, la afirmación acumulativa del poder sobre nuestras propias vidas, la construcción progresiva de la autonomía; mientras que el capitalismo existe (y mientras que el dinero existe), la degradación de la dignidad, la explotación del trabajo, la deshumanización y precarización de la existencia seguirá: la afirmación de la dignidad choca de forma inmediata con la reproducción del capitalis- mo; este conflicto se puede resolver sólo mediante la destrucción total del capitalismo. ¿Qué forma podría tomarse?. ¿Cómo podría conducir a la abolición del capitalismo la unificación acumulativa de las dignidades?; no esta claro. No puede estarlo cuando se trata de un proceso auto-creativo. Lo que está claro es que toda la experiencia de los últimos cien años indica que la transformación social no se puede lograr a través de la con- quista (sea democrática o no) del poder estatal.

Esta noción no es reformista, si por reformismo se entiende la idea de que la transformación social se puede llevar a cabo a través del acrecenta- miento de reformas patrocinadas por el estado. el anti-reformismo no es cuestión de la claridad de las metas futuras sino más bien de la fuerza con la cual esas formas (sobre todo el estado), que reproducen las relaciones sociales del capitalismo, son rechazadas en el presente. No es cuestión de un programa para el futuro sino de la organización actual.

Pero ¿qué quiere el EZLN? ¿Cómo es su sueño del futuro?. Por su- puesto, hay muchos sueños en el futuro. “Para uno puede ser, pues, que ya haya tierra para trabajar para todos, que en caso del campesino pues ¿es así

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el problema central, ¿no?. En realidad ellos son muy claros en torno al problema de la tierra juegan los demás problemas: de vivienda, de salud, de escuelas, de servicios. Todo lo que los haga salir de la tierra es malo y no todo lo que los haga permanecer en ella es bueno. Permanecer con digni- dad"6“. Este es un sueño del futuro, un sueño sencillo, quizás, pero su realización requeriría cambios enormes en la organización de la sociedad.

O de otra forma: en otra entrevista, Marcos explica el sueño zapatista en estos términos: “En nuestro sueño, los niños son niños y su trabajo es ser niño... En mi sueño no está el reparto agrario, las grandes movilizaciones, la caida del gobierno y elecciones que gana un partido de izquierda, lo que sea. En mi sueno, yo sueno a los niños, y los veo siendo niños... Nosotros los niños zapatistas pensamos que nuestro trabajo como niño es jugar y aprender”.65. Otra vez un sueño sencillo, posiblemente reformista para algunos, pero un sueño que está en contradicción absoluta con la direc- ción actual del mundo en donde la explotación de los niños (trabajo in- fantil, prostitución infantil, pornografía infantil, por ejemplo) está cre- ciendo de una manera alarmante. Este sueño de que los niños sean niños es un buen ejemplo del poder de la noción de la dignidad: la realización de este sueño requiere una transformación total de la sociedad.

Una sociedad basada en la dignidad sería una sociedad honesta, basa- da en el reconocimiento mutuo, una sociedad en la cual la gente “no tenga que usar una máscara... para relacionarse con los demás”“. Sería también una sociedad completamente autocreativa. En una entrevista para el Festi- val de Cine de Venecia Marcos contesta así la pregunta usual de ¿Qué es lo que quiere el EZLN?: “Queremos que la vida sea como una cartelera cine- matográfica, de la cual podemos escoger una película diferente cada dia. Ahora nos hemos levantado en armas porque, por más de 500 años, nos han obligado a ver la misma película todos los dias”67.

Aquí no hay ningún plan quinquenal, ningún anteproyecto fijo de la nueva sociedad, ninguna utopía predefinida. No hay ninguna garantía.

No hay ninguna garantía, ninguna certeza. La apertura y la incerti- dumbre son inmanentes al concepto zapatista de la revolución. Y esa apertura significa también contradicciones y ambigüedades. A veces pa- rece que el EZLN podría aceptar un arreglo que no refleje sus sueños, a veces la presentación de sus objetivos es más limitada, aparentemente más fácil de contener. Estas contradicciones y ambigüedades son parte integrante del concepto zapatista de la revolución, de la idea de una revolución que camina preguntando. Inevitablemente, las contradiccio- nes y ambigüedades son parte del desarrollo del movimiento, y sin duda es posible sostener interpretaciones del zapatismo que son más restringi-

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das que la que ofrecernos aquí. El argumento aquí es un intento de des- tilar más que de analizar. Nuestra pregunta no es ¿qué va a pasar con el EZLN? sino ¿qué va a pasar con nosotros? o, más bien, no pasar ya que el punto es precisamente que las cosas no nos pasan, sino: ¿cómo vamos nosotros (no ellos) a cambiar el mundo? ¿Cómo podemos cambiar un mundo en el cual el capitalismo mata de hambre a miles de personas cada día, en el cual la matanza sistemática de los niños de la calle es organizada en ciertas ciudades como la única forma de sostener el con- cepto de la propiedad privada, en el cual los terrores desencadenados del neoliberalismo están arrojando a la humanidad hacia su autodestrucción?.

Y ¿qué pasa si fracasan?. Para cuando se publique este artículo no hay ninguna garantía de que el EZLN exista todavía. Puede ser que el gobierno mexicano lance un asalto militar abierto (ya trató el 9 de febre- ro de 1995 y es una amenaza siempre presente): es incluso posible que el ejército tenga éxito, más que la última vez que intentó. Es también posible que el EZLN se agote: que sea arrastrado por el cansancio, por sus propias ambigüedades o por la falta de respuesta de la sociedad civil, a limitar sus demandas o aceptar definiciones. No hay indicación clara de que pase esto, pero es posible. El punto importante, no obstante, es que los zapatistas no son ellos: ellos son nosotros; nosotros somos noso- tros. Cuando las grandes multitudes que se manifestaron en la ciudad de México y en otros lados después de la intervención del ejército del 9 de febrero de 1995 cantaban todos somos Marcos, no estaban anuncia- do su intención de alistarse en el EZLN. Ellos decían que la lucha de los zapatistas es la lucha vital de todos, que todos somos parte de ella y ella es parte de nosotros, donde quiera que estemos. Como dijo la mayor Ana María en su discurso inaugural del Encuentro Intercontinental: “detrás de nosotros estamos ustedes. Detras de nuestros pasa montañas está el rostro de todas la mujeres excluidas. De todos los indígenas olvidados. De todos los homosexuales perseguidos. De todos los jóvenes desprestigiados. De todos los migrantes golpeados. De todos los presos por su palabra y su pensamiento. De todos los trabajadores humillados. De todos los muertos de olvido. De todos los hombres y mujeres sim- ples y ordinarios que no cuentan, que no son vistos, que no son nombra- dos, que no tienen mañana."‘°.

Los zapatistas de Chiapas han encendido una flama, pero la lucha para convertir dignidad y rebelión en libertad y dignidad es nuestra.

México, junio 1997

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Notas

l Este artículo es una versión ligeramente cambiada de un artículo que se va a publicar este año en una colección de ensayos sobre el zapatismo, editada en inglés por Pluto Prss, Londres, con el título provisional de The International ofHope: quections on theZzpatirta Uprising.

2 EZLN, La palabra de los Armados de Verdad y de Fuego, México, Editorial Fuenteovejuna, 1994/1995, vol. l, pp. 31-32.

3 EZLN, La Palabra. vol l, p. 35

4 EZLN, La Pabbra, vol l, p. 122; subrayado en el original. La importancia de este pasaje fue subrayado por el hecho de que la Comandanta Ramona lo citó en su discurso en la reunión organizada en la cuidad de México el 16 de febrero de 1997 para protestar contra el no cumplimiento de los acuerdos de San Andrés por parte del gobierno mexicano.

5 El objeto de este ensayo no es contar la historia del movimiento zapatista sino más bien una destilación de los temas más importantes, sin ocultar al mismo tiempo las ambigüedades y contradicciones del movimiento. Para destilar la esencia aromática de las rosas, no es necesario ocultar la existencia de las espinas, pero las espinas no son parte de lo que uno quiere extraer. 6 Submmandante Insurgente Marcos, 17 de noviembre de 1994: EZLN, la Palabra Vol.IIl, p. 224. 7 Citado por Carlos Tello Díaz, Ia Rebelión de las Cañadas (México, Cal yArena, 1995) pp. 97, 99. 8 La respuesta del EZLN a la afirmación del gobierno está contenida en un comunicado del 9 de febrero de 1995: "Respecto de las ligas del EZLN con la organización llamada Fuerza de Liberación Nacional, el EZLN, a través de entrevistas, mrtas y comunimdos, ha declarado que en sus inicios concurrieron miembros de diversas organizaciones del país, que de ahí nace el EZLN y que este, paulatinamente es apropiado por las comunidades indígenas hasta que estas toman la dirección política y militar del EZLN. Al nombre de las Fuerzas de Liberación Nacional entre los antecedentes del EZLN, el gobierno debe agregar el de todas las organizaciones guerrilleras de los 70s y 805, a Arturo Gamíz, a Lucio Cabañas, a Genaro Vásquez Rojas, a Emiliano Zapata, a Francisco Villa, a Vicente Guerrero, a José María Morelos y Pavón, a Miguel Hidalgo y Costilla, a Benito Juarez, y a mudios otros que ya borraron de los libros de historia porque un pueblo con memoria es un pueblo rebelde”. la jornada, 13 de febrero de 1995.

9 Subcomandante Insurgente Marcos, “Carta a Adolfo Gilly”, Viento del Sur; no.4 verano 1995, p. 25.

lO Véase el relato hecho por Tello (La Rebelión, p. 105) de la reunión entre algunos de los insurgentes y la comunidad del ejido de San Francisco, el 23 de setiembre de 1985.

ll Véase la entrevista de Marcos para Radio UNAM, 18 de marzo de 1994: EZLN, La Palabra, Vol l, p. 179.

13 Entrevistade MarcosparaRadio UNAM, 18 demamode 1994: EZLN, [alan/abra. Vol.II, p. 62 14 Entrevista a Marcos por Cristian Calónico Lucio, ll de noviembre de 1995, p. 47 (inédita). 15 El libro de Ernest Bloch, Naturrecht und Memchliche Würdd Derecho Natural y Dignidad Humana) (Frankfurt: Suhkamp, 1961) es una excepción notable. Aunque teóricamente muy relevante, probablemente no ha tenido ninguna influencia en los

16 G. Camú Urzúa y D. Tótoro Taulis, EZLN: El Ejército que salió de la Selva, Mexico D.F: Editorial Planeta, 1994, p. 83. l7 Camú y Tótoro, EZLN.

18 El ejemplo supremo de la teoría instrumental de la revolución es, por supuato, d ¿Qué

142 Octubre de 1997

Hacer? de Lenin.

19 Ver el comunicado del CCRI, 10 de junio de 1994: EZLN, La Palabra, Vol.II, 201.

20 EZLN, La Palabra, Vol.1, p.5.

21 Ver el relato deTello, La Rebelión, p.151.

22 El uso zapatista de los símbolos nacionales, tales como la bandera y el himno nacional, desconcertó a algunos, especialmente a los participantes europeos, en, el Encuentro Intercontinental en Para una crítica al supuesto “nacionalismo” del EZLN, ver, por ejemplo, Sylvie Deneuve, Charles Reeve y Marc GeoEroy, Art-dela despare- montagnes du Sud- Ert mex-¡caia (Más allá los pasamontañas del sureste mexicano) (París: Ad irato, 1996).

23 En este sentido ver, por ejemplo, laTercera Declaración de la Selva Lacandona (1° de enero de 1995): a'Ia cuestión indigena no tendrá solución si no hay una transformación RADICAL del pacto nacional. Ia única forma de incorporar, con justicia y dignidad, a los indígenas ala nación, a reconociendo las características propias en su organización social, cultural y política. las autonomías no son separación, son integración de las minorías más humilladas y olvidadas en el México contemporáneo. Así lo ha entendido el EZLN desde su formación y así lo han mandado las bases indígenas que forman la dirección de nuestra organización. Hoy lo repetimos: NUESTRA LUCHA ES' NACIONAL." La jornada, 2 de enero de 1995, p. 5.

24 La jornada, 30 de enero de 1996, p. 12

25 Esta no es, por supuesto, la única interpretación posible. Ver, por ejemplo, S. Deneuve et al.,Au-dela des passe-montagnes. Se argumenta más adelante que las contradiccionsy tensiones innegables en el discurso de los zapatistas no es el resultado de eclecticismo, sino la consecuencia del perseguimiento consistente del principio de la

26 Subcomandante Insurgente Marcos, “México: La Luna entre los espejos de la noche y el cristal del día”, Lalornada, 9,10 y ll de junio de 1995, p. l7

27 Esto es elaborado más claramente en el ¿Qué Hacer?de Lenin. Por ejemplo: “Hemos didro que los obreros no podían tener conciencia socialdemóaata. Esta sólo podía ser introducida desde afuera. Ia historia de todos los países atestigua que la clase obrera, exclusivamente con sus propias fuerzas, sólo está en condiciones de elaborar una conciena'a tradeunionista... En cambio, la doctrina del socialismo ha surgido de teorías filosóficas, históricas y económicas, elaboradas por representantes instruido: de las clases poseedoras, por los intelectuales." Lenin, ¿Qué Hacer?, Obras (Moscú: Editorial Progreso, 1961) Vol. l,p. 142.

28 Los zapatistas usan verdad y dignidad como conceptos intercambiables. Los mpatistas hablan de su propia palabra como "la palabra de los armados de verdad y fuego" El fuego está presente, pero la verdad es primero, no sólo como un atributo moral, sino como un arma: están armados con la verdad, y esta es un arma mudro más importante que el fuego de sus fusiles. Aunque están organizados corno un ejército, su meta es ganar a través de la verdad y no del firego. Su verdad no es sólo que hablan la verdad acerca de su situación o acera del país, sino que son fieles a mismos, que hablan la verdad de la verdad negada.

29 Ver, por ejemplo, James C. Scort, Domination and theArtr of Resistance (Dominación y las Artes de la Resitenda), (New Haven: Yale University Press, 1990).

30 No es de sorprenderse que el Ya Basta! de los zapatistas ha encontrado un gran eco en los “sin papeles", d movimiento de los inmigrantes ilegales en Francia.

31 Comunicado del l7 de marzo de 1995: Lajornada 22 de marzo de 1995.

32 Comunicado de mayo de 1996.

Cuadernos del Sur 143

33 Comunicado de mayo de 1996.

34 Lalornda, l7demayode 1995

35 Lajomda. 18 de mayo de 1995

35 Lalonrada, lO dejunio de 1995.

37’ Lajomda5demarznde 1995.

38 'Ia cisterna contiene, la fuente duborda': William Blake, “The Proverbs of Heaven and I-Ieli“ (Los Proverbios del Cielo y del Infierno).

39 "Una fuerza polítim aryos integrantes no desempeñen ni aspiren a desempeñar cargos de elección popular o puestos gubernamentales en cualquiera de sus niveles. Una fuerza política que no aspirealatomadel Una firerzaque noseaunpartido político". Lajornala, 2de enero de 1996.

40 Primera Declaración de Ia Realidad, enero de 1996, la jornada, 30 de enero de 1996 41 Los zapau'stas han mendonado frecuentemente la idea de plebiscito: o de referéndum como una parte necesaria de un sistema político. Sin embargo, es claro por la existenda de otros estados que los plebisa'tos y los referéndums son totalmente inadecuados como una forma de articular las decisiones populares. y no son en ningún sentido comparables a las decisiones comunales que son centrales ala práctica de los propios zapatistas.

42 “Y demandamos que las autoridades puedan ser removidas en el momento mismo en que las comunidades así lo decidan y se pongan de acuerdo. Podría ser a través de un referéndum o de otros mecanismos parecidos. Y ellos quieren transmitir esa experiencia a todos los niveles: cuando el Presidente de la República ya no sirva debe ser automaticamente removido. Así de sencillo. Subcomandante Marcos, Conferencia de Prensa, 26 de febrero de 1994: EZLN, La Palabra. Vol. l, p. 244.

43 SielEZLNesdeverdadpartedelaFIN, comoelEstadosostiene, manohasido muyefeaiva. 44 Marcos: Entrevista Radio UNAM, 18 de marzo de 1994, EZLN, La Palabra. Vol. II, p. 97. 45 Marcos: Discurso de clausura en el Encuentro Intercontinental: Chiapas, no.3, p. 107. 46 Acerca de las dificultades, ver King y Villanueva, "Rompiendo el Cerco”.

47 Ver Enrique Rajd'renberg y Catherine I-Iéau-lambert, “Historia y Simbolismo en el Movimiento Zapatista”, en The International qf Hope.

48 Marcos: Discurso de clausura en el Encuentro Intercontinental: Chiapas, no.3, p. 107. 49 Ver Werner Bonefeld et aL, Open Mana'nn, Vol III (londres: Pluto Press, 1995). p.32 “El conceptodeexperienciasal mntrodel temadelaemancipación. comoseusa aquí es totalmente diferente y opusta a nocions empiristas de la esperiencia El empirismo interpreta la experiena'a como pasividad y endosamiento de aralquier status quo. En contraste, la esperiencia es entendida aquí como constitución y negación y su unidad: oposición y resistencia contra las condidones inhurnams que son la realidad de las relaciones apiralistas de explotación." 50 Lajorruda, 27deagostode 1995

51“1a sociedad civil, esta gente sin partido que no aspiraa estaren un partido político en la medida que no aspira a ser gobierno. lo que aspira es que el gobierno cumpla su palabra. que cumpla su trabajo”: Marcos, Entrevista con Cristián Calónico Lucio, ll de noviembre de 1995. p.39

52 En este contexto no importa si hablamos de 'dase obrera”, “clase trabajadora' o “el proletariado": lo que se discute aquí es la cuestión de la definición en si.

53 la comprensión de a clase obrera como un grupo definido ha sido extendida al infinito en

144 Octubre de 1997

las discusiones acerca de la definición de dase de aquellos que no caen dentro de este grupo corno nueva pequeña burguesía etc.

54 Para un desarrollo de este punto, ver Ridiard Gunn, “Notes on Class” (Notas acerca de Clase), Common Sense, no. 2 (1987)

55 Así, para Marx, los capitalistas son la personificación del capital, como lo afirma repetidamente en El Capital: El proletariado también aparece por primera vez en su trabajo no como un grupo definible sino como el polo de una relación antagónica: “una clase...que representa...la total del hombreesta disulución total de la sociedad cifrada en una clase social, es el proletariado. 7C. Marx, “En Tomo a la Crítica de la Filosofia del Derecho de Hegel, en Marx, Escritos de juventud (México D.F.: Fondo de Cultura Económica, 1987), p. 502.

56 El concepto autonomista de “auto-valorización" es talvez lo más cercano que la tradición marxista se acera a un concepto que expresa positivamente la lucha contra-y-más-allá del apical, pero el término es torpe y oscuro.

S7 Por lo didio anteriormente, está claro que la “composición de clase" no debe ser entendido sociológicamente, pero tiene sentido como el movimiento de un antagonismo.

58 Sobre la universidad de los zapatistas ver los artículos de Ana Esther Ceceña, “Universidad de Ia lucha zapatista. Algunas hipótesis, en Chiapas no.3, pp. 43-54.

59 Por supuesto el antagonismo nunca fue restringido a la fabrica, pero no perrneaba Ia sociedad tan intensamente como lo hace ahora.

60 Para una discusión más detallada de la integración de la Selva Lacandona ver Andrés Barreda y Ana Esther Ceceña, “Chiapas y la Restructuración Global del Capital", en The International ofHope.

61 Antonio García de León en EZLN, Documentos y Comunicados: Primero de Enero a 8 de agosto de 1994 (México D:F: Ediciones ErA, 1994), p. 14.

62 La ida del deus a: machina se extiende más alla del leninismo, por supuesto. Se puede ver también en esas teorías que privilegian el papel revolucionario de los intelectuales (como en los escritos de escuela de Frankfurt). En un contexto totalmente diferente, las mismas nociones son reflejadas en la forma en que el Estado entiende el movimiento zapatista y en su presuposición (racista) que los verdaderos protagonistas del movimiento zapatista son intelectuales blancos o mestizos, como Marcos.

63 “la enajenación no podría ni siquiera ser vista, y condenada de robarle a la gente su libertad y quitarle al mundo su alma, si no existiese algo que sea su opuesto, de ese posible llegar-a-uno- mismo, contra lo cual Ia enajenación puede ser medida”: Ernst Bloch, Tübinger Einleitung in die Philosophie (Frankfirrc Suhrlsamp, 1963), Vol.II, p. ll3.La dignidad, en otras palabras. 64 Marcos: Entrevista, Radio UNAM, 18 de marzo de 1994, EZLN, La Palabra, Vol, II, p. 89. 65 Marcos: Entrevista, Radio UNAM, 18 de marzo de 1994, EZLN, LaPalabra. Vol, II, p.89. 66 Marcos: Entrevista por Cristian Calónico Lucio, ll de noviembre de 1995. p. 61. Esto signifimría, por supuesto, una sociedad sin relaciones de poder.

67 Lajornada. 25 de agosto de 1996.

68 “Discurso inaugural de la mayorAna María", Chiapas no 3, pp. 101-105. p. 103.

Cuadernos del Sur 145

146 Octubre de 1997

El MST: una fuerza con gran impacto social y político. *

MLlusia

Diversos documentos y artículos del MST y de diversos medios de información, permitieron ala revista española PdginaAbierta, con la cual tenemos excelentes relaciones, acercarce a ste movimiento de fuerte impacto en la sociedad brasileña,

y poder así conversar con Vilanice Oliveira Da Silva, dirigente del MST, que en ste mes de mayo visitó Europa.‘

uándo surge el MST? Ellos mismos lo sitúan en 1984, fecha en la

que se llevó a cabo el I Encuentro Nacional de los Sin Tierra en

Cascavel (Paraná). Allí nació el Movimiento de los Trabajadores

Rurales Sin Tierraz. Este encuentro fundacional estuvo precedido desde

1981 de otros encuentros, promovidos, entre otras instancias, por la Comisión Pastoral de la Trerra, organismo de la Iglesia Católica creado en 1975.

Estos agruparnientos fueron la respuesta y la consecuencia de la suma de varios acontecimientos que se desarrollaron a partir de 1978: el resurgi- miento de un período de luchas de agricultores sin tierra, en el que se multiplican las ocupaciones de tierras. Muchas de ellas fueron victoriosas.

En 1985 y 1990 se realizaron el I y II Congreso Nacional del MST. De 1987 data un documento base que resumía las principales reivindica- ciones de los trabajadores del medio rural brasileño.3

Tres de los objetivos generales del MST: la lucha por la tierra, por una reforma agraria y por una sociedad más justa. Ia reivindicación de la tierra es una exigencia vital, para lo inmediato, la oportunidad de supervivercia, de tener un trabajo que permita salir de la miseria y la indigencia. La lucha por la reforma une presente y futuro: exigencias de cumplimiento de las leyes y programas actuales, y propuestas de cambios profundos en la estruc- tura de propiedad y producción agropecuarias del país, que garantice la tierra para toda persona del campo que la quiera trabajar, con otras medidas

"Publicado en Página abierta 73, Madrid, Junio 1997.

Cuadernos del Sur 147

complementarias de política agrícola, como créditos, precios compensatorios, asistencia técnica, seguro rural, bancos de simientes, etc.

En la definición de las características de la reforma agraria, el MST parte de principios y criterios generales.4 Por un lado, la defensa de un sistema económico basado en: la supremacía del trabajo sobre el mpital en el proceso productivo; la eliminación, por Io tanto, de toda forma de explotación y opresión; la consideración del trabajo como un derecho para todos, y corno forma de liberación y de construcción de la dignidad y la igualdad entre las personas. Por otro, la concreción de ese sistema al medio rural proponiendo la democratización de la tierra y de los medios de pro- ducción, lo que quiere decir que la tierra debe ser considerada como un bien de la naturaleza al servicio de toda la sociedad; que la propiedad y uso de la tierra deben estar subordinados al cumplimiento de esa función so- cial; que para que eso se cumpla debe alterarse la actual estructura de propiedad de la tierra.5

Y, entre otros aspectos más, la reforma agraria que se propone debe: llevar la industrialización al interior del país; aplicar un programa especial de ayuda a las regiones semidesérticas como la del Nordeste del país (asentamientos alrededor de presas y embalses públicos, irrigación, democratización del uso del agua...); desarrollar nuevos modelos tecnológicos frente a la depredación de los recursos naturales, la contaminación y la toxicidad; y llevar a cabo me- didas de daarrollo y atención social en lo educativo, en la salud, en la vivien-

da, en la comtmicación...

Un movimiento sindical, popular y politico.

El MST se considera a mismo como un movimiento social de masas cuya principal base son los campesinos sin tierra, que tiene un caracter al mismo tiempo sindical, popular y político. Sindical, porque lucha por la tierra para resolver el problema económico de las familias rurales sin me- dios de subsistencia; popular, porque es amplio, participan diferentes ca- tegorías sociales y porque lucha también por reivindicaciones populares, especialmente en los asentamientos; y politico, no en el sentido partida- rio, sino porque quiere contribuir a los cambios sociales.

A lo largo de estos años de existencia, el MST ha promovido numero- sas movilizaciones en defensa de los sin tierra, levantando la bandera de muy diversas reivindicaciones: desde la expropiación de latifundios hasta la exigencia de respeto por la autonomía de las áreas indígenas.

La expropiación de los latifundios ha sido reclamada como cumpli- miento de la ley del estatuto de la tierra. Esta ley clasifica las propiedades en tres grupos: minifundios, empresas rurales y latifundios (gran propie-

148 Octubre de 1997

dad irnproductiva), que por no cumplir la función productiva pueden ser expropiados: en 1990, 180 millones de hectáreas estaban clasificadas como latifirndios, algunos de los cuales poseen una extensión de 15 millones de hectáreas. Según el IBGE y el INCRA (Instituto para la Colonización y la Reforma Agraria), el 44% de las tierras en Brasil estaban ociosas en 1990. Si se expropiasen los latifirndios mayores de 100.000 hectáreas (que supo- nen unas 264 propiedades y 33 millones de hectáreas en total) se podrían asentar a 1,5 millones de familias de trabajadores rurales sin tierra.

Otra reclamación ha sido la de expropiación de las tierras en manos de multinacionales. Empresas extranjeras, cuya mayor parte no se dedican a actividades productivas agropecuarias, poseen más de 30 millones de hectáreas que podrían, si fuesen expropiadas, permitir el asentamiento de un millón de familias de trabajadores sin tierra.

El MST se ha mostrado contrario a la colonización con transferencia de población promovida desde el INCRA. Piensan sus dirigentes que cada región debe resolver sus propios problemas, lo que es posible puesto que en cada una hay tierras ociosas y familias sin tierras. Y ha defendido una política agraria de apoyo y estímulo a los pequeños agricultores en línea con lo antes expuesto al hablar de su programa de reforma agraria.

Ha apoyado la autonomía para las áreas indígenas: 250.000 indíge- nas necesitan que se demarquen sus territorios (reservas) y se respete su forma autónoma de vida. Por eso se suman a la exigencia de que las tierras ocupadas por los hacendados ricos en esos territorios sean expropiadas y devueltas, al que las ocupadas por los colonos pobres, para los que se piden nuevos asentamientos en tierras próximas. El MST también se une a las voces que reclaman que se impida la invasión de las tierras indígenas por madereros, garimpeiros y empresas mineras.

Y han tenido que exigir continuamente la investigación y castigo para los asesinos de trabajadores rurales.

las formas de lucha por la tierra

Muchas y muy variadas han sido las formas y la organización de los traba- jadores y trabajadoras rurales en su lucha por conseguir un pedazo de tierra. La amplia experiencia del MST permite recoger, de un modo un tanto esquemáfico sin duda, lo más común de esas luchas.

Primero se organiza un grupo de familias campesinas que reclaman tierras y están dispuestas a dejarse la piel en ello. Después, sus reivindica- ciones son llevadas ante las autoridades. Aqui comienza la primera de las acciones a veces especiales, lo que ellos llaman las negociaciones masivas: los agricultores acuden a negociar en grandes grupos.

Cuadernos del Sur 149

Si se produce algún contacto con la Administración, recogen punto por punto las promesas de los gobernantes, y al cabo de un tiempo vuel- ven a la carga de nuevo con las exigencias no satisfechas.

Para obligar a cumplir las promesas o para con la negociación se pasa ya a otras formas de lucha: marchas, concentraciones, acampadas, ocupaciones de edificios públicos, corte de carreteras, hasta llegar a la más fuerte de las acciones: la ocupación de una tierra.

Tanto las ocupaciones de tierras como las acampadas son muy prepara- das de antemano. Como dice Vilanice, son necesarias cuatro grandes re- uniones. Para la elección de la propiedad o del lugar de acampada. Para preparar la infraestructura y la organización de lo que es un campamento que puede durar mucho: como llevar a cabo la ocupación, la construcción de las barracas, las letrinas, la comunicación por megafonía, el abastecimien- to de agua, etc.

Luego vendrá Ia preparación de la organización para los diversos as- pectos de la vida en común que supone un campamento de una ocupación o de una acampada permanente. La acampada puede también llevarse a cabo como un traslado del campamento de una ocupación cuando ésta acaba, sea por decisión propia, sea por al desalojo forzado.

La financiación de los campamentos se logra mediante una recauda- ción previa entre la gente que va a ocupar la tierra, con las aportaciones de quienes trabajan mientras están acampadas, las aportaciones de la gente del MST ya asentada, y otras aportaciones de apoyo.

Las ocupaciones pueden llegar a concentrar hasta 3.000 familias (unas 12.000 personas), como en la llevada a cabo en el Estado de Paraná a finales del año pasado.

En este momento hay 42.000 familias acampadas a lo largo y ancho de los 22 Estados con presencia del MST.

Un problema serio que afronta d movimiento es el de que a la represión de

lasfuerzas policialesyarmadasdelEstadosehansmnadolasacciones irnpunes de grupos de pistoleros organizados por los larifirndistas, corno los nacidos de la UDR (Unión Democrática Rural), organimción de latifundistas crmda en 1987. la acción pacífica, no violenta, de los sin tierra tiene sus límites. Los logros del MST. ' El mayor logro del MST es haber levantado un movimiento de gran legi- timidad e impacto político y social. El MST tiene presencia en 22 de los 26 Estados en los que está dividido Brasil, especialmente del sur y nordes- te, donde viven más del 65% de los sin tierra.

Pero, ¿cómo se organin este movimiento?. ¿Qué vínculos tiene?. Qriens

150 Octubre de 1997

se hallan al frente de este movimiento se consideran una organización autóno- ma, no es un sindicato, no es un partido, no esta legalizado como tal movimien- to. Sin duda, en su mayor parte, quienes impulsan el MST son de formación católica y siguen teniendo mucha vinculación con esa parte de la iglesia compro- metida con los pobres. Aunque tienen relaciones formales con diversos partidos, parece evidente que la inmensa mayoría del movimiento vota al PT, sin estar afiliados a él. Forman parte también de los agruparnientos sindicales y sociales promovidos, por ejemplo, por la CUT (Central Unica de los Trabajadora).

Su último congreso, celebrado en 1995, congregó a 5.200 represen- tantes del movimiento. La coordinación nacional nacida de este congreso está formada por 86 personas; de ellas, 21 componen lo que podría consi- derarse la coordinación permanente, en la que hay dos mujeres. Su sede principal se encuentra en Sao Paulo. En la dirección de cada Estado hay 15 personas.

Hasta la fecha, la lucha del MST ha logrado asentar a 140.000 A partir de ese momento comienzan otros problemas y otras tareas para el MST.

En primer lugar, las tierras conseguidas al Gobierno en la negociación son, en su mayor parte, de mala calidad, de difícil acceso, de baja fertili- dad, con precaria infraestructura, cuando no están agotadas o desgastadas por el mal uso que los hacendados hicieron anteriormente. Además de ello, como el Gobierno no está realmente interesado en la reforma agraria, juega con los agricultores asentados y los abandona a su propia suerte. No les garantiza ninguna infraestructura, ni crédito, ni medios de produc- ción adecuada, ni insumos o asistencia técnica regular.

Esto produce algunas disidencias por abandonos de tierras, aunque muy por debajo de la media que la propia FAO considera normal. Ante ellas, el criterio del MST es que quien abandona la tierra no puede vender- la y no puede volver a ser candidato a un nuevo lote.

La siguiente tarea anprendida ha sido la de intentar desarrollar una línea de cooperación agricola entre los asentamientos. El MST creó en 1992 el Siste- ma delos Asentados (SCA), congregado en la Confederación de la Reforma del Brasil (CONCRAB). Esta entidad reúne a 45 de producción 10 cooperativas regionales de comercialización, decenasdeasociacionesycooperativas centralesen8Estados.

La CONCRAB está sirviendo para la capacitación técnica, para cana- lizar créditos especiales y, en definitiva, para facilitar el desarrollo agroindustrial de los asentamientos: de hierba mate, de café, de leche, de harina, de queso, de melocotón, de miel, de licor..., de pantalones vaque- ros. Se ha llegado a decir que la mayor productora de semillas de legum-

bres de América Latina es la Cooperal, en Bagé, vinculada ala CONCRAB.

Cuadernos del Sur 151

Referencias

l. Vilanice Oliveira Da Silva ha visitado diversas ciudades españolas (Córdoba, Valladolid, Barcelona, Vigo y Madrid) y otras de Portugal y Suiza entre el 15 y el 18 de mayo. El viaje ha sido organizado por SETEM (Madrid).

2. Al Movimiento de las Sin Tierra se le añadió “trabajadores rurales" para que no firese confirndida con el movimiento urbano de las que ocupaban tierras para constnrir casas. Hoy día, el movimiento de las sin tierra urbano se llama ya Movimiento de los Sin Techo.

3. Fue un documenta conjunta con las sindicatos CUT y CPT que sirvió para proponer una iniciativa legislativa popular de reforma agraria a la Asamblea Constituyente. Para este proyecto se llegaron a recoger 1.600.000 firmas de electara rurales.

4. EL MST llevó a cabo un debate entre noviembre del 94 y marzo del 95 sobre el programa de reforma agraria que debía defender. En junio del 95 se publicaba lo definitivamente aprobado tras esas debates.

5. Se ha discutido sobre la fijación de un tamaño máximo de propiedad, llegando en ocasiones a hablar de 750 hectáras, pero en su programa el MST lo hace depender de factores de aida región.

Para la elaboración de este artículo hemos cantado con algunos números de SEM TERRA (Jamal dosTrabalhadores Rurais); con alngos artículos aparecidas en la revistaAlai( Agenda latinoamericana de Información, con sede en Ecuador), firmados por Irene León y Frei Betto, entre otros; con varios documentos del MST: el Programa de Reforma Agraria, el libro de Frei Sergio yjoao Pedro Stedile, la lucha por la tierra en el Brasil. y otros más; con el Informe de Amnistía Internacional de 1996; además de con la publicado en algunas medias de prensa españoles.

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